Mano introduciendo papeleta en urna de votación azul con emblema de Israel.

Eisenkot amplía la ventaja: Netanyahu, cada vez más solo

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Análisis · Israel
Eisenkot amplía la ventaja: Netanyahu, cada vez más solo

La coalición de gobierno perdió otro escaño esta semana y quedó en 48, muy lejos de los 61 necesarios para gobernar. El propio Likud cayó al segundo lugar, detrás del partido de Gadi Eisenkot. Y la ventaja de Eisenkot sobre Netanyahu como preferencia para primer ministro ya es de dos dígitos: 49% contra 38%.

48Escaños de la coalición de Netanyahu
61Escaños necesarios para gobernar
49-38Eisenkot vs. Netanyahu como premier
64%Apoya atacar a Irán sin aval de EE.UU.

Un escaño menos, otra semana de caída

El bloque de coalición de Benjamin Netanyahu perdió un escaño más esta semana y quedó en 48 bancas de la Knéset, según una encuesta de Maariv publicada el 14 de agosto, realizada por Lazar Research en cooperación con Panel4ALL. El declive es consecuencia directa de la caída del propio Likud, que perdió una banca y quedó en 21 —dos menos que Yashar, el partido liderado por el general en retiro Gadi Eisenkot, que se consolida en el primer lugar con 23 escaños.

El bloque opositor sionista alcanzó 57 escaños, y sumado a Sionist Home-The Reservists —el partido fundado por Chili Tropper y Yoaz Hendel— logra asegurar una mayoría de 61 bancas, el número exacto necesario para formar gobierno en la Knéset. Los partidos árabes suman, en este escenario, 11 escaños adicionales.

Cómo quedaría compuesta la Knéset

Proyección de bancas según la encuesta del 14 de agosto
Yashar (Eisenkot)23
Likud21
B’Yachad14
Yisrael Beytenu10
Demócratas10
Otzma Yehudit8
Judaísmo Unido de la Torá8
Shas7
Hadash-Ta’al6
Ra’am5
Partido Sionista Religioso4
Hogar Sionista4

El recién creado Partido de la Unidad, de Gilad Erdan, no logró superar el umbral electoral, con apenas 1,7% de los votos. Azul y Blanco quedó por debajo del umbral por segunda semana consecutiva (1,9%), Israel First —liderado por Sharren Haskel— obtuvo 0,6% y Balad 1,5%. El más cerca de cruzar la valla fue el Partido Económico del profesor Yaron Zelekha, con 2,5%. En conjunto, los partidos que no llegaron al umbral representan el equivalente a unos cinco escaños que quedan, en los hechos, fuera de la Knéset.

El escenario que más le conviene a los partidos árabes

La encuesta también midió un escenario alternativo: que Hadash, Ta’al y Balad se presenten juntos en una lista árabe conjunta, mientras Yoav Segalovich se suma a Ra’am en la segunda posición de ese partido. El resultado beneficiaría a los cuatro espacios: la lista árabe conjunta sumaría dos escaños más, llegando a 8, y Ra’am ganaría uno, alcanzando 6.

En ese escenario, sin embargo, la coalición de Netanyahu caería todavía más, a 47 escaños —uno menos que en el escenario base—, mientras que la oposición sionista también perdería terreno, bajando a 55. Es decir: la unificación árabe reordena el tablero, pero no cambia el dato de fondo, que es la debilidad estructural de la coalición gobernante en cualquiera de los dos escenarios medidos.

Diez puntos de distancia, y agrandándose

El dato más contundente de la encuesta no es de bancas, sino de preferencia personal: Eisenkot amplió su ventaja sobre Netanyahu como candidato preferido a primer ministro a dos dígitos, con 49% de apoyo frente al 38% de Netanyahu. La palabra clave es «amplió» —no es una foto aislada, es una tendencia que se viene consolidando semana a semana, en el mismo momento en que Netanyahu enfrenta luchas internas en su propio partido antes de las primarias del Likud, y con los enfrentamientos en Cisjordania —como los que este medio documentó en Qusra— sin dar tregua.

El bloque de coalición perdió un escaño esta semana y ahora solo cuenta con 48 escaños en la Knéset. Encuesta de Maariv, realizada por Lazar Research, 14 de agosto de 2026

Una opinión pública lista para actuar sola

Hay un dato en la encuesta que trasciende la carrera electoral y anticipa cómo podría reaccionar Israel frente a Irán, sea quien sea el próximo primer ministro: el 64% de los israelíes cree que, si tras un eventual acuerdo entre Estados Unidos e Irán, Israel identificara una amenaza inmediata que requiera acción militar, el país debería atacar por su cuenta, incluso sin la aprobación de Washington.

Es una cifra que conecta directamente con la fricción que ya viene creciendo entre Trump y Netanyahu: mientras el propio primer ministro se mueve con cautela para no perder el respaldo de una Casa Blanca que hasta ahora se negó a comprometerse formalmente con su candidatura, la mayoría de sus propios votantes —y de la opinión pública israelí en general— ya está mentalmente preparada para una ruptura de facto con Washington en materia militar, si las circunstancias lo requieren. El próximo primer ministro de Israel, gane quien gane en octubre, va a heredar una opinión pública dispuesta a actuar en solitario frente a Irán, más allá de lo que diga Estados Unidos.

Una coalición que se sostiene en el papel, no en el respaldo

El cuadro que deja esta encuesta es el de un gobierno que técnicamente sigue en pie, pero que semana a semana pierde el piso electoral sobre el que se sostiene. Netanyahu no solo enfrenta una oposición sionista que ya asegura mayoría absoluta con 61 escaños: enfrenta también la pérdida del propio primer lugar dentro de su espacio político, con el Likud desplazado por un partido liderado por un general que hasta hace pocos años era jefe del Estado Mayor de las propias Fuerzas de Defensa de Israel. La distancia de diez puntos en la preferencia por primer ministro, ampliándose semana a semana, deja cada vez menos margen de duda sobre hacia dónde se inclina el electorado israelí de cara a octubre.


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