Trump y Biden frente a datos económicos y gráficos bursátiles

La deuda de EEUU bate récords bajo Trump, otra vez

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La deuda de EEUU bate récords bajo Trump, otra vez
«Vamos a equilibrar el presupuesto federal», prometió Trump en marzo de 2025 — algo que ningún gobierno logró en 24 años. Año y medio después, la deuda subió a 39,4 billones de dólares y el déficit ya superó a todo 2025, con meses de sobra por delante.
Bastión · Investigación

En marzo de 2025, ante una sesión conjunta del Congreso, Donald Trump prometió algo que ningún presidente había logrado en dos décadas y media: «En un futuro próximo, quiero hacer lo que no se ha hecho en 24 años: equilibrar el presupuesto federal. Vamos a equilibrarlo», dijo, según registró el Comité para un Presupuesto Federal Responsable (CRFB). Más de un año después, los datos muestran exactamente lo contrario: el gobierno federal no está ni cerca de esa meta, y el ritmo de endeudamiento se aceleró.

Los números que desmienten la promesa

El estado de las cuentas públicas de EEUU (julio 2026)

Deuda nacional total US$39,4 billones (al 10 de julio)
Déficit año fiscal 2026 (9 meses) US$1,4 billones (ya supera a 2025 completo)
Ritmo de endeudamiento ~US$155.000 millones/mes (US$39.000 millones/semana)
Intereses netos pagados (9 meses) US$857.000 millones (+13% vs. 2025)
Proyección de deuda para 2055 (CBO) 156% del PBI

El salto es medible incluso en el corto plazo: la deuda bruta pasó de unos 38,43 billones de dólares a comienzos de enero de 2026 a los 39,46 billones registrados en junio — más de un billón de dólares de aumento en apenas seis meses. Maya MacGuineas, presidenta del CRFB, lo resumió sin vueltas: «probablemente pediremos prestados 2 billones de dólares o más este año fiscal, una cifra asombrosa dado que la economía sigue creciendo y el desempleo es bajo», calificando la situación de «probablemente la punta del iceberg».

Adónde va la plata: intereses que ya superan a la Defensa

El dato más elocuente de esta investigación es comparativo: el pago de intereses de la deuda nacional (US$857.000 millones en nueve meses) ya supera en US$20.000 millones al gasto combinado de los Departamentos de Defensa, Comercio, Seguridad Nacional y Educación, más la Agencia de Protección Ambiental, la Administración de Pequeñas Empresas y los programas de créditos de la pandemia — todos juntos. Es decir: pagarle a los acreedores de la deuda ya cuesta más que sostener buena parte del aparato del Estado.

Ese costo no es casual: responde a dos factores que se retroalimentan. Por un lado, el simple volumen de la deuda acumulada —cuanto más se debe, más interés se paga—. Por otro, tasas de interés de largo plazo más elevadas, que encarecen cada nueva emisión de bonos del Tesoro. Y hay un tercer factor que agrava el cuadro en 2026 específicamente: según la Fundación Peter G. Peterson, unos 9 billones de dólares en deuda —un 25% del total— vencen entre abril de 2025 y marzo de 2026, obligando al Tesoro a refinanciar un volumen enorme justo en un contexto de tasas altas.

El otro frente: el gasto social que crece con la población

A la presión de los intereses se suma el crecimiento sostenido del gasto en programas sociales, empujado por el envejecimiento poblacional. En 2026, el gasto en Seguridad Social aumentó un 5% (US$62.000 millones más), el de Medicare un 8% (US$58.000 millones más) y el de Medicaid un 10% (US$49.000 millones más) — todos por encima de la inflación, y todos con una tendencia de fondo que no se revierte: la edad media de la población estadounidense pasó de 39,2 años en 2024 a 39,4 en 2025, y la proporción de hombres mayores de 65 años por cada 100 mujeres subió de 70,6 en 2001 a 81,6 en 2025.

«Dado que los factores que influyen en el gasto del Tesoro se afianzarán aún más en las próximas décadas, quienes están preocupados por la trayectoria fiscal de Estados Unidos exigen medidas.»

Es la advertencia de Eleanor Pringle, de la revista Fortune, que documentó buena parte de estos datos. El problema de fondo es que, según reconoce la propia Fortune, esta deuda es «bipartidista»: se acumuló bajo gobiernos tanto republicanos como demócratas, lo cual no exime a Trump de haber prometido específicamente revertir la tendencia — algo que, hasta ahora, no ocurrió.

El contexto político: un cierre de gobierno récord y la sombra del TACO

Hitos que marcaron el año fiscal 2026

Mar. 2025 Trump promete ante el Congreso equilibrar el presupuesto, algo no logrado en 24 años.
Oct.-nov. 2025 Cierre de gobierno federal más largo de la historia de EEUU: 43 días, resuelto recién a mediados de noviembre.
Ene. 2026 La deuda bruta llega a US$38,43 billones. Escala la tensión por Groenlandia, con Jeff Landry como enviado especial.
Ene.-abr. 2026 Vence una porción crítica de los US$9 billones en deuda a refinanciar, en medio de tasas elevadas y tensión de mercados.
Jul. 2026 La deuda alcanza US$39,4 billones. El déficit del año fiscal ya supera al de 2025 completo, con meses de margen por delante.

En el ecosistema financiero circula desde 2025 un apodo que resume el patrón de comportamiento de la administración frente a la presión de los mercados: «TACO» (Trump Always Chickens Out — «Trump siempre se acobarda»), que describe el ciclo de anunciar medidas duras (sobre todo aranceles), ver caer los mercados, y luego suavizar el tono bajo el paraguas de la «negociación». Ese mismo patrón de anuncio-retroceso es, en el fondo, compatible con la brecha entre la promesa de marzo de 2025 y los números de julio de 2026: anunciar una meta ambiciosa en el discurso, sin que después se traduzca en decisiones fiscales concretas que la sostengan.

Lo que dicen las proyecciones a largo plazo

El diagnóstico de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), organismo no partidista, no deja margen de ambigüedad: si no se toman medidas, la deuda federal en manos del público podría llegar al 156% del PBI para 2055, con un déficit fiscal del 7,3% del PBI ese mismo año. El costo de los intereses, que representó un promedio histórico de 2,1% del PBI en los últimos 50 años, podría escalar al 4,1% en una década y al 5,4% hacia 2055 — más del doble del promedio histórico, solo para pagar lo que ya se debe.

La brecha entre la promesa de marzo de 2025 y los números de julio de 2026 no es un matiz de comunicación: es una inversión completa de la tendencia prometida. Trump no solo no logró lo que ningún gobierno hizo en 24 años — presidió, en su lugar, uno de los ritmos de endeudamiento más acelerados de la historia reciente del país, con un déficit que ya superó a todo el año anterior antes de que termine el actual. La pregunta que queda, con el 2027 fiscal a la vuelta de la esquina, es si en algún momento la promesa se traduce en decisiones concretas, o si sigue siendo, como el resto del «TACO trade», un anuncio que se diluye apenas toca la realidad de los números.


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