El viernes 31 de julio, la Junta de Paz (Board of Peace) publicó el texto completo de la hoja de ruta para implementar el plan integral de Gaza que Trump había anunciado como «histórico» apenas un día antes. Es, hasta ahora, el documento más detallado y operativo de todo el proceso: quince artículos que van desde el desarme y la retirada militar hasta la reconstrucción y el futuro político de la Franja.
Pero antes de repasar el documento, hay un punto que no puede quedar en letra chica, porque es lo que en la práctica define si este plan avanza o se estanca como los anteriores.
La condición que puede trabar todo: quién va primero
Trump anunció el jueves, en Truth Social, que el desarme de Hamás es el primer paso: «A medida que se complete el desarme, las fuerzas israelíes se retirarán». Es decir, para Washington la secuencia es: primero entrega de armas, después repliegue militar israelí.
Horas después, el negociador de Hamás, Ghazi Hamad, planteó la secuencia exactamente al revés en declaraciones a medios árabes: el acuerdo incluye «la obligación de la ocupación de retirarse de la Franja de Gaza, abrir los cruces fronterizos y cesar los asesinatos» —como condición previa, no posterior, al desarme—. Y cerró con una frase que no deja margen de ambigüedad:
Es la misma tensión que ya viene marcando todo el proceso desde octubre: el alto el fuego rige formalmente desde el 10 de octubre de 2025, pero Israel continuó con ataques diarios en toda la Franja durante los meses siguientes, matando a 1.214 palestinos e hiriendo a 3.977, además de mantener ocupación de territorio más allá de la «línea amarilla» —la demarcación de repliegue pactada—. Para Hamás, exigir el desarme sin que antes cese esa violencia sostenida no es un pedido razonable: es pedirle a una de las partes que se desarme mientras la otra sigue atacando.
El propio texto de la hoja de ruta, como se ve más abajo, deja espacio para las dos lecturas: dice que el desmantelamiento de armas comenzará «tras completar los compromisos restantes» del Protocolo de Sharm Sheikh, y que la retirada israelí se hará «conforme al artículo 8» —es decir, ligada al propio proceso de desarme—. Ninguna de las dos partes está leyendo el texto de mala fe: la ambigüedad de la secuencia está en el propio documento.
El documento completo, artículo por artículo
Principios generales
Art. 1. Todas las partes reafirman su compromiso con el Plan Integral del Presidente Trump para lograr la paz en Gaza, que constituye, junto con la Resolución nº 2803 (2025) del Consejo de Seguridad de la ONU, el marco internacional acordado. El objetivo: poner fin al ciclo de destrucción, asegurar la retirada completa de Israel de la Franja, restaurar la vida normal, facilitar la gobernanza palestina, la reconstrucción, la seguridad, la recuperación económica y un camino político creíble hacia la autodeterminación y la condición de Estado.
Art. 2. Israel deberá completar, sin demora, todos los compromisos restantes del Protocolo de Sharm Sheikh, en particular el cese de las operaciones militares. Hamás y las facciones palestinas completarán el cese de todas sus operaciones militares. El calendario de la «Implementación de la Fase 2» deberá prepararse en 14 días tras la aprobación de la hoja de ruta por todas las partes. El Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG) entrará en la Franja recién cuando el Comité Internacional de Verificación (IVC) certifique que ambas partes cumplieron sus compromisos.
Art. 3. El avance de una fase a la siguiente depende del cumplimiento verificado de la fase anterior, controlado por la IVC.
Art. 4. Hamás y otras facciones acuerdan entregar todas las funciones civiles de gobernanza y seguridad al NCAG, que gozará de plena independencia sin interferencia de las facciones durante la transición.
Art. 5. El NCAG mantendrá la continuidad de instituciones civiles y servicios públicos. Todos los funcionarios públicos serán tratados legal y dignamente; quienes pierdan su puesto recibirán sus derechos según la ley palestina. El NCAG hará una auditoría financiera integral y evaluará compromisos con proveedores y contratistas por hasta 400 millones de dólares, implementado gradualmente en un plazo de tres años.
Seguridad
Art. 6. Gaza se regirá por el principio de «Una Autoridad, Una Ley, Un Arma». El NCAG operará según las leyes palestinas y estándares internacionales.
Art. 7. El personal policial nuevo se incorporará a las estructuras existentes, tras una revisión exhaustiva. Quienes no pasen la verificación recibirán roles civiles alternativos o se jubilarán, sin perder derechos financieros por afiliación política. Todas las armas policiales pasarán al NCAG al entrar este a Gaza.
Art. 8. El desmantelamiento y almacenamiento de armas pesadas, sitios de producción militar, depósitos y túneles comenzará tras completar el Protocolo Sharm Sheikh, la entrada del NCAG y el despliegue de la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF). Este proceso está vinculado a una retirada israelí en fases. Las facciones palestinas participarán; no se transferirán armas a Israel ni a partes no palestinas. Al final del proceso, solo el NCAG podrá poseer, almacenar o controlar armas en Gaza.
Art. 9. Las armas personales quedan sujetas a la ley palestina. El NCAG será la única autoridad para registrar armas y emitir o revocar licencias.
Art. 10. Las armas de las milicias serán descomisionadas y almacenadas bajo el NCAG. Sus miembros no podrán integrarse a los servicios de seguridad ni policía.
Art. 11. Se firmará un Acuerdo de Paz Social: fin inmediato de la violencia interna, sin represalias, desfiles militares ni manifestaciones armadas.
Fuerza Internacional de Estabilización y retirada israelí
Art. 12. La ISF se desplegará para separar a las fuerzas israelíes de las zonas del NCAG. No hará tareas policiales; supervisará el alto el fuego, formará a la policía palestina y garantizará la entrega de ayuda humanitaria.
Art. 13. Israel completará su retirada gradual según un calendario acordado, con el compromiso de no obligar a nadie a abandonar la Franja.
Art. 14. El NCAG gestionará los incidentes de seguridad interna.
Reconstrucción
Art. 15. La reconstrucción y el financiamiento se implementarán según un plan supervisado conjuntamente por la Junta de Paz y el NCAG.
El contexto que rodea el anuncio
El mismo día que se conoció esta hoja de ruta, Netanyahu y Trump sellaron lo que medios locales describieron como un «pacto de granito». Y casi en simultáneo, la ONU expresó alarma por el anuncio israelí de **más asentamientos en Cisjordania**, denunciando «venganza y castigo colectivo» y advirtiendo sobre el riesgo de que ese territorio se convierta en «otra Gaza» —el mismo patrón de impunidad hacia los colonos que ya documentamos en artículos anteriores—.
El documento existe, es detallado, y por primera vez pone fechas y mecanismos concretos —14 días para el calendario de implementación, 3 años para la auditoría financiera, un comité de verificación con autoridad para certificar cada fase—.
Pero toda esa arquitectura depende de resolver primero la pregunta más simple y más antigua de este conflicto: quién da el primer paso. Mientras Washington diga «desarme primero» y Hamás diga «cese de ataques y retirada primero», el texto más completo que se haya publicado hasta ahora corre el riesgo de quedar, una vez más, en el plano de las buenas intenciones certificadas por comités que todavía no existen.
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