Caracas / Washington / Panamá — La transición que no incluyó a quien la pidió
Machado armó todo el plan, y quedó pagando
Respaldó los ataques militares, prometió el petróleo a los inversores, y juró que Maduro caería «sí o sí» con ella de vicepresidenta. Washington capturó a Maduro, sí —pero eligió negociar petróleo, oro y minerales con la propia vicepresidenta del chavismo, mientras a ella la dejan varada en Panamá sin poder ni pisar su país.
- El argumento que ella misma le dio a Washington
- Cuando el propio chavismo la acusó de «pedir un ataque»
- El respaldo explícito a los ataques que ya dejaron más de 60 muertos
- La oferta a los inversores: 1,7 billones de dólares en Miami
- «Maduro va a salir con o sin negociación»
- El cargo que ya se había repartido con Edmundo González
- Lo que pasó el 3 de enero: la captura de Maduro
- El giro que nadie esperaba: Trump elige a Delcy Rodríguez
- El acuerdo petrolero histórico, sin ella
- Ahora también el oro, el hierro, la bauxita y el níquel
- «Están haciendo un gran trabajo»: los elogios de Trump a la vicepresidenta chavista
- «Venezuela no está lista para elecciones»
- Siete intentos fallidos de volver a su propio país
- El patrón que se repite: «en las próximas semanas»
- La queja que no nombra a quien corresponde
- El paralelo que trazó un exiliado nicaragüense
- El mismo día, dos escenas que lo resumen todo
- El balance final
María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz 2025 y principal referente de la oposición venezolana, pasó buena parte del último año construyendo, con su propio discurso y sus propias gestiones, el argumento que terminó habilitando la intervención militar estadounidense en Venezuela. El resultado, casi un año después, es una ironía difícil de ignorar: Washington capturó a Nicolás Maduro, sí, pero eligió sentarse a negociar petróleo, oro y minerales directamente con la propia vicepresidenta del régimen que ella juraba que iba a caer —mientras a ella la dejan varada en Panamá, sin poder ni siquiera pisar su país—.
El argumento que ella misma le dio a Washington
Durante meses, Machado construyó frente a la comunidad internacional la imagen de una Venezuela convertida en amenaza regional: un régimen aliado de Rusia e Irán, con capacidad de fabricar drones de combate, y una estructura de poder sostenida por el narcotráfico y el crimen organizado.
Cuando el propio chavismo la acusó de «pedir un ataque»
Junio de 2025, en plena guerra de Israel contra Irán
El ministro del Interior chavista, Diosdado Cabello, acusó directamente a Machado de «pedir un ataque contra Venezuela», después de que ella declarara: «Venezuela es una amenaza real para el hemisferio y los Estados Unidos. Es el único país en el hemisferio, además de Estados Unidos, con capacidad de construcción de drones de combate, de origen iraní». La acusación llegó justo cuando Israel bombardeaba Irán.
El respaldo explícito a los ataques que ya dejaron más de 60 muertos
En noviembre de 2025, mientras las fuerzas estadounidenses hundían embarcaciones frente a las costas venezolanas —con un saldo que ya superaba los 60 muertos, según cifras oficiales de esa fecha—, Machado defendió públicamente la estrategia, argumentando que buscaba «proteger millones de vidas» cortando los flujos financieros del narcotráfico. Un mes después, un titular de Página/12 lo resumió sin rodeos: «Corina Machado, a favor de la intervención militar de EE.UU. en Venezuela».
La oferta a los inversores: 1,7 billones de dólares en Miami
En el America Business Forum de Miami, Machado presentó a Venezuela como el próximo «motor de energía, innovación y creación de riqueza», prometiendo una apertura de hasta 1,7 billones de dólares en oportunidades que iban desde el petróleo hasta la minería, la infraestructura, el turismo y la tecnología. Fue, en los hechos, una oferta directa a capitales internacionales sobre un país que todavía no controlaba.
