Israel — 5 de octubre de 2026
«Los palestinos no queman las casas de los judíos»
En una reunión de gabinete subida de tono, el jefe del Shin Bet le dijo a la ministra de extrema derecha Orit Strock que estaba «desconectada de la realidad». Y por primera vez amenazó con algo que él mismo había venido evitando: volver a detener sin juicio a colonos extremistas. Un cambio que todavía no se concreta, pero que marca un quiebre.
- Lo que pasó en la reunión del domingo
- La frase que resume el choque
- La defensa de Strock
- Netanyahu y Sa’ar, en medio del fuego cruzado
- Por qué esto es un giro, y no solo una frase más
- Lo que Zini venía haciendo hasta ahora
- El salvapantallas que anticipó todo
- Quién es Zini, y por qué llegó al cargo
- El contexto inmediato: la cosecha de aceitunas
- Netanyahu, y los «pocos alborotadores»
- Lo que Zini amenazó, en sus propias palabras
- Por qué todavía no es un hecho
Lo que pasó en la reunión del 4 de octubre
El jefe del Shin Bet, David Zini, advirtió durante una reunión de gabinete del domingo 4 de octubre, por la noche. que podría buscar reinstaurar la detención administrativa para extremistas judíos en Cisjordania, como forma de hacer frente a los ataques de colonos contra palestinos, según reportes de medios en hebreo. La advertencia surgió en medio de una discusión muy tensa con la ministra de Asentamientos y Proyectos Nacionales, Orit Strock, sobre la violencia en Cisjordania.
La frase que resume el choque
«Desconectada de la realidad»
Según los reportes, Zini le dijo a Strock que estaba «desconectada de la realidad», después de que ella lo acusara de retratar a los colonos judíos como perpetradores y a los palestinos como víctimas. La ministra de extrema derecha sostuvo que Zini presentaba una imagen unilateral de la violencia, «como si los árabes fueran todos dulzura y luz, y solo los colonos fueran los problemáticos».
Zini respondió con esa frase, y llamó a los líderes asociados con el movimiento de colonos a pronunciarse públicamente contra la violencia.
La defensa de Strock
Strock le respondió que todos los que ocupan posiciones de liderazgo ya habían condenado la violencia. «No entiendo a quién más quiere que lo condene», dijo, según la radiodifusora pública Kan. «Todo el liderazgo del movimiento de colonos se opone y condena este tipo de violencia», agregó. «Todos los jefes de consejos regionales y rabinos han hecho llamamientos en contra de ella».
Cuando Zini insistió, preguntándole directamente cuándo ella misma había condenado la violencia en Cisjordania, Strock respondió: «La condeno en todas partes. En Reshet Bet. En Army Radio. Solo tiene que escuchar».
Netanyahu y Sa’ar, en medio del fuego cruzado
Según el sitio de noticias Ynet, el primer ministro Benjamin Netanyahu y el canciller Gideon Sa’ar coincidieron, durante la misma reunión, en que la violencia extremista contra los palestinos daña la posición internacional de Israel. Tras esos comentarios, Zini remató: «Necesitamos ver condenas y denuncias de todo el liderazgo. Esto daña al movimiento de colonos y daña la seguridad».
Por qué esto es un giro, y no solo una frase más
El reciente repunte de la violencia de colonos obligó a Zini a enfrentar una pregunta que venía evitando: con cuánta firmeza debe actuar el Shin Bet contra los extremistas judíos. Y lo que dijo el domingo representa un cambio respecto a su propia postura anterior.
Lo que Zini venía haciendo hasta ahora
Pedidos de sus propios agentes, rechazados por él mismo
Tras el aumento de la violencia en Cisjordania a principios de este año, agentes de campo del Shin Bet habían recomendado que varios judíos —presuntamente colonos extremistas— fueran colocados bajo detención administrativa. Según Canal 13, Zini se negó a hacerlo. Esa postura coincidía con la del ministro de Defensa, Israel Katz, quien había suspendido el uso de la detención administrativa —que permite retener a un sospechoso sin cargos— contra sospechosos judíos.
