I · La operación
900.000 dólares, 18 influencers y hasta 7.000 dólares por post
La investigación fue publicada originalmente por Responsible Statecraft — la publicación del Instituto Quincy — y confirmada por documentos oficiales ante el Departamento de Justicia americano. Lo que revelan es un esquema de propaganda pagada cuidadosamente estructurado para no dejar huellas directas.
Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel
El financiador original. Asignó fondos al operativo a través de canales que evitaran la apariencia de propaganda gubernamental directa.
Havas Media Group Alemania
El intermediario europeo. Recibió el dinero del gobierno israelí y lo transfirió hacia Estados Unidos, añadiendo una capa de distancia entre el financiador y la operación.
Bridges Partners LLC
La firma consultora de Washington contratada para gestionar la red de influencers. Involucró a un ex portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel y a un ex representante del Grupo NSO — los creadores del spyware Pegasus.
14 a 18 influencers
Identidades no reveladas públicamente. Cada uno recibía entre 6.143 y 7.372 dólares por publicación en TikTok e Instagram. Entre 75 y 90 publicaciones planificadas entre junio y noviembre de 2025.
Brad Parscale
El ex director de campaña de Trump se registró como agente extranjero bajo FARA en 2025 — vinculado a la operación de influencia israelí en EEUU.
📌 El Proyecto Esther — qué es
Documentos presentados ante el Departamento de Justicia revelan que Israel lanzó una operación de dos vías en Estados Unidos: publicidad política de gran presupuesto + campaña de influencers de apariencia orgánica.
El nombre «Proyecto Esther» hace referencia a la reina bíblica que salvó al pueblo judío de la persecución — una elección simbólica que revela la narrativa de victimización que la operación busca promover, mientras Israel mantiene una guerra que ha matado a más de 50.000 palestinos en Gaza.
II · Los números
Un presupuesto de propaganda que creció 20 veces
Presupuesto propaganda 2025
$150M
El presupuesto de diplomacia pública de Israel en 2025 — más de 20 veces su asignación previa al inicio de la guerra en octubre de 2023, según Jewish Insider.
Pago por publicación
$7.000
Lo que recibía cada influencer por publicación en TikTok e Instagram — documentado en facturas presentadas ante el Departamento de Justicia de EEUU.
Presupuesto Proyecto Esther
$900K
El presupuesto asignado entre junio y noviembre de 2025 solo para la red de influencers americanos, transferido vía Havas Media Group Alemania.
Operación anterior — 2024
$2M
Una iniciativa del Ministerio de la Diáspora de Israel en 2024 utilizó cientos de cuentas falsas para presionar a legisladores americanos — particularmente demócratas afroamericanos — para continuar la ayuda militar, según reportó el New York Times.
III · La hipocresía
El que pagó influencers se queja de los bots
Aquí está la parte que más indigna — y que los grandes medios no ponen en contexto.
En mayo de 2026, Netanyahu dio una rueda de prensa donde reconoció que Israel está perdiendo la «guerra de propaganda» en las redes sociales. Señaló la existencia de «vastas fuerzas» en su contra. Habló de «los algoritmos de la red social» que impulsan el contenido desfavorable a Israel. Y mencionó que expertos le informaron que aproximadamente el 60% de las respuestas en redes sociales son bots — muchos ubicados en Asia — que atacan el apoyo israelí en el sector republicano americano.
Se describen a sí mismos como sureños de casa, excepto que están escribiendo desde Asia en alguna parte.
— Benjamin Netanyahu, rueda de prensa, mayo 2026, sobre los bots que operan contra Israel
El mismo Netanyahu que en septiembre de 2025 se reunió con influencers prosionistas y les dijo que las redes sociales son «el campo de batalla más importante». El mismo Netanyahu cuyo gobierno pagó 7.000 dólares por publicación a una red de entre 14 y 18 influencers americanos. El mismo Netanyahu cuyo ministerio gastó 2 millones de dólares en 2024 en cuentas falsas para presionar a legisladores.
Ahora se queja de los bots. Sin el menor atisbo de ironía.
Cuando la propaganda propia funciona se llama «información». Cuando funciona la ajena se llama «desinformación». Netanyahu acaba de ilustrar esa diferencia con una precisión que ningún manual de comunicación podría superar.
IV · El contexto
Por qué Israel necesita comprar la narrativa
La respuesta está en las encuestas. Una encuesta reciente del New York Times reveló que el 60% de los estadounidenses cree que Israel debería poner fin al conflicto en Gaza, y más de la mitad se opone a una mayor ayuda económica y militar. El apoyo a Israel en EEUU — especialmente entre los jóvenes — está cayendo de forma sostenida desde el inicio de la guerra.
Trump, aunque sigue apoyando a Israel, admitió recientemente que la influencia del lobby israelí, que en su día tuvo «control total» sobre el Congreso, ha disminuido. Incluso la congresista republicana Marjorie Taylor Greene — que no es precisamente conocida por sus posiciones pro-palestinas — calificó la situación en Gaza de «genocidio» y se opuso a mayor ayuda. Y condenó específicamente la campaña de influencers de Israel como «perturbadora» por no revelar a sus patrocinadores.
📱 TikTok — la pieza que completa el rompecabezas
Por presión de Trump, TikTok fue vendida a un consorcio americano liderado por Larry Ellison — CEO de Oracle, donante mayor de causas israelíes y aliado personal de Netanyahu, quien lo invitó a vacacionar en su isla privada. Ellison registró como agente extranjero bajo FARA sus actividades relacionadas con Israel en 2025.
Netanyahu insistió específicamente en que los influencers prosionistas se enfocaran en TikTok. La plataforma que acababa de quedar en manos de un aliado íntimo del primer ministro israelí.
60%
de estadounidenses que cree que Israel debe parar la guerra
20x
aumento del presupuesto de propaganda israelí desde octubre 2023
$7.000
por publicación pagado a influencers — documentado en FARA
0
influencers que revelaron públicamente que eran pagados
Para cerrar
El Proyecto Esther no es una anomalía — es la expresión más documentada de una industria entera dedicada a gestionar la percepción de una guerra mientras esa guerra sigue matando civiles. No es propaganda soviética de la Guerra Fría, no es la radio de Goebbels — es TikTok, Instagram y X, con influencers que cobran más por publicación que un médico en un mes.
Lo más revelador no son los documentos. Lo más revelador es que Netanyahu lo admitió públicamente — la importancia de los influencers, las redes sociales como campo de batalla, la necesidad de «combatir con armas que apliquen». Y que una semana después se quejó de que los bots operan en su contra.
La diferencia entre los bots asiáticos que denuncia Netanyahu y los influencers americanos que financia su gobierno no es moral — es de matrícula. Unos están pagados desde Israel. Los otros, según Netanyahu, desde Asia. Ambos buscan lo mismo: controlar lo que la gente piensa sobre una guerra.
Los datos son los datos. Y los datos están en los archivos del Departamento de Justicia americano — a disposición de quien quiera leerlos.