«Maduro va a salir con o sin negociación»
En diciembre de 2025, ya con el Nobel en mano, Machado fue categórica: la salida de Maduro «se dará sí o sí». No se trataba, en rigor, de ofrecer dos caminos posibles, sino de anunciar un desenlace ya decidido, dejando abierta solo la variable de si ocurriría con o sin acuerdo previo.
El cargo que ya se había repartido con Edmundo González
La vicepresidencia, dada por hecha
En esa misma entrevista, Machado reveló que el propio Edmundo González Urrutia —a quien la oposición reconoce como ganador de las elecciones de 2024— «me ha pedido que yo asuma la responsabilidad de ser vicepresidente de Venezuela». El reparto del poder posterior a Maduro ya estaba decidido entre ambos, sin que mediara ninguna nueva elección.
Lo que pasó el 3 de enero: la captura de Maduro
El 3 de enero de 2026, el ejército de Estados Unidos ejecutó una operación militar de gran escala en Caracas, penetrando una base fuertemente protegida y capturando a Nicolás Maduro. Fue, en apariencia, el desenlace que Machado había estado anunciando durante meses.
El giro que nadie esperaba: Trump elige a Delcy Rodríguez
La «vieja guardia» del propio chavismo, al mando
Pero el poder no pasó a Machado ni a González Urrutia. Trump reconoció como presidenta interina a Delcy Rodríguez —vicepresidenta de Maduro y aliada suya de larga data—. Como resumió un análisis de Yahoo News: «no fue Machado quien recibió el respaldo de Trump para hacerse cargo de Venezuela, sino una figura de la vieja guardia, Delcy Rodríguez». Consultado directamente sobre por qué había elegido a la vicepresidenta chavista en vez de respaldar a la líder opositora, Trump simplemente no respondió.
El acuerdo petrolero histórico, sin ella
En agosto de 2026, la Casa Blanca anunció lo que llamó un «acuerdo petrolero histórico»: Estados Unidos aseguró el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas petroleras venezolanas comprobadas, con una concesión por 100 años a una petrolera privada. El acuerdo fue firmado por el propio secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth —negociado con las autoridades interinas encabezadas por Rodríguez, no con Machado—.
Ahora también el oro, el hierro, la bauxita y el níquel
Un trato de oro ya concretado
La estrategia no se detuvo en el petróleo. Según Axios y Bloomberg, la administración Trump y la empresa minera estatal venezolana Minerven ya cerraron un acuerdo para vender entre 650 y 1.000 kilos de oro al mercado estadounidense, a través de la comercializadora Trafigura. El Departamento del Tesoro emitió además una licencia específica (Licencia General 51 de la OFAC) para autorizar transacciones con «oro de origen venezolano». Según Reuters, Washington evalúa incluso una orden ejecutiva centrada en el acceso a minerales críticos venezolanos —oro, hierro, bauxita y níquel—.
«Están haciendo un gran trabajo»: los elogios de Trump a la vicepresidenta chavista
Rodríguez, por su parte, ya firmó una reforma para ampliar la inversión privada en la industria petrolera estatal —una de las principales exigencias de Trump—, y su gobierno transfirió al menos 50 millones de barriles de petróleo venezolano para que la propia administración estadounidense controle su venta y distribución.
«Venezuela no está lista para elecciones»
La frase repetida, mes tras mes
Desde julio de 2026, Trump repitió en múltiples ocasiones que Venezuela «todavía no está preparada» para celebrar elecciones, sin comprometerse jamás a una fecha concreta. «Es algo muy nuevo. Los sacamos de una dictadura y nos estamos llevando muy bien con el gobierno», explicó, en referencia directa a Rodríguez. Machado, mientras tanto, ni siquiera participa en la mesa de diálogo que se armó entre el chavismo y un sector opositor, con el respaldo de Washington.
