Banco Mundial · Panorama Económico de América Latina y el Caribe, octubre 2026
Banco Mundial: ALC crecerá 2,2% en 2026
El nuevo informe del Banco Mundial ubica a Guyana, Paraguay, El Salvador y Panamá entre los motores de la región, mientras Uruguay queda relegado al pelotón del crecimiento moderado por la sequía y la caída del rendimiento de la soja. El documento, con datos cortados al 23 de septiembre, dedica además un capítulo entero a cómo la inteligencia artificial puede ampliar o cerrar la brecha de productividad de la región.
En este artículo
- El número central: 2,2% para toda la región
- La tabla completa: quién crece y quién se estanca
- Argentina: tres años seguidos de crecimiento, algo que no pasaba hace dos décadas
- Los otros motores: Paraguay, El Salvador, Panamá y el boom de Guyana
- Uruguay: la soja y la sequía le pasan factura
- Los riesgos: Medio Oriente, El Niño y el espacio fiscal
- El capítulo sobre IA: la «paradoja de la innovación» en ALC
El Banco Mundial publicó en octubre de 2026 su «Panorama Económico de América Latina y el Caribe», con datos cortados al 23 de septiembre de ese año. El diagnóstico central no es alentador ni catastrófico: la región crecerá un 2,2% en 2026, apenas por debajo del 2,4% de 2025, en un contexto que el propio informe describe como de «resiliencia macroeconómica» frente a los shocks externos, pero sin que eso se traduzca en mejoras significativas de ingresos para el residente promedio.
El número central: 2,2% para toda la región
El informe es tajante en un punto: el 2,2% no debe leerse como el techo de la región. «Este desempeño regional moderado no debe aceptarse como el potencial de ALC, ya que simplemente refleja el equilibrio actual», señala el documento. Y agrega que los países con decisiones de política económica «acertadas y duraderas» están logrando resultados muy por encima del promedio —un diagnóstico que el informe desarrolla país por país en las páginas siguientes.
La tabla completa: quién crece y quién se estanca
El informe incluye una tabla con las proyecciones de crecimiento del PIB real para cada país de la región hasta 2028. Guyana, con su boom petrolero, sigue siendo un caso aparte —23,7% proyectado para 2026—, pero por debajo de ese outlier hay una región claramente dividida entre un grupo reducido de economías dinámicas y una mayoría que crece a un ritmo moderado.
| País | 2024 | 2025 | 2026e | 2027p |
|---|---|---|---|---|
| Argentina | -1,4 | 4,5 | 2,1 | 3,0 |
| Brasil | 3,4 | 2,3 | 2,1 | 1,7 |
| Chile | 2,8 | 2,5 | 0,8 | 3,0 |
| Colombia | 1,5 | 2,6 | 2,3 | 2,6 |
| El Salvador | 2,6 | 3,9 | 4,5 | 3,9 |
| Guyana | 43,8 | 19,3 | 23,7 | 18,7 |
| México | 1,5 | 0,5 | 1,4 | 1,8 |
| Panamá | 2,7 | 4,4 | 4,2 | 4,1 |
| Paraguay | 4,7 | 6,6 | 4,7 | 4,1 |
| Perú | 3,5 | 3,4 | 3,2 | 3,0 |
| República Dominicana | 5,0 | 2,1 | 4,7 | 4,4 |
| Uruguay | 3,3 | 1,8 | 1,2 | 1,8 |
Las filas resaltadas son, justamente, las que el Banco Mundial señala en el texto como las «trayectorias de alto desempeño» de la región en 2026. Uruguay no aparece entre ellas: con una proyección de 1,2% para este año —por debajo del 1,8% de 2025 y lejos del 3,3% de 2024—, queda ubicado en el grupo de crecimiento moderado, junto a México, Brasil y Chile.
