8 de septiembre de 2026 — Cámara de los Comunes, Londres
«Esto es limpieza étnica»: el giro histórico de Reino Unido
Un canciller judío, nieto de sobrevivientes del Holocausto, declaró ilegal la ocupación completa de Cisjordania —no solo los asentamientos—. El mismo día, Francia y Canadá se sumaron a la prohibición comercial.
- Un discurso que empieza con la propia historia familiar
- Contra Irán, y contra el antisemitismo en casa
- El giro histórico: la ocupación, declarada ilegal
- «Limpieza étnica, para decirlo simplemente»
- El paquete completo de sanciones a los asentamientos
- Sobre Gaza: 70.000 muertos, 20.000 niños
- Lo que sigue pasando pese al alto el fuego
- La distinción central: contra el gobierno, no contra el pueblo
- Doce países, el mismo día
El ministro de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, pronunció el 8 de septiembre de 2026 ante la Cámara de los Comunes uno de los discursos más contundentes que un gobierno occidental haya dado sobre el conflicto israelí-palestino en años recientes —y lo hizo, según sus propias palabras, «como orgulloso judío británico».
Un discurso que empieza con la propia historia familiar
Miliband abrió su intervención con un relato personal: su abuela encontró refugio en Israel después de perder a su marido —el abuelo del ministro— y a otros 60 familiares a manos de los nazis. Recordó visitarla en Tel Aviv en los años setenta, y recoger naranjas de niño en el kibutz donde vivían sus primos.
Condenó sin ambigüedades el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, calificándolo de «acto asesino de una organización terrorista asesina diseñada para masacrar e infundir miedo en toda la población», y reafirmó el derecho de Israel a defenderse.
Contra Irán, y contra el antisemitismo en casa
Miliband anunció una batería de medidas contra Irán y sus aliados: sanciones al brazo financiero libanés de Hezbolá (Al-Qard Al-Hassan), una denuncia formal ante el Consejo de Seguridad de la ONU por violaciones nucleares iraníes, y la reimposición de sanciones económicas a Irán en línea con la Unión Europea y Estados Unidos.
Sobre el antisemitismo dentro del propio Reino Unido, fue igual de directo, mencionando el aniversario del ataque de Heaton Park y los episodios de Golders Green, incluidas agresiones contra las ambulancias de la organización judía Hatzola.
Anunció una inversión adicional de 250 millones de libras para seguridad comunitaria judía, y la organización en octubre de una cumbre del J7 —los países con mayor población judía del mundo— para coordinar la lucha contra el antisemitismo, incluido el odio en línea.
El giro histórico: la ocupación, declarada ilegal
El anuncio de mayor peso jurídico y político de todo el discurso llegó cuando Miliband declaró que la posición oficial del gobierno británico ya no se limita a considerar ilegales los asentamientos, sino que ahora considera ilegal la ocupación de Cisjordania en su totalidad —alineándose formalmente con el fallo de la Corte Internacional de Justicia de 2024—.
Citó cifras concretas del avance territorial: en 1993, al momento de los Acuerdos de Oslo, unos 270.000 colonos vivían en los territorios ocupados; hoy son unos 770.000. Bajo los cuatro años del actual gobierno israelí se aprobaron más asentamientos que en los veinte años anteriores combinados.
Miliband señaló como «línea roja» cruzada la emisión, en agosto, de licitaciones para el proyecto de asentamiento E1 —más de 1.200 viviendas nuevas—, que dividirían Cisjordania separando Jerusalén Este del resto del territorio palestino. Mencionó específicamente Khan al-Ahmar, comunidad beduina que visitó personalmente en 2014, hoy amenazada de desalojo por ese mismo proyecto.
«Limpieza étnica, para decirlo simplemente»
El pasaje más duro del discurso llegó cuando Miliband citó a dos figuras israelíes de peso —no activistas externos, sino exfuncionarios del propio establishment de seguridad israelí— para sostener la caracterización más grave de todo su discurso.
Miliband citó la propia definición de la ONU sobre limpieza étnica —una política intencionada para eliminar, por medios violentos y de terror, a la población civil de un grupo étnico o religioso de determinadas áreas geográficas— y confirmó que el gobierno británico coincide en que esa política se está ejecutando en zonas de Cisjordania, perpetrada por colonos que él mismo calificó de terroristas.
