Un ministro sancionado por siete países por «incitar a la violencia» contra palestinos anuncia que tiene los planos listos para tres asentamientos en Gaza y espera la luz verde de Netanyahu. Detrás hay una estrategia de décadas, una lógica inmobiliaria que él mismo llamó «mina de oro», y una cuenta regresiva: si hay paz, el plan muere.
El 29 de junio de 2026, Bezalel Smotrich visitó Sderot, la ciudad israelí más cercana a la frontera de Gaza, y desde ahí lanzó una declaración que, a esta altura, nadie debería confundir con una ocurrencia política. «Estamos listos para establecer un bloque de tres asentamientos en el norte de Gaza de inmediato, en cuanto recibamos la luz verde del Primer Ministro», dijo. La Administración de Asentamientos del Ministerio de Defensa —que él dirige, aunque no sea el ministro de Defensa— «ha finalizado su trabajo de planificación». Los tres asentamientos a los que se refiere, sin nombrarlos, son Elei Sinai, Dugit y Nisanit: las mismas comunidades evacuadas en 2005, cuando Ariel Sharon impulsó la retirada israelí de Gaza bajo presión de Estados Unidos.
Veintiún años después, el hombre que administra los asentamientos del Ministerio de Defensa israelí quiere volver a poner israelíes exactamente donde Estados Unidos pidió que no los hubiera. Y lo anuncia, con planes terminados, en el momento en que Washington está negociando un acuerdo de paz en la región.
Quién es Smotrich y por qué importa
Bezalel Smotrich no es un personaje marginal ni un provocador que habla desde la periferia del sistema político israelí. Es el líder del Partido Sionista Religioso —Tkuma—, ministro de Finanzas desde 2022, y desde junio de 2025 está sancionado por los gobiernos de Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Países Bajos, Noruega y España por «incitar a la violencia» contra palestinos, en particular en Cisjordania, y por su responsabilidad en lo que esos países consideran un genocidio en Gaza.
Es también el hombre que, desde su cargo en el Ministerio de Defensa, controla la Administración de Asentamientos: el organismo estatal que decide qué se construye, dónde y cuándo en los territorios ocupados. No es retórica: es poder ejecutivo real sobre la maquinaria concreta de colonización. Y esa maquinaria, según él mismo, ya terminó los planos para Gaza.
Su partido, Tkuma, se opone a cualquier concesión territorial a palestinos, libaneses o sirios. Defiende la anexión formal de Cisjordania —que llama Judea y Samaria— y ahora propone iniciar la de Gaza. No es que «se fue al extremo» en el contexto de la guerra: es exactamente la posición que llevó al gobierno desde el primer día. La diferencia es que ahora, con las FDI controlando —según sus propias palabras— el 70% de la Franja, el escenario que siempre describió como «realista» está más cerca de materializarse que nunca.
De «ilusión» a «plan de trabajo»: la cronología de un proyecto
Para entender el peso real de lo que Smotrich anunció el 29 de junio, hay que rastrear la progresión de sus propias palabras en los últimos dieciocho meses. No es una posición nueva: es una posición que fue ganando capas de concreción a medida que la guerra avanzaba.
Poner en línea estas declaraciones muestra algo que se pierde cuando cada una se lee en forma aislada: no es improvisación política ni declaracionismo electoral. Es una hoja de ruta que se fue ejecutando con consistencia, aprovechando cada etapa del conflicto para avanzar un paso más hacia el objetivo final.
Gaza como «renovación urbana»
La frase que Smotrich pronunció en septiembre de 2025 ante una sala de inversores inmobiliarios merece una lectura detenida, porque no es una metáfora ni un exabrupto: es una descripción de política pública.
La fase de demolición siempre es la primera fase de la renovación urbana. Ya lo hicimos, ahora tenemos que empezar a construir. Bezalel Smotrich · Conferencia del Centro Inmobiliario, Tel Aviv, septiembre de 2025
Lo que describe como «fase de demolición ya completada» es, según datos de Naciones Unidas, la destrucción del 80% de la infraestructura de Gaza: hospitales, escuelas, bloques residenciales enteros. Lo que describe como «renovación urbana» es el proceso de reemplazar esa infraestructura destruida con asentamientos israelíes sobre territorio donde vivían —y en muchos casos siguen intentando vivir— dos millones de palestinos. Y lo describe ante inversores inmobiliarios, no ante el Knesset, como si fuera un proyecto de desarrollo ordinario.
La pregunta que esa frase deja flotando, y que Smotrich nunca responde, es qué pasa con los dos millones de personas que vivían en ese territorio antes de la «fase de demolición». En ninguna de sus declaraciones públicas aparece una respuesta concreta. La palabra «palestinos» en sus discursos aparece casi exclusivamente como amenaza a neutralizar o como obstáculo a superar, nunca como una población con derechos sobre el lugar donde vive.
El contexto jurídico internacional
La Corte Internacional de Justicia declaró ilegal la ocupación israelí del territorio palestino en su opinión consultiva de 2024, incluyendo Gaza. La construcción de asentamientos en territorios ocupados viola el Artículo 49 de la Cuarta Convención de Ginebra, que prohíbe el traslado de población civil del Estado ocupante a territorio ocupado.
