Hombre en traje azul y corbata hablando en un podio.

Discurso completo de Irlanda ante la ONU

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Discurso completo de Irlanda ante la ONU

Transcripción completa del discurso pronunciado el 24 de septiembre de 2026.

Presidente de la Asamblea General, distinguidos jefes de Estado de Gobierno, Secretario General y Excelencias, amigos.

Las Naciones Unidas entra en su novena década en un momento de gran incertidumbre y dificultades para la comunidad del mundo. Los conflictos tienen efectos devastadores para los más vulnerables. El impacto de la crisis climática se hace sentir en cada esquina del mundo.

Los derechos que tanto nos ha conseguido lograr están siendo desmantelados. Los intereses estrechos están rompiendo los lazos de la solidaridad. Además, el orden internacional jurídico está bajo gran presión. Las nuevas tecnologías que ofrecen potencial ilimitado, sin intervención humana, también generan peligros sin precedentes.

En momentos de incertidumbre, puede ser fácil cuestionar nuestros cimientos, retirarnos, volvernos circunspectos, decir que la cooperación internacional es demasiado difícil, que el multilateralismo no funciona, o que los problemas de los demás no son nuestros problemas. Esa sería la conclusión equivocada, porque la respuesta para un mundo bajo tensión no es menos cooperación internacional, sino más. La respuesta al debilitamiento de los principios no es abandonarlos, es defenderlos. Y si nuestro sistema multilateral no funciona eficazmente, la respuesta no es alejarnos, sino hacer que el sistema sea más fuerte, justo y más apto para el mundo en que vivimos.

Esa es la posición de Irlanda, y es lo que todos nosotros, como miembros de las Naciones Unidas, tenemos que lograr. Hemos de recordar también lo que hemos logrado gracias a nuestro compromiso colectivo con Naciones Unidas. El sistema multilateral cimentado en la Carta ha sido el cimiento de muchos de los grandes logros de la humanidad. Ha impulsado los adelantos en alivio de la pobreza, atención de salud, educación, protección social y seguridad alimentaria.

Ha protegido los derechos humanos, la dignidad, y ha insistido en que importa la responsabilidad. Ha dado voz a los marginados. Señor Presidente, el pueblo de Irlanda entiende que vivimos en un mundo interdependiente, que los retos que nos afectan están interconectados, cruzan fronteras y requieren soluciones colectivas. Irlanda actualmente ocupa la presidencia del Consejo de la Unión Europea.

Nuestra dirección de la agenda de la UE se arraiga en el principio de la fuerza con la unidad. Este principio está en el meollo de nuestra visión para las Naciones Unidas, igual que nuestro compromiso incesante para con los pilares que guían su labor: la paz y la seguridad, los derechos humanos y el desarrollo. Estos pilares soportan por igual el peso de nuestra ambición compartida por un mundo mejor, más justo y pacífico. Ahora bien, de manera colectiva no estamos cumpliendo esa ambición, no hemos mantenido el rumbo.

En un momento en que las necesidades mundiales aumentan y se vuelven más complejas, nuestra responsabilidad de actuar no disminuye. Presidente, la denegación de los derechos humanos fundamentales de millones de personas en el mundo sigue siendo uno de los retos que definen nuestro tiempo. La presión renovada sobre los derechos de las mujeres, la igualdad de género, está poniendo en riesgo lo conseguido con dificultad. Se dice a las mujeres y niñas que sus ambiciones, su educación, sus voces, su presencia en la vida pública son inaceptables.

La situación en Afganistán es uno de los ejemplos más claros. La exclusión sistemática de las mujeres y niñas en la educación, el empleo y la vida pública no es algo que la comunidad internacional sencillamente pueda observar a distancia. Es una crisis de derechos humanos profunda. Se está negando a las niñas la educación que debería dar forma a su futuro.

A las mujeres se les niega la posibilidad de trabajar, de participar plenamente en la sociedad y contribuir a la vida económica y social de su país. Sus libertades se están eliminando poco a poco, pero el mundo no puede acostumbrarse a ello. No hemos de permitir que la falta de titulares se convierta en falta de acción. Las mujeres de Afganistán no han desaparecido, ni tampoco deberían desaparecer nuestra solidaridad.

Lo mismo se aplica por doquier. En el mundo entero, las mujeres y niñas hacen frente a violencia sexual en conflictos, desplazamiento forzoso, trata y discriminación. En todo el mundo, las personas LGBTQI+ hacen frente a crecientes amenazas respecto a sus derechos, su seguridad y su dignidad. Irlanda está comprometida con la universalidad, la indivisibilidad y la aplicación por igual de los derechos humanos.

Son principios que no se pueden cuestionar. Por eso, Irlanda se presenta como candidato al Consejo de Derechos Humanos para el mandato 2027-2029. Y si se nos elige, utilizaremos ese escaño para defender el principio de que los derechos humanos pertenecen a todos por doquier. Señor Presidente, la guerra ilegal de Rusia contra Ucrania es más mortífera para los civiles que en cualquier momento desde el inicio de la invasión a gran escala.

