Cruces de Hierro nazis y símbolo rúnico en fondo oscuro.

La Ahnenerbe: la ciencia al servicio del mal

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La Ahnenerbe: la ciencia al servicio del mal

El 1 de enero de 1935, Heinrich Himmler fundó la Ahnenerbe — la «Herencia de los Ancestros» — con 43 departamentos, cientos de académicos y un objetivo imposible: demostrar científicamente la superioridad de la raza aria. Lo que siguió fue una mezcla de arqueología real, expediciones al Tíbet, búsqueda de reliquias sagradas y experimentos en seres humanos vivos. Todo documentado. Todo juzgado en Nuremberg.

Bastión · Historia · 2026

En el imaginario popular, el nazismo y el ocultismo están conectados por novelas y películas de aventuras. Indiana Jones buscando el Arca de la Alianza antes que los nazis. El Santo Grial como arma secreta del Tercer Reich. Es tentador descartarlo todo como ficción.

El problema es que la mayor parte ocurrió realmente.

La Ahnenerbe — oficialmente la «Sociedad de estudios para la antigua historia del espíritu alemán» — fue una organización real, fundada por Heinrich Himmler el 1 de enero de 1935. Tuvo 43 departamentos, cientos de académicos con credenciales reales, presupuesto del Estado alemán y expediciones a cuatro continentes. Sus actividades fueron juzgadas como crímenes de guerra en los Juicios de Nuremberg. Sus archivos existen y han sido estudiados por historiadores.

Este artículo se basa en lo documentado — no en la leyenda.

El origen: la obsesión de Himmler

Para entender la Ahnenerbe hay que entender a Heinrich Himmler — el jefe de las SS, el arquitecto del Holocausto, y uno de los hombres más poderosos del Tercer Reich. Himmler era un fanático de la historia germánica, la mitología nórdica y el ocultismo. Creía genuinamente que los pueblos germánicos descendían de una raza aria superior y que la ciencia podía demostrarlo.

La Ahnenerbe fue su instrumento. Fundada junto a Herman Wirth y Richard Walther Darré, su misión oficial era «encontrar nuevas evidencias de la superioridad racial de los pueblos germánicos a través de la investigación histórica, antropológica y arqueológica.» En la práctica, era una organización pseudocientífica al servicio de una ideología.

Pero tenía académicos reales. Lingüistas, arqueólogos, antropólogos, médicos con doctorados de universidades europeas prestigiosas. Eso es lo que la hace más perturbadora que una simple secta ocultista — era la perversión de la ciencia, no su ausencia.

Lo que hacía: 43 departamentos

Los departamentos de la Ahnenerbe

Lingüística y runas. El primer instituto estudiaba las runas nórdicas — el símbolo de la Ahnenerbe era precisamente la runa de la vida. Prestó especial atención al sánscrito y su supuesta conexión con las lenguas arias.

Arqueología germánica. Excavaciones reales en Paderborn, Detmold, Haithabu y Externsteine — este último considerado un templo ario. Durante la guerra, expediciones a Bulgaria, Croacia, Grecia, Polonia y Rumania.

Folclore y tradiciones. Recopilación de danzas populares, canciones tradicionales, leyendas y costumbres regionales. Grabaciones sonoras en expediciones a Finlandia y las Islas Feroe. El objetivo: construir una «cultura germánica» que reemplazara al cristianismo.

Musicología. Investigación para determinar «la esencia» de la música alemana — concluyendo que la «consonancia germánica» estaba en conflicto directo con el «atonalismo judío.»

Meteorología. Basada en la «Teoría Mundial del Hielo» de Hans Hörbiger — la idea de que el mundo fue creado cuando un pedazo de hielo chocó con el sol. Se usó para intentar hacer pronósticos meteorológicos militares de largo alcance.

Misiones culturales en países ocupados. En Noruega, Dinamarca y Países Bajos, difusión de propaganda, reclutamiento para las Waffen-SS y censura de académicos que no encajaban con la ideología nazi.

