Bandera de Suecia ondeando en la fachada de una casa.

Suecia, al borde de un giro a la izquierda por 1 escaño

Suecia — 13 de septiembre de 2026

Suecia, al borde de un giro a la izquierda por 1 escaño

La primera proyección oficial, con votos reales, confirma una diferencia de apenas un escaño: 175 contra 174. Demócratas de Suecia cerró en 18,5%, dos puntos menos que hace cuatro años, perdiendo por primera vez el segundo lugar. Pero con un margen tan mínimo, la prudencia sigue siendo obligatoria.

En este análisis
  1. Lo que dicen los sondeos a boca de urna
  2. Por qué todavía no hay un resultado definitivo
  3. El dato más llamativo: la caída de la ultraderecha
  4. Lo que estaba en juego con Demócratas de Suecia
  5. Quién es Magdalena Andersson
  6. El guiño de Kristersson a Trump
  7. La nota musical de ABBA
  8. Los ejes de la campaña
  9. Lo que viene: negociaciones, no un resultado automático

La oposición de centroizquierda en Suecia, liderada por los socialdemócratas de Magdalena Andersson, se perfilaba como ganadora de las elecciones generales del domingo 13 de septiembre, según los sondeos a boca de urna, que además mostraban a la extrema derecha perdiendo terreno en una votación ajustada.

Actualización: la primera proyección oficial, con votos reales

Horas después del cierre de las urnas, la Autoridad Electoral sueca publicó su primera proyección oficial —ya no un sondeo de boca de urna, sino una estimación basada en 20.000 votos reales ya escrutados—. Confirma la misma tendencia: la oposición encabezada por los socialdemócratas suma 175 escaños en el nuevo Riksdag, frente a 174 para las formaciones que respaldan a Kristersson. Apenas 20.000 votos, en todo el país, separan a los dos bloques —la elección más ajustada que se recuerda en la política sueca reciente—.

Lo que dicen los sondeos a boca de urna

51%Oposición de izquierda (SVT)
46,8%Bloque de derecha (SVT)
175-174Proyección de escaños (Ipsos)

La alianza de cuatro partidos de la oposición —Socialdemócratas, Partido de la Izquierda, Partido de Centro y Partido Verde— obtenía, según la cadena pública SVT, algo más del 51% de los votos, frente al 46,8% del bloque de derecha. Un sondeo de TV4 arrojaba porcentajes similares: 51,3% para el frente de izquierda y 47% para la derecha.

Por qué todavía no hay un resultado definitivo

El antecedente que obliga a la cautela

Suecia ya atravesó elecciones en las que el ganador tardó varios días en quedar definido: tanto en 2018 como en 2022 fue necesario esperar el recuento de votos emitidos desde el exterior para conocer el resultado final. En 2022, esa misma diferencia mínima terminó revirtiéndose y dándole la mayoría parlamentaria a Kristersson, pese a que los primeros sondeos también favorecían a la izquierda. La Autoridad Electoral sueca espera cerrar el resultado definitivo del Riksdag recién durante el fin de semana posterior a la elección.

Los datos de SVT y TV4 representan una señal política de peso, pero el futuro gobierno dependerá todavía del escrutinio completo y de las negociaciones posteriores entre las distintas fuerzas. Las últimas encuestas previas a la jornada habían registrado márgenes de entre medio punto y poco más de cinco puntos, por lo que la incertidumbre sobre la composición definitiva del Parlamento sigue siendo real.

El dato más llamativo: la caída de la ultraderecha

La sorpresa de la elección la dieron los Demócratas de Suecia (SD), de extrema derecha, que retrocedían algunos casilleros desde su irrupción en el Parlamento en 2010, y por primera vez dejarían de ser el segundo partido del país.

«Por supuesto, es un poco decepcionante dejar de ser el segundo partido más grande en estas encuestas. Pero aún no se ha terminado el recuento, todavía puede cambiar.» Julia Kronlid, diputada de Demócratas de Suecia

La fuerza de derecha radical obtenía entre 17,2% y 18,5% en los primeros sondeos —un resultado que representa un retroceso respecto de la tendencia ascendente que había mostrado durante décadas—.

Lo que estaba en juego con Demócratas de Suecia

En 2022, el partido había alcanzado el segundo lugar, convirtiéndose en pieza decisiva para que Kristersson llegara al gobierno. El dirigente conservador rompió entonces con el tradicional cordón sanitario que había mantenido aislada a la ultraderecha del sistema político sueco.

Lo que la derecha había planteado antes de esta elección

El resultado adquiere especial relevancia porque la derecha había avanzado durante la campaña con la posibilidad de incorporar formalmente a la ultraderecha a un nuevo gobierno si conseguía retener el poder. Kristersson se había comprometido explícitamente a sumar a Demócratas de Suecia a su gabinete en caso de victoria. Las primeras proyecciones, en cambio, muestran a ese bloque por debajo de la oposición, y a Demócratas de Suecia con menos respaldo electoral del esperado.

