Los orígenes del totalitarismo
Una mujer judía alemana, refugiada en Nueva York, publica en 1951 un libro de 600 páginas intentando responder la pregunta que obsesionaba a toda una generación: ¿Cómo fue posible?
Una mujer judía alemana, refugiada en Nueva York, publica en 1951 un libro de 600 páginas intentando responder la pregunta que obsesionaba a toda una generación: ¿Cómo fue posible?
Mientras el ministro Katz le asegura a Washington que Israel se quedará indefinidamente en las «zonas de seguridad» de Gaza, su propio ministerio planea recortar días de reserva y personal de seguridad civil en las comunidades fronterizas más golpeadas por el 7 de octubre. Y mientras tanto, de 24.000 notificaciones de reclutamiento a jóvenes ultraortodoxos, solo 300 fueron procesadas.
Seis meses de guerra con Irán, y los aliados de Estados Unidos ya sacan sus conclusiones: Washington retiró un acuerdo nuclear histórico con Arabia Saudita a las 24 horas de firmarlo, el Estrecho de Ormuz sigue bajo control iraní, y hasta Europa busca depender menos de un país que sus propios analistas ya describen como «una fuerza de desorden global».
Trump dice que Israel está «muy contento» con el acuerdo de desarme de Hamás. Israel, a través del portavoz Doron Spielman, Ben-Gvir y el ministro Eli Cohen, lo niega o lo condiciona explícitamente. Y mientras se negocian los detalles de un acuerdo que ni siquiera está firmado, ataques israelíes mataron a nueve personas, incluidos niños.
Durante 50 años, una empresa suiza vendió máquinas de cifrado «inviolables» a más de 120 países. Era, en secreto, propiedad de la CIA y el espionaje alemán. Entre sus clientes: las dictaduras del Plan Cóndor, que coordinaron represión y desapariciones a través de una red con nombre propio, Condortel, mientras Washington escuchaba todo y elegía el silencio.
La Junta de Paz publicó el texto completo del plan para Gaza: retirada israelí, desarme de Hamás, y una nueva administración palestina. Pero Trump y Hamás leen la misma secuencia al revés —uno pide desarme primero, el otro exige el cese total de los ataques y la retirada antes de entregar un arma—. El documento completo, artículo por artículo, y la condición que puede trabar todo.
Trump anunció un acuerdo «histórico» de desarme de Hamás a través de su Board of Peace. Pero Ben-Gvir ya rechazaba partes del plan días antes, Smotrich lo llama «error grave», y la coalición de Netanyahu amenaza con romperse si avanza en serio. A Trump, además, la paz en Gaza le sale política y militarmente mucho más barata que la guerra de Irán que él mismo desató.
El 22 de junio de 1941, el ejército más grande jamás reunido cruzó la frontera soviética. Hitler prometió que todo terminaría en semanas. Cuatro años y 25 millones de muertos después, quedó claro que esa madrugada también había firmado el fin del Tercer Reich.
Cinco meses después de «Furia Épica», Estados Unidos no puede terminar la guerra que empezó. Sanciones que colapsaron una economía, un ataque a una escuela que mató a 168 niñas, la Doctrina Mosaico iraní, tácticas de enjambre y saturación, y una carrera armamentística que agotó los interceptores THAAD hasta forzar un cambio de doctrina defensiva esta misma semana.
El exembajador israelí Mike Herzog dice que la «intimidad» con Trump se dañó y que la influencia de Israel disminuyó. Pero esa misma semana el Congreso aprobó una ley que integra a Israel como socio pleno de la defensa estadounidense, Trump ya presiona por la retirada de Líbano, y la secuencia real de la guerra con Irán contradice el relato de un Israel que «arrastró» a Trump.
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