16-21 de agosto de 2026 — Puyo, Ecuador
Los pueblos indígenas ya no piden: exigen en el FOSPA
Por primera vez en 24 años, indígenas amazónicos coorganizaron el Foro Social Panamazónico. El resultado: una declaración política y, por primera vez también, un plan de acción concreto.
Vestida con su falda tradicional, un pasacalle que cubría la parte superior de su cuerpo y una corona multicolor, la indígena Ene Nenquimo ingresó al Pabellón de los Deportes de Pastaza acompañada por una treintena de mujeres. Con el sonido de sus pisadas y sus cantos, dio la bienvenida a los 2.500 asistentes que llegaron hasta Puyo, en la Amazonía ecuatoriana, para la doceava edición del Foro Social Panamazónico (FOSPA).
Qué es el FOSPA
El Foro Social Panamazónico es una plataforma regional bianual, autónoma y plural que reúne a pueblos indígenas, pueblos afrodescendientes, comunidades locales, movimientos sociales, organizaciones de la sociedad civil y academia de los nueve países de la cuenca amazónica: Ecuador, Perú, Brasil, Bolivia, Venezuela, Colombia, Guyana, Surinam y Guayana Francesa. Nació en 2002, en el marco del Foro Social Mundial, como un espacio de encuentro entre quienes habitan, defienden y piensan la Amazonía desde los territorios —y se consolidó, desde entonces, como un espacio clave de articulación política para frenar el extractivismo y proyectar alternativas desde la región.
La primera edición coorganizada por indígenas
El XII FOSPA se desarrolló bajo una modalidad binacional, como decisión política y estratégica de articulación regional entre Ecuador y Colombia. Nenquimo remarca lo que hizo distinta a esta edición: a diferencia de encuentros anteriores, liderados por la sociedad civil o la academia, esta vez las siete nacionalidades indígenas de la provincia de Pastaza fueron las coanfitrionas.
El camino hasta Puyo no fue simple. El proceso arrancó en 2024, en el foro de Rurrenabaque, Bolivia, donde Juan Bay, presidente de la NAWE, hizo la solicitud formal para que Ecuador fuera sede. Colombia también se postuló, y recién en diciembre de 2025 se definió que el encuentro se haría en Ecuador. Eso le dejó al Comité Ecuador apenas seis meses de organización, la mitad del tiempo habitual.
Greene esperaba 1.500 asistentes. Llegaron 2.500, después de un viaje de cinco horas en vehículo desde Quito.
Cuatro «casas» de trabajo
La dinámica del FOSPA divide a los participantes en mesas temáticas llamadas «casas». En esta edición se trabajaron cuatro ejes: los impactos del extractivismo, la soberanía y libre determinación de los pueblos y nacionalidades indígenas, economías para la vida y justicia climática, y la violencia que enfrentan las mujeres defensoras de la Panamazonía.
En la casa de economía, según cuenta German Niño, director del grupo de trabajo de Economías Transformadoras en la Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social (Latindadd), se acordó crear una «red de experiencias de economías transformadoras»: ya son 50 organizaciones con iniciativas que plantean alternativas a la extracción petrolera o minera, con participación activa de mujeres y jóvenes, y la idea de seguir sumando emprendimientos hasta el próximo FOSPA.
En la casa de mujeres, la presidenta del Grupo Impulsor Mujeres y Cambio Climático, Denisse Chávez, contó que se trabajaron ejes puntuales: democracia y fundamentalismo, salud sexual y reproductiva, defensa de las defensoras, criminalización de la protesta, prácticas ancestrales impedidas y economía comunitaria. El resultado fue un plan con acciones por país, y la creación de un grupo de WhatsApp con las 250 mujeres participantes para mantenerse en contacto, con encuentros virtuales previstos dos o tres veces al año.
La Declaración Política de Puyuk
Los acuerdos de cada casa se plasmaron en dos documentos que guiarán las acciones hasta el próximo FOSPA: la Declaración Política de Puyuk —nombre originario de la ciudad de Puyo— y un Plan de Acción, algo inédito en la historia del foro.
Lo que exige la Declaración de Puyuk:
— Reconocimiento jurídico de los territorios amazónicos como zonas de exclusión extractiva.
— Reversión de las concesiones mineras y petroleras ya otorgadas.
— Eliminación del uso de mercurio en la región.
— Reconocimiento del rol de las guardias indígenas en la protección territorial.
— Impulso a economías basadas en saberes ancestrales, respetuosas del medioambiente.
— Rechazo explícito a las «falsas soluciones» climáticas, entre ellas los mercados de carbono.
— Que la Amazonía sea declarada zona de exclusión de los combustibles fósiles.
El documento también denuncia el control territorial que ejerce el crimen organizado en la cuenca, vinculado a actividades extractivas como la minería ilegal. Y cita datos del Panel Científico por la Amazonía, difundidos durante el propio foro: el 18% de la región ya fue deforestado, y otro 38% está degradado.
«Este es el primer FOSPA con un plan de acción»
Además de la declaración política, esta edición produjo algo que nunca existió en ediciones anteriores: un plan de acción concreto, con pasos verificables. Entre las medidas más destacadas figuran una demanda conjunta por las afectaciones a todos los ríos de la cuenca amazónica, la creación de una red de alerta temprana y acompañamiento jurídico para que las comunidades puedan responder de forma coordinada ante amenazas, y el objetivo declarado de que la Amazonía sea reconocida como zona de exclusión de los combustibles fósiles.
El cronograma ya está fijado: el año próximo se evaluarán los primeros resultados del Plan de Acción, y en 2028, durante el XIII FOSPA en Mocoa, Colombia, se revisará el cumplimiento de todos los acuerdos.
La marcha final
El último día, Nenquimo encabezó la marcha de cierre cargando una lanza, en primera fila junto a sus compañeras, seguida por representantes de pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos y comunidades locales de toda la región. Tras más de una hora de caminata bajo 28 grados de calor, la comitiva llegó hasta la Gobernación de Pastaza, donde los presidentes de cada nacionalidad entregaron formalmente el Plan de Acción a la entidad que representa al Estado ecuatoriano en la provincia.
Con la entrega del documento, Pastaza dejó de ser la sede anfitriona —el bastón de mando ya pasó a Colombia, que organizará el XIII FOSPA en Mocoa en 2028—. Pero, como resume la propia Nenquimo, el trabajo recién empieza: «No descansaremos hasta que los Estados respondan y cumplan con proteger a nuestra casa común.»
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