Silueta frente a banderas de Irán y EE. UU., simbolizando tensión.

Siete meses de guerra con Irán, sin misiles y sin generales

Septiembre de 2026 — Washington D.C. / Teherán

Siete meses de guerra con Irán, sin misiles y sin generales

El arsenal de precisión está casi agotado, la aprobación de Trump se desploma, y el estratega antidrones del Ejército acaba de sumarse a la lista de bajas en la propia cúpula militar estadounidense —no en combate, sino por chocar con Pete Hegseth.

En esta investigación
  1. Un conflicto que Trump prometió resolver «en semanas»
  2. La noche de los ataques cruzados
  3. «Prácticamente todo» el arsenal de precisión
  4. El costo político en casa
  5. Vance y Rubio quieren silencio hasta noviembre
  6. La renuncia del estratega antidrones
  7. Una purga que ya lleva varios nombres

Mientras la guerra intermitente con Irán vuelve a estallar, Donald Trump parece atascado en un conflicto que no puede ni controlar ni superar, pese a sus reiteradas declaraciones de victoria total. Y mientras tanto, en Washington, la cúpula militar que debería sostener ese esfuerzo bélico se sigue vaciando —no por bajas de guerra, sino por choques internos con el propio secretario de Defensa.

Un conflicto que Trump prometió resolver «en semanas»

La noche del 1° de septiembre, tras el último intercambio de disparos por el control del Estrecho de Ormuz, Trump instó al pueblo iraní a levantarse —algo que ya había pedido al inicio de la guerra, hace seis meses, antes de reconocer que dar esa orden era más fácil que ejecutarla—.

«Me da igual si firman un acuerdo inútil para ellos. Me gusta mucho más nuestra posición ahora, con el control casi total del estrecho de Ormuz y su economía colapsando totalmente. Solo están representando lo inevitable. ¿Cuándo se levantará el pueblo iraní y luchará?» Donald Trump, en Truth Social, 1° de septiembre de 2026

Seis meses después de que Trump predijera que la guerra terminaría «en cuestión de semanas», no hay un final a la vista. Irán sigue disparando contra barcos que atraviesan el Estrecho de Ormuz, limitando severamente la capacidad de los aliados de Estados Unidos para exportar petróleo y gas.

La noche de los ataques cruzados

Estados Unidos e Irán intercambiaron una andanada de ataques durante la noche del 1° al 2 de septiembre. El Mando Central de EE.UU. atacó objetivos militares iraníes en Kermanshah —matando a cuatro miembros de la división aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria— y en el sur del país, con al menos 12 muertos más. Entre los blancos alcanzados por fuerzas estadounidenses hubo una boda en la ciudad portuaria de Kuhestak: cuatro muertos, incluido un niño, y unos 50 heridos.

«El ejército estadounidense nunca ataca a civiles, a diferencia del I.R.G.C.» Comunicado del Mando Central de EE.UU.

Irán respondió lanzando misiles contra una base estadounidense en Jordania, depósitos de equipamiento en Irak y una base aérea en Kuwait. Jordania interceptó diez de trece misiles balísticos; Kuwait y Baréin reportaron ataques adicionales de drones. Un petrolero saudí, el Sidr, fue atacado cruzando el propio Estrecho de Ormuz, con dos marineros filipinos muertos.

«Creo que la vía diplomática lleva semanas atascada. Los mediadores designados están haciendo lo que pueden y aún no logran avanzar con ninguna de las dos partes.» Sanam Vakil, directora del programa de Oriente Medio y Norte de África, Chatham House

«Prácticamente todo» el arsenal de precisión

Reuters informó en agosto que el ejército estadounidense había utilizado «prácticamente todo» su suministro de ciertos misiles de precisión. Días después, el Washington Post reveló que los jefes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea advirtieron por escrito al secretario de Defensa, Pete Hegseth, que prolongar la guerra era insostenible y disminuiría la preparación militar en otros teatros de operaciones.

7 mesesDe guerra sin resolución
40% → 33%Aprobación de Trump (Reuters/Ipsos)
2 + 12Portaaviones y destructores en la región

El Pentágono respondió que el ejército tenía «todo lo necesario para ejecutar» su misión. Mantener el actual despliegue —dos portaaviones y doce destructores, unos 20.000 marineros e infantes de marina— exige más de 420.000 comidas y unos ocho millones de galones de combustible por semana, solo en logística naval.

