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Discurso completo de Irán ante la ONU
Transcripción completa del discurso pronunciado el 23 de septiembre de 2026.
En nombre de Dios, compasivo y misericordioso. Señor Presidente, Señor Secretario general, Excelencias, damas y caballeros.
Había preparado un discurso para presentárselo ante ustedes, pero ayer el Presidente de Estados Unidos nos describió como «terroristas», cuando hemos sido víctimas del terrorismo. Vengo de un Irán en el que nuestro estimado líder supremo fue asesinado, sin ningún fundamento jurídico, sin ningún motivo. Vengo de Irán, donde bombardearon una escuela. ¿Ven estos niños?
Estos niños perecieron bajo las bombas, con armas utilizadas por Estados Unidos e Israel. Eran niños inocentes que no habían cometido crimen alguno. En la Mer, una pequeña ciudad de provincia en Irán, un centro deportivo donde jugaban los niños, Estados Unidos utilizando armas con múltiples ojivas tomaron por blanco. Ese centro deportivo ha convertido en mártires a nuestros científicos, a nuestros hombres, mujeres y niños.
Niños inocentes que no habían cometido ni crimen ni pecado alguno. Quienes son terroristas y forman a terroristas nos describen a nosotros como tales. Nosotros no hemos hecho más que defendernos, no somos terroristas. Nuestro pueblo inocente ha sido tomado por blanco en ataques cobardes contra nuestro país.
Nosotros nos hemos defendido con toda la fuerza posible. Nos han atacado con la última tecnología y sistemas de armas modernos, pero nuestro pueblo se ha mantenido firme. Es cierto que nos han golpeado, pero no nos hemos arrodillado, no hemos bajado la cabeza. Hemos respondido, pero sin golpear a los civiles.
Ellos, en cambio, han tomado por blanco nuestras universidades, nuestros centros sanitarios, nuestras escuelas y hospitales, nuestras infraestructuras. Y todo ello en contra del derecho internacional. Cuando asumí mis funciones como Presidente, el asesinato de Alí Jameneí en Irán, el día de mi inauguración. Israel ha tomado por blanco en toda la región, en Gaza más de 80.000 civiles inocentes han sido asesinados de manera salvaje.
Millares han sido desplazados. Están cometiendo genocidio utilizando las supuestas tecnologías con las que cuentan y luego tachan a otros de terroristas. ¿Somos nosotros la fuente de la inestabilidad? Lo único que buscamos es vivir de manera independiente.
¿Somos acaso los que causamos la inestabilidad? Los que cometen actos terroristas y violan los derechos son ellos, los protectores de la paz y la estabilidad. No se ha respetado ninguna ley internacional por su parte. Esta es la situación ante la que nos encontramos.
Hemos recibido ya nuestra respuesta. Necesitamos contar con la fuerza porque un pueblo que no se puede defender en el mundo de hoy será pisoteado. Vivimos en un mundo en el que los poderosos, en lugar de pensar en la humanidad, la justicia y la democracia, parecen ser los que crean y protegen la inestabilidad y la destrucción. Durante los últimos dos siglos, Irán no ha atacado ningún país, ningún territorio, pero siempre nos hemos defendido con firmeza.
Ahora se nos acusa de ser la fuente de la inestabilidad en la región, se nos tacha de terroristas. De tal modo que la senda que hemos elegido para nuestra nación requiere el poder para defendernos. No buscamos el poder para atacar ni cometer agresiones. Buscamos la energía para poder progresar, no para amenazar a las sociedades con armas.
Y deseamos cooperar en aras de la seguridad. El pueblo iraní, en los últimos siete meses, nuestro pueblo ha salido a la calle cada tarde a protestar en apoyo a su tierra natal, para no permitir que quienes han sido equipados, capacitados y armados por Israel y por Estados Unidos causen destrucción en su país. Durante siete meses, día y noche, han salido a la calle. Ellos son nuestra fuente de poder, nuestro apoyo, y por eso nos mantenemos firmes.
