PISA 2025 — Resultados globales y de América Latina
PISA 2025: cayó la lectura
57% de los estudiantes uruguayos y 55% de los argentinos dicen que sus compañeros están distraídos en clase por el celular —muy por encima de la media mundial—. La OCDE registra la peor comprensión lectora desde que existe la prueba, y encuentra una causa que va mucho más allá de la pandemia.
- Qué es PISA, y qué mide realmente
- El peor resultado de lectura de la historia de la prueba
- El podio mundial, y los últimos de la lista
- Por qué caen las notas: lectura rápida, respuestas erróneas
- Argentina y Uruguay, líderes mundiales… de la distracción
- Cuánto cuesta esa distracción, en puntos concretos
- Lo que dice la OCDE sobre el uso del tiempo, no de la tecnología en sí
- La IA en el aula: ni buena ni mala por sí misma
- El panorama completo de América Latina y el Caribe
- La brecha que se achica por la razón equivocada
- El dato más preocupante: casi nadie llega a la excelencia
- Lo que viene después del diagnóstico
El Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA), el estudio internacional de la OCDE que mide cada tres años el rendimiento de estudiantes de 15 años en matemáticas, ciencias y lectura, publicó los resultados de su edición 2025 —y confirma una caída global sostenida en comprensión lectora, con un vínculo cada vez más claro con el uso de dispositivos digitales y de inteligencia artificial.
Qué es PISA, y qué mide realmente
A diferencia de otras evaluaciones centradas en contenidos curriculares específicos, PISA busca medir la capacidad de los estudiantes para aplicar conocimientos y habilidades a situaciones de la vida real —no solo lo que memorizaron, sino si pueden usarlo—. Se aplica desde el año 2000, generalmente cada tres años, tanto en países de la OCDE como fuera de ella.
El peor resultado de lectura de la historia de la prueba
En diez años, los resultados en comprensión lectora en los países de la OCDE empeoraron en promedio 28 puntos, hasta los 463 en 2025 —14 puntos solo desde la última prueba de 2022—. Es una caída considerable si se tiene en cuenta que unos 20 puntos equivalen, en promedio, a la ganancia de un año escolar completo. En España, el desplome llega a 42 puntos desde 2015.
Los peores niveles jamás registrados
Según el propio IIPE UNESCO, en el promedio de la OCDE, PISA 2025 registró los niveles de desempeño más bajos observados hasta ahora en lectura, matemática y ciencias —aunque esta última mostró una trayectoria comparativamente más estable—. Uno de cada cinco estudiantes presenta bajo desempeño simultáneo en las tres áreas, frente al 16% en 2022.
El descenso se constató en dos tercios de los países con datos comparables. Los únicos avances significativos se dieron en algunos que partían de un nivel muy bajo: Brunéi, Camboya, Filipinas y Zambia.
El podio mundial, y los últimos de la lista
| País | Puntos en lectura |
|---|---|
| Singapur | 535 |
| China | 527 |
| Taiwán | 508 |
| Japón | 503 |
| Corea del Sur | 501 |
| Irlanda | 500 |
Estos seis son los únicos países que, a pesar de la caída generalizada, se mantuvieron por encima del umbral de los 500 puntos. En el otro extremo, casi 200 puntos por debajo, están Guatemala (334), Paraguay (334), Kenia (326), Zambia (314) y Ruanda (312).
Por qué caen las notas: lectura rápida, respuestas erróneas
Los autores del informe explican el bajón principalmente por la incapacidad de mantener la atención en textos largos o complejos, que requieren distintos elementos de razonamiento. Los alumnos tienden cada vez más a hacer lecturas rápidas —el tiempo para completar los ejercicios disminuyó respecto a ediciones anteriores— y a dar respuestas inmediatas, pero cada vez más erróneas.
Los «lectores apresurados» casi se duplicaron
La proporción de estudiantes que PISA caracteriza como hasty readers —jóvenes que responden con excesiva rapidez y cometen errores— casi se duplicó entre 2018 y 2025, pasando del 6,6% al 11,4% en el promedio de los países de la OCDE con datos comparables.
Aunque la OCDE reconoce que la pandemia y la suspensión de clases presenciales pudo haber pesado, considera que el deterioro no puede explicarse únicamente como secuela de la covid: en muchos sistemas, ya había comenzado antes.
Argentina y Uruguay, líderes mundiales… de la distracción
Un 28% de los alumnos de la OCDE que participaron en PISA 2025 dijo que sus compañeros estaban distraídos en las clases de ciencias por el uso de dispositivos digitales, con proporciones que llegaban al 40% en Chile, Polonia o Bulgaria. Entre los países que no pertenecen a la organización, los porcentajes fueron directamente «masivos» en Argentina (55%) y Uruguay (57%) —ambos, muy por encima del ya elevado promedio internacional—.
