Trump fue a China a pedir lo que él mismo destruyó
La cumbre de Pekín del 14 y 15 de mayo se vendió como un momento de poder. Es, en realidad, el retrato de un declive estratégico acelerado por las propias decisiones de Washington.
La cumbre de Pekín del 14 y 15 de mayo se vendió como un momento de poder. Es, en realidad, el retrato de un declive estratégico acelerado por las propias decisiones de Washington.
China está terminando un canal de 134 kilómetros en su interior que la mayoría del mundo leyó como una obra de ingeniería civil. Es mucho más que eso: es la pieza que completa una arquitectura logística destinada a eliminar el principal punto de estrangulamiento que Occidente tenía sobre la economía china.
Periodismo independiente sin trinchera