Irán debe ser poderoso para evitar verse amenazado, para evitar que su futuro se vea amenazado. No deseamos utilizar nuestro poder para conseguir hegemonía. No buscamos nuestra seguridad causando la inseguridad de los demás. En relación con la defensa de Irán, nuestros sistemas defensivos han sido construidos de tal modo que nadie pueda pensar que el bombardeo de ciudades iraníes quedará sin respuesta.
Por eso contamos con el poder militar que tenemos para defendernos. Pero que quede claro, para defender nuestro país no buscamos la aprobación de nadie. Queremos la energía para progresar. Durante años se ha hablado de centrífugas, de sanciones internacionales y otras etiquetas referidas a nuestra tecnología nuclear.
Pero para nosotros la tecnología nuclear pacífica forma parte del progreso inherente. Para nuestros pacientes supone tratamiento, para el sector agrícola supone seguridad alimentaria, para la industria supone adelanto y progreso, el suministro de energía eléctrica. Irán no acepta que la energía nuclear esté a disposición exclusiva solo de un puñado. No vamos a bajar la cabeza y ceder el derecho que nos corresponde.
Decimos que no a las armas nucleares, pero también decimos que no a las limitaciones de la tecnología nuclear. Nuestra paz no se conseguirá en el campo de batalla, pero tenemos que brindar la seguridad necesaria al pueblo iraní. Buscamos la cooperación para lograr la seguridad. Vivimos en una región donde la guerra no conoce fronteras.
Las crisis en un territorio se contagian a los países vecinos. Por eso Irán no considera que sus vecinos sean rivales en materia de seguridad. Queremos contar con vecinos fuertes. En las aguas navegables en el estrecho de Ormuz no podemos permitir que unos cuantos tengan acceso libre mientras utilizan esas vías navegables para imponer sus actos de agresión.
Cuando nos impiden el acceso a nuestras propias vías navegables, han cerrado el acceso a nuestras propias vías de navegación y, sin embargo, siguen proporcionando misiles y tecnología militar letal para generar inseguridad en todas las tierras que circundan esas vías de navegación. No sucumbiremos ante esas medidas. La ampliación de la guerra no llevará a la seguridad. No es posible crear caos para los estados ribereños que quieren seguridad naval.
Excelencias, Palestina es una herida abierta en la conciencia de la comunidad internacional. Gaza sigue siendo un símbolo del fracaso de los mecanismos internacionales para prevenir el sufrimiento de los civiles. Durante décadas se han adoptado resoluciones, sin embargo, han continuado la ocupación y la violencia. No podemos hablar de la paz al hacer caso omiso de Palestina.
La paz duradera en Asia occidental es imposible sin justicia para Palestina. Mientras persistan la ocupación, la agresión y la injusticia en el mundo, continuará la resistencia. Si se debilita de alguna forma, volverá a surgir en otras formas, quizás con mayor fuerza. En Gaza, pese a los asesinatos constantes y la destrucción generalizada, se ha fortalecido la fe del pueblo que ha demostrado resistencia.
Una resistencia que no se puede destrozar con bombas y asedios. Esta es la naturaleza humana. Si un ser humano es expulsado de su tierra, resistirá. Si se bombardea y se ataca sus hogares, resistirán.
¿Qué alternativa les queda? Someterse al acoso, ser expulsados de sus tierras y guardar silencio, y que cuando se defiendan se les tache de terroristas? Ese tipo de terminología deja claro el tipo de mundo en el que vivimos. Las cuestiones de nuestra región deben resolverse por parte de los países de la región.
No hemos de convertirnos en un juguete a manos de los agresores del exterior. Ninguna relación con una potencia extranjera puede convertirse en una herramienta para amenazar a los países vecinos de la región. Ahora quiero dirigirme a los responsables de haber decidido, planificado y llevado a cabo ataques contra nuestro país. Nuestro pueblo ha experimentado de primera mano el resultado de esa agresión mortífera.
Han puesto a prueba la firmeza de Irán, su fortaleza. Ha quedado claro que Irán no se rendirá. Irán nunca ha sido el agresor, nunca ha empezado la guerra. Siempre ha demostrado su compromiso para negociar.
