Israel pierde a sus mejores mentes: la fuga de cerebros

Israel — El costo silencioso de la guerra permanente

Israel pierde a sus mejores mentes: la fuga de cerebros

Un cuarto de los doctorados en Matemáticas ya vive en el exterior. Casi 1.400 médicos se fueron en tres años —cinco veces más que la década anterior—. El costo humano de la guerra permanente, medido en la gente que decide no volver.

En esta investigación
  1. 80.000 israelíes se fueron en un año
  2. Quiénes se van, y por qué
  3. La cifra que más preocupa: los doctorados
  4. Universidad por universidad
  5. La fuga silenciosa de médicos
  6. Los números que triplican, y hasta quintuplican, la década anterior
  7. Quiénes son los médicos que se van
  8. La advertencia de los propios investigadores

La guerra permanente de Benjamin Netanyahu tiene costos que no aparecen en los partes de bajas militares ni en los balances de daños materiales. Uno de los más preocupantes, y menos visible en el debate público inmediato, es la fuga de cerebros: profesionales jóvenes, con alta formación universitaria, que están dejando Israel a un ritmo que ya alarma a demógrafos, economistas y a la propia comunidad médica del país.

80.000 israelíes se fueron en un año

Según el profesor Sergio della Pergola, experto en demografía de la Universidad Hebrea de Jerusalén, unos 80.000 israelíes abandonaron el país en el último año medido (a junio de 2025), lo que generó una pérdida neta de al menos 20.000 personas —descontando a quienes regresaron—.

«Israel está sufriendo una fuga de cerebros.» Sergio della Pergola, demógrafo, Universidad Hebrea de Jerusalén

El fenómeno preocupa especialmente al propio gobierno israelí, porque afecta de manera desproporcionada a sectores estratégicos: alta tecnología y reservas militares, dos pilares centrales tanto para la economía como para la seguridad del país.

Quiénes se van, y por qué

Stav Adivi, director de Soft Landing —una organización en Toronto que asiste a israelíes que emigran a Canadá—, describió el perfil típico de quienes se marchan: profesionales de entre 20 y 50 años, con alto nivel educativo y recursos propios.

«Son personas que quieren criar a sus hijos en un entorno con menos presiones psicológicas, más estabilidad y mayor certidumbre sobre el futuro.» Stav Adivi, director de Soft Landing, Toronto

Los destinos principales son Canadá, Estados Unidos, Alemania, Portugal y Bulgaria, aunque también hay quienes eligen ubicaciones más atípicas. Muchos se identifican como «nómadas digitales», con la intención declarada de volver a Israel cuando la situación se estabilice —una intención que, según muestran las estadísticas de doctorados, no siempre se cumple—.

La cifra que más preocupa: los doctorados

El periodista Lior Dattel, en Haaretz, reconstruyó en diciembre de 2025 los datos de la Oficina Central de Estadística israelí, que resultan particularmente alarmantes en las disciplinas de mayor valor estratégico.

25,4%Doctorados en Matemáticas en el exterior
21,7%Doctorados en Informática en el exterior
12%De todos los doctorados, en el exterior

El resto de las disciplinas, con el porcentaje ya radicado en el exterior en 2024:

Genética: 19,4% — Microbiología: 17,3% — Física: 17% — Química, Ingeniería Eléctrica y Biología: 14% cada una.

Estas cifras corresponden a personas que obtuvieron su título académico en Israel y que, para 2024, ya llevaban al menos tres años residiendo en el extranjero —no es un dato de viajes cortos ni de estadías temporales de investigación—.

El dato político que enmarca todo el fenómeno

El propio informe de Haaretz señala el contexto temporal exacto: este mes se cumplen tres años desde que el actual gobierno de Netanyahu asumió el poder. Menos de una semana después de asumir, lanzó su intento de debilitar al Poder Judicial —una reforma ampliamente interpretada como un intento de zafar de su propio caso de corrupción—, antes incluso de que estallara la guerra en Gaza, que ya lleva dos años.

Universidad por universidad

El fenómeno no se distribuye de forma pareja entre instituciones. Los datos, referidos a personas que obtuvieron su título entre 1990 y 2018, muestran una brecha considerable entre los centros de investigación más prestigiosos y el resto.

Porcentaje de doctorados radicados en el exterior en 2024, por institución:

— Instituto de Ciencias Weizmann: 23%

— Instituto de Tecnología Technion: 18,2%

— Universidad de Tel Aviv: 15%

— Universidad Ariel (Cisjordania): 10%

Los expatriados, según la propia Oficina de Estadística, son en su mayoría jóvenes provenientes de la acomodada Tel Aviv y sus suburbios del norte —el corazón tecnológico y económico del país—.

La fuga silenciosa de médicos

Un estudio de la Universidad de Tel Aviv, realizado por los profesores Itai Ater y Nittai Bergman junto al investigador Doron Zamir, documentó un fenómeno paralelo y quizás todavía más urgente para la vida cotidiana de los israelíes: la salida de médicos.

1.370Médicos que se fueron (2023-2025)
94%Aumento vs. 2013-2015
255Pérdida neta anual promedio

En números año por año: 416 médicos se fueron por al menos un año en 2023, 530 en 2024, y una estimación preliminar de 419 en 2025. Incluso descontando a quienes regresaron, Israel perdió un total neto de 509 médicos solo entre 2023 y 2024 —un promedio de 255 médicos por año—.

La comparación que muestra la magnitud real

Entre 2010 y 2019, Israel había registrado una pérdida neta anual promedio de apenas 54 médicos. La cifra actual —255 por año— es casi cinco veces mayor que la de la década anterior.

Quiénes son los médicos que se van

Uno de cada siete médicos experimentados israelíes elige emigrar —una década atrás, esa proporción era la misma, pero sobre un universo mucho más chico de médicos que se iban en total—. Las tasas de salida fueron especialmente altas entre pediatras, oftalmólogos, dermatólogos y especialistas en otorrinolaringología, con un 6,2% de emigración en ese conjunto. Entre los que se fueron, un 6% eran cirujanos, un 4,7% médicos de cuidados intensivos, y un 3,9% especialistas en medicina interna. Uno de cada cinco tenía más de 45 años —es decir, no se trata solo de profesionales jóvenes en formación, sino también de médicos ya consolidados en su carrera—.

La advertencia de los propios investigadores

Los autores del estudio fueron explícitos sobre el impacto que esto ya está teniendo, y el que se viene, tanto en la calidad de la atención médica actual como en la formación de la próxima generación de profesionales.

«Desde 2023, el Estado de Israel ha estado perdiendo a sus mejores personas.» Profesor Itai Ater, Universidad de Tel Aviv
«Todos tenemos familiares esperando cirugía u otro tratamiento médico. La marcha de casi 1.400 médicos se traduce directamente en tiempos de espera más largos, una atención médica menos eficaz y, en última instancia, un daño grave a nuestra calidad de vida. Si, Dios no lo quiera, esta tendencia continúa, crece la preocupación de que cause un daño irreversible a la resiliencia de Israel.» Profesor Itai Ater, Universidad de Tel Aviv

Los propios investigadores aclaran un matiz importante: emigrar durante un año no significa necesariamente abandonar el país para siempre —muchos médicos viajan al extranjero para formación especializada, investigación, o programas profesionales avanzados—. Pero advierten que, si el número de quienes se van por al menos un año sigue creciendo, la tendencia terminará afectando de forma estructural la calidad de la formación médica dentro del propio Israel, más allá de cuántos regresen finalmente.


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