Discurso completo — Documento primario
Discurso completo de Canadá ante la ONU
Transcripción completa del discurso pronunciado el 26 de septiembre de 2026.
Señor Presidente, Excelencias, colegas y amigos. Buenos días.
Yo nací en Nueva Escocia, en la costa oriental del Canadá; allí crecí como hija de inmigrantes.
Los neoescoceses todos lo saben: las mareas no esperan, hay que moverse con ellas. Y la marea, en el orden global, también se ha movido. Como lo ha observado la historiadora canadiense Margaret MacMillan, hemos llegado a una nueva era de desorden. Afrontamos una ruptura, no una transición.
Las grandes potencias se están alejando de la cooperación económica global, desmantelando la integración económica. Las grandes potencias quieren que los demás aceptemos lo que se nos ofrece. Y, con demasiada frecuencia, la soberanía estatal, piedra angular de la Carta de las Naciones Unidas, se ha tratado con desdén. Afrontamos graves retos en el orden global.
Pero los canadienses, y miles de millones de otros ciudadanos en todo el mundo, desean ante todo vivir de forma pacífica, próspera, vidas previsibles. Y por eso, frente a esta ruptura, el objetivo del Canadá es lograr una mayor autonomía estratégica, una mayor autonomía para tomar nuestras propias decisiones y determinar nuestro propio futuro soberano. Ya no podemos permitirnos depender excesivamente de un solo socio. Al contrario: estamos ahora diversificando nuestros vínculos, construyendo relaciones más sólidas con nuestros socios, antiguos y nuevos por igual, para que nuestro pueblo pueda disfrutar de paz y prosperidad.
Daremos prioridad a las acciones decididas, eficaces, forjando coaliciones de naciones en torno a problemas comunes, compartiendo un sentido de urgencia frente a problemas que nos acucian. Creemos que estas coaliciones son las más flexibles, las más eficaces, las que permiten abordar inmediatamente los retos globales emergentes. Estamos también formando coaliciones con pequeños Estados, con potencias medias y con grandes potencias, al igual que con las demás. Por medio de la coalición de voluntades, el Canadá está trabajando con más de 30 aliados y asociados para impulsar la defensa de Ucrania frente a la agresión rusa.
Y en grupos regionales, como los 7 del Ártico o los 8 del Báltico Norte, el Canadá y sus aliados árticos están cooperando para que su región siga siendo estable y segura. Por ello, acogemos con agrado que se haya convocado esta semana la reunión de los 7 Árticos. Ahora que formamos nuevas coaliciones, debemos también reforzar el sistema multilateral. Por eso, el Canadá y sus asociados del mundo entero han lanzado una nueva iniciativa de socios a favor del multilateralismo, una iniciativa encaminada a apoyar la reforma de las Naciones Unidas y otras instituciones, para que se tornen más representativas, más eficaces y dignas de confianza.
El Canadá seguirá con su política de realismo basado en valores. Entendemos el mundo tal y como es; por ello, haremos elecciones justas para los canadienses, guiándonos por nuestros valores. Diversificaremos nuestros vínculos, trabajaremos con socios de confianza a fin de fortalecer nuestras capacidades estratégicas, especialmente en lo tocante a tecnologías emergentes, minerales críticos, producción de material de defensa y energía convencional y limpia. También encabezaremos y lideraremos a las demás potencias medias para actuar de forma colectiva y decidida, porque las potencias intermedias desempeñan un papel clave en la construcción de un marco para el nuevo orden internacional que ahora se está estableciendo, precisamente en estos momentos.
En el ámbito económico, el Canadá se centrará en aquello que puede controlar: fortalecer su economía, diversificar su comercio y catalizar billones de dólares de inversión en el Canadá en los próximos 5 años. Estamos explorando nuevas oportunidades con nuestros asociados del Indo-Pacífico, del Golfo y de América Latina, lo que incluye alianzas renovadas con grandes economías como la India y China. Fortalecemos los vínculos entre el Canadá y Europa; junto a la Unión Europea estamos construyendo una alianza de futuro. Gracias a nuestra estrategia para África, también hemos aumentado los vínculos comerciales con nuestros socios africanos.
Estamos realizando progresos concretos: las exportaciones del Canadá hacia mercados ajenos a Norteamérica han aumentado de forma marcada. En el último año, el Canadá ha obtenido más de 20 nuevas alianzas económicas y de defensa. Y también, a principios de este mes, mantuvimos la primera cumbre de inversión canadiense, donde obtuvimos 500.000 millones de dólares en nuevos compromisos de financiación para su inversión en el Canadá. Como superpotencia energética, estamos aportando suministro energético a muchos de nuestros socios mundiales, respaldando también la transición hacia un futuro más sostenible desde el punto de vista medioambiental.