Esta guerra nos ha sido impuesta, pero hemos demostrado que no tenemos miedo a la guerra si se trata de una guerra defensiva. Y vamos a mantenernos firmes en defensa de nuestro querido Irán hasta nuestro último suspiro. Señoras y Señores, el tema de esta asamblea es restablecer la confianza mutua. Esto no se puede lograr solo mediante palabras, sino absteniéndonos de utilizar un doble rasero.
Las bombas nucleares atómicas están a manos del régimen israelí. Sin embargo, a los inspectores se les pide que vayan a Irán. Israel ha asesinado de manera salvaje a más de 70.000 inocentes en Gaza. Pero Irán, si bien se sienta a la mesa de negociaciones, es bombardeado.
Israel tiene las bombas, las armas de destrucción en masa. No es miembro del Tratado de No Proliferación. Durante su vergonzosa existencia no ha permitido ni una inspección. Y, sin embargo, se les premia con todos los medios necesarios para que bombardeen cualquier capital de la región a voluntad.
Repito, el arma nuclear está en Israel, pero los inspectores están en Irán. Israel asesina, pero es Irán el que padece las sanciones. Una verdadera tragedia que, en el mejor de los casos, sería irrisoria. Ellos matan, nosotros somos castigados.
Los inocentes, los pobres, los menos privilegiados de la sociedad son los blancos de estas sanciones. Y esto es lo que intenta hacer Estados Unidos con todos los países. Intenta sacrificar a la población del país para lograr sus objetivos ilegítimos. Si lo que buscamos es una verdadera paz y estabilidad, debemos aplicar una única norma a todos.
Irán no busca un trato especial. Buscamos la igualdad de derechos. Asumimos la responsabilidad. Aceptamos la responsabilidad que ello trae consigo.
Pero durante nuestra historia hemos aprendido la siguiente enseñanza, y es que un mundo en el que no se tiene poder es peligroso, pero un mundo en el que solo se entiende el idioma de la guerra y del acoso no será un lugar seguro. Cuando uno tiene objetivos que solo benefician a unos cuantos privilegiados, el mundo es un mundo mucho más peligroso para todos. No hemos de permitir que el siglo XXI vuelva a la era en la que solo los poderosos y los acosadores dominan. No creemos un mundo en el que el poder militar sustituye a la legitimidad, en el que el terrorismo sustituye la política, las negociaciones, en el que la guerra sustituye al diálogo y a la diplomacia.
Irán le tiende la mano al mundo. Invitamos al mundo, no por debilidad, sino porque creemos firmemente en nuestra capacidad para cooperar, porque estamos convencidos de que nadie en la región podrá conseguir la seguridad solos, ya sea la construimos juntos o tendremos que vivir juntos la inseguridad. Queremos pensar en un futuro mejor, en que la seguridad, la justicia, la dignidad humana se conviertan en derechos inalienables para todos los pueblos, para todos los seres humanos. Un futuro en el que ningún pueblo quede marginado, en que ninguna voz quede sofocada en el caos del poder y que ningún poder tenga derecho a decidir el futuro de otros pueblos.
Si realmente queremos un orden que se base en el derecho internacional, en las normas, debe basarse en la justicia, en la voluntad humana común, en la dignidad humana, porque una paz que no es para todos no es paz, y una justicia que no es para todos no merece ser llamada justicia. Volviendo a las palabras que pronunció ayer el Presidente de los Estados Unidos, los expertos en derecho internacional, en diálogo, en diplomacia, en normas humanas básicas, saben que todo lo que se ha proferido contra nuestro país va en contra de la carta del espíritu de las Naciones Unidas. Él ha de saber que la resistencia del pueblo iraní no hará más que aumentar frente a las sanciones, frente a las presiones, frente al acoso. Nunca bajaremos la cerviz ni nos arrodillaremos.
Irán debe ser entendido por el Señor Trump y quienes intentan acosarnos han de saber que estamos dispuestos a dialogar de manera diplomática sin aceptar el idioma de la fuerza. Muchísimas gracias por su atención. Que Dios les bendiga.
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