El nuevo Director General del Ministerio de Defensa israelí le dice al mundo que Israel es el «escudo de Occidente» en Oriente Medio y que Washington debería dejarle las manos libres mientras mira hacia Asia. El problema es que ese escudo no puede reclutar a sus propios ciudadanos, depende de coaliciones que sobreviven protegiendo exenciones militares, y la «estabilización» que ofrece incluye colonizar Gaza y bombardear Siria.
El 1 de julio de 2026, el mayor general Amir Baram, nuevo Director General del Ministerio de Defensa de Israel, pronunció un discurso que merece ser leído con atención — no por lo que dice abiertamente, sino por lo que revela sin proponérselo.
La tesis central de Baram es elegante en su formulación: Israel y Estados Unidos comparten la percepción de Irán como amenaza, pero difieren en sus prioridades. Para Israel, Irán es una amenaza existencial; para Washington, es «un desafío regional crónico» mientras China y el teatro del Indo-Pacífico siguen siendo la preocupación central.
Nosotros pensamos en Teherán, ellos piensan en Taiwán. Amir Baram · Director General del Ministerio de Defensa de Israel, 1 de julio de 2026
De ahí deriva la propuesta: dado que Estados Unidos opera bajo «America First» y necesita redirigir recursos hacia Asia, «un Israel fuerte, independiente y proactivo que estabilice Oriente Medio es precisamente el activo que permite a Estados Unidos hacer eso.» En otras palabras: déjennos operar con libertad en la región, que nosotros les cuidamos el flanco mientras ustedes se ocupan de China.
Es una propuesta de subcontratación geopolítica. Y tiene una falla estructural enorme que el propio discurso de Baram, leído junto a sus declaraciones anteriores como subjefe del Estado Mayor, deja al descubierto.
El argumento de Taiwán como cortina de humo
La mención a Taiwán y el Indo-Pacífico no es un análisis estratégico honesto: es una coartada retórica. El argumento implícito es que Washington está «distraído» con China y por eso Israel debe actuar solo — lo cual le conviene enormemente a un gobierno que quiere colonizar Gaza, presionar a Turquía y mantener el control militar de Siria sin que Washington le ponga condiciones.
Pero la premisa es falsa. Estados Unidos tiene presencia militar directa en el Indo-Pacífico con tratados de defensa con Japón, Corea del Sur, Filipinas y Australia — y aun así eso no le impidió involucrarse en dos guerras en Irak, Afganistán, Siria, la captura de Maduro en Venezuela y los ataques en el Caribe. La idea de que Washington está «demasiado ocupado con Taiwán» para tener criterio propio sobre Oriente Medio no resiste el análisis. Lo que Baram está haciendo es usar la geopolítica global como argumento para que nadie le pida cuentas sobre la geopolítica regional.
El propio Baram lo admite con una honestidad inhabitual:
Lo que algunos en Israel perciben como debilidad o necedad, un aparente desprecio por todas las señales de advertencia sobre el terreno, se ve en Washington como una gestión fría, calculada y lúcida del riesgo. Amir Baram · 1 de julio de 2026
Traducido: Washington no es ingenuo — simplemente tiene sus propios intereses, que no siempre coinciden con los de Israel. Y cuando no coinciden, Israel necesita poder actuar solo. El argumento de Taiwán es la justificación para esa autonomía.
Lo que la «estabilización» israelí produce en la práctica
Baram describe a Israel como el actor que «estabiliza Oriente Medio». Vale la pena revisar qué significa esa estabilización en los hechos concretos del último año y medio: la colonización anunciada del norte de Gaza por Smotrich, con planos terminados y esperando solo la firma de Netanyahu; la aprobación de 34 nuevos asentamientos en Cisjordania en abril de 2026, el mayor número en la historia del Estado; el apoyo activo a los kurdos de Rojava para fragmentar el nuevo gobierno sirio y contrarrestar la influencia turca; los ataques sobre infraestructura militar siria; y la ruptura diplomática total con Turquía, miembro de la OTAN.
Esto no es estabilización. Es una serie de movimientos unilaterales que generan inestabilidad en múltiples frentes simultáneos y que ningún socio de Washington puede respaldar abiertamente. El propio Pentágono lo dice sin eufemismos, según el propio Baram: «una guerra prolongada en Oriente Medio va en contra de la postura global de Estados Unidos», porque consume municiones que harían falta en otro teatro. Si Israel fuera realmente un «activo estabilizador», el Pentágono no estaría preocupado por el consumo de municiones.
Si Israel fuera realmente el escudo estabilizador que Baram describe, el Pentágono no estaría contando las municiones que consume.
