Investigación de OCCRP — La caridad que nunca fue caridad
«Tierra Floreciente»: la caridad que no fue caridad
Ferrexpo donó 110 millones de dólares a una organización benéfica ucraniana. 74 millones «no se utilizaron para su propósito previsto». Y buena parte de ese dinero terminó, en cuestión de horas, comprando acciones del banco en quiebra de su propio expresidente.
- La donación que parecía ejemplar
- Un año después, las primeras dudas
- El informe que Ferrexpo tardó cinco años en encargar bien
- Cómo fluía el dinero, paso por paso
- Las 43 empresas receptoras, y sus vínculos con Zhevago
- El destino final más revelador: el banco en crisis
- 19 millones de dólares, en un solo día
- Empresas que no eran empresas
- Quién dirigía realmente la fundación
- Lo que dice la propia Ferrexpo
- La opinión del experto forense
- Investigaciones penales abiertas, sin acusación formal
En 2017, el gigante minero Ferrexpo anunció que había donado más del 2% de sus ingresos anuales a una organización benéfica ubicada cerca de sus vastas minas de mineral de hierro, en el centro de Ucrania. El gasto superó con creces el promedio de sus competidores del sector —un dato que la propia empresa, cotizada en la Bolsa de Londres, destacó con orgullo en su informe anual—.
La donación que parecía ejemplar
Un año después, empezaron las preguntas. Los auditores de Deloitte señalaron, en el informe anual de Ferrexpo de 2018, que no habían podido concluir si la organización benéfica —llamada Blooming Land (Tierra Floreciente)— había gastado realmente 33,5 millones de dólares de donaciones de Ferrexpo con fines benéficos.
Un año después, las primeras dudas
Ferrexpo suspendió las donaciones y encargó una investigación. Los resultados fueron inconclusos: un comité solo pudo decir que los fondos «podrían haber sido malversados», sin poder determinar su destino final. En abril de 2019, Deloitte directamente renunció como auditora de la empresa, citando el retraso de Ferrexpo en llevar adelante una investigación independiente real sobre el asunto.
Lo que encontró, finalmente, el Comité de Revisión Independiente
En agosto de 2019, tras dificultades constantes para obtener información —Blooming Land «retrasó o no proporcionó repetidamente» lo solicitado, según confirmó la propia Ferrexpo—, el comité concluyó estar «satisfecho de que ninguno de los directores, directivos o empleados de Ferrexpo haya tenido ninguna implicación en una posible malversación de fondos». No investigó, en cambio, a dónde había ido realmente el dinero.
El informe que Ferrexpo tardó cinco años en encargar bien
Recién en 2023, cuando el control de Blooming Land pasó a manos de un abogado y activistas cívicos de Kiev, se encargó una investigación forense real a la sucursal ucraniana de la firma global de auditoría Crowe. OCCRP obtuvo ese informe, hasta ahora inédito.
Blooming Land recibió aproximadamente 110 millones de dólares en fondos benéficos, entre 2013 y 2018, provenientes de tres instalaciones ucranianas de Ferrexpo —la gran mayoría, de la mina de Poltava—. El informe Crowe concluyó que unos 74 millones de esos 110 millones «no se utilizaron para su propósito previsto».
Cómo fluía el dinero, paso por paso

La cadena completa, reconstruida por Crowe
Desde Blooming Land, el dinero pasaba a tres subfondos creados por la propia organización, encargados —en teoría— de distintos objetivos humanitarios. Esos subfondos transfirieron unos 74 millones de dólares a dos empresas comerciales ucranianas, contratadas supuestamente para realizar servicios benéficos en su nombre. En cuestión de horas o días, esas dos empresas repartieron el dinero entre decenas de otras compañías locales de los sectores industrial, financiero y mayorista. Ninguna de esas empresas receptoras era una organización benéfica registrada.
Las 43 empresas receptoras, y sus vínculos con Zhevago
Los registros corporativos confirman que Kostyantyn Zhevago, entonces CEO de Ferrexpo, controló o poseyó acciones en ocho de las 43 empresas que recibieron el dinero. Otras dos docenas fueron señaladas por el Fondo de Garantía de Depósitos ucraniano como bajo control del propio empresario.
Estructuras diseñadas para no dejar rastro
Estas empresas tienen estructuras de propiedad complejas, y no listan a Zhevago como accionista ni director en sus registros formales. Aun así, al menos ocho fueron confirmadas como de su propiedad total o parcial por otras vías documentales, y varias más aparecen acusadas por el DGF de estar bajo su control efectivo.
Los abogados de Zhevago calificaron esta información de «no verdadera ni correcta», y afirmaron que su cliente «no tiene relación» con Blooming Land.
El destino final más revelador: el banco en crisis
Registros bancarios separados, obtenidos por OCCRP, muestran que en 2015 seis de las empresas señaladas en el informe Crowe transfirieron fondos —a menudo de montos casi idénticos— hacia el Finance and Credit Bank de Zhevago, o hacia otras empresas que después realizaron pagos de tamaño similar a ese mismo banco.
