la lógica detrás de las guerras de israel

La lógica detrás de las guerras de Israel: Una voz desde adentro

Hay voces que incomodan precisamente porque vienen de donde menos se espera.

Gideon Levy es israelí. Vive en Tel Aviv. Escribe en hebreo para el diario israelí Haaretz. Y lleva décadas diciendo, desde adentro, lo que muy pocos israelíes se atreven a decir en voz alta.

En una entrevista reciente con el periodista Chris Hedges para ScheerPost, Levy ofreció un análisis brutal sobre la lógica que mueve las guerras de Israel: en Gaza, en Líbano, y ahora en Irán. No como análisis externo. Como testimonio.

Esto es lo que dijo.

Netanyahu e Irán: ¿por qué cuatro décadas?

Durante cuarenta años, Benjamin Netanyahu empujó a distintas administraciones estadounidenses hacia una confrontación militar con Irán. Republicanos y demócratas resistieron. Hasta que llegó Trump.

Hedges le pregunta a Levy qué hay detrás de esa obsesión. Y Levy no simplifica la respuesta.

Dice que hay que entender primero la mentalidad que Netanyahu encarna — y que no es solo suya, sino de una sociedad entera. Una mentalidad construida sobre la idea de ser víctima permanente, de que siempre existe un enemigo que quiere destruirte, de que el mundo entero es un Goliat y tú eres el David eterno.

Irán le vino perfecto a esa narrativa. Décadas de retórica agresiva del régimen iraní contra Israel — con palabras duras, con amenazas — le dieron a Netanyahu una justificación concreta. Si el objetivo era sostener esa lógica del peligro existencial, Irán era el candidato ideal.

Pero Levy va más lejos. Dice que Netanyahu probablemente cree de verdad que Irán representa una amenaza existencial. Y ahí está el problema más profundo: en ese mundo, en esa mentalidad, creer que algo es una amenaza no lleva a la negociación ni a la diplomacia. Lleva directamente a la guerra. La guerra no es el último recurso en Israel, dice Levy. Es el primero.

Y remata con una pregunta que no tiene respuesta cómoda: después de dos años y medio de guerra en Gaza, ¿está Israel más seguro? ¿Se cumplió alguno de los objetivos? Si la respuesta es no, ¿por qué nadie saca una lección de eso antes de entrar en una guerra contra Irán, que es una escala completamente diferente?

Los medios: la autocensura voluntaria

Una de las partes más perturbadoras de la entrevista tiene que ver con los medios israelíes.

Levy explica que durante toda la guerra en Gaza, los medios israelíes eligieron no mostrar prácticamente nada de lo que ocurría allí. Y la palabra clave es eligieron. No fue censura gubernamental. No fue presión del ejército. Fue una decisión voluntaria, comercial, de no molestar a sus audiencias con imágenes o datos que pudieran incomodarlas.

El resultado fue brutal: durante dos años y medio, cualquier persona en Kansas que mirara televisión sabía más de Gaza que alguien en Tel Aviv.

Levy lo hace personal. Él, una de las voces más conocidas del periodismo israelí, apareció en televisión israelí exactamente dos veces en todo ese período. No porque alguien se lo impidiera. Sino porque los medios decidieron que su voz molestaba.

Para Levy, eso es peor que la censura formal. Porque ante la censura estatal hay resistencia posible. Ante la autocensura voluntaria, no hay nada contra qué rebelarse.

Y esto, dice, se repite ahora con la guerra en Irán. Nadie sabe realmente qué está pasando sobre el terreno. Solo se escuchan anuncios oficiales. La oscuridad informativa ya es total.

El 93 por ciento

Hay una cifra que Levy menciona y que resulta difícil de procesar.

El 93 por ciento de los israelíes apoya la guerra contra Irán.

Levy se detiene en ese número y dice algo provocador: eso no ocurre en una democracia. Eso ocurre en Corea del Norte o en Bielorrusia. En una sociedad democrática no se alcanza el 93 por ciento de consenso en prácticamente ningún tema.

Pero en Israel, dice, cuando se trata de guerra ese consenso siempre aparece. Y cuando se trata de paz, de compromisos, de negociaciones, la mayoría se vuelve imposible de construir.

Eso no habla solo de un gobierno o de un líder. Habla de una cultura política.

La historia que se repite

Hedges y Levy recorren un patrón que se repite una y otra vez en la historia reciente de Israel.

Israel ocupó el Líbano durante 18 años, de 1982 a 2000. Cuando se fue, no resolvió nada. Peor aún: esa ocupación fue el caldo de cultivo donde nació Hezbollah. Israel creó, en buena medida, al enemigo que décadas después siguió combatiendo.

Algo similar ocurrió con Hamas. Levy lo dice sin rodeos: Hamas fue en parte una creación de la propia política israelí.

Y la estrategia de asesinatos selectivos sigue el mismo patrón. Décadas de eliminar líderes palestinos — no solo militares, sino figuras políticas e intelectuales — no produjeron más moderación. Cada líder eliminado fue reemplazado por alguien más radical. La historia lo muestra con claridad, pero la lección no se aprende.

Levy lo compara con un jugador de casino que pierde una y otra vez pero está convencido de que la próxima jugada será diferente.

¿Y Estados Unidos?

Levy dice algo que puede sonar extraño viniendo de un israelí crítico: el mayor peligro para Israel en este momento no es militar. Es político, y está ocurriendo en Estados Unidos.

La generación que hoy protesta en los campus universitarios estadounidenses, la que organizó los campamentos contra la guerra en Gaza, es la misma que en diez o veinte años va a ocupar los cargos de Secretario de Estado, Secretario de Defensa, senadores, presidentes.

Y para esa generación, la relación con Israel no es la que tuvo la generación anterior.

Levy llega a decir que Biden fue probablemente el último presidente genuinamente sionista de Estados Unidos. Que con Trump también hay apoyo, pero que quienes vengan después van a tener prioridades radicalmente distintas.

Sin el apoyo incondicional de Estados Unidos, dice Levy, Israel se va a enfrentar a una situación que nunca antes vivió. Y eso, en su evaluación, puede ser una amenaza existencial más real que cualquier bomba nuclear iraní.

CIERRE

Al final de la conversación, Hedges le pregunta a Levy si ve algún escenario de cambio dentro de Israel.

La respuesta es honesta y no tiene consuelo fácil.

Levy dice que el problema ya no es solo el liderazgo. Es la sociedad. Una sociedad que se vuelve más militarista, más religiosa, más mesiánica. Con los sectores de colonos tomando control del ejército, del gobierno, de las instituciones. Y sin una masa crítica ni un liderazgo capaz de revertir eso.

Pero termina con algo que vale la pena escuchar.

Dice que cualquiera de estos conflictos podría haberse resuelto por la vía diplomática. Que la guerra no es inevitable. Que nunca se intentó realmente la diplomacia de manera seria.

Que estamos tratando con seres humanos, de un lado y del otro.

Gideon Levy sigue escribiendo en Haaretz. Sigue hablando. Desde adentro.

Si te interesa profundizar, la entrevista completa está disponible en ScheerPost, conducida por Chris Hedges en marzo de 2026. El libro más reciente de Levy se llama The Killing of Gaza: Reports on a Catastrophe.

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