En abril de 2026, el gobierno israelí aprobó 34 nuevos asentamientos en Cisjordania, el mayor número aprobado en la historia. Smotrich está sancionado desde junio de 2025 por siete países occidentales por incitar a la violencia contra palestinos y por su responsabilidad en lo que esos países consideran un genocidio.
Por qué ahora: una carrera contra la paz
El timing del anuncio del 29 de junio no es casual. Se produce exactamente en el momento en que Estados Unidos, Israel y Líbano firmaron un acuerdo marco trilateral en Washington, y en que la tercera fase del cese al fuego entre Israel y Hamás está, formalmente, en negociación. También se produce en un contexto electoral: las encuestas muestran al Partido Sionista Religioso de Smotrich rondando el umbral de entrada a la Knesset, lo que hace de cada declaración una campaña en sí misma.
Pero hay algo más estructural que el cálculo electoral. Smotrich es, según el padre de un rehén citado por Times of Israel, «el que cada día golpea la mesa del primer ministro para impedir un acuerdo y continuar la guerra». Porque para Smotrich, el problema es exactamente ese: la paz cierra la ventana.
Mientras hay guerra y control militar, puede avanzar con los planos. En el momento en que haya un acuerdo político real, cualquier asentamiento nuevo en Gaza se vuelve jurídicamente y diplomáticamente imposible de sostener. El anuncio del 29 de junio es una carrera contra el reloj.
Es la misma lógica que ha gobernado la expansión de asentamientos en Cisjordania durante décadas: crear situaciones irreversibles que cualquier negociación posterior tenga que aceptar como punto de partida, en vez de como obstáculos a remover. No hay un día en que alguien decida «a partir de hoy, empezamos a colonizar». Hay una acumulación de planes, declaraciones, hechos menores y normalizaciones que, sumadas, producen una realidad que ningún acuerdo posterior logra revertir completamente.
Lo que Trump tiene en el escritorio
Smotrich afirmó que el plan inmobiliario de Gaza ya estaba «sobre el escritorio del presidente Trump». Washington no confirmó ni desmintió eso públicamente. Lo que sí es verificable es que la administración Trump ha dado señales contradictorias: el secretario de Estado Marco Rubio dejó claro que Estados Unidos «se opone» a los asentamientos judíos en Gaza, pero esa oposición fue verbal, sin mecanismo de presión. Times of Israel confirma que «un retorno a los asentamientos en Gaza es fuertemente opuesto por Estados Unidos y sigue siendo altamente improbable en el futuro previsible».
Pero «altamente improbable» no es «imposible». Y Smotrich, mejor que nadie, sabe que en política las posiciones que «siguen siendo altamente improbables» durante décadas a veces se vuelven hechos consumados de un día para otro. Ya ocurrió en Cisjordania. Ya ocurrió en Jerusalén Este. La pregunta no es si puede ocurrir en Gaza —la pregunta es en qué momento el costo de permitirlo se vuelve menor, para Washington, que el costo de impedirlo.
Por qué esto no termina aquí
La declaración de Smotrich del 29 de junio tendrá, con alta probabilidad, el mismo destino inmediato que muchas de sus declaraciones anteriores: indignación internacional, rechazo verbal de Washington, y ninguna consecuencia concreta. Eso no significa que sea inofensiva.
Cada declaración de este tipo cumple una función precisa dentro de la estrategia de largo plazo: normaliza un poco más la idea de que los asentamientos en Gaza son una posibilidad real y legítima. Corre el umbral de lo políticamente decible un centímetro más. Y cuando Netanyahu finalmente decida actuar, o cuando el próximo gobierno israelí lo haga, el terreno ya habrá sido preparado, los planos ya estarán terminados, y la narrativa de que era «inevitable» ya habrá circulado lo suficiente como para resultar familiar.
Mientras tanto, los dos millones de palestinos de Gaza que sobrevivieron a la «fase de demolición» siguen ahí, sin que nadie en ese plan tenga una respuesta pública sobre qué lugar les corresponde en la «renovación urbana» que Smotrich le presenta a los inversores.
También en Bastión
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☕ Invitame un caféFuentes: Declaraciones de Bezalel Smotrich en Sderot (29 de junio de 2026), conferencia del Centro Inmobiliario de Tel Aviv (septiembre de 2025), conferencia por el 20º aniversario de la retirada de Gaza (enero de 2025) y entrevista con Kan Radio (febrero de 2026). The Times of Israel, «Smotrich says plans drawn up to establish 3 Israeli settlements in Gaza» (29 de junio de 2026) y «Smotrich: ‘In the end,’ Israel will occupy Gaza and establish settlements there» (febrero de 2026). JNS, «Smotrich: Rebuilding of Gaza Jewish communities ‘closer than ever'» (julio de 2025). La Nación / Europa Press, octubre de 2025. Wikipedia, «Asentamiento israelí» (actualizado a junio de 2026). Declaraciones del padre de rehén Ori Danino, citadas por Times of Israel (junio de 2026).
Este artículo tiene propósito informativo y analítico.