El costo político en casa

La aprobación de Trump cayó del 40% al 33% desde que empezó el conflicto, según encuestas de Reuters/Ipsos. Trump declaró públicamente que las próximas elecciones de mitad de mandato no influyen en su estrategia hacia Irán, pero funcionarios de la propia Casa Blanca admiten lo contrario.

«El calendario ha cambiado.» Alto funcionario de la Casa Blanca, sobre la presión electoral de noviembre

La portavoz de la Casa Blanca, Olivia Wales, sostuvo la línea oficial: «El presidente Trump ha destruido las capacidades militares de Irán y está paralizando lo que queda de su economía con el bloqueo naval más poderoso de la historia mundial». Pero hasta los propios aliados del Golfo —que en un principio empujaban acciones agresivas contra Teherán— pidieron a la Casa Blanca desescalar, según diplomáticos regionales.

Vance y Rubio quieren silencio hasta noviembre

Según dos funcionarios de la Casa Blanca, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio están entre los principales asesores que impulsan mantener el conflicto «relativamente tranquilo» hasta las elecciones. La estrategia de recambio es el aislamiento económico: sanciones masivas a países que comercien con Irán, sumadas al bloqueo del Estrecho de Ormuz.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que la propia campaña de presión económica podría provocar que Irán reaccione militarmente, con el riesgo de que la estrategia económica termine avivando la escalada que busca evitar. Contexto reportado sobre las diferencias internas de la administración

Y esa estrategia tiene un límite estructural: China no se sumó al intento estadounidense de aislar a Irán, comprando su petróleo y proveyéndole materias primas y tecnología. «Irán está preocupado por ello, pero China ya ha indicado que no está dispuesta a colaborar, lo que pone en duda su eficacia», resumió Alex Plitsas, del Atlantic Council.

La renuncia del estratega antidrones

El 31 de agosto, la Casa Blanca confirmó la renuncia de Dan Driscoll como secretario del Ejército de Estados Unidos, tras dieciocho meses en el cargo, en medio de tensiones crecientes con Hegseth. Driscoll, que había asumido en febrero de 2025, impulsó la modernización del Ejército y aceleró el desarrollo de tecnología militar —particularmente, sistemas de defensa contra drones—, además de cumplir un rol poco habitual como negociador de la administración en los esfuerzos de paz entre Rusia y Ucrania.

La objeción de fondo

Según Fox News, la principal objeción de Driscoll era la destitución de los generales responsables de impulsar, justamente, esas mismas reformas que él promovía. Había transmitido a Trump su preocupación por el estado del Ejército, considerando que varias decisiones de Hegseth perjudicaban tanto su preparación como su transformación tecnológica —incluida el área de defensa antidrones que él mismo lideraba—.

La Casa Blanca calificó su desempeño de «altamente efectivo» para impulsar la agenda de Trump en el Departamento del Ejército, sin detallar las razones oficiales de su salida.

Una purga que ya lleva varios nombres

La renuncia de Driscoll no es un hecho aislado: llega después de que Hegseth apartara al jefe del Estado Mayor del Ejército, general Randy George, y removiera también al general Christopher Donahue y al entonces subjefe del Ejército, James Mingus. El general Christopher LaNeve asumió funciones que antes estaban repartidas entre George y Mingus, aunque no hay confirmación de que vaya a reemplazar formalmente a Driscoll.

El patrón que se repite:

— Cada funcionario apartado tenía objeciones documentadas sobre el ritmo o la sustentabilidad de alguna de las guerras en curso (Irán) o de las reformas de preparación militar.

— Driscoll mantenía además una relación cercana con JD Vance —el mismo vicepresidente que hoy pide bajar el perfil del conflicto con Irán hasta noviembre—.

— La salida se conoce justo cuando la propia cúpula militar (Ejército, Marina y Fuerza Aérea) advirtió por escrito sobre la insostenibilidad de prolongar la guerra.

Es la misma dinámica que esta serie ya documentó semanas atrás sobre la purga general del Pentágono bajo Hegseth: una sucesión de bajas en la cúpula militar que coincide, sistemáticamente, con quienes se animan a cuestionar en privado el curso de la estrategia bélica de la administración —ahora, con el propio estratega de defensa antidrones sumado a esa lista, justo en medio de una guerra donde los drones y los misiles de precisión son, según todas las fuentes, el recurso que empieza a escasear.


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