Haaretz había reportado en abril que Zini estaba considerando remover al jefe del departamento de investigaciones del Shin Bet por el trato que ese departamento le daba a los sospechosos de terrorismo judío. Fuentes citadas por el diario dijeron que Zini y su entorno criticaban la «falta de proporcionalidad» en el trato que los investigadores le daban a esos sospechosos. Según ese mismo reporte, Zini se refería en ese momento a los ataques de colonos como casos de «fricción», en lugar de terrorismo, y funcionarios de seguridad sostuvieron que había bajado la prioridad de la división del Shin Bet encargada de combatir el extremismo de derecha.
El cambio de postura, el propio domingo
Durante la reunión del domingo, Zini se apartó de esas declaraciones previas: dijo que exigiría el regreso de la detención administrativa si la agencia no lograba lidiar con el extremismo judío en Cisjordania por otras vías.
El salvapantallas que anticipó todo
Apenas asumió el cargo, según Canal 12, los fondos de pantalla de todas las computadoras de la agencia se cambiaron del logo del propio servicio de seguridad interna a una foto del Monte del Templo. Fuentes que revelaron el cambio a esa cadena dijeron que era un indicio de los planes de Zini de llevar a la agencia en una dirección más alineada con su propia formación religiosa: es alumno de la yeshivá ultraconservadora Har Hamor, en Jerusalén.
Quién es Zini, y por qué llegó al cargo
Netanyahu eligió a Zini para encabezar la agencia de seguridad interna en mayo, en reemplazo del exjefe Ronen Bar, quien dejó el cargo un mes después, tras una controvertida destitución. En su momento, Netanyahu dijo haber «perdido la confianza» en Bar después de la masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023. El gabinete de Netanyahu votó por unanimidad en marzo para destituir a Bar —la primera vez que un gobierno israelí despedía a un jefe del Shin Bet—. Bar impugnó la destitución, alegando que Netanyahu ocultaba consideraciones políticas y personales. Después, el gabinete aprobó por unanimidad el nombramiento de Zini, quien asumió el cargo en octubre del año pasado.
El contexto inmediato: la cosecha de aceitunas
Un patrón estacional, documentado
El aumento de los ataques de colonos contra palestinos en Cisjordania llega en medio del período anual de cosecha de aceitunas, que frecuentemente registra enfrentamientos y ataques alrededor de las tierras agrícolas palestinas. Israel enfrenta una creciente crítica internacional por el repunte de la violencia de colonos en los últimos años.
Netanyahu, y los «pocos alborotadores»
Netanyahu y otros funcionarios de su gobierno restaron importancia a los ataques, atribuyéndolos a «un pequeño número de alborotadores» —la misma línea que documentamos hace unos días en el perfil de Hilltop Youth, el movimiento al que la Unión Europea y Estados Unidos sancionaron en 2024 por extremismo, y al que el propio Zini había descrito antes como «fricción» más que como terrorismo—.
Lo que Zini amenazó, en sus propias palabras
El giro del domingo no es menor viniendo de la misma persona que, meses atrás, prefería moderar el tratamiento que su propia agencia les daba a los sospechosos judíos. Que el propio jefe del Shin Bet reconozca abiertamente, en una reunión de gabinete y frente a una ministra en funciones, que podría volver a aplicar una herramienta que él mismo había dejado de usar, es una señal de que la magnitud de los ataques recientes —documentados, entre otros, en el incendio de las casas de la familia Tubasi en Jalud a fines de septiembre— está empezando a desbordar incluso a quienes venían minimizándolos desde dentro del propio aparato de seguridad.
Por qué todavía no es un hecho
Una advertencia, no una decisión
Hasta el momento, lo ocurrido es una amenaza condicional —»si la agencia no logra lidiar con el extremismo judío por otras vías»—, no una orden ni una política ya implementada. El propio Zini ya había pasado, en los meses previos, de tratar los ataques como «fricción» a reconocer, meses después, que requerían una respuesta de investigación proporcional. Que esta nueva postura se traduzca en detenciones administrativas efectivas dependerá de si los ataques continúan al mismo ritmo, y de si el propio gobierno —dividido internamente, a juzgar por el choque del domingo— le da luz verde política a esa herramienta.
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