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El paper que explica a Hamás y olvida a los civiles

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El paper que explica a Hamás y olvida a los civiles

Un estudio académico israelí, basado en documentos internos de Hamás incautados durante la guerra, reconstruye con un detalle inédito la planificación del 7 de octubre. Es un trabajo riguroso. Y tiene un punto ciego enorme: ni los civiles palestinos ni los israelíes existen en su análisis salvo como piezas de un cálculo ajeno.

Bastión · Medio Oriente · Julio 2026

En 2026, la revista académica Studies in Conflict & Terrorism publicó un estudio del investigador Daniel Sobelman, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, que reconstruye con un nivel de detalle inédito la planificación interna de Hamás antes del ataque del 7 de octubre de 2023. El trabajo se basa en documentos —cartas, telegramas, actas de reuniones, hasta un documento manuscrito de Yahya al-Sinwar— incautados por Israel en Gaza durante la guerra, y en declaraciones públicas de los propios líderes de Hamás. Su tesis central: el ataque no fue un acto espontáneo de desesperación, sino el resultado de un cálculo estratégico deliberado, construido durante años, que llevó a la dirigencia de Hamás a concluir que la destrucción de Israel se había vuelto un objetivo realista.

Es un trabajo serio, con un anclaje documental considerable: 132 notas al pie, fechas exactas, nombres de interlocutores. Y, precisamente por eso, vale la pena leerlo con atención —no solo por lo que muestra, sino también por lo que omite.

Una planificación de años, no de meses

El paper rastrea el origen del plan hasta 2019, mucho antes de lo que la mayoría de las reconstrucciones periodísticas del 7 de octubre suelen ubicarlo. Según un «documento de trabajo» redactado por la oficina de al-Sinwar ese año e incautado por las FDI recién en 2024, Hamás ya buscaba entonces una «alianza defensiva conjunta» con la Fuerza Quds iraní y Hezbolá «para prepararse para la guerra de liberación de Jerusalén» y «activar todos los frentes contra el enemigo común». El documento pedía explícitamente «preparar un calendario y un plan operativo para llevar a cabo una ofensiva en todos los frentes que sorprendiera al enemigo».

2019
Documento de trabajo de la oficina de al-Sinwar plantea por primera vez una «alianza defensiva conjunta» con Irán y Hezbolá para una ofensiva coordinada.
Jul. 2019
Una delegación de Hamás, liderada por Salih al-Aruri, viaja a Teherán y se reúne con el ayatolá Jamenei y Qasem Soleimani.
Ene. 2021
Documento ultrasecreto del mando militar plantea «ampliar el alcance de la resistencia» e «incluir a Jerusalén en las reglas de enfrentamiento».
May. 2021
Conflicto «Guardian of the Walls» / «Espada de Jerusalén»: al-Sinwar lo describe después como «un ensayo general» para la «liberación total de Palestina».
Jun. 2021
Al-Sinwar, Issa y al-Deif piden a Irán 20 millones de dólares mensuales durante dos años «para desarraigar esta entidad sucia».
Jun. 2022
Carta de cinco páginas de al-Sinwar a Haniyah plantea tres escenarios de «acción conjunta» con Hezbolá e Irán, del más al menos ambicioso.
Ago. 2022
Documento manuscrito de al-Sinwar planea generar «imágenes explosivas» al inicio del ataque para provocar euforia popular y difundirlas en redes sociales.
Abr. 2023
Al-Sinwar habla de una crisis política israelí «más que una guerra civil» como oportunidad única. El ataque, planeado para ese mes, se posterga tras señales de alerta de las FDI.
7 oct. 2023
Comienza la Inundación de Al-Aqsa. Una hora después, al-Deif y Haniyah llaman públicamente a Hezbolá, Irán, Yemen, Irak y Siria a unirse al ataque.

«El escenario de la Promesa del Más Allá»

El documento más revelador que cita el paper es una carta de cinco páginas que al-Sinwar le envió a Haniyah el 19 de junio de 2022, antes de un viaje de este último a Líbano para reunirse con Hassan Nasrallah. En ella, al-Sinwar plantea tres escenarios posibles de «acción conjunta», ordenados de mayor a menor ambición.

El escenario preferido y en el que deberíamos intentar ponernos de acuerdo sería el escenario de una gran batalla estratégica, también conocida como la batalla de la Promesa del Más Allá. […] Esto cambiaría por completo el rostro de la región, sus regímenes y su realidad política, y también provocaría la gran revolución islámica en la región. Yahya al-Sinwar · Carta a Ismail Haniyah, 19 de junio de 2022

El segundo escenario, «de nivel medio», buscaba «humillar al enemigo» y lograr «la liberación de Cisjordania» sin necesariamente destruir a Israel. El tercero, «de necesidad», contemplaba que Hamás actuara prácticamente solo, con Hezbolá «en espera» sin intervenir activamente. Según un telegrama posterior de Haniyah, fechado el 1 de julio de 2022, Nasrallah habría expresado en privado un apoyo «claro y resuelto» al primer escenario —el de la destrucción directa de Israel— mientras que el representante de la Fuerza Quds, Said Izadi, fue más cauto y pidió «estudiar las capacidades» antes de avanzar.