El momento exacto en que esto ocurrió
Las transferencias se registraron precisamente durante la crisis de liquidez del banco, que sería declarado insolvente ese mismo año. Los pagos se marcaban formalmente como devoluciones de préstamos e inversiones en el capital social de la entidad —pero las empresas emisoras casi no tenían fondos propios comparables en sus cuentas en ese momento, lo que sugiere que el dinero usado provenía, en realidad, de las donaciones originadas en Blooming Land—.
Para mediados de febrero de 2015, las últimas empresas de esas cadenas de transacciones habían gastado el equivalente a unos 22 millones de dólares comprando acciones del banco de Zhevago, que ya atravesaba serias dificultades.
19 millones de dólares, en un solo día
La secuencia más directa de todas
En un solo día de julio de 2015, unos 26 millones de dólares se transfirieron desde los tres subfondos de Blooming Land hacia Gas Turbine Technologies, Khimreaktyv y una tercera empresa, como pagos por «servicios benéficos». Las tres empresas enviaron ese dinero a una firma de servicios financieros, FK Faktoring LLC. Más tarde ese mismo día, FK Faktoring transfirió el equivalente a 19 millones de dólares directamente al Finance and Credit Bank —registrado como reembolso de un préstamo comercial tomado en 2010, sin ninguna mención a fines benéficos—.
En ese momento, FK Faktoring era parcialmente propiedad de la aseguradora ucraniana Omega, que la propia Ferrexpo había señalado años antes como bajo «control común» de Zhevago.
Empresas que no eran empresas
Khimreaktyv y Gas Turbine Technologies —las dos empresas comerciales contratadas por los subfondos de Blooming Land— se declararon en bancarrota en 2020 y 2024 respectivamente, y hoy están bajo administración judicial, con los propios subfondos de Blooming Land como sus mayores acreedores.
El administrador de Gas Turbine Technologies confirmó, en la misma línea, que los tribunales ucranianos consideraron que la empresa «no tomó ninguna medida para la implementación de programas y proyectos benéficos».
Quién dirigía realmente la fundación
El personal que ya trabajaba para Zhevago
Blooming Land fue fundada en marzo de 2013 por dos personas que habían sido personal legal senior de AvtoKrAZ, un fabricante de vehículos pesados propiedad de Zhevago hasta que el Estado ucraniano tomó control del negocio en 2022. Su exdirector, Ihor Temchenko —en el cargo entre 2015 y 2023—, también había sido empleado de larga trayectoria en otras empresas vinculadas al empresario, y según su propio representante legal, fue el propio Zhevago quien lo invitó personalmente a asumir la dirección.
Antonina Volkotrub, analista jefe del Anti-Corruption Action Center ucraniano, resumió el patrón con una comparación directa.
Lo que dice la propia Ferrexpo
Ferrexpo remitió a OCCRP a las conclusiones de su Comité de Revisión Independiente, y no respondió preguntas sobre las conexiones de Zhevago con las empresas a través de las cuales pasaban sus propios fondos benéficos. Los abogados de Zhevago, consultados sobre el destino final del dinero, respondieron que se había «gastado en fines benéficos en relación con el inicio de la agresión armada de la Federación Rusa contra Ucrania en 2014» —sin mayor precisión sobre montos, beneficiarios ni proyectos concretos—.
La opinión del experto forense
El problema de las «partes relacionadas» no declaradas
Rob Wilson, contable forense e investigador de fraudes con sede en el Reino Unido, sostuvo que las donaciones de Ferrexpo a Blooming Land deberían haberse reportado como transacciones con partes relacionadas —un mecanismo de transparencia obligatorio, bajo la ley británica, para empresas cotizadas—. «El señor Zhevago puede argumentar que en el momento de la donación no sabía qué iba a hacer la organización benéfica con los fondos. Sin embargo, en cuanto alguna de sus empresas asociadas recibiera fondos de la organización benéfica, esto habría desencadenado las divulgaciones de partes relacionadas exigidas por la ley británica», explicó.
Investigaciones penales abiertas, sin acusación formal
La Oficina Estatal de Investigación de Ucrania confirmó a OCCRP que lleva adelante una investigación penal previa al juicio sobre una posible malversación en Blooming Land, sin dar más detalles públicos. Zhevago es además buscado como sospechoso en una investigación separada sobre presunta malversación en su propio Finance and Credit Bank —aunque, hasta el momento, no ha sido formalmente acusado en ninguno de los dos frentes—.
Con 74 millones de dólares de fondos benéficos sin destino claro, decenas de empresas fantasma actuando como «transportadoras» de dinero, y una fundación que —según su propio director actual— operó como sistema bancario paralelo durante seis años, el caso Blooming Land queda como uno de los ejemplos más completos de cómo la responsabilidad social corporativa puede convertirse, en los hechos, en el vehículo perfecto para mover dinero sin dejar huella.
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