Adquisición de artefactos. Confiscación sistemática de documentos, pinturas, esculturas y objetos considerados «germánicos» en los países ocupados.

Las expediciones: del Tíbet a Islandia

Una de las actividades más documentadas de la Ahnenerbe fueron sus expediciones internacionales — presentadas como investigación científica pero con objetivos ideológicos claros.

La expedición al Tíbet (1938-1939) fue la más famosa. Comandada por Ernst Schäfer — veterano de tres expediciones previas al Himalaya — visitó el Tíbet entre abril de 1938 y agosto de 1939. El propósito oficial: estudiar la flora, la fauna y la etnología tibetana. El propósito real, según los documentos: buscar el origen de la «raza aria» en Asia central, encontrar conexiones entre la mitología nórdica y las tradiciones tibetanas, y posiblemente preparar el terreno para una invasión alemana de la India a través del Tíbet. La expedición regresó con más de cincuenta animales vivos, una colección etnológica y los 108 volúmenes del texto sagrado tibetano Kangschur.

La expedición a Islandia (1938) fue un fracaso. Himmler creía que Islandia era «tierra santa» — la última conexión con Thule, la mítica patria de la raza germánica pura. La expedición buscaba un hof — un lugar de culto nórdico de los dioses Thor y Odín. Encontraron una cueva que afirmaron ser el lugar buscado, pero resultó no haber sido habitada antes del siglo XVIII. El Reichsbank además no tenía suficientes coronas islandesas para financiar los gastos. Un fiasco total.

43
Departamentos de investigación de la Ahnenerbe
1935
Año de fundación — disuelta en 1945 con el fin del Tercer Reich
108
Volúmenes del texto sagrado tibetano traídos de Asia
1946
Año en que Wolfram Sievers fue juzgado en Nuremberg por crímenes de guerra

La búsqueda de reliquias: historia real, objetos inciertos

Uno de los aspectos más conocidos de la Ahnenerbe — y más contaminado por la ficción — es la búsqueda de reliquias sagradas. La realidad es que la búsqueda ocurrió. Lo que no ocurrió es que las encontraran.

El Santo Grial. Himmler estaba obsesionado con la copa de la Última Cena — un objeto cuya existencia histórica como objeto físico es, en el mejor de los casos, incierta. En octubre de 1940, Himmler visitó personalmente el monasterio de Montserrat en Cataluña, acompañado de un séquito militar alemán y español. Pidió ver todos los documentos relacionados con el Grial y que lo condujeran a las cuevas y pasadizos de la montaña. Los monjes se negaron rotundamente. Himmler, furioso, habría exclamado: «¡Todo el mundo en Alemania sabe que el Grial está en Montserrat!» No lo encontró.

La Lanza del Destino. La lanza con la que, según los evangelios, el centurión romano hirió a Cristo en la cruz. Hitler estaba fascinado por ella desde joven, cuando según testimonios la vio en el Museo Hofburg de Viena y escuchó la leyenda de que quien la poseyera tendría el destino del mundo en sus manos. Cuando el Tercer Reich anexionó Austria en marzo de 1938, Hitler ordenó trasladar la lanza del Hofburg a Núremberg. La pieza fue recuperada por el ejército americano el 30 de abril de 1945 — el mismo día en que Hitler se suicidaba en su búnker de Berlín.

El Arca de la Alianza. La búsqueda llegó hasta Toledo, España — donde la Ahnenerbe habría localizado a un cabalista judío en Auschwitz para que los guiara. El almirante Wilhelm Canaris visitó el Museo Arqueológico Nacional de Madrid interesándose por piezas traídas de Egipto. Himmler concluyó que los Templarios habían escondido el Arca en el norte de África hacia 1300. Se iniciaron excavaciones secretas en Egipto. No encontraron nada.

Himmler buscaba reliquias sagradas para destruir el cristianismo. La ironía es que necesitaba que esas reliquias existieran para poder destruirlo.

El plan de Himmler: destruir el cristianismo

Detrás de toda la actividad arqueológica y las expediciones había un objetivo político concreto: reemplazar el cristianismo con una religión propia del nazismo basada en las creencias germánicas precristianas.

