Keiko Fujimori se encamina a la presidencia con una ventaja de 2,3 puntos al 85% del escrutinio. La tercera vez que lo intenta, gana. Pero Perú tiene ocho presidentes en diez años, un Congreso con quince partidos y una Constitución cuyo mayor comodín político sigue intacto.
En 2016, Keiko Fujimori perdió la presidencia de Perú por 40.000 votos frente a Pedro Pablo Kuczynski. En 2021 la perdió de nuevo, por otros 40.000 votos frente a Pedro Castillo. En 2026, con el 85% de las actas escrutadas, la tendencia la muestra ganando — también por un margen mínimo, también con medio país en contra.
La ironía histórica es perfecta. La que perdió dos veces por 40.000 votos gana esta vez por un margen similar. Pero el país que hereda no ha cambiado. El sistema que derrotó a Kuczynski, a Vizcarra, a Castillo y a Boluarte sigue siendo el mismo. Y ese sistema no perdona a nadie.
El mapa de las dos Perú
El resultado confirma lo que se repite elección tras elección: Perú está dividido en dos mitades que no se hablan. Fujimori se impuso en Lima, en la capital, en Cuzco y en los principales núcleos urbanos de la costa. Sánchez ganó en el centro, sur y este del país — las zonas rurales, de selva y sierra que históricamente reclaman contra el centralismo limeño.
No es solo una división política — es una división de dos Perú que coexisten sin entenderse. Lima y la costa, más urbana y conectada al mercado global. La sierra y la selva, más rural, más indígena, más postergada. Ningún gobierno ha logrado cerrar esa brecha en décadas. Y la presidenta electa va a tener que gobernar para los dos, sin el apoyo claro de ninguno.
El estreno del bicameral — y sus reglas
El 28 de julio de 2026, Fujimori no solo asume la presidencia — estrena el nuevo sistema legislativo. Perú vuelve al Congreso bicameral por primera vez desde 1992, cuando su padre Alberto Fujimori lo eliminó con su autogolpe. La hija inaugura el sistema que el padre destruyó.
El nuevo Congreso tiene 130 diputados y 60 senadores. Los tres partidos más votados en el Senado fueron Fuerza Popular, Juntos por el Perú y Renovación Popular — ninguno con mayoría. El resto del espectro está atomizado en una docena de fuerzas que no apoyaron a Fujimori en segunda vuelta y que no tienen ningún incentivo automático para convertirse en sus aliados.
Cómo funciona la vacancia presidencial en el nuevo sistema
La «vacancia presidencial por incapacidad moral permanente» — el comodín constitucional que destituyó a Vizcarra, Castillo y Boluarte — ahora requiere dos etapas.
Primera etapa: la Cámara de Diputados propone y aprueba la vacancia con dos tercios de sus votos.
Segunda etapa: el Senado recibe el expediente, debate y vota. También necesita dos tercios para aprobarla.
Es más difícil que antes — pero no imposible. Con un Congreso tan fragmentado, si varios partidos se coordinan pueden llegar a los dos tercios en ambas cámaras. El comodín de la «incapacidad moral» sigue siendo vago, sigue siendo discrecional, y sigue siendo el mecanismo favorito del sistema peruano para deshacerse de presidentes inconvenientes.
La definición de «incapacidad moral permanente» nunca fue precisada en la Constitución. Es una cláusula deliberadamente vaga que queda a criterio de los legisladores — y que en los últimos años se convirtió en el instrumento principal para remover presidentes sin necesidad de probar delitos concretos. Eso no cambió con el bicameral.
Ocho presidentes en diez años
Para entender lo que espera a Fujimori, basta repasar la lista. Desde 2016, Perú tuvo: Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Manuel Merino, Francisco Sagasti, Pedro Castillo, Dina Boluarte, José Jerí y José María Balcázar. Ocho presidentes en una década. Cuatro de ellos destituidos por el Parlamento.
«Aunque en la forma Perú tiene un sistema presidencialista, de hecho funciona como un sistema parlamentario.» — Analistas consultados por Primicias, junio 2026
El sistema no cambió — se sofisticó. La vacancia ahora requiere dos pasos en lugar de uno, pero el incentivo para usarla sigue siendo el mismo: un Congreso fragmentado que no consigue gobernar por las urnas puede gobernar por la destitución.
¿Y Sánchez?
Paradójicamente, perder puede ser la mejor noticia política para Roberto Sánchez. Gobernar Perú en este contexto — Congreso hostil, sistema bicameral sin rodar, economía bajo presión, país dividido en dos — es casi una misión imposible. El que gana hoy hereda un sistema diseñado para desgastar a quien lo conduzca.
Sánchez sale sin desgastarse. Puede construir oposición seria durante cinco años. Si Fujimori tropieza — y el patrón peruano sugiere que lo hará — puede presentarse en 2031 en una posición mucho más sólida.
Siempre que no caiga en la tentación de desestabilizar desde la oposición. Esa es la prueba que define a los políticos peruanos: los que construyen y los que dinamitan. Perú ya tuvo suficientes de los segundos.
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→ Elecciones Perú 2026: Fujimori vs Sánchez en segunda vuelta
Fuentes: ONPE — Oficina Nacional de Procesos Electorales, resultados al 85% de actas, junio 2026. Ipsos Perú, proyecciones segunda vuelta. Wikipedia, Elecciones generales de Perú 2026. RPP Noticias, análisis del nuevo sistema de vacancia presidencial. Primicias Ecuador, análisis del sistema político peruano. Gestión Perú, análisis del Congreso bicameral.
Este artículo se publicó con resultados parciales al 85% del escrutinio. El resultado oficial será proclamado por el JNE aproximadamente un mes después de la votación.
