China / Estados Unidos — 1949 a 1972
El embargo que no pudo: China esquivó el bloqueo de EEUU
Washington llegó a controlar más de 2.100 categorías de productos, congeló los activos chinos en su territorio, y presionó a 36 países para sumarse a las sanciones. Dos décadas después, el bloqueo había fracasado por completo. La historia de cómo Beijing encontró, uno por uno, los resquicios de un cerco diseñado para ahogarlo.
- Una nación nueva, sin margen de maniobra
- Cómo se armó el cerco, mes a mes
- El costo real, en números
- La primera jugada china: comprar antes de que cierren la puerta
- El trueque, como respuesta al bloqueo financiero
- Lo que hizo Moscú
- El Sur Global, la primera grieta
- Ceilán, el país que rompió el molde
- Bandung, 1955: el embargo como tema de agenda
- Europa Occidental y Japón, el frente más lento
- El golpe final: Nixon en Beijing
- Lo que queda de todo esto
Una nación nueva, sin margen de maniobra
Cuando se fundó la República Popular China, en octubre de 1949, el país arrastraba una economía devastada, pobreza generalizada e industrias al borde del colapso. Necesitaba, con urgencia, capital extranjero, equipamiento avanzado y conocimiento técnico para empezar a reconstruirse. Fue justo en ese momento que Washington decidió cerrarle esa puerta.
El gobierno estadounidense fue explícito: instruyó no reconocer a Beijing bajo ninguna circunstancia, ni mantener relaciones comerciales con el nuevo régimen, e insistió en que debían crearse las condiciones para acelerar su colapso. El Consejo de Seguridad Nacional formalizó esa postura, orientando sus esfuerzos a impedir que China consiguiera materiales o equipos de relevancia militar fuera del bloque soviético, descartando la ayuda económica oficial y desalentando la inversión privada en el país.
Cómo se armó el cerco, mes a mes
En noviembre de 1949, Estados Unidos encabezó la creación del Comité de Coordinación para el Control Multilateral de las Exportaciones (COCOM), con sede en París —según fuentes estadounidenses, se trató de un acuerdo informal entre caballeros, sin documento escrito formal, que comenzó a operar efectivamente en enero de 1950—. A partir de ahí, las restricciones se intensificaron con una velocidad notable: en marzo de 1950, una Ley de Control de Materiales Estratégicos restringió más de 600 categorías de mercancías. En junio, mientras estallaba la guerra de Corea, China y Corea del Norte quedaron dentro del alcance de los controles del COCOM. El 29 de junio, Washington prohibió los envíos de once productos estratégicos —entre ellos querosén, caucho, cobre y plata— hacia China continental y Macao.
Nueva ley de prohibición de exportaciones: diez categorías más de mercancías, con licencia obligatoria para cualquier envío a la URSS, China y el bloque del Este.
El Departamento de Comercio cuadruplica su lista de control, de 600 a más de 2.100 categorías de materiales estratégicos restringidos.
Bloqueo integral: prohibición total a los buques estadounidenses de navegar hacia puertos chinos, y congelamiento de todos los activos chinos —públicos y privados— bajo jurisdicción de Estados Unidos.
Estados Unidos logra que la Asamblea General de la ONU apruebe una resolución de embargo comercial contra China, que termina sumando a 36 países.
Prohibición total de productos fabricados en China o Corea del Norte, incluso los procesados en terceros países con materiales de esos dos orígenes.
El costo real, en números
Según estadísticas de la propia China —incompletas, según reconocen sus propios registros—, el país sufrió pérdidas directas por unos 57 millones de dólares entre 1950 y 1953, entre fondos congelados, materiales confiscados y buques privados incautados antes de llegar a puerto chino. Para una economía recién fundada, con recursos limitados y gastos urgentes en todos los frentes, el golpe fue severo.
La primera jugada china: comprar antes de que cierren la puerta
En julio de 1950, anticipando que Washington terminaría congelando sus activos, el Ministerio de Comercio chino lanzó una compra masiva y urgente de materiales estratégicos: entre julio y diciembre de ese año colocó pedidos por 200 millones de dólares, de los cuales logró recibir la mitad antes de que terminara el año. Cuando el bloqueo se volvió integral en diciembre, Beijing respondió con un paquete de contramedidas: suspendió nuevas licencias de compra a Estados Unidos y Japón, intentó redirigir mercancías en tránsito hacia otros puertos del Lejano Oriente, y aceleró pedidos pendientes en Alemania Occidental y Europa antes de que también esos canales se cerraran.
