Un enfermero palestino quedó paralizado de por vida por un disparo de colonos. Una mujer fue pateada en el piso, filmada. Un adolescente fue golpeado junto a un puesto de control israelí. Y cuando una cuadrilla de la Autoridad Palestina fue a reparar las líneas de agua que los colonos habían dañado en Qusra, las FDI no arrestaron a los atacantes: arrestaron a los reparadores.
Un disparo, una médula seccionada
Muhammad al-Mutawwar, de 26 años, enfermero del hospital gubernamental de Dura, en el sur de Cisjordania, recibió un disparo en la espalda el viernes por la noche mientras se encontraba cerca de su casa, en la zona de al-Uddeissa, en Sa’ir. Según informó la Asociación Palestina de Enfermería y Partería, la bala le seccionó por completo la médula espinal y le provocó una parálisis permanente que lo acompañará el resto de su vida. El ataque, según la organización, «no fue un incidente pasajero o individual, sino la continuación de ataques constantes contra nuestro pueblo palestino, y contra los trabajadores de la salud en particular».
Según medios palestinos, unos 30 colonos atacaron esa noche la zona de al-Uddeissa desde un puesto de avanzada establecido apenas diez días antes. En el mismo tiroteo, otra mujer joven recibió disparos en la espalda y en la cabeza. Ambos heridos fueron trasladados a un hospital de Hebrón.
El mismo fin de semana, otros dos ataques
El sábado, cinco palestinos —en su mayoría mujeres y niños— resultaron heridos en un ataque de colonos contra Umm al-Khair, en la zona de Masafer Yatta, al sur de Hebrón. Según un activista local citado por la agencia oficial palestina WAFA, entre los heridos había dos mujeres, dos hombres jóvenes y un niño, con distintos grados de contusiones. Un video del ataque muestra a un grupo de colonos acosando a una mujer palestina y pateándola mientras estaba sentada en el suelo.
Ese mismo día, en Ein Shibli, al este de Tubas, el Media Luna Roja Palestina atendió a un adolescente de 16 años que había sido golpeado por colonos cerca de un puesto de control instalado por las fuerzas de seguridad israelíes. La organización denunció que las fuerzas israelíes impidieron inicialmente que su ambulancia llegara al lugar —según fuentes citadas por WAFA, la demora superó la hora.
Lo que pasó cuando alguien intentó arreglar algo
El episodio que responde con más crudeza a la pregunta de qué pasa cuando alguien del lado palestino actúa ocurrió en las afueras de Qusra, donde el asedio a dos viviendas continúa desde el domingo anterior. Cuadrillas municipales de la Autoridad Palestina, coordinadas previamente con las FDI, llegaron el sábado a dos puntos donde los colonos habían dañado las líneas de agua y electricidad, para intentar repararlas.
En un video del episodio, se ve a una docena de colonos abalanzarse sobre la retroexcavadora de la cuadrilla, obligando a los operarios a retroceder. Cuando las tropas de las FDI llegaron poco después, según contaron residentes al diario Haaretz, restringieron el movimiento de los propios trabajadores palestinos, haciendo imposible completar la reparación. Según WAFA, las tropas terminaron deteniendo a tres de los operarios municipales. Los colonos que atacaron la cuadrilla y su maquinaria no fueron arrestados.
Quince colonos, otra vez, sin consecuencias
Ese mismo sábado por la mañana, un grupo de más de una docena de colonos volvió a llegar a la entrada de una de las casas palestinas sitiadas en Qusra —pese a la presencia militar reforzada en la aldea durante los días previos. Según el ejército, las tropas fueron enviadas al lugar y los colonos se retiraron «por decisión propia». No hubo arrestos.
Washington presiona, Netanyahu calla
En paralelo a estos episodios, trascendió que Estados Unidos está presionando en privado al primer ministro Benjamin Netanyahu para que condene públicamente la violencia de colonos en Qusra, algo que hasta ahora no ha hecho. El embajador israelí en Washington sí salió a condenarla, mientras el propio Netanyahu se mantiene en silencio. El ministro de Defensa, Israel Katz, confirmó que ya instruyó a las FDI a planificar el traspaso completo de la aplicación de la ley civil en Cisjordania a la policía —que, según reconoció el propio Katz, ya es «en gran medida responsable» de esa tarea hoy.
La pregunta que ya no admite rodeos
Una médula espinal seccionada por un disparo. Una mujer pateada en el piso, filmada. Un adolescente golpeado junto a un puesto de control israelí, con una ambulancia demorada más de una hora por las propias fuerzas de seguridad. Y en el centro de todo, la secuencia de Qusra: colonos rompen la infraestructura, colonos atacan a quienes van a arreglarla, y son los reparadores —no los atacantes— los que terminan esposados. Frente a una cadena de hechos documentada el mismo día por el propio Times of Israel, la pregunta de si alguna de estas conductas amerita una detención deja de ser retórica. La tienen, en los hechos, todos los días. La única variable que determina si hay arresto no parece ser la gravedad del acto, sino quién lo comete.
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