Argentina: tres años seguidos de crecimiento, algo que no pasaba hace dos décadas
El informe dedica una sección propia a Argentina, destacándola como el caso más señalado del informe. El diagnóstico del Banco Mundial atribuye la mejora a un «ajuste fiscal decisivo» que llevó al país de un déficit elevado en 2023 a un superávit primario y equilibrio fiscal general, junto con la compresión del riesgo país: el diferencial del EMBI cayó de un promedio de alrededor de 2.000 puntos básicos en 2022-23 a cerca de 500 puntos básicos en 2026.
El informe también cuantifica el cambio de expectativas: el PIB real argentino de 2024 se ubicó 0,4% por debajo de su nivel de 2011, mientras que se espera que el de 2027 sea 9,9% superior al de 2024.
Los otros motores: Paraguay, El Salvador, Panamá y el boom de Guyana
Fuera de Argentina, el Banco Mundial identifica un puñado de economías con desempeño por encima del promedio regional, cada una por motivos distintos. Paraguay «consolidó su estatus de grado de inversión», con un crecimiento que superó sistemáticamente el 4% anual en los últimos años, apoyado en exportaciones agrícolas y un marco macroeconómico estable. El Salvador mantiene un crecimiento anual promedio superior al 3%, que el informe vincula directamente a la «fuerte reducción de la delincuencia observada a partir de 2022», que habría eliminado una limitación histórica a la actividad económica.
Panamá se beneficia de la actividad del canal y la logística, además de medidas recientes para salir de la lista de jurisdicciones no cooperativas de la Unión Europea. Y en el Caribe, el informe describe una «doble realidad»: mientras Guyana y Surinam viven una expansión sin precedentes impulsada por el petróleo y el gas, las economías insulares dependientes del turismo enfrentan costos crecientes de energía y transporte, con un crecimiento mucho más moderado.
Uruguay: la soja y la sequía le pasan factura
Sobre Uruguay, el informe es breve pero específico: «los factores adversos externos y las reducciones en los rendimientos de la soja relacionadas con la sequía están afectando el desempeño económico, mientras que el consumo privado sigue siendo una fuente clave de apoyo». Es la única mención directa al país en todo el capítulo de panorama regional —no figura ni entre los casos destacados ni entre las principales señales de alerta, lo que lo deja en una suerte de promedio sin relieve propio dentro del documento.
Los riesgos: Medio Oriente, El Niño y el espacio fiscal
El Banco Mundial señala que los riesgos para la región «siguen sesgados a la baja». El conflicto en Medio Oriente aparece como el principal factor de incertidumbre: la volatilidad de los precios de la energía podría frenar la desinflación lograda hasta ahora y obligar a los bancos centrales a mantener políticas monetarias más cautelosas de lo previsto. A eso se suma la amenaza de El Niño, que podría afectar la generación hidroeléctrica y la agricultura mediante sequías, además de provocar inundaciones en otras zonas de la región.
El capítulo sobre IA: la «paradoja de la innovación» en ALC
Buena parte del informe —a diferencia del resumen más acotado que suele circular del informe del FMI sobre la región— está dedicada a un segundo capítulo completo sobre el impacto de la inteligencia artificial en América Latina y el Caribe, bajo el subtítulo «Aprovechando la transición de la IA».
El diagnóstico central es lo que el Banco Mundial llama la «paradoja de la innovación»: pese a que la región tiene un amplio acceso a herramientas básicas de IA generativa, su capacidad para usarlas de manera productiva sigue «gravemente limitada». El problema no sería, según el informe, el costo de acceso a la tecnología, sino un déficit profundo en capacidades de gestión y conocimientos técnicos dentro de las empresas y el Estado.
Entre sus recomendaciones de política, el Banco Mundial sugiere que los Estados de la región actúen como «clientes ancla» de la IA —modernizando sus propios sistemas de compras y datos— en lugar de perseguir una «soberanía de la IA» poco realista que implicaría construir modelos de frontera desde cero. También advierte que, sin inversión en capacitación y reorganización del trabajo, los beneficios de productividad de la IA corren el riesgo de concentrarse en un pequeño núcleo de empresas ya avanzadas, profundizando el dualismo estructural que caracteriza a las economías de la región.
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