Porque en un mundo de cambios tan rápidos, el Canadá es un socio de confianza y estamos dispuestos a trabajar juntos. Estamos también dispuestos a trabajar juntos en el fomento de la seguridad internacional. Canadá ha dado un paso adelante y ha asumido una mayor responsabilidad en relación con su propia defensa. Estamos realizando las mayores inversiones en defensa de varias generaciones, asignando más de 80.000 millones de dólares al presupuesto del año pasado en esta materia.
Hemos dedicado ahora más del 2% de nuestro PIB a la defensa, y estamos avanzando hacia la promesa del 5% de la OTAN de aquí a 2035. Inversiones con las que se fortalece nuestra capacidad de proteger Canadá y de contribuir a la paz y seguridad del mundo. El Canadá es una nación ártica, y el Ártico es vital para nuestra identidad, nuestra seguridad y nuestro futuro. El Ártico es una región de competencia creciente, y para muchos canadienses, sencillamente, es su casa.
Por eso invertimos en la seguridad del Ártico, en consulta con los pueblos indígenas. Su participación es un elemento esencial de nuestra participación y nuestro compromiso con la reconciliación. Ahora que celebramos los 30 años del Consejo Ártico, seguimos obrando por una región de cooperación, y para ello el Canadá ha abierto un nuevo consulado en Nuuk, en Groenlandia, y estamos fortaleciendo nuestros vínculos con nuestros socios árticos. El Canadá acoge con agrado el reciente acuerdo entre Groenlandia, Dinamarca y los Estados Unidos para fortalecer la seguridad en Groenlandia y en el Gran Norte.
Un acuerdo que nos recuerda una vez más que Norteamérica y Europa son más fuertes juntas. Y como miembro fundador de la OTAN, nuestro compromiso con la alianza transatlántica es férreo. Junto a nuestros aliados de la OTAN, seguimos decididos a apoyar a Ucrania. Compartimos el compromiso de Ucrania de restaurar una paz abarcadora, justa y duradera, basada en el respeto por la soberanía y la integridad territorial de Ucrania.
El Canadá también está dedicado a impulsar un retorno incondicional de todos los niños ucranianos, los civiles detenidos ilegalmente y los prisioneros de guerra. La semana que viene acogeré, junto con Noruega y Ucrania, una conferencia sobre este importante tema en Toronto. El Canadá, con Ucrania, seguirá trabajando a fin de velar por la navegación segura en el Mar Negro, fortaleciendo la infraestructura portuaria ucraniana y disuadiendo y recortando las actividades ilegales de la flota rusa en la sombra. El Canadá es también una nación pacífica, y nos hemos comprometido con una región indo-pacífica libre, abierta e inclusiva, aumentando también nuestra presencia naval en el Indo-Pacífico.
Estamos ofreciendo un programa de detección de buques en la sombra a nuestros asociados. También seguiremos aplicando las sanciones del Consejo de Seguridad contra Corea del Norte, y trabajando con nuestros socios regionales que están acabando con la delincuencia transnacional, y en particular con los centros de bulos. La posición del Canadá sobre Irán es inequívoca: Irán representa la principal amenaza a la paz y seguridad de esa región, y nunca podrá adquirir el arma nuclear. Las amenazas a los derechos de navegación en el estrecho de Ormuz de Irán son una afrenta directa al derecho internacional, y nos sumamos a nuestros socios del Golfo y europeos, que condenan firmemente los ataques en la región cometidos por Irán.
Canadá está desplegando todas las herramientas disponibles: sanciones en particular específicas, como las que anuncié la semana pasada, para afrontar el comportamiento horrendo del régimen iraní. Y aquí, en las Naciones Unidas, el Canadá, una vez más, encabezará la resolución de la Asamblea General sobre los Derechos Humanos en Irán, porque defendemos firmemente al pueblo iraní frente a la represión y sus derechos humanos, su dignidad y su aspiración a una vida mejor. Y ya más cerca de casa, la población de Haití merece estabilidad, seguridad y la posibilidad de construir un futuro mejor. Aplaudimos a los numerosos países que han propuesto su ayuda a la fuerza de represión de pandillas, en particular Estados Unidos.
