Puños de EEUU y Canadá con soga rota, conflicto.

Carney responde a Trump: así llegamos hasta acá

Cronología 2025-2026 — Estados Unidos / Canadá

Carney responde a Trump: así llegamos hasta acá

Carney anunció represalias «dólar por dólar» en un discurso televisado este sábado. De la amenaza de anexión como «51º estado» al colapso de agosto de 2026: así se llegó hasta la conferencia de hoy.

Lo que este fin de semana terminó en una ruptura total de la negociación arancelaria entre Washington y Ottawa no arrancó ahí. Es el último capítulo de un conflicto que lleva más de un año y medio, atravesó la caída de un primer ministro, un giro canadiense hacia China y al menos tres rondas distintas de aranceles. Este es el recorrido completo.

Enero – marzo 2025

La chispa y el cambio de gobierno

6 de enero de 2025

Justin Trudeau anuncia su renuncia como líder del Partido Liberal y primer ministro de Canadá, tras casi diez años en el cargo, en medio de presiones internas agravadas por la crisis con Washington.

20 de enero de 2025

Donald Trump asume su segundo mandato. En sus primeros días insiste, junto con amenazas similares contra Panamá y Groenlandia, con la idea de que Canadá se convierta en el «51º estado» de Estados Unidos.

1 de febrero de 2025

Trump firma la orden que impone aranceles casi universales del 25% a las exportaciones canadienses y mexicanas (10% para la energía canadiense), invocando el combate al fentanilo y la inmigración ilegal como justificación.

4 de marzo de 2025

Los aranceles entran en vigor. Trudeau, todavía en funciones, anuncia represalias del 25% sobre 30.000 millones de dólares canadienses en productos estadounidenses, con una escalada prevista a 155.000 millones en tres semanas.

«Hoy, Estados Unidos lanzó una guerra comercial contra Canadá, su socio y aliado más cercano. No hay ganadores en una guerra comercial.» Justin Trudeau, primer ministro saliente de Canadá
9 y 14 de marzo de 2025

Mark Carney, ex gobernador del Banco de Canadá y del Banco de Inglaterra, gana la interna liberal y asume como nuevo primer ministro, prometiendo enfrentar a Trump. Poco después llama a elecciones anticipadas, que su partido termina ganando en la primavera.

Marzo – agosto 2025

Aranceles sectoriales, boicot popular y una tregua parcial

A lo largo de 2025, Washington fue sumando capas: aranceles del 50% al acero y al aluminio canadienses, y del 25% al sector automotriz. En paralelo, ocho de las diez provincias canadienses restringieron o directamente prohibieron la venta de alcohol estadounidense en sus estanterías —una represalia popular que se sostiene, con altibajos, hasta hoy— alimentada tanto por el enojo con los aranceles como por las reiteradas menciones de Trump a la anexión.

10-11 de julio de 2025

Trump amenaza con subir el arancel general a Canadá al 35% a partir del 1° de agosto, en una carta pública a Carney, acusando de nuevo al país de permitir el paso de fentanilo por la frontera —una afirmación que medios y expertos calificaron de desacreditada.

25 de agosto de 2025

Tras la primera llamada entre Carney y Trump desde el colapso de las negociaciones de agosto, Canadá da un primer gesto distensivo: elimina los aranceles de represalia sobre la mitad de los productos estadounidenses afectados —jugo de naranja, mantequilla de maní, vino, cerveza, electrodomésticos, motocicletas— pero mantiene los gravámenes sobre acero, aluminio y automóviles de EE.UU.

50%Arancel a acero y aluminio (2025)
25%Arancel al sector automotriz
8/10Provincias con boicot al alcohol de EE.UU.
Enero – abril 2026

El giro hacia China que enfureció a Trump

20 de enero de 2026

En Davos, Carney da un discurso —»Principled and Pragmatic: Canada’s Path»— en el que describe una «ruptura» en el orden mundial provocada por los giros erráticos de la política exterior y económica de Estados Unidos, y llama a las potencias medianas a cooperar más entre sí. Recibe una ovación de pie, algo inusual en el Foro Económico Mundial.

25 de enero de 2026

Carney viaja a Pekín —la primera visita de un primer ministro canadiense a China en ocho años— y cierra un acuerdo con Xi Jinping para reducir del 100% al 6,1% los aranceles chinos a los vehículos eléctricos fabricados en China, con un tope anual de 49.000 unidades, a cambio de que Pekín baje sus aranceles de represalia sobre productos agrícolas canadienses.