«Reclutamos por amor»: la fractura que el discurso no menciona
El contraste más devastador entre el discurso de Baram del 1 de julio de 2026 y la realidad de Israel no viene de la geopolítica — viene de una declaración del mismo Baram, cuando era todavía subjefe del Estado Mayor, en julio de 2024.
En esa ocasión, compareció ante el Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knesset para explicar cuántos jóvenes ultraortodoxos (haredim) podía integrar el ejército después de que el Tribunal Superior ordenara el reclutamiento universal y congelara los fondos a las instituciones religiosas que no cumplieran. La respuesta de las FDI: 3.000, de una clase anual de entre 10.000 y 12.000. Cuando le preguntaron cómo llegaron a ese número, Baram respondió:
Queremos convencerlos de que vengan. La IDF solo recluta por amor, principalmente para la batalla. Amir Baram · Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knesset, julio de 2024
Algunos miembros del comité se rieron. No de Baram — de la situación entera.
La exención que sostiene al gobierno
Los partidos haredim —Shas y Judaísmo Unido de la Torá— son la columna vertebral de la coalición de Netanyahu. Sin ellos, el gobierno cae. En consecuencia, el reclutamiento universal que ordenó el Tribunal Superior sigue sin aplicarse mientras los soldados seculares y religiosos moderados cargan con el peso de una guerra que ya lleva más de dos años.
La condición que pusieron los haredim para siquiera considerar un reclutamiento parcial: «entornos de servicio con provisiones religiosas especiales y con menos interacciones con soldados femeninas.» El mismo ejército que se presenta como la fuerza más sofisticada de Oriente Medio negocia si puede haber mujeres cerca de los reclutas.
Es una escena que resume la contradicción más brutal del sistema político israelí: el ejército que Baram describe hoy como «escudo de Occidente» no puede reclutar a decenas de miles de sus propios ciudadanos porque el gobierno que lo financia depende políticamente de que esos ciudadanos no sean reclutados.
El MoU que Baram quiere firmar
El discurso del 1 de julio no es solo un análisis estratégico: es un argumento de venta para el próximo Memorando de Entendimiento que regirá la relación militar israelí-estadounidense durante una década después de 2028. Baram lo dice explícitamente: «el acuerdo deberá generar beneficios de seguridad, económicos y estratégicos para ambos países durante los próximos años.»
La lógica que propone es la siguiente: Israel hace el trabajo de «estabilizar» Oriente Medio —lo cual incluye, aunque Baram no lo diga así, las colonizaciones, los bombardeos y las presiones geopolíticas— y a cambio recibe apoyo financiero, tecnológico y político de Washington sin tener que justificar cada movimiento ante el Congreso o la opinión pública estadounidense. Es el mismo argumento que Netanyahu lleva años usando: «somos el único aliado confiable en la región, confíen en nosotros.»
El problema es que la confianza tiene un límite cuando el aliado hace exactamente lo que Washington dice no querer: asentamientos en Gaza que el secretario Rubio calificó de inadmisibles, una guerra que consume municiones que el Pentágono necesita en otro lado, y decisiones unilaterales que generan fricción con aliados de la OTAN como Turquía.
Geopolítica para afuera, crisis para adentro
Lo que el discurso de Baram del 1 de julio de 2026 y sus declaraciones anteriores revelan juntos es una brecha profunda entre el relato externo y la realidad interna. Para afuera: Israel es un actor estratégico indispensable, fuerte, independiente y proactivo, el escudo que permite a Washington mirar hacia Asia. Para adentro: un ejército que «recluta por amor» porque no puede forzar el reclutamiento, una coalición de gobierno que sobrevive protegiendo exenciones militares, una sociedad que transfiere el costo de la guerra a quienes menos poder político tienen para resistirlo, y un Tribunal Superior cuyas órdenes el Ejecutivo no aplica porque hacerlo haría caer al gobierno.
La carta blanca que Baram pide para Oriente Medio tiene un precio que él no menciona. Lo pagan, por ahora, los soldados que van al frente porque no hay alternativa política para no mandarlos. Y lo pagan los civiles palestinos que viven en los territorios que la «estabilización» israelí va convirtiendo, asentamiento por asentamiento, en hechos irreversibles.
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☕ Invitame un caféFuentes: Discurso del mayor general Amir Baram como Director General del Ministerio de Defensa de Israel (1 de julio de 2026). The Jerusalem Post en español, «Polémica por lo que dijo el subjefe de las FDI, Baram, sobre el reclutamiento haredí» (10 de julio de 2024). Declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio sobre asentamientos en Gaza. Datos sobre aprobación de asentamientos en Cisjordania (abril de 2026).
Este artículo tiene propósito informativo y analítico.