Los ataques irresponsables con drones y misiles contra ciudades ucranianas siguen intensificándose. No son los actos de un país a quien le interesa la paz. Rusia podría cesar sus brutales ataques en cualquier momento, pero se niega a hacerlo. Los actos de Rusia ya tienen un impacto mundial directo en el aumento de los costos de la alimentación y la energía.

Hace un año, una fanega de trigo costaba poco más de 5 dólares; este año cuesta más de 7. El hecho de que un miembro permanente del Consejo de Seguridad busque cambiar las fronteras por la fuerza, en clara violación de la Carta, es totalmente inaceptable. La soberanía y la integridad territorial se aplican por igual a todos los Estados. La comunidad internacional debe mantenerse firme en su respuesta, en apoyo a la Carta y en apoyo a una paz justa y duradera.

Irlanda se solidariza con Ucrania y lo seguiremos haciendo. Seguiremos apoyando los esfuerzos por exigir a Rusia cuentas de sus actos. No puede haber impunidad por los crímenes de guerra, ni en Ucrania ni en ningún otro lugar. Por eso, Irlanda apoya firmemente a la Corte Penal Internacional.

Irlanda se opone firmemente a los esfuerzos por socavar la Corte. Todas las medidas que se tomen contra la Corte deberían retirarse de inmediato. El orden jurídico internacional, que se basa en nuestros acuerdos para hacer del mundo un lugar más seguro, se está impugnando. El derecho internacional representa las enseñanzas colectivas sacadas del sufrimiento, del conflicto y de la atrocidad.

Las normas e instituciones que hemos creado durante generaciones existen para proteger los derechos, la seguridad y la soberanía de todos los Estados y pueblos. Cuando se menosprecian estos principios, las consecuencias van mucho más allá de cualquier conflicto. Todos perdemos seguridad. Señor Presidente, hace 20 años la comunidad internacional se reunió para cumplir su responsabilidad colectiva de proteger.

Pese al esfuerzo extraordinario del pueblo sudanés, el ciclo de violencia ha continuado. El conflicto ha sido atizado y prolongado por injerencias exteriores nocivas. Todos los Estados y actores externos deben cesar de armar, financiar y facilitar la guerra en Sudán. 15 millones de sudaneses están desplazados de sus hogares.

Más de 19 millones y medio hacen frente a un nivel de hambre que alcanza la crisis. 33 millones necesitan asistencia humanitaria urgente. Las violaciones del derecho internacional, incluyendo las agresiones en virtud de la etnicidad, la destrucción deliberada de los medios de vida, el asesinato, la tortura, la violencia sexual, se utilizan como arma de guerra. Tenemos que actuar con decisión para apoyar al pueblo sudanés en este conflicto.

Hemos de apoyar sus aspiraciones de democracia, justicia y desarrollo. Sudán se ha convertido en una guerra olvidada, pese a su impacto devastador. No permitamos que la falta de titulares diarios se convierta en una licencia para no actuar. El pueblo de Sudán merece la misma atención, solidaridad y urgencia que brindamos, con toda la razón, a las crisis en otros lugares.

Presidente, pese a su prevalencia, no podemos permitir convertirnos en seres indiferentes al conflicto y el sufrimiento humano que trae consigo. El plan de paz de Gaza, acordado en octubre pasado, fue bien recibido, pero no ha cambiado fundamentalmente la realidad en el terreno. Continúan los ataques israelíes, sigue bloqueada la ayuda humanitaria, los civiles siguen sufriendo. Nosotros, la comunidad internacional, hemos fallado a Palestina.

Irlanda, como la mayoría de los aquí reunidos, cree que la única solución viable a las décadas de conflicto y desperdicio de vidas humanas es una situación en la que el Estado de Palestina y el Estado de Israel vivan uno junto al otro, en paz, con seguridad y dignidad. Hay signos modestos de progresos. Más países han reconocido el Estado de Palestina. Una aplastante mayoría de Estados miembros de la ONU ha refrendado la Declaración de Nueva York.

Somos más los que hemos tomado medidas para hacer frente a la ocupación ilegal y violenta por parte de los colonos de tierras palestinas en Cisjordania. Pero se agota el tiempo. Lo que vemos en el terreno es un intento deliberado por parte de algunos de hacer que sea imposible la perspectiva de la solución vía estatal. No se trata de una teoría de la conspiración, se trata de la intención declarada por el primer Ministro de Israel, que ha dicho claramente, y cito: «que vamos a cumplir nuestra promesa, que no habrá Estado palestino.

Este lugar nos pertenece». Fin de la cita. Cuando permitió el desarrollo ilegal E1 en Jerusalén Oriental. La situación en Gaza es una afrenta a la decencia.

