Washington — Informes del 14 y 15 de septiembre de 2026
La guerra con Irán, en números que duelen
Un portaaviones nueve meses sin tocar puerto. Entre la mitad y dos tercios de los interceptores antimisiles gastados. Una misión de guerra tan clasificada que ni el Congreso conoce sus objetivos completos. Lo que dicen, con lujo de detalle, el inspector general del Pentágono y la Oficina de Presupuesto del Congreso.
- Dos informes, un mismo día de diferencia
- El documento oficial completo
- Una misión de guerra clasificada, incluso para el Congreso
- Nadie sabe calcular el costo total, ni siquiera el propio Pentágono
- Las bases que ni siquiera van a reconstruir
- El daño diplomático: 184 millones de dólares
- El agotamiento de municiones, en cifras concretas
- La negación oficial del Pentágono
- 50.000 soldados, cuatro portaaviones, media aerotransportada
- Lo que perdió Estados Unidos en combate
- Diego García: la logística de una guerra sin puerto cercano
- El Abraham Lincoln: nueve meses sin descanso
- Cuando el Pacífico también entra en la guerra
- Los polígrafos a 50 oficiales del Estado Mayor Conjunto
- El dinero que ni el propio Congreso quiere aprobar
Parte de la información más detallada sobre la guerra con Irán no proviene de la oficina del secretario de Defensa ni de la Casa Blanca, sino de dos organismos de supervisión independientes: el inspector general del Departamento de Defensa, y la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), el organismo no partidista encargado de estimar costos de políticas públicas.
Dos informes, un mismo día de diferencia
El primero, del inspector general, se publicó el 14 de septiembre de 2026, y cubre únicamente los primeros cuatro meses de la guerra —del 28 de febrero al 30 de junio—. El segundo, de la CBO, se publicó al día siguiente, y estimó que la guerra le costó a Estados Unidos aproximadamente 38.000 millones de dólares hasta el 1 de agosto.
El informe íntegro del inspector general del Pentágono
El reporte trimestral completo sobre la Operación en curso contra Irán, con toda la documentación detrás de cada cifra reseñada en este artículo.
Ver el informe completo (PDF)Una misión de guerra clasificada, incluso para el Congreso
El Pentágono y la Casa Blanca declararon públicamente que su objetivo en Irán es destruir sus programas nucleares, drones de ataque, misiles balísticos y de crucero, y su capacidad de producir esas armas. Pero el propio informe del inspector general reveló un dato inquietante.
Lo que nadie sabe, ni siquiera los legisladores
La declaración completa de misión del Pentágono para la guerra de Irán «es clasificada». Eso sugiere que el ejército podría tener objetivos adicionales que nunca se hicieron públicos —ni siquiera ante el Congreso que debe supervisar y financiar la operación—.
Nadie sabe calcular el costo total, ni siquiera el propio Pentágono
El inspector general advirtió que «puede ser difícil calcular el ‘costo’ total» de la guerra, dado que el Pentágono nunca tuvo una asignación separada del Congreso específicamente para financiarla. El secretario Hegseth ni siquiera solicitó fondos adicionales antes de iniciar las operaciones de combate: el dinero salió directamente del presupuesto ya existente del departamento, destinado originalmente a entrenamiento y mantenimiento de la fuerza.
Las bases que ni siquiera van a reconstruir
Manama, dada por perdida
No se calcularon los costos para reparar o reemplazar instalaciones militares estadounidenses dañadas o destruidas por ataques iraníes —como la base naval de Manama, en Baréin—, porque el Pentágono directamente indicó que podría optar por cerrarlas en vez de reconstruirlas.
El 24 de junio, la Casa Blanca presentó una solicitud de financiamiento suplementario por 67.000 millones de dólares, de los cuales 21.000 millones estaban destinados específicamente a reemplazar las municiones ya gastadas hasta ese momento.
El daño diplomático: 184 millones de dólares
El Departamento de Estado estimó que sus embajadas, consulados y demás instalaciones diplomáticas en Oriente Medio sufrieron unos 184 millones de dólares en daños por ataques iraníes. La misión diplomática estadounidense en Irak, específicamente, fue alcanzada por más de 600 ataques solo en los primeros cuatro meses de la guerra, con más de 157 millones de dólares en daños.
El agotamiento de municiones, en cifras concretas
La CBO proyectó, en un análisis de 19 páginas —limitado, según la propia oficina, porque el Departamento de Defensa se negó a responder sus solicitudes de información—, que la guerra seguirá costando entre 2.000 y 3.000 millones de dólares por mes, y que reconstruir los arsenales estadounidenses ya agotados podría llevar «al menos cinco años».