«China está conquistando con éxito y por completo el que fuera el gran país de Canadá.» Donald Trump, en Truth Social, tras el acuerdo con Pekín

Trump amenaza entonces con aranceles del 100% a los productos canadienses si el país se convierte en «un puerto de descarga para que China envíe mercancías y productos a Estados Unidos». Carney responde que el convenio con Pekín no constituye un acuerdo comercial formal.

Abril de 2026

El secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, critica públicamente el acuerdo con China y, de paso, reactiva otro reclamo histórico: califica de «indignante» que las provincias canadienses sigan sin vender licor estadounidense en sus estanterías.

Julio – agosto 2026

La escalada final

21 de julio de 2026

Trump firma tres proclamaciones presidenciales que imponen un arancel del 50% sobre una amplia gama de productos canadienses —vino, lácteos, cemento y muebles, entre otros— invocando la Sección 338 del Arancel de 1930, una disposición de la era de la Gran Depresión nunca antes aplicada a esta escala, y sin eximir siquiera a los productos que cumplen con las reglas del T-MEC.

18-20 de agosto de 2026

Los nuevos aranceles debían regir desde el miércoles 19, pero Trump concede una prórroga de tres días para permitir que continúen las conversaciones —condicionada, según reportes, a que Canadá reactive la construcción del oleoducto Keystone XL entre Nebraska y Alberta. Sobre la mesa: rebajar el acero y el aluminio del 50% al 25% (con cupos), y el arancel automotriz del 25% al 15%. Canadá pide además concesiones sobre madera que Washington no está dispuesto a dar.

21 de agosto de 2026, por la noche

La negociación colapsa horas antes del nuevo plazo. Carney denuncia que, además de los puntos sectoriales, Estados Unidos intentó en las últimas horas limitar la capacidad de Canadá de firmar acuerdos comerciales con otros países —una referencia directa al vínculo con China— y exigir garantías sobre el sector automotriz que, según él, habrían vuelto inviable esa industria en Canadá con el tiempo.

«Pidieron demasiado y ofrecieron muy poco.» Mark Carney, primer ministro de Canadá
22 de agosto de 2026 — la conferencia de hoy

Con los aranceles del 50% ya en vigor sobre unos 20.000 millones de dólares en productos canadienses, Carney anuncia en un discurso televisado que Canadá responderá «dólar por dólar» a partir del 8 de septiembre, con gravámenes sobre acero, lácteos, electrodomésticos, maquinaria agrícola, pulpa, papel y electrónica. Reitera que Canadá «nunca» acepta «un acuerdo a cualquier precio ni con cualquier plazo», y remarca que su Gobierno entendió antes que otros que Estados Unidos «transformaría todas sus relaciones comerciales» y «utilizaría la integración económica como un arma».

«Canadá impulsa el crecimiento estadounidense, suministrando el 99% de sus importaciones de gas natural, el 85% de sus importaciones de electricidad y el 60% de sus importaciones de petróleo crudo. No creo que quieran que dejemos de enviarles toda esa energía.» Mark Carney, en el discurso televisado de hoy — aunque aclaró que la energía queda fuera de las represalias anunciadas
«Somos ahora más fuertes que cuando EE.UU. empezó esta guerra comercial. Estamos unidos, más decididos, más ambiciosos. Con la posición fiscal más sólida del G7 y una economía resiliente, Canadá cuenta con todos los recursos que necesitamos para cambiar de rumbo y prosperar.» Mark Carney, en la misma conferencia
US$20.000MProductos arancelados (2026)
8 sept.Entrada en vigor de represalias canadienses
2 trimestresDe recesión técnica en Canadá

Un patrón, no un incidente

Visto en conjunto, el conflicto no se explica por un solo desencuentro puntual, sino por un patrón que se repite cada pocos meses desde 2025: una amenaza arancelaria, una negociación de último momento, una tregua parcial, y una nueva escalada que arranca de un punto más alto que la anterior. En el medio, quedaron un primer ministro que renunció bajo presión, un giro canadiense hacia China que Washington interpretó como una traición estratégica, un boicot popular al alcohol estadounidense que ya lleva año y medio sin resolverse, y una economía canadiense que entró en recesión técnica en pleno fuego cruzado. La pregunta que queda abierta, después de la ruptura de este fin de semana, es si ambos gobiernos todavía tienen margen político para desescalar —o si el patrón simplemente va a repetirse una vez más.


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