¿Cómo toleramos una situación en la que los civiles están tan desesperados por encontrar vivienda, que tienen que encontrar un hogar en edificios poco seguros dañados por la guerra, donde ocho niños murieron porque un edificio se derribó, donde la ayuda humanitaria más básica se obstaculiza? Cuando por fin se sepa toda la verdad de lo que ha ocurrido en Gaza, cuando contemos con las pruebas, cuando hayamos escuchado los testimonios, cuando los verdaderos horrores se revelen, será una vergüenza para el mundo. Nadie podrá decir que no lo sabía, que no se diga que no actuamos. En la Ribera Occidental, Cisjordania,

en Cisjordania, la ampliación incesante de los asentamientos ha alcanzado una escala sin precedente, erosionando aún más la perspectiva de una paz justa y duradera. Los colonos violentos siguen actuando con casi total impunidad, mientras que las comunidades palestinas hacen frente a una campaña sostenida de desplazamiento y destrucción que equivalen a limpieza étnica. Se han eliminado aldeas enteras, demolido hogares e infraestructuras vitales, y a millares de palestinos se les ha echado de sus hogares,

lugares que han sido su hogar durante generaciones, y se les ha expuesto a la intimidación y la violencia. Según informes de Naciones Unidas, este año ha habido casi 200 ataques contra palestinos cada mes, un recordatorio claro de una realidad que es un conflicto que se ahonda, al igual que el sufrimiento y la desesperanza. La Corte de Justicia lo ha dicho claramente: los asentamientos y los territorios ocupados por palestinos son ilegales. Irlanda ha actuado junto con otros para prohibir la importación de bienes procedentes de esos asentamientos.

Nunca es demasiado tarde para defender el derecho internacional. Señor Presidente, el conflicto en el Golfo es sumamente preocupante y tiene un impacto serio en el resto del mundo. Tenemos que volver a negociaciones de buena fe, cargadas de significado por parte de todos. Irlanda ha señalado una y otra vez que Irán debe cesar sus ataques contra los vecinos y poner fin a las actividades de desestabilización en la región, incluyendo los ataques contra buques en el estrecho de Ormuz.

Hay que permitir a los buques el tránsito por el estrecho de manera segura y sin peaje, como dicta el derecho internacional. Si queremos lograr más estabilidad, Irán nunca debe poseer el arma nuclear. La influencia de desestabilización iraní en la región debe cesar. Hace falta el diálogo para lograr una solución negociada.

Desde 1978, los soldados irlandeses han servido de manera distinguida en el Líbano, en la UNIFIL. Irlanda seguirá trabajando con el Líbano, la Unión Europea y los asociados internacionales en apoyo al futuro, la paz y la seguridad del Líbano. Una y otra vez hemos condenado los ataques de Hezbolá contra Israel, que deben cesar de inmediato. Israel debe retirar su presencia militar del sur del Líbano y poner fin a sus operaciones militares allí.

La respuesta de Israel ha sido totalmente desproporcionada. Honramos la valentía, el profesionalismo y la dedicación de todo el personal de mantenimiento de la paz que ha servido bajo la bandera de Naciones Unidas. En particular, recordamos con respeto a quienes han perdido la vida en aras de la paz. Vemos con buenos ojos el informe del Secretario General sobre el futuro del mantenimiento de la paz.

Irlanda trabajará con otros asociados para velar por que esta herramienta esencial se adapte al siglo XXI. Irlanda también ve con buenos ojos las reformas más amplias en el sistema de la ONU. Son necesarias si queremos hacer frente a los retos de un mundo que cambia con rapidez. Pero también es necesario señalar que ningún proceso de reforma tendrá éxito a menos que los Estados miembros estén dispuestos a apoyar a las Naciones Unidas desde el punto de vista político, financiero y mediante sus actos.

Necesitamos que el Consejo de Seguridad cumpla su mandato y responda a las crisis que nos circundan. Durante demasiado tiempo, el veto ha obstruido al Consejo y erosionado su legitimidad. Los miembros del Consejo también deben representar por fin el mundo en el que vivimos, empezando con la falta de representación histórica de los países africanos, para garantizar que las voces de los Estados más pequeños y vulnerables se escuchen. Presidente, concluyo agradeciendo al Secretario General António Guterres su liderazgo basado en principios y su firme compromiso con las Naciones Unidas durante el último decenio.

En particular, lo felicito por su valentía a la hora de hacer frente a la crisis climática, que es la cuestión fundamental de nuestro tiempo. Desde las inundaciones devastadoras de Nepal hasta los incendios en Europa, las comunidades cada vez más viven las consecuencias del cambio climático. El Acuerdo de París sigue siendo un ejemplo potente de lo que se puede lograr cuando los países trabajan juntos. El Secretario General Guterres ha sido una voz vital a la hora de llamar a los Estados miembros a la acción.

Estamos deseosos de trabajar con la siguiente Secretaría General y sacar adelante los principios de la Carta a fin de reforzar esta institución. Como líder de un país que luchó por su independencia y el lugar que ocupa entre las naciones, soy sumamente consciente del legado que hemos recibido. Las Naciones Unidas, por imperfectas que sean, siguen siendo uno de los mayores logros de la humanidad. Una prueba de que creer en la paz, la dignidad y el progreso es más posible cuando las naciones trabajan juntas.

En un momento en que esa creencia está bajo tensión, nuestra responsabilidad compartida consiste en renovarla, reforzarla y velar por que perdure para las generaciones venideras. Muchas gracias.


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