Esa cautela de Irán resultó decisiva. Una carta de al-Sinwar del 7 de junio de 2022 ya admitía que el cálculo de Teherán era «completamente diferente al nuestro» porque protegían su programa nuclear por encima de cualquier otra consideración. El 7 de octubre, según el propio estudio, tanto Irán como Hezbolá quedaron «profundamente sorprendidos» por el ataque.


Jerusalén como detonante calculado

El paper documenta algo particularmente inquietante: el uso deliberado de la tensión religiosa en torno a la mezquita de Al-Aqsa como «multiplicador de fuerzas» para movilizar apoyo popular más allá de Gaza. En una carta del 19 de junio de 2022, al-Sinwar fue explícito sobre el cálculo del momento:

El símbolo de la batalla debe ser Al-Aqsa y Jerusalén, ya que estos factores son capaces de provocar una explosión nuclear en la región. […] La Pascua, sin duda, que se solapa de una u otra forma con el Ramadán, sería lo más adecuado. Yahya al-Sinwar · Carta a Ismail Haniyah

El propio nombre de la ofensiva —Inundación de Al-Aqsa— fue, según el estudio, un llamamiento deliberado a una movilización masiva con el tercer lugar más sagrado del islam como punto focal. En diciembre de 2022, en un discurso por el 35º aniversario de Hamás, al-Sinwar ya invocaba públicamente el término «inundación» en un mensaje que el paper interpreta como preparación psicológica de las audiencias para el conflicto que se venía.

Las «imágenes explosivas», planeadas de antemano

Quizás el documento más perturbador que cita el estudio es un manuscrito de al-Sinwar fechado el 22 de agosto de 2022 —más de un año antes del ataque—, en el que explica por qué era necesario producir contenido visual específico desde el primer momento de la ofensiva.

[Es necesario producir] «imágenes explosivas» al inicio de la ofensiva, para desencadenar una oleada de euforia, frenesí e impulso entre nuestro pueblo, especialmente entre los residentes de Cisjordania, el «interior», Jerusalén y toda nuestra nación islámica. […] Mientras simultáneamente sembra miedo y terror entre el enemigo. Yahya al-Sinwar · Documento manuscrito, 22 de agosto de 2022

El propio paper conecta este documento con la decisión de Hamás de retransmitir en vivo, a través de redes sociales, las escenas del ataque del 7 de octubre —una decisión que, según esta lectura, no fue improvisada ni un efecto colateral del caos del combate, sino parte de un plan de comunicación estratégica diseñado más de un año antes.


El gobierno de extrema derecha israelí, como «oportunidad»

Un tramo especialmente delicado del estudio describe cómo Hamás interpretó la victoria electoral de la coalición más nacionalista en la historia de Israel, en noviembre de 2022, no como una amenaza a evitar sino como una condición favorable para sus planes. Un documento ultrasecreto que resume una discusión del liderazgo de Hamás, citado por el paper, es explícito al respecto.

[La composición del nuevo gobierno israelí] nos ayudará a impulsar el gran proyecto. […] No hay duda de que en un futuro próximo el enemigo cometerá más violaciones y lanzará ataques contra la mezquita de Al-Aqsa. Debemos posponer pequeños enfrentamientos para poder alcanzar el gran proyecto. Documento interno de Hamás, citando a Yahya al-Sinwar

Es un dato que merece subrayarse: según esta misma reconstrucción israelí, la dirigencia de Hamás no solo no temía un gobierno israelí más duro, sino que activamente esperaba y necesitaba que ese gobierno cometiera «más violaciones» para legitimar y acelerar su propio plan. Las provocaciones de cada lado, en este sentido, no operaban en compartimentos separados: se retroalimentaban.

El 4 de abril de 2023, según actas citadas en el estudio, al-Sinwar le dijo a un colega del Buró Político de Hamás que la crisis política interna israelí —por entonces, las masivas protestas contra la reforma judicial— era «más que una guerra civil» y que el próximo conflicto «hará que Espada de Jerusalén parezca un picnic para el enemigo». El ataque, de hecho, estaba planeado originalmente para abril de ese año, y se postergó después de que las FDI tomaran medidas de precaución ante ciertas señales de alerta —señales que Israel, según reconoce el propio estudio, concluyó erróneamente que eran una falsa alarma.


