«Gran error»: Israel amenaza a UK por sanciones a Israel

Septiembre de 2026 — Londres / Jerusalén

«Gran error»: Israel amenaza a UK por sanciones a Israel

Un primer ministro que no habló con Netanyahu en 50 días. Amenazas de expulsar a funcionarios británicos de Gaza. Y un ministro israelí prometiendo represalias «muy dolorosas». La crisis diplomática que se viene esta semana en Londres.

En este artículo
  1. Lo que se anuncia esta semana
  2. Un primer ministro que no habla con Netanyahu hace 50 días
  3. Las voces judías británicas, preocupadas
  4. Las amenazas israelíes: comercio, y hasta la propia Gaza
  5. Los números del comercio bilateral
  6. Por qué es más complicado de lo que parece
  7. El riesgo real: enojar a Trump
  8. Lo que Amnistía Internacional exige, y lo que probablemente ocurra

El Reino Unido anunciará esta semana una prohibición del comercio con los asentamientos israelíes en Cisjordania, en lo que se perfila como uno de los mayores puntos de fricción diplomática entre Londres y Jerusalén en años recientes. La medida llega en un contexto ya tenso: el propio Israel amenazó con represalias «muy dolorosas», y el nuevo primer ministro británico ni siquiera habló todavía con Benjamin Netanyahu.

Lo que se anuncia esta semana

El ministro de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, ya había adelantado el 19 de agosto que presentaría un conjunto integral de medidas «en las próximas semanas». El anuncio formal, previsto para esta semana en el Parlamento, incluiría una prohibición de productos producidos en los asentamientos y sanciones específicas contra instituciones e individuos británicos vinculados a ellos.

Lo que dijo Miliband ante la Cámara de los Comunes

«Este Gobierno no consentirá la destrucción de la solución de dos Estados. Actuaremos y presentaremos un plan integral de medidas en las próximas semanas», señaló Miliband, recordando que «los asentamientos israelíes son ilegales» bajo derecho internacional, y condenando la violencia de los colonos.

A diferencia de sanciones previas del Reino Unido —incluso bajo el anterior gobierno conservador—, que apuntaban principalmente a individuos acusados de perpetrar o incitar violencia contra palestinos, esta vez se espera una prohibición comercial mucho más amplia: no solo importación y exportación de bienes, sino potencialmente también de servicios.

Un primer ministro que no habla con Netanyahu hace 50 días

Downing Street confirmó que el primer ministro británico Andy Burnham no habló con Netanyahu desde que asumió el cargo, hace ya 50 días —pese a que su gobierno avanza con las sanciones—. El gobierno de Burnham dio continuidad a la postura crítica del gabinete laborista anterior, liderado por Keir Starmer, respecto al plan de asentamientos que Israel aprobó hace más de un año.

Las voces judías británicas, preocupadas

Grupos judíos, incluida la Junta de Diputados de los Judíos Británicos y el Consejo de Liderazgo Judío, expresaron preocupación por el posible daño a la relación bilateral y el impacto sobre los propios judíos británicos.

«Estas medidas afectarán de forma desproporcionada a los judíos británicos debido a nuestros estrechos lazos religiosos, familiares, benéficos y educativos con Israel.» Ephraim Mirvis, Gran Rabino del Reino Unido

Jonathan Turner, director ejecutivo de UK Lawyers for Israel, fue más allá en sus críticas al propio gobierno británico.

«La política del gobierno británico hacia Israel no se basa en la consideración racional, sino en la rabia basada en historias falsas sobre Israel que ellos y sus partidarios creen crédulamente.» Jonathan Turner, UK Lawyers for Israel

Las amenazas israelíes: comercio, y hasta la propia Gaza

Israel dejó en claro que no aceptará las sanciones sin responder. El canciller Gideon Sa’ar fue directo en una entrevista con el portal israelí Ynet.

«Si Reino Unido actúa contra Israel, Israel actuará contra Reino Unido. Ya ha perjudicado las exportaciones de defensa y ha impuesto sanciones a ministros. Si actúan, creo que estarán cometiendo un gran error.» Gideon Sa’ar, ministro de Asuntos Exteriores de Israel

La amenaza más específica: expulsar funcionarios de Gaza

Funcionarios israelíes amenazaron con expulsar a los funcionarios y oficiales militares británicos del Centro Internacional de Apoyo a Gaza, establecido tras el alto el fuego para ayudar al proceso de paz. Los británicos, bajo el mando del contraalmirante Daniel D’Silva, son una de las delegaciones extranjeras más numerosas ahí, después de las FDI y los propios israelíes. Un funcionario con conocimiento del asunto reveló un dato revelador sobre el propio vínculo con Washington: «La relación en Kiryat Gat entre estadounidenses e israelíes es tan conflictiva que los estadounidenses valoran bastante la presencia de los británicos.»