Si bien la población haitiana aún afronta retos fundamentales, nos parece alentadora la serie de medidas que ha adoptado el gobierno haitiano para preparar sus elecciones, una señal de progreso y esperanza. En el mundo, por doquier, el Canadá seguirá siendo una voz de confianza en defensa de la seguridad marítima, el derecho internacional y el desarrollo responsable de la inteligencia artificial. Y seguiremos también denunciando el auge inaceptable del odio, y en particular del antisemitismo y la islamofobia, plagas contra las que nuestros países deben luchar conjuntamente. Se nos recordó trágicamente la existencia del flagelo antisemita cuando un hombre armado llevó a cabo un ataque contra la sinagoga de Belleville, en Ontario, en un día sagrado, el más sagrado de todos los del calendario judío.
Canadá afronta estas rupturas globales, y su respuesta parte de los principios más solemnes. El Canadá es una sociedad abierta y plural, rica en debates civiles y participación pública robusta. Nuestro éxito se basa en nuestras instituciones democráticas y en el respeto por la diferencia. Tal como dijera recientemente nuestro primer Ministro Carney, somos un socio estable cuando la previsibilidad escasea.
El Canadá ha presentado su candidatura al Consejo de Derechos Humanos para el periodo 2028-2030. Una prueba más de los valores que defendemos y para las naciones aquí representadas les digo que sería un honor para nosotros contar con su apoyo. El Estado de Derecho es uno de los pilares de nuestra sociedad en casa, el que guía también nuestras acciones en el exterior. El compromiso del Canadá con los derechos humanos y el derecho internacional es sólido.
Incluye nuestro apoyo a las instituciones que defienden principios tales como la Corte Penal Internacional. Canadá mantiene su compromiso con la Carta de Naciones Unidas, que Canadá contribuyó a establecer el artículo 1.2 de la Carta. Recoge un principio fundacional de esta institución: la autodeterminación de los pueblos. Dejémoslo claro: la autodeterminación es un derecho que tienen tanto los israelíes como los palestinos.
Canadá está convencida de que la paz y la seguridad solo serán posibles a través de la negociación de dos Estados. Ello significa un Estado palestino que coexista con Israel en paz, seguridad y dignidad. El derecho de Israel a existir no está abierto para debatirlo, y el derecho del pueblo palestino a su autodeterminación en su Estado propio tampoco está abierto a discusión. La solución biestatal sigue siendo el principio rector de nuestra política en Oriente Medio, y todas nuestras acciones están calibradas para apoyar este objetivo.
Junto con nuestros socios, seguiremos luchando contra aquellos que arman y financian a Hamás y a otras organizaciones terroristas que amenazan la seguridad de Israel y de la región. Hamás no puede tener ningún papel en la gobernanza de Palestina. Los asentamientos de Israel en Cisjordania son ilegales según el derecho internacional y un obstáculo para la paz. Por ello, anunciamos este mes que vamos a restringir el comercio de bienes con los asentamientos israelíes ilegales.
Seguiremos también apoyando la ayuda humanitaria vital a la población civil necesitada para responder a la crisis humanitaria urgente de Sudán. Hemos anunciado recientemente una financiación de 120 millones de dólares para ayudar a la población afectada, desde el Líbano a Haití, pasando por Gaza y otros lugares. Apoyamos las iniciativas de reducción de la pobreza, reforzamiento de la resiliencia, promoción de la igualdad de género, defensa de los derechos de las personas LGBTQ2I y crear posibilidades económicas. El sistema de Naciones Unidas tiene un papel esencial aquí.
Pero la ONU no es, ni debe ser, una organización estática. La ONU ahora atraviesa un periodo de grandes cambios, y debemos velar por que esté lista para el futuro. Damos las gracias al Señor António Guterres por su aportación, sus muchas aportaciones en esta última década. Estamos listos a colaborar con el nuevo o la nueva Secretaria General.
Señor Presidente, queridos colegas, el mundo es muy diferente hoy de lo que era cuando yo crecía en Nueva Escocia. Han cambiado las cosas. Podríamos pasarnos el tiempo deseando que hubiera sido diferente, pero ni la nostalgia ni el desespero son soluciones. Eso sería decepcionar a nuestros pueblos.
Canadá lo que ha decidido es avanzar con confianza y solidez, aunque hay quien prefiere levantar murallas y retirarse del compromiso internacional. Nosotros pensamos que las alianzas a largo plazo son la mejor manera de conseguir prosperidad y seguridad. Aunque algunos se alejan de los principios de la ONU, nosotros mantenemos nuestro compromiso. Aunque algunos prefieren ignorar la ruptura que vemos con nuestros propios ojos, nosotros estamos dispuestos a ver el mundo como es.
En vez de tener nostalgia por el pasado, aprovechemos esta ocasión para hacer las cosas bien, para nuestro pueblo, y construir el futuro juntos. Este es el camino que va a seguir Canadá, y les invitamos a ustedes a sumarse a nosotros como aliados. Muchas gracias.
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