El dato que se cae solo, sin que el paper lo busque

Hay un fragmento del estudio que merece una lectura aparte, porque confirma algo que ya documentamos en otros artículos de Bastión con fuentes completamente distintas. El paper cita una advertencia pública de al-Aruri, seis semanas antes de la guerra: los palestinos tenían «entre dos y tres años» antes de que Israel llevara el número de colonos en Cisjordania a dos millones. Una guerra regional «decisiva» era, según al-Aruri, «necesaria» en el corto plazo.

El paper usa esa frase únicamente como evidencia del cálculo táctico de Hamás —una ventana de oportunidad que se cerraba—. No la cuestiona, no la corrige, no aclara si la cifra es exagerada. Simplemente la incorpora como dato de contexto, sin comentario. Y ahí está lo revelador: el ritmo de expansión de los asentamientos en Cisjordania que describe al-Aruri es exactamente el mismo proceso que documentó The Times of Israel con nombres, fechas y videos en su reportaje sobre la colaboración de las FDI con colonos, y el mismo que cuantificó Amnistía Internacional al hablar de decenas de comunidades palestinas desplazadas. Que un investigador israelí, sin ningún interés en denunciar la situación en Cisjordania, dé esa cifra por válida sin cuestionarla, funciona como una confirmación involuntaria: el proceso de desplazamiento que describe al-Aruri no es propaganda de Hamás. Es lo mismo que reconocen, por otras vías, fuentes que no comparten absolutamente nada de su agenda.

El paper no se propone denunciar la situación en Cisjordania. Pero al dar por válido, sin cuestionarlo, el dato de al-Aruri sobre el ritmo de los asentamientos, confirma desde un lugar inesperado lo que ya documentaron Amnistía Internacional y el propio Times of Israel.

El punto ciego: dos millones de personas sin voz propia

Pero hay algo que el estudio, pese a su rigor documental, nunca hace: distinguir entre quienes decidieron la guerra y quienes la sufrieron sin haber participado de esa decisión. En las 201 notas y páginas del artículo original, los civiles de Gaza aparecen exactamente dos veces como sujeto activo: una, como «una bomba nuclear en lo profundo de la entidad sionista» —en referencia a los árabes israelíes, citando a al-Sinwar—; otra, como destinatarios de un discurso que había que «infundir» con «espíritu revolucionario». En ningún momento el paper se pregunta qué pensaba o qué quería la población civil de Gaza, que terminó cargando, según el propio texto, con «decenas de miles de muertos» y una «catástrofe» para toda la Franja.

Es la misma operación, en espejo, en ambas direcciones. Así como el estudio trata a los colonos de Cisjordania como una variable demográfica dentro del reloj estratégico de Hamás —sin nombrar jamás a las familias palestinas reales que esos asentamientos desplazan—, también trata a los más de dos millones de civiles de Gaza como un bloque homogéneo con la dirigencia que decidió la guerra en su nombre. Ninguno de los dos grupos tiene, en este análisis, intereses propios distintos de los de quienes deciden por ellos.

Esto no es un defecto exclusivo de este paper: es un patrón recurrente en buena parte del análisis geopolítico sobre este conflicto, desde cualquiera de los dos lados. Hablar de «Israel» o «los palestinos» como bloques sin matices es más cómodo narrativamente, pero termina borrando exactamente a quienes más tienen en juego y menos voz tienen en la decisión.


Lo que no se puede verificar, y lo que sí

Vale una aclaración metodológica honesta: los documentos en los que se basa el estudio fueron incautados por Israel durante la guerra, lo que significa que pasaron por las manos de una de las partes del conflicto antes de llegar al investigador. Eso no equivale a decir que estén falsificados —el paper pasó por revisión de pares en una revista académica seria, cada cita lleva su número de nota al pie, y el nivel de detalle (fechas exactas, nombres de interlocutores, cifras específicas de dinero y combatientes) es difícil de inventar de forma consistente a lo largo de más de cien páginas—. Pero tampoco hay forma de que un investigador externo verifique los originales de manera independiente. La cadena de custodia depende, en última instancia, de la palabra de quien capturó los documentos.

Con esa reserva metodológica en mente, lo que el paper aporta —una reconstrucción detallada de cómo la dirigencia de Hamás llegó a calcular que la destrucción de Israel era alcanzable, cómo usó deliberadamente el sentimiento religioso y la producción de imágenes como armas de movilización, y cómo esa decisión chocó con la cautela real de sus propios aliados regionales— es información valiosa. Lo que falta, y que cualquier lectura completa del 7 de octubre necesita, es la otra mitad de la historia: el proceso de desposesión territorial que documentan otras fuentes, y la población civil —de los dos lados— que ni decidió la guerra ni tuvo manera de evitarla.


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Fuente principal: Sobelman, Daniel. «The Strategic Origins of Hamas’s October 7 Attack». Studies in Conflict & Terrorism, Taylor & Francis, 2026. DOI: 10.1080/1057610X.2026.2613426.

Este artículo tiene propósito informativo y analítico.

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