Cuánto cuesta esa distracción, en puntos concretos
Once puntos de diferencia
La distracción digital reportada se traduce, comparando con quienes no señalan ese problema de atención, en una diferencia promedio de 11 puntos en los resultados de las pruebas de ciencia —una brecha nada despreciable, considerando que estamos hablando de un fenómeno que, según los propios datos, afecta a más de la mitad de los estudiantes en Argentina y Uruguay—.
Lo que dice la OCDE sobre el uso del tiempo, no de la tecnología en sí
Para los autores del estudio, el problema no son tanto los dispositivos en sí mismos, sino cómo se usan: los estudiantes los emplean mucho más para actividades de ocio (casi 3,4 horas diarias, en promedio, en la OCDE) que para el aprendizaje (3 horas los días de clase, apenas 1,4 horas los fines de semana).
Lo que sí funciona: uso moderado y con propósito
El IIPE UNESCO precisa este punto: en el promedio de la OCDE, un uso moderado de dispositivos digitales para aprender en la escuela se asocia con mejores resultados que un uso nulo o muy intensivo, mientras que el uso recreativo prolongado y la distracción se relacionan con desempeños más bajos.
La IA en el aula: ni buena ni mala por sí misma
Sobre el impacto de la inteligencia artificial, los responsables de PISA no encuentran una respuesta definitiva, pero los primeros datos sugieren que, en general, quienes menos la usan obtienen mejores resultados en ciencia —posiblemente porque los usos más comunes, como resumir artículos, funcionan como forma de evitar parte del esfuerzo necesario para aprender—.
El propio informe encuentra que, para tareas específicas —como resumir textos o investigar temas nuevos—, quienes hacen un uso moderado de la IA obtienen mejores resultados que los usuarios muy ocasionales o muy frecuentes. Y aparece un factor clave: cuando los estudiantes tienen oportunidades en la escuela de aprender a evaluar críticamente la información generada por IA, su uso se asocia con resultados algo mejores —pero esas oportunidades no están distribuidas de forma equitativa: los estudiantes socioeconómicamente desfavorecidos reportan, con menor frecuencia, haber tenido esa formación crítica—.
Casos como los de Corea del Sur o Singapur, que aplican la IA a gran escala en la enseñanza de forma pedagógicamente estructurada, muestran que la tecnología no es negativa por sí misma —el problema aparece cuando se usa sin acompañamiento ni propósito claro—.
El panorama completo de América Latina y el Caribe
Los números que preocupan a toda la región
Trece países de América Latina y el Caribe participaron en esta edición. En promedio: cerca de seis de cada diez estudiantes de la región no alcanzan el nivel básico en lectura (59%), más de tres de cada cuatro no lo alcanzan en matemática (76%), y cerca de seis de cada diez tampoco en ciencias (57%). En el promedio de la OCDE, esas mismas proporciones son 31%, 35% y 26% respectivamente —es decir, la región duplica o casi duplica el déficit de aprendizaje básico respecto al promedio de los países desarrollados—.
No todo es negativo: Costa Rica, El Salvador y Uruguay registraron mejoras estadísticamente significativas en ciencias desde 2022 —una señal de que, con las políticas adecuadas, sí es posible revertir parte de la tendencia—.
La brecha que se achica por la razón equivocada
PISA 2025 muestra que la brecha socioeconómica en los resultados —en ciencias, los estudiantes favorecidos obtuvieron en promedio 85 puntos más que los desfavorecidos en la OCDE— se redujo entre 2022 y 2025. A primera vista, parecería una señal de mayor equidad.
En ciencias, el desempeño de los estudiantes desfavorecidos se mantuvo estable en el promedio de la OCDE, mientras el de los favorecidos cayó ocho puntos —el mismo patrón, incluso más pronunciado, se repite en lectura y matemática—.
El dato más preocupante: casi nadie llega a la excelencia
Incluso los mejores de la región quedan muy atrás
Matemática es el ejemplo más contundente: incluso en Uruguay y Chile, los países con mejores resultados relativos de la región, el 57% y el 59% de los estudiantes, respectivamente, no alcanzan el nivel básico. Y en el otro extremo, la presencia de estudiantes en los niveles más altos de desempeño sigue siendo muy reducida en toda la región, muy por debajo de lo observado en el promedio de la OCDE.
El desafío, según el IIPE UNESCO, no es solo reducir el número de estudiantes que queda atrás, sino también ampliar las oportunidades de aprendizaje y elevar las expectativas sobre lo que todos los estudiantes pueden alcanzar —promoviendo escuelas públicas de excelencia que sirvan de referencia para todo el sistema—.
Lo que viene después del diagnóstico
Los propios responsables del IIPE UNESCO advierten contra la tentación de buscar en los resultados una receta única que pueda trasladarse automáticamente de un país a otro: los sistemas educativos tienen historias, capacidades institucionales y problemas distintos.
Con Argentina y Uruguay encabezando el ranking mundial de distracción digital en clase, y con más de la mitad de los estudiantes de la región sin alcanzar el nivel básico de lectura, la pregunta que deja PISA 2025 no es solo cuántos puntos ganó o perdió cada país —es qué se va a hacer, de forma concreta y sostenida, con esa información.
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