Donald Trump hablando en el podio del "Board of Peace".

El acuerdo de Gaza que Netanyahu no controla

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El acuerdo de Gaza que Netanyahu no controla
Trump anunció un acuerdo «histórico» de desarme de Hamás a través de su Board of Peace. Pero Ben-Gvir ya rechazaba partes del plan días antes, Smotrich lo calificó de «error grave», y la propia coalición de Netanyahu amenaza con romperse si avanza en serio. Mientras tanto, a Trump la paz en Gaza le sale política y militarmente mucho más barata que la guerra de Irán que él mismo desató.
Julio 2026 · Lectura: 11 min

El jueves 30 de julio, Donald Trump anunció que su «Board of Peace» había alcanzado un acuerdo para el desarme de Hamás y de todos los demás grupos armados en Gaza. Hamás, al momento del anuncio, todavía no se había pronunciado. Y el mismo día, bombardeos israelíes mataron al menos a cuatro personas en Gaza, entre ellas dos niños, pese al alto el fuego vigente desde octubre de 2025.

Lo que dice el acuerdo, según las fuentes diplomáticas

Según fuentes citadas por AFP desde El Cairo, la hoja de ruta en discusión contempla la eliminación de túneles, depósitos de armas e instalaciones de producción armamentística de Hamás, con una retirada simultánea de las fuerzas israelíes y el traspaso de la administración cotidiana a un comité tecnócrata palestino, el Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG). Una fuente de Hamás describió que existe «amplio entendimiento sobre la definición de armas pesadas», con una fórmula de «restringir y almacenar» antes que de destrucción inmediata y total.

Israel, por su parte, mantiene una posición más dura: un funcionario israelí declaró que la propuesta actual «no responde de manera suficiente» a las exigencias de Netanyahu, que reclama la eliminación completa del arsenal y la desmilitarización total de la Franja como condición previa a cualquier avance político.

La camarilla ya venía frenando el plan, días antes del anuncio

El «acuerdo histórico» que Trump celebra hoy choca con una realidad que ya se venía gestando puertas adentro de la coalición israelí.

Ben-Gvir, 26 de julio

Rechazó la entrada de la Fuerza de Estabilización Internacional a Gaza: «Dado que Hamás no ha cumplido su compromiso de desarmar y desmilitarizar la Franja de Gaza, nosotros tampoco estamos obligados por el acuerdo. Me opuse al plan de 20 puntos desde el principio.»

Smotrich, sobre pausas militares

Calificó de «error grave» cualquier decisión de detener operaciones israelíes en Gaza, advirtiendo que eso permite a Hamás «estancar las negociaciones y debilitar la posición de Israel».

El precedente de enero de 2025

Ben-Gvir y todo su partido ya habían renunciado una vez a la coalición por el primer alto el fuego, calificándolo de «capitulación a Hamás» —aunque avisaron que volverían si la guerra se reanudaba—.

Según un análisis de Agenda Pública, Netanyahu queda atrapado en un dilema estructural: depende del respaldo estadounidense —militar, financiero, diplomático— para sostener el alto el fuego, mientras sus socios de ultraderecha amenazan con voltear al gobierno si perciben cualquier concesión real a Hamás. Su respuesta ha sido una estrategia dual: cumplimiento mínimo para no romper con Washington, combinado con operaciones militares limitadas que proyectan firmeza ante su propia base.

La guerra podría haber terminado un año antes, con más desarme de Hamás negociado a tiempo. Muchos soldados y hasta 40 rehenes podrían haber muerto innecesariamente por prolongarla. General retirado Nitzan Alon, excoordinador de negociaciones por los rehenes

Tony Blair, el hombre que Trump necesita ahora

El Board of Peace tiene entre sus miembros fundadores a Tony Blair, junto con Jared Kushner, Marco Rubio y Steve Witkoff. Blair había sido apartado de un rol de liderazgo formal en diciembre de 2025 por presión de países árabes y musulmanes, incómodos con su historial en la invasión a Irak de 2003. Pero según el Times of Israel, en junio de 2026 Blair volvió a tomar un rol cada vez más grande dentro del Board, justo porque el organismo «está estancado» en avanzar el plan de 20 puntos más allá de su primera fase.

Que Washington recurra otra vez a Blair —con toda la carga histórica que representa— para intentar destrabar el proceso es, en sí mismo, una confesión de que el mecanismo diplomático inicial no está funcionando solo con la buena voluntad declarada de sus miembros.

Por qué a Trump le conviene tanto este anuncio ahora

El timing no es casual. Con la aprobación de Trump en mínimos históricos —impulsada, según las propias encuestas, específicamente por el rechazo a la guerra de Irán—, un «acuerdo histórico» de paz en Gaza funciona como relato de recuperación política justo antes de las legislativas de noviembre.

Y hay una diferencia clave que abarata el costo de esta jugada

A diferencia de Irán —donde Estados Unidos intervino directamente, con fuerzas propias, soldados caídos y un gasto militar reconocido de al menos 37.500 millones de dólares—, en Gaza la ofensiva militar la ejecutó Israel en solitario. Washington actuó como patrocinador político, diplomático y, de forma decisiva, como proveedor de financiamiento y armamento —sin ese sostén material constante, Israel no habría podido sostener una campaña de esa escala y duración—, pero sin tropas ni bombardeos propios sobre el territorio.

El cálculo político, resumido

Intervención directa en Irán: costo político y militar alto, aprobación de Trump por el piso.

Intervención indirecta —financiamiento y armamento— en Gaza: costo político casi nulo para Washington, con la posibilidad de capitalizar el rédito de imagen de un «acuerdo histórico» sin haber puesto un soldado propio en el terreno.

El resultado: a Trump le conviene mostrarse como arquitecto de la paz en el conflicto donde no arriesgó nada propio, para tapar el desgaste del conflicto donde sí lo hizo.

Es kilometraje político barato. El problema es que ese cálculo electoral no resuelve nada de lo que realmente traba el acuerdo sobre el terreno: una coalición israelí que ya viene bloqueando piezas del plan antes de que se anunciara, una «línea amarilla» que funciona como frontera de facto entre la Gaza controlada por fuerzas israelíes y la que no, y un Tony Blair convocado de urgencia porque el mecanismo diplomático original no alcanza.

Trump puede anunciar el titular que necesita para sus encuestas. Pero si Ben-Gvir y Smotrich sostienen su posición —y ya demostraron en enero de 2025 que están dispuestos a voltear el gobierno antes que ceder—, el «acuerdo histórico» de hoy corre el riesgo de terminar exactamente donde terminaron los anuncios anteriores: en un papel firmado en Washington que la realidad de Gaza tarda meses, o directamente no logra, en alcanzar.


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