Benjamin Netanyahu hablando, vestido con traje y corbata azul.

Netanyahu culpa a Ben-Gurion y cae en las encuestas

24 de agosto de 2026 — Tel Aviv

Netanyahu culpa a Ben-Gurion y cae en las encuestas

Encontraron el naufragio del Altalena, de 1948. Netanyahu lo usó para acusar al padre fundador del Estado, evitar aparecer con Ben-Gvir, y hablar de unidad — mientras una nueva encuesta lo saca del primer lugar.

Un hallazgo arqueológico de hace 78 años se convirtió, este lunes, en material de campaña electoral en Israel. Buzos financiados por el gobierno localizaron los restos del Altalena, el barco hundido en 1948 en uno de los episodios más traumáticos y menos resueltos de la fundación del Estado. Benjamin Netanyahu no perdió la oportunidad: grabó un video culpando directamente al mismísimo David Ben-Gurión, el padre fundador de Israel, por la decisión de abrir fuego contra la embarcación.

Qué fue el Altalena

En junio de 1948, con el Estado de Israel recién declarado y en plena Guerra de Independencia, la milicia de derecha Irgún —liderada por Menachem Begin— trajo el buque Altalena cargado de armas para sus propios combatientes. Ben-Gurión, primer ministro con apenas semanas en el cargo y en fuerte tensión con Begin, exigió que el cargamento se entregara a las recién formadas Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Begin se negó. El barco encalló frente a la costa de Tel Aviv, y lo que siguió fue un tiroteo entre miembros del Irgún a bordo y soldados de las FDI y el Palmach en tierra —bajo el mando de un joven Yitzhak Rabin, que décadas después sería primer ministro—. El barco terminó incendiado por artillería israelí. Murieron 16 miembros del Irgún y 3 soldados de las FDI: judíos matando judíos, en las primeras semanas de vida del propio Estado.

Begin, pese a la masacre de los suyos, ordenó no contraatacar. El Irgún fue disuelto y absorbido por las FDI poco después, y Begin fundó más tarde el Likud —el mismo partido que hoy encabeza Netanyahu—.

El video que reabrió la herida

Netanyahu grabó su mensaje en el paseo marítimo de Tel Aviv, con vista a la playa donde ocurrió todo. En vez de matizar la complejidad histórica del episodio —generalmente se acepta que ningún Estado soberano puede tolerar que una milicia privada controle su propio arsenal—, eligió un ángulo directo: acusar a Ben-Gurión de una «trágica decisión de abrir fuego» contra un barco que «llevaba armas esenciales a nuestros combatientes».

«Hermanos mataron hermanos frente a la costa de Tel Aviv cuando el Altalena se incendió.» Benjamin Netanyahu

El mensaje, sin embargo, no se quedó en la lamentación histórica: funcionó como advertencia velada sobre el clima político actual. Netanyahu enmarcó el episodio como lección contra el riesgo de guerra civil, elogió a Begin por frenar la escalada, y criticó a quienes protestan cada año contra la ceremonia conmemorativa del hecho.

«Somos hermanos. Rivales políticos, sí, pero somos hermanos. Somos de una nación, un solo futuro, un solo destino.» Benjamin Netanyahu

El desplante a Ben-Gvir

El llamado a la unidad tuvo, sin embargo, un gesto bastante menos fraterno en la práctica. Netanyahu decidió grabar su propio video en solitario en vez de aparecer junto al ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, en la conferencia de prensa en vivo que este había organizado para anunciar el hallazgo del barco —al punto de obligarlo a retrasar su propio inicio—. Según medios hebreos, fuentes cercanas a Ben-Gvir dijeron que la decisión buscó explícitamente «evitar el contacto y una fotografía conjunta». No es la primera vez: a fines de 2022, antes de las elecciones previas, Netanyahu ya se había negado a compartir escenario con Ben-Gvir en un evento público.

Ben-Gvir se presenta como «el Begin moderno»

Ben-Gvir no dejó pasar el desplante. Habló en el Museo Etzel —nombrado por el acrónimo hebreo del Irgún—, en la playa cerca de Jaffa, con un pin en forma de soga en la solapa, en alusión a su campaña para instaurar la pena de muerte por ahorcamiento a palestinos condenados por terrorismo. Se paró frente al legado de Begin y, con una comparación apenas velada hacia quien lo dejó plantado, evocó el propio historial de ostracismo político de Begin.

«Sabía, íntimamente, a qué sabe cuando otros no quieren ser fotografiados contigo en el mismo escenario.» Itamar Ben-Gvir, en el Museo Etzel

La ironía tiene varias capas. Ben-Gvir fue durante años un paria político por su relación cercana con el rabino extremista asesinado Meir Kahane —a quien el propio Likud de Begin sometió a un boicot estricto en su momento—. Y mientras invocaba la hermandad y la unidad nacional del legado de Begin, lo hacía luciendo un símbolo que reivindica la ejecución de personas condenadas, exactamente el tipo de gesto que no encaja con el «nunca habrá guerra civil» que citaba del propio Begin en el mismo discurso.

Lo que Netanyahu no mencionó

En su video de campaña sobre las causas de la violencia y la muerte en Israel, Netanyahu acusó a la izquierda de haber provocado «miles y miles de ciudadanos asesinados» a raíz de los Acuerdos de Oslo con la OLP. No mencionó, en ningún momento, la masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023 —el ataque más letal en la historia moderna de Israel—, ocurrida bajo su propio mandato, después de haber gobernado 13 de los 14 años y medio anteriores.

El telón de fondo: Netanyahu ya no lidera las encuestas

Toda esta puesta en escena ocurre en un contexto electoral cada vez más incómodo para Netanyahu. Una encuesta del Canal 12 publicada el mismo lunes por la tarde mostró al líder del nuevo partido Yashar, el general retirado Gadi Eisenkot, superándolo en el enfrentamiento directo por quién es más apto para ser primer ministro —y a Yashar como el bloque más grande de la Knéset si las elecciones fueran hoy.

24Yashar (Eisenkot)
22Likud (Netanyahu)
15B’Yachad (Bennett)
11Demócratas (Golan)

Ben-Gvir y su Otzma Yehudit quedarían con 9 bancas —empatados con Yisrael Beytenu de Liberman—, y el Partido Sionista Religioso de Smotrich caería a apenas 4. El reparto de bloques deja a la actual coalición de gobierno con 50 bancas, la oposición con 59, y los partidos árabes con 11 —es decir, ni el propio bloque de Netanyahu alcanzaría hoy la mayoría parlamentaria.

Lección de unidad, dictada por el líder más divisivo de Israel

El contraste no pasa inadvertido. Netanyahu, descrito reiteradamente como el líder más divisivo de la política israelí reciente, es quien rutinariamente etiqueta a sus opositores como «izquierdistas peligrosos», quien impulsó un ataque frontal contra el sistema judicial israelí, y quien sostuvo la exención casi total del servicio militar para jóvenes ultraortodoxos durante tres años de guerra en múltiples frentes. Es, además, quien anunció horas antes, en otro video de campaña, que si la «izquierda» llegara al poder instalaría un «régimen fascista» que cerraría internet y restringiría la libertad de expresión.

Ese es el mismo hombre que, minutos después, en el paseo marítimo de Tel Aviv, pidió que nadie olvide «la lección del Altalena»: que todos son hermanos, y que nunca debe haber una guerra civil en Israel. La lección puede ser cierta. El mensajero, en este caso, es motivo de no poca ironía.


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