Siete intentos fallidos de volver a su propio país
Mientras Rodríguez negociaba en persona con funcionarios estadounidenses y estrechaba manos en la Asamblea General de la ONU, Machado acumulaba, para fines de septiembre de 2026, al menos siete intentos frustrados de regresar a Venezuela desde Panamá —por vía marítima y aérea, con permisos de aterrizaje negados en Curazao, Aruba y Bonaire—. El chavismo, por su parte, negó estar bloqueando su regreso.
El patrón que se repite: «en las próximas semanas»
La misma promesa, una y otra vez
En enero de 2025 dijo que eran «las horas finales de esta tiranía». En marzo de 2026 anunció que volvería «en las próximas semanas». Ahora, en septiembre de 2026, repite que «en las próximas semanas se va a definir el futuro de Venezuela». El horizonte temporal se acorta cada vez, pero el desenlace prometido nunca termina de llegar.
La queja que no nombra a quien corresponde
«Actores quisieron tomar control de nuestros recursos»
El sábado 27 de septiembre, en el Foro Internacional Virtual organizado por la OEA por el 25° aniversario de la Carta Democrática Interamericana, Machado volvió a insistir con el mismo horizonte de siempre: «En las próximas semanas» se definiría el futuro de Venezuela. Pero esta vez sumó una queja nueva: «La alta dotación de recursos que tiene nuestro país fue un gran atractivo para que actores quisieran tomar control y, efectivamente, lo lograran de nuestras instituciones y nuestros recursos». Lo dijo, según reportó El País, «sin nombrar a Estados Unidos y su estrategia de apropiación sobre el crudo venezolano que ha acordado con el gobierno de Delcy Rodríguez».
Es, palabra por palabra, una descripción exacta de lo que documentamos en este mismo artículo: el acuerdo petrolero por 65.000 millones de barriles, el trato del oro con Minerven, la licencia específica de la OFAC, la búsqueda declarada de acceso a hierro, bauxita y níquel. Machado señala el fenómeno —»actores» que se apropiaron de los recursos— sin decir jamás quién es ese actor, pese a que fue ella misma quien, un año antes, ofreció esas mismas riquezas a los inversores reunidos en Miami.
El paralelo que trazó un exiliado nicaragüense
«Ese protectorado no sería el lugar adonde yo regresaría»
En el mismo panel participó Sergio Ramírez, escritor y exvicepresidente de Nicaragua, hoy exiliado en España tras ser despojado de su nacionalidad por el régimen de Daniel Ortega. Su comentario, sin mencionar a Machado directamente, cayó como una advertencia sobre el propio escenario venezolano: «Si la solución es que se llevan al tirano pero nos dejan las estructuras de la tiranía en el poder, ese protectorado no sería el lugar adonde yo regresaría. Lo haría a un país donde reine la democracia verdadera y la soberanía nacional».
El mismo día, dos escenas que lo resumen todo
El propio 22 de septiembre —el mismo día en que Delcy Rodríguez posaba sonriente junto a Trump en Nueva York, cerrando en persona la relación que hoy sostiene al gobierno interino— Machado intentaba, por tercera vez en 24 horas, cruzar hacia Venezuela. Los tres intentos fracasaron. Como resume el propio reportaje: «pocos cuestionan que, si Washington quisiera, Machado ya estaría en Caracas».
Machado construyó, con su propio discurso y sus propias gestiones internacionales, buena parte del argumento que Washington necesitaba para justificar la intervención en Venezuela: la caracterizó como amenaza regional, respaldó los ataques militares que ya dejaron decenas de muertos, y ofreció por adelantado sus riquezas naturales a los inversores. El desenlace que ella describía como inevitable —Maduro afuera, ella como vicepresidenta— se cumplió solo a medias: Maduro cayó, mientras que Trump prefirió sostener en el poder a la misma estructura de la que Maduro formaba parte, sacando de ese arreglo rédito económico concreto en petróleo, oro y minerales. El «premio» de la transición que ella misma ayudó a construir terminó, hasta ahora, en otras manos.
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