Bezalel Smotrich, el ministro de Finanzas israelí —proveniente de una comunidad de colonos, y principal artífice del polémico asentamiento E1— amenazó además con un paquete de contramedidas políticas y económicas que calificó de «muy dolorosas».

Los números del comercio bilateral

£5.900MComercio bilateral (12 meses a marzo 2026)
£1.500MSuperávit comercial británico
146Asentamientos reconocidos oficialmente

Según Peace Now, hasta el mes pasado había 146 asentamientos israelíes reconocidos oficialmente en Cisjordania (sin contar Jerusalén Este), más unos 390 puestos o granjas no reconocidos formalmente por el propio gobierno israelí. La población de colonos ronda las 540.327 personas, según el Consejo Yesha, frente a una población palestina estimada en 3,1 millones. Todos los asentamientos son considerados ilegales bajo derecho internacional, aunque Israel lo disputa.

Por qué es más complicado de lo que parece

Sobre el papel, prohibir el ingreso de bienes de los asentamientos es relativamente sencillo —aunque depende, en la práctica, de la honestidad de la empresa exportadora—. Según reportes, vino, dátiles y otras frutas y verduras de los asentamientos ya se venden en el Reino Unido pese a controles previos.

El problema de fondo, según un experto en sanciones

Tom Keatinge, del centro de finanzas y seguridad del Royal United Services Institute (RUSI), advirtió que el paquete esperado podría disuadir a los bancos británicos de comerciar con Israel por completo: «No existe tal cosa como una sanción inteligente, igual que no existe una bomba inteligente. El margen para la interpretación es enorme.» Los bancos, explicó, tendrían que determinar si una transacción involucra una cuenta de colonos en Cisjordania o una con sede en Israel propiamente dicho —una distinción que, según su experiencia de 20 años como banquero de inversión, podría ser «prácticamente imposible» en muchos casos—.

Keatinge comparó el desafío con las dificultades que ya enfrentó Occidente para aplicar sanciones efectivas a individuos y empresas rusas vinculadas a la Crimea ocupada.

El riesgo real: enojar a Trump

La medida también representa el primer gran desacuerdo entre Burnham y Donald Trump, cuya administración ya había reaccionado con enojo cuando Irlanda aprobó medidas similares a comienzos de año.

«Una parte fundamental de la discusión es trazar un marco que no penalice a individuos o empresas no implicadas. El objetivo no es tener consecuencias no deseadas. Esto va dirigido a las políticas del gobierno israelí, no al pueblo israelí.» Fuente de la Casa Blanca, citada por The Telegraph

Burnham busca además una audiencia privada con Trump en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, a fines de septiembre —el primer encuentro entre ambos—. Una disputa por Cisjordania, sumada a tensiones ya existentes sobre gasto en defensa británico y perforación en el Mar del Norte, podría complicar esas gestiones.

La advertencia más directa

«Si está haciendo algo que Estados Unidos considera contrario a Israel, especialmente con el régimen actual, más les vale estar preparados para la reacción en contra», dijo Keatinge.

Lo que Amnistía Internacional exige, y lo que probablemente ocurra

Peter Frankental, director de Asuntos Económicos de Amnistía Internacional Reino Unido, celebró el «compromiso» del gobierno británico, aunque advirtió que «la clave» estará en los detalles.

«Una prohibición que solo abarque bienes o solo importaciones, que deje intactos servicios e inversiones, o que carezca de verdaderas herramientas para hacerla cumplir, no alcanzará la prohibición total que exige el Derecho Internacional y que es necesaria para que Israel rinda cuentas.» Peter Frankental, Amnistía Internacional Reino Unido

En la práctica, es posible que Burnham opte finalmente por un compromiso intermedio: un paquete con embargos comerciales técnicos en lugar de un régimen formal de sanciones, posiblemente combinado con medidas de menor impacto económico pero con más ruido político —como la prohibición de sitios turísticos que promocionan viajes a los asentamientos—. Fuentes de la Casa Blanca ya anticiparon que Burnham «podría hablar con dureza pero, en última instancia, suavizarse con los servicios financieros», dado lo complicado de sus efectos reales.

La pregunta de fondo, según los analistas consultados: ¿lograrán estas sanciones, coordinadas o no con otros países, imponer costos reales a los israelíes comunes y subrayar que el país se está convirtiendo en un «estado paria» a ojos del mundo? O quedarán, como advierten los críticos de Netanyahu, reducidas a un gesto que termine reforzando la «mentalidad de asedio» de la propia derecha israelí, ayudando paradójicamente a mantener en el poder a quienes las sanciones buscan presionar.


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