El caso puntual que citó en el propio Parlamento
En Al-Mughayyir, a 32 kilómetros al norte de Jerusalén, colonos rodearon la aldea con una campaña de intimidación sostenida, en gran parte bajo protección del propio ejército israelí: olivos arrancados de raíz, ganado robado, familias cada vez más aisladas de sus propias tierras. La semana anterior al discurso, dos adolescentes de esa misma aldea fueron baleados cuando colonos entraron bajo escolta policial y militar —ambos murieron antes de llegar al hospital—. Miliband agregó que cinco adolescentes murieron este año, en total, en su propio colegio.
El paquete completo de sanciones a los asentamientos
Miliband anunció una prohibición formal de importación de productos procedentes de asentamientos ilegales, con un nuevo régimen de sanciones integral —con las correspondientes exenciones religiosas—, además de medidas contra empresas e individuos específicos que faciliten construcción, infraestructura, financiamiento o bienes raíces para la expansión de los asentamientos.
El paquete completo anunciado:
— Prohibición de importar bienes de asentamientos ilegales (entra en vigor en 6-9 meses).
— Prohibición de publicidad de asentamientos ilegales en Reino Unido —tras una exposición inmobiliaria que promocionaba tierras de asentamiento a pocos kilómetros del propio Parlamento—.
— Sanciones inmediatas a un nuevo grupo de colonos extremistas vinculados a incitación o participación en violencia.
— Ampliación del régimen global de sanciones de derechos humanos, incluida acción específica contra el desarrollo de E1.
— Rechazo de todas las licencias de exportación de armas que contribuyan materialmente a la ocupación —sumado a la suspensión ya vigente de más de 30 licencias usadas por las FDI en Gaza—.
Una distinción explícita: no es BDS
Miliband fue enfático en aclarar que el régimen de sanciones apunta a los asentamientos ilegales y su expansión, no a Israel como país: «Seguiremos apoyando un comercio importante y valioso con Israel de la línea verde, precisamente porque apoyamos la solución de dos Estados, incluyendo la seguridad y la prosperidad para Israel.» Declaró oponerse «de todo corazón» a la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).
Sobre Gaza: 70.000 muertos, 20.000 niños
Al abordar Gaza, Miliband repitió la condena al 7 de octubre —»terribles ecos de siglos de persecución contra el pueblo judío»— antes de reconocer la magnitud de lo ocurrido después.
Casi dos millones de personas —la gran mayoría de la población de Gaza— están desplazadas, confinadas en apenas un tercio del territorio. Más del 60% de las viviendas quedaron en ruinas. Miliband confirmó que el Reino Unido apoya los procesos judiciales en curso ante la Corte Internacional de Justicia sobre las acusaciones de genocidio, con el mismo criterio histórico aplicado a Ruanda, Srebrenica, Camboya y el pueblo yazidí: dejar la determinación final en manos del tribunal competente.
Lo que sigue pasando pese al alto el fuego
Miliband reveló un dato que contradice la percepción de que la situación se estabilizó tras el cese de fuego de hace casi un año: más de 1.200 palestinos murieron desde entonces. Relató una conversación reciente con médicos y trabajadores humanitarios que sirvieron en Gaza, describiéndola como «desgarradora».
Anunció que los hospitales apoyados por Reino Unido realizarán unas 800.000 consultas médicas este año en Gaza, y que la experiencia médica británica atenderá a más de 1.000 niños amputados. También confirmó la llegada de una nueva oleada de estudiantes gazatíes para estudiar en Gran Bretaña.
La distinción central: contra el gobierno, no contra el pueblo
Uno de los pasajes más citados del discurso fue la distinción explícita que Miliband trazó entre el pueblo israelí y las políticas de su gobierno actual —el mismo eje que atravesó toda su intervención—.
Doce países, el mismo día
El anuncio no llegó en soledad diplomática. Miliband confirmó ante la propia Cámara que, el mismo día, Francia y Canadá se sumaban a Reino Unido en la prohibición de importar bienes de asentamientos ilegales —uniéndose a Países Bajos, Irlanda, Bélgica, España y Noruega, que ya habían prohibido esos productos o estaban en proceso de hacerlo—, con Dinamarca, Finlandia, Islandia, Polonia, Portugal y Suecia comprometiéndose el mismo día a respaldar nuevas acciones.
Cerró su intervención volviendo, una vez más, a su propia historia familiar —sus padres llegaron al Reino Unido como refugiados judíos— para conectarla con un llamado más amplio: que los mismos valores de convivencia sin miedo que Israel y Palestina necesitan practicar entre sí, Gran Bretaña también los practique puertas adentro, tanto para su comunidad judía como para su comunidad musulmana.
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