El actual gobierno se construyó sobre una alianza entre el Partido Moderado de Kristersson, los Demócratas Cristianos y los Liberales, con el apoyo parlamentario externo de Demócratas de Suecia a través del Acuerdo de Tidö —sin que la ultraderecha ocupara, hasta ahora, ningún ministerio—. Los resultados proyectados por SVT muestran que los otros integrantes de la coalición tendrían un desempeño algo mejor que en la elección anterior: el Partido Demócrata Cristiano rondaría el 6,1%, y el Partido Liberal llegaría al 5,4% —recuperando terreno sobre el umbral decisivo del 4%—. Esa mejora, sin embargo, no alcanzaría para compensar el retroceso del bloque oficialista en su conjunto.

Quién es Magdalena Andersson

Los sondeos a boca de urna fueron recibidos con gritos de alegría por los seguidores de la expremier socialdemócrata, que ya había gobernado Suecia entre 2021 y 2022. «Magda», como la apodan en el país, sueña a sus 59 años con una revancha en el poder, luego de que sus opositores consiguieran desplazarla en 2022.

«Ahora le corresponde al pueblo sueco decidir qué rumbo debe tomar nuestro país.» Magdalena Andersson, tras votar en su municipio de origen, Nacka

Durante meses, las encuestas le daban a los cuatro partidos de la oposición una ventaja cómoda. Pero en los últimos días de campaña esa brecha empezó a acortarse a gran velocidad, hasta llegar a este comicio en una situación casi de empate técnico. Los socialdemócratas —partido que gobernó Suecia durante buena parte del siglo XX y sigue siendo el principal del país— se comprometieron a fortalecer el Estado de bienestar y ayudar a los hogares a enfrentar el aumento del costo de vida.

El guiño de Kristersson a Trump

El primer ministro saliente, de 62 años, buscaba cuatro años más en el poder.

«Hacer a Suecia grande otra vez.» Ulf Kristersson, a la AFP, en referencia directa al lema de Donald Trump

Kristersson centró parte de su campaña en los resultados de su ofensiva contra el crimen organizado y la inmigración, afirmando haber logrado que las solicitudes de asilo estén en un mínimo histórico. El líder de Demócratas de Suecia, Jimmie Åkesson, había dado por «ganada» la batalla electoral en un mitin de cierre de campaña el sábado, rodeado de pancartas con los colores de la bandera sueca que decían «Make Sweden Sweden Again».

«Suecia se está volviendo más segura, mejor y más sueca.» Jimmie Åkesson, líder de Demócratas de Suecia

La nota musical de ABBA

La jornada tuvo su costado musical cuando Benny Andersson, integrante del legendario grupo sueco ABBA, se sentó al piano en la sede del Partido Socialdemócrata y dedicó a «Magda» una versión de «Mamma Mia», cambiando la letra por «Mag-da-le-na» —entonada por una multitud de seguidores presentes—.

El llamado de Greta Thunberg

La activista climática sueca Greta Thunberg instó a los votantes, en un mensaje de Instagram, a impedir una alianza de gobierno entre la derecha y la ultraderecha: «Ningún fascista en nuestro gobierno. ¡Justicia climática ya!»

Los ejes de la campaña

La elección estuvo atravesada por varios de los principales problemas que enfrenta hoy la sociedad sueca. La seguridad ocupó un lugar central, en particular por la preocupación en torno al avance de las bandas criminales y la violencia. La inmigración volvió a ser uno de los ejes centrales de la disputa, con la derecha y la ultraderecha reclamando un endurecimiento de las políticas migratorias, mientras la centroizquierda concentró su discurso en la defensa del Estado de bienestar y la situación económica de los hogares. La inflación y el costo de vida completaron una agenda que terminó convirtiendo la elección, en gran medida, en un plebiscito sobre el rumbo tomado por el gobierno de Kristersson en estos cuatro años.

Un votante, entre tantos: Tommy Strand, de 58 años, contó a la AFP en el centro de Estocolmo que había optado por el Partido Verde: «Lo más importante es el clima. Creo que incluso podemos recortar un poco nuestro Estado de bienestar para asegurar el futuro». Unas ocho millones de personas tienen derecho a voto en Suecia, un país de 10,6 millones de habitantes donde la participación electoral supera habitualmente el 80%.

Lo que viene: negociaciones, no un resultado automático

El resultado proyectado deja a Andersson frente a la posibilidad real de recuperar el poder, pero también abre una etapa de negociaciones complejas. Una victoria del bloque de Andersson no crea automáticamente un gobierno: la dirigente deberá lograr que fuerzas con posiciones distintas —desde el Partido de Centro hasta el Partido de la Izquierda— se sienten en la misma mesa, si quiere transformar la ventaja electoral en una mayoría de gobierno estable.

El calendario del escrutinio completo

El día siguiente a la elección, las autoridades provinciales comienzan el recuento final: se revisan las papeletas, se cuentan votos que todavía no estaban incorporados al escrutinio preliminar, y se determina su validez. La asignación de escaños puede cambiar si la distancia final resulta mínima. Aunque la tendencia suele quedar suficientemente clara durante la propia noche electoral, un resultado extremadamente ajustado —como el que muestran los sondeos de esta elección— puede impedir saber con certeza absoluta, hasta el cierre completo del escrutinio, qué bloque dispone realmente de más diputados.


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