El dato más inquietante de todo el informe
La CBO comparó los gastos reportados de interceptores de defensa antimisiles con el total adquirido hasta la fecha por el Departamento de Defensa, concluyendo que Estados Unidos «probablemente ha utilizado entre la mitad y dos tercios de su inventario» de esas municiones desde junio de 2025. «El déficit sería especialmente problemático si surgiera un conflicto con un oponente cuyo arsenal incluyera un gran número de misiles balísticos y de crucero», advirtió la oficina, citando a China como ejemplo directo.
La negación oficial del Pentágono
50.000 soldados, cuatro portaaviones, media aerotransportada
La fuerza militar estadounidense en Oriente Medio de apoyo a la guerra sumó aproximadamente 50.000 efectivos, incluso considerando la rotación normal de unidades. Según el inspector general, la guerra desplegó una docena de escuadrones de cazas, destructores, baterías de defensa aérea, lanzadores móviles de artillería y misiles guiados como ATACMS y PrSM, cuatro grupos de ataque de portaaviones, y un «despliegue parcial» de la 82ª División Aerotransportada.
Lo que perdió Estados Unidos en combate
El material dañado o destruido por contraataques iraníes: cientos de edificios y estructuras en bases militares de Baréin, Irak, Jordania, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos; 30 drones Reaper; 12 aviones de reabastecimiento aéreo KC-135; cuatro cazas F-15; y un avión de ataque A-10.
Diego García: la logística de una guerra sin puerto cercano
Dos semanas y media de navegación, solo para reabastecer
La destrucción del principal centro logístico de la Marina en Baréin obligó al Pentágono a buscar buques de suministro adicionales equipados para transferir combustible y suministros a buques de guerra en alta mar. La Marina decidió usar la isla Diego García —territorio británico, a unas 2.200 millas del mar Arábigo— como nuevo centro logístico, lo que implica que los buques de suministro deben pasar entre dos y dos semanas y media navegando, cargando mercancía y combustible, y regresando a las principales áreas de operaciones en el Golfo Pérsico.
El Abraham Lincoln: nueve meses sin descanso
De todos los «mandos combatientes» del Pentágono, el Mando Europeo, con base en Alemania, fue el que brindó mayor apoyo a la guerra de Irán, transfiriendo municiones, equipos, aeronaves y personal, además de requisar y distribuir combustible, alimentos y suministros médicos al Mando Central, encargado de las operaciones en Oriente Medio.
El caso puntual de un solo portaaviones
El grupo de ataque de portaaviones centrado en el USS Abraham Lincoln partió de San Diego el 21 de noviembre, y pasó aproximadamente nueve meses en el mar sin una sola escala que permitiera a su tripulación descansar. Actualmente, el buque está regresando a su puerto base en el sur de California.
Cuando el Pacífico también entra en la guerra
Hegseth ordenó al Mando del Pacífico, con base en Oahu, Hawái, perseguir y abordar barcos mercantes sospechosos de pertenencia iraní en el Océano Índico —ampliando la misión mucho más allá de Oriente Medio—. También se le ordenó al Pacífico entregar seis buques de guerra para la guerra contra Irán.
Los polígrafos a 50 oficiales del Estado Mayor Conjunto
La respuesta de Trump a las filtraciones
El presidente Trump mostró especial sensibilidad ante los reportajes que detallaban cómo la guerra agotó los arsenales de municiones. Investigadores del gobierno estadounidense sometieron a aproximadamente 50 miembros del Estado Mayor Conjunto del ejército a pruebas de polígrafo, por filtraciones a periodistas sobre este asunto y otros detalles de la guerra.
El dinero que ni el propio Congreso quiere aprobar
La Casa Blanca pidió al Congreso hasta 70.000 millones de dólares en gasto militar de emergencia para cubrir los costos de la guerra y pagar nuevas armas y personal —una petición que sigue estancada en el Capitolio—. Los demócratas se negaron a votar nuevo financiamiento a través del proceso bipartidista habitual de asignaciones, y los republicanos del Senado se mostraron reticentes ante el intento, liderado por la propia Cámara de Representantes, de usar el proceso de reconciliación partidista para conseguir el dinero de todas formas.
El cuadro completo, sumado al artículo anterior
Entre este informe y la quinta votación del Congreso pidiendo el fin de la guerra que ya reseñamos, el patrón queda documentado con precisión: el propio aparato de supervisión del Estado —inspectores generales, la CBO, el Congreso— confirma con datos concretos que la guerra está agotando recursos, dañando instalaciones que ni se van a reconstruir, y consumiendo un arsenal estratégico que tardaría años en reponerse. Y sin embargo, ni un solo mecanismo institucional logró, hasta ahora, torcerle el rumbo a la decisión presidencial de continuarla.
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