Israel — A días del cierre de listas, elección del 27 de octubre
Israel: el bloque de Netanyahu se hunde antes del martes
El Likud cayó de los 30 a los 21 escaños. Ben-Gvir rechaza fusionarse con Smotrich porque ambos se están hundiendo juntos. Y en medio de todo esto, el hijo del primer ministro ya tiene un pie adentro del Comité Central.
- La carrera contra el reloj antes del martes 8
- Los números que explican el pánico de Netanyahu
- Por qué Ben-Gvir no se fusiona con Smotrich: se hunden juntos
- Las bajas: Erdan se retira, Edelstein queda afuera
- Eisenkot y sus «sorpresas»: la cautela de no repetir el error de Bennett
- El giro histórico de Mansour Abbas
- Ninguno de los dos bloques llega a la mayoría
- Yair Netanyahu: la pregunta que nadie responde todavía
Los partidos israelíes corren para finalizar sus listas ante la Knéset antes del martes 8 de septiembre —fecha límite legal tras la cual ya no se puede retirar ningún nombre de las papeletas—. La avalancha de fusiones, deserciones y rupturas está exponiendo grietas reales dentro del bloque derechista de Benjamin Netanyahu, justo cuando las encuestas lo muestran cayendo con fuerza de cara a la elección del 27 de octubre.
La carrera contra el reloj antes del martes 8
Los ciudadanos israelíes no votan directamente al primer ministro: votan listas partidarias, algunas conformadas por más de un partido. Hasta el 8 de septiembre todavía pueden producirse fusiones o rupturas capaces de modificar de forma significativa el escenario electoral completo —cualquier lista que no supere el umbral del 3,25% de los votos nacionales queda directamente afuera de la Knéset, algo que en el pasado tuvo efectos dramáticos sobre el resultado final—.
Los números que explican el pánico de Netanyahu
El Likud cayó en las encuestas desde los 30 y pico de escaños que tenía hace apenas unos meses, hasta apenas 21 en los sondeos más recientes de Kan —mientras Yashar, el partido del exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, se consolidó como la fuerza más grande en la mayoría de las mediciones.
| Partido | Escaños actuales (Knéset) | Última encuesta (Kan) |
|---|---|---|
| Yashar (Eisenkot) | — | 24 |
| Likud (Netanyahu) | 32 | 21 |
| B’Yachad (Bennett-Lapid) | 24 (Together) | 21 |
| Otzma Yehudit (Ben-Gvir) | 6 | 7 |
| Sionismo Religioso (Smotrich) | 7 | 4-5 |
| Los Demócratas (Golan) | 4 | 9 |
| Yisrael Beytenu (Lieberman) | 6 | 8 |
Netanyahu instó públicamente a sus votantes a evitar los partidos más pequeños de derecha, advirtiendo que los votos fragmentados podrían darle a la oposición la primera oportunidad real de formar gobierno.
Por qué Ben-Gvir no se fusiona con Smotrich: se hunden juntos
Buena parte de esa presión apunta al «tercer bloque» emergente de la derecha, liderado por la nueva lista de Ofer Winter —con un lanzamiento fuerte, apoyado en familias en duelo desde el 7 de octubre y el activista Yoseph Haddad en el segundo lugar—. Según Jerusalem Post, Winter y Smotrich están ganando apoyo a expensas directas de Netanyahu y Ben-Gvir: Otzma Yehudit cayó de 9 a 7 escaños en cuestión de semanas, la misma tendencia bajista que atraviesa al propio Likud.
La lógica detrás del rechazo de Ben-Gvir
Fusionar dos partidos que ya están cayendo no los salva: los hunde juntos más rápido, diluyendo cualquier identidad propia frente a un electorado que —según reflejan las encuestas— está migrando hacia la opción más nueva y menos desgastada de Winter. Ben-Gvir, con su propio partido todavía por encima del umbral pero en caída sostenida, no tiene margen real para regalar votos en una fusión que no le garantiza nada a cambio.
