Nebraska / California — 5 y 6 de octubre de 2026
«Que acaben con San Diego»: Trump y la furia de California
En un mitin de casi hora y media, el presidente calificó los precios altos de la guerra como «un pequeño precio a pagar» mientras el público aplaudía. Newsom lo calificó de «trastornado y peligroso». Mientras tanto, su aprobación sigue en caída libre, con los latinos desertando en masa.
- Lo que dijo Trump en Grand Island
- La reacción de Newsom
- Lo que dijeron las alcaldesas y alcaldes
- Por qué San Diego no es una ciudad cualquiera
- El debate que generó: ¿broma o filtración?
- La versión de los activistas conservadores
- Lo que dicen los propios funcionarios de Defensa
- El contexto: la guerra que Trump prometió terminar pronto
- El rechazo a la última propuesta iraní
- Nebraska, y el pedido de «fingir que su nombre está en la papeleta»
- California, terreno hostil también para los republicanos
- El telón de fondo: la aprobación en mínimo histórico
- El derrumbe específico entre los votantes latinos
- Cómo respondió Trump a las preguntas sobre las encuestas
- La gira de campaña, en medio de la erosión
Lo que dijo Trump en Grand Island
En un mitin en Nebraska la noche del 5 de octubre, Donald Trump les dijo a sus seguidores que esperaba una «victoria tremenda» en las elecciones de medio término de noviembre. Después, en el marco de un discurso divagante de casi hora y media, sugirió que los precios elevados derivados de la guerra con Irán eran «un pequeño precio a pagar por mantener el mundo seguro —mantener nuestro país seguro—».
El público aplaudió. «Pronto terminará», agregó Trump sobre la guerra, sin dar más precisiones.
La reacción de Newsom
Newsom, que viene de varios enfrentamientos con Trump a lo largo de sus dos mandatos, respondió primero en redes sociales, y después desde la oficina de prensa del estado: «Después de enviar a la Guardia Nacional y a los Marines a ocupar California, Donald Trump ahora dice que nuestros enemigos extranjeros deberían ‘eliminar’ Los Ángeles y San Diego». Y agregó: «Seamos claros: el presidente está abogando por un ataque contra 10 o más millones de residentes de Estados Unidos en dos de las ciudades más grandes del país. Esto no es normal. Nada de esto lo es. Y seguiremos recordándoselo a la gente cada día».
Lo que dijeron las alcaldesas y alcaldes
Bass calificó los dichos de Trump como «amenazas irresponsables» que podrían comprometer la seguridad de la segunda ciudad más grande del país.
Gloria insistió en que su ciudad «no era daño colateral» en la guerra del presidente.
Por qué San Diego no es una ciudad cualquiera
La octava ciudad más grande del país
San Diego es la octava ciudad más poblada de Estados Unidos, y alberga infraestructura militar estadounidense crítica —lo que agrega otra capa de gravedad a la mención específica de Trump, más allá de la lectura política del comentario.
El debate que generó: ¿broma o filtración?
En redes sociales, los comentarios —parte de ese discurso de casi hora y media— desataron un debate sobre su verdadero significado: ¿fue una broma burda sobre dos ciudades de tendencia demócrata, o reveló, quizás sin querer, información confidencial sobre posibles objetivos iraníes?
La versión de los activistas conservadores
Algunos activistas conservadores ofrecieron una lectura distinta: sostuvieron que Trump, con su estilo elíptico habitual, se refería en realidad a los altos precios de la gasolina al hablar de «un pequeño precio a pagar», no a la capacidad de Irán de «destruir» una ciudad estadounidense.
Lo que dicen los propios funcionarios de Defensa
Una capacidad que, según Washington, Irán no tiene
Funcionarios de defensa estadounidenses habían declarado previamente que Irán carece, en la actualidad, de la capacidad para lanzar un ataque directo con misiles contra el territorio continental de Estados Unidos.
El contexto: la guerra que Trump prometió terminar pronto
Trump sostuvo en discursos anteriores que permitir que Irán desarrollara un arma nuclear amenazaría directamente a ciudades estadounidenses, y en su último discurso sobre el Estado de la Unión afirmó que Irán trabajaba en misiles que «pronto» podrían alcanzar suelo estadounidense. En Nebraska volvió a insistir en que la guerra «va a terminar muy pronto», sin explicar de qué manera.
El rechazo a la última propuesta iraní
Ormuz, otra vez en el centro
La semana previa al mitin, Trump había rechazado la última propuesta de alto el fuego de Irán, que ofrecía reabrir el estrecho de Ormuz y reiniciar las conversaciones sobre su programa nuclear a cambio de concesiones estadounidenses.
Nebraska, y el pedido de «fingir que su nombre está en la papeleta»
En Nebraska, donde una carrera al Senado inesperadamente ajustada tiene en vilo a los republicanos, Trump insistió en que le estaba «yendo genial», y les pidió a sus seguidores que, al votar en noviembre, «fingieran» que su propio nombre estaba en la papeleta —pese a no ser candidato—.
California, terreno hostil también para los republicanos
En California, donde Steve Hilton —el candidato republicano a gobernador respaldado por el propio Trump— busca dar la sorpresa, los comentarios del presidente cayeron especialmente mal, incluso dentro de su propio espacio político.
El telón de fondo: la aprobación en mínimo histórico
Una nueva encuesta de Reuters/Ipsos ubica la aprobación de Trump en un mínimo histórico del 32%, con pérdidas particularmente marcadas entre votantes independientes y latinos —ambos grupos que lo habían respaldado en 2024—. La caída preocupa al propio Partido Republicano a un mes de las elecciones de medio término que definirán el control del Congreso.
El derrumbe específico entre los votantes latinos
El doble de apoyo demócrata que hace dos años
Según una encuesta de NBC News/Telemundo publicada el domingo, el 59% de los votantes latinos prefiere un Congreso controlado por los demócratas —el doble del respaldo que ese partido tenía entre ese mismo electorado hace dos años—. La misma encuesta midió que solo el 24% de los hispanoamericanos aprueba la gestión de Trump.
Cómo respondió Trump a las preguntas sobre las encuestas
Consultado por un periodista sobre las mediciones que mostraban su pérdida de apoyo entre votantes latinos, Trump respondió con esa frase, antes de culpar a CNN y a los medios de comunicación en general.
La gira de campaña, en medio de la erosión
Trump pasó los últimos días recorriendo el país en campaña por candidatos republicanos, incluso mientras estados tradicionalmente conservadores empiezan a mostrar señales de pérdida de apoyo. Algunos legisladores republicanos ya comenzaron a tomar distancia pública del presidente en temas como la inmigración, en un intento de preservar su propio respaldo local de cara a noviembre.
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