La Ahnenerbe era parte del plan de Himmler para crear sistemáticamente una cultura «germánica» que reemplazara al catolicismo en la Gran Alemania que existiría después de la guerra — una «SS-religión» que formaría la base del nuevo orden mundial. La organización tenía un «sumo sacerdote» propio — Friedrich Hielscher — y un departamento específico dedicado a acabar con la influencia de la Iglesia Católica.

La contradicción era monumental: para destruir el cristianismo, Himmler necesitaba encontrar sus reliquias más sagradas — el Grial, la Lanza, el Arca. Necesitaba que existieran como objetos físicos para poder apropiárselos y vaciarlos de su poder simbólico. Era una búsqueda condenada por su propia lógica.

Los experimentos: el crimen documentado

La cara más oscura de la Ahnenerbe — y la más documentada — fue el Instituto de Investigación Científica con Fines Militares. Financiado por las Waffen-SS y la Wehrmacht, llevó a cabo experimentos en seres humanos vivos en los campos de concentración de Dachau, Auschwitz y Sachsenhausen.

Los experimentos — crímenes juzgados en Nuremberg

Hipotermia. Prisioneros congelados en cámaras de baja presión y cubas de agua helada para determinar los límites de supervivencia humana ante el frío. Luego se experimentó con métodos de recalentamiento — bolsas de dormir, agua hirviendo, relaciones sexuales forzadas con prisioneras del campo de Ravensbrück. Los que sobrevivían los experimentos eran fusilados.

Vacunas experimentales. Se probaron con prisioneros vacunas contra la malaria, tifus, hepatitis y tuberculosis, así como antídotos contra armas químicas como el gas mostaza.

La colección de esqueletos. El profesor August Hirt recolectó más de cien esqueletos — varios de sujetos vivos — para su colección «científica».

El cóctel D-IX. En noviembre de 1944, en Sachsenhausen, se experimentó con un cóctel de cocaína, pervitina, eucodal y cocaína sintética en prisioneros.

El Dr. Rascher. El oficial médico Sigmund Rascher desarrolló las cápsulas de cianuro estándar usadas por las SS — una de las cuales sería usada por el propio Himmler para suicidarse en 1945. Rascher fue ejecutado por las propias SS en 1945 por un asunto no relacionado con sus experimentos.

Wolfram Sievers, director de la Ahnenerbe, fue juzgado en el Proceso de los Médicos de Nuremberg en 1946 y condenado a muerte por su supervisión de estos experimentos. Fue ejecutado en junio de 1948.

El fin

En agosto de 1943, para evitar los bombardeos aliados, la Ahnenerbe se trasladó a Waischenfeld en Franconia. Allí permaneció hasta que las fuerzas americanas tomaron la ciudad en abril de 1945. Antes de la llegada de los aliados, una gran cantidad de documentos fueron destruidos.

Si la Ahnenerbe hubiera sobrevivido a la guerra, Himmler planeaba convertirla en una Universidad SS en Leyden, Países Bajos — el corazón académico del nuevo orden mundial germánico que nunca llegó.

Los que sobrevivieron a la guerra fueron juzgados en Nuremberg o volvieron a la academia bajo sus propios nombres o nombres falsos. La pseudociencia al servicio del nazismo no murió con el Tercer Reich — algunos de sus practicantes simplemente cambiaron de institución.



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Fuentes: Michael H. Kater, Das «Ahnenerbe» der SS 1935-1945 (1974). Nicholas Goodrick-Clarke, The Occult Roots of Nazism (1985). Peter Levenda, Unholy Alliance (2002). Transcripciones del Proceso de los Médicos de Nuremberg, 1946-1947. Archivos del Bundesarchiv alemán. United States Holocaust Memorial Museum (USHMM), documentación sobre experimentos médicos nazis. José Lesta, El enigma nazi (Edaf).

Este artículo se basa exclusivamente en fuentes históricas documentadas. Las actividades de la Ahnenerbe fueron juzgadas como crímenes de guerra en los Juicios de Nuremberg.

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