Las bajas: Erdan se retira, Edelstein queda afuera
El exembajador ante la ONU, Gilad Erdan, anunció el 4 de septiembre que su Partido de la Unidad, recién fundado semanas atrás, no se presentará a la elección, tras el fracaso de sus negociaciones de fusión con Benny Gantz.
La decisión deja también afuera de la próxima Knéset a su compañero de partido, Yuli Edelstein, y pone fin a la breve incursión política de la alcaldesa de Beit Shemesh, Aliza Bloch. Gantz, mientras tanto, prometió quedarse en carrera hasta el final con su propio partido, Azul y Blanco.
Eisenkot y sus «sorpresas»: la cautela de no repetir el error de Bennett
Gadi Eisenkot, hoy el principal rival de Netanyahu en las encuestas, insinuó el 4 de septiembre que los próximos días podrían traer fusiones «sorpresa» dentro de la oposición.
Eisenkot se reunió con Naftali Bennett, aunque sin acordar todavía una fusión formal. Su cautela tiene una explicación numérica muy concreta: Bennett ya vivió el costo de una fusión mal calculada. Su B’Yachad, tras unirse con el Yesh Atid de Yair Lapid (que había ganado 24 escaños en 2022), llegó a proyectar hasta 28 escaños combinados —pero cayó de forma implacable hasta los apenas 21 actuales, provocando la salida de legisladores veteranos de la lista de Lapid que ya no tienen lugar realista—.
El giro histórico de Mansour Abbas
Quizás el cambio menos comentado, pero potencialmente más trascendente: Mansour Abbas presenta a Ra’am en solitario, y se espera que coloque a un exjefe de policía judío en el segundo lugar de su lista —algo inédito para un partido árabe—, posicionándolo como un posible socio de coalición transversal, sin encasillarlo únicamente en el bloque árabe tradicional.
Ninguno de los dos bloques llega a la mayoría
El escenario que nadie puede resolver todavía
Con estos números, ni la coalición actual de Netanyahu ni el bloque opositor llegan cómodos a los 61 escaños necesarios para gobernar solos. Una encuesta de Zman Yisrael ubicó al bloque pro-Netanyahu hasta 10 escaños por debajo de la mayoría. Es la explicación real detrás de la urgencia de último momento: cada fusión que se cierre antes del martes puede terminar siendo la que decida, en la práctica, quién gobierna Israel los próximos años.
Yair Netanyahu: la pregunta que nadie responde todavía
En paralelo a toda esta reconfiguración, un dato mucho más discreto sigue sin resolverse del todo: Yair Netanyahu, hijo del primer ministro, fue nombrado en enero de 2026 miembro del poderoso Comité Central del Likud —el principal órgano que aprueba las decisiones políticas y normas internas del partido—, en un nombramiento no electo, dentro de la rama regional Ma’ale Yosef, cerca de la frontera norte con Líbano. Pese a que sí hubo elecciones al Comité Central en noviembre, Yair no se presentó como candidato: su lugar parece haber surgido de acuerdos internos del propio partido.
Lo que sí sabemos, y lo que todavía no
Netanyahu ganó, tras la votación del Comité Central del 27 de julio, el control personal sobre ocho lugares reservados dentro de los primeros 30 puestos de la lista del Likud —con discusiones para ampliarlos a diez—, que puede asignar según su propio criterio, sin pasar por las primarias abiertas que definieron al resto de los candidatos. La lista final publicada el 18 de agosto todavía tenía tres lugares marcados como «reservados», sin nombre asignado. No hay, hasta el momento, ninguna confirmación pública de que alguno de esos lugares esté destinado a Yair —pero el mecanismo que lo haría posible existe, está en manos exclusivas de su padre, y la fecha límite del martes 8 obliga a resolver cualquier decisión de este tipo en cuestión de horas, no de meses.
Con el propio Yair ya evacuado de Miami por una supuesta amenaza iraní y de regreso instalado en Israel desde diciembre de 2025 —y con su nombramiento en el Comité Central meses antes de esa evacuación—, la pregunta de si su padre efectivamente decide usar uno de esos lugares reservados para él queda planteada, sin respuesta confirmada, a solo días de que la posibilidad se cierre para siempre en esta elección.
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