Esas maniobras, sumadas a las propias contradicciones del bloque capitalista —entre las grandes corporaciones estadounidenses y las empresas más pequeñas, menos dispuestas a perder un mercado—, le permitieron a China seguir importando productos ya designados como «estratégicos». El caso de la gasolina es ilustrativo: estaba bajo control desde marzo de 1950, pero China mantuvo importaciones ininterrumpidas durante todo el año, con un repunte en diciembre.
El trueque, como respuesta al bloqueo financiero
Con los activos congelados, pagar en divisas se volvió un riesgo enorme: cualquier transacción podía quedar atrapada en el sistema financiero estadounidense. La respuesta china fue reestructurar buena parte de su comercio exterior bajo un sistema de trueque directo —mercancía por mercancía—, con liquidaciones en efectivo reservadas solo para casos de «pago a la llegada». Chen Yun y Bo Yibo, los dos funcionarios a cargo de la política económica, fueron explícitos: durante al menos seis meses, la estrategia de exportación debía apoyarse en el trueque, no en las divisas, y solo si había pruebas concretas de que Europa seguiría enviando suministros se podría flexibilizar ese control.
Lo que hizo Moscú
Los «156 proyectos»
En diciembre de 1949, Mao Zedong viajó a Moscú para negociar con Stalin durante casi tres meses —una duración inusual incluso para los estándares diplomáticos de la época—. Del encuentro surgió el Tratado Sino-Soviético de Amistad, Alianza y Asistencia Mutua, junto con un crédito soviético de 300 millones de dólares a una tasa preferencial del 1% anual. Entre 1950 y 1955, China recibió once préstamos soviéticos por 1.274 millones de rublos, que permitieron financiar más de 150 proyectos de construcción industrial —conocidos como los «156 Proyectos»—, la base de la industria pesada china moderna. La Unión Soviética y los países de Europa del Este le suministraron a China máquinas-herramienta, productos siderúrgicos, equipos eléctricos, instrumentos de precisión y materias primas químicas, todo lo que el embargo estadounidense le negaba.
El Sur Global, la primera grieta
El embargo no solo golpeó a China: también distorsionó el comercio mundial de materias primas, con el sudeste asiático como una de las regiones más afectadas —la región producía entonces alrededor del 95% del caucho natural del mundo, y porciones significativas de estaño, té y azúcar—. Según cifras citadas en la literatura histórica china, India, Pakistán, Filipinas e Indonesia perdieron 451 millones de dólares en 1952 y 559 millones en 1953 por los términos desiguales de intercambio que el embargo les imponía frente a Estados Unidos. Hong Kong, que dependía casi por completo del libre comercio con el continente, vio desplomarse sus exportaciones año tras año desde 1951.
Ceilán, el país que rompió el molde
Arroz por caucho
El primer país del sudeste asiático en desafiar abiertamente el embargo fue Ceilán, hoy Sri Lanka. Su economía dependía de importar 400.000 toneladas anuales de arroz, financiadas con la venta de caucho; cuando el precio del caucho se derrumbó por la política estadounidense —de 0,735 a 0,245 dólares la libra entre diciembre de 1950 y septiembre de 1951—, la industria local quedó al borde del colapso. Washington presionaba a Ceilán para vender caucho por debajo del precio de mercado mientras le exigía comprar arroz estadounidense a precio completo. El gobierno de Ceilán optó por lo contrario: en septiembre de 1952, una delegación encabezada por su ministro de Comercio viajó a Beijing, y en octubre ambos países firmaron un primer contrato por 80.000 toneladas de arroz chino, seguido en diciembre de un acuerdo comercial de cinco años sobre caucho y arroz. El presidente estadounidense Eisenhower, pese a contar con una ley que obligaba a cortar la ayuda a cualquier país que comerciara con China, se abstuvo de aplicarla contra Ceilán.
Bandung, 1955: el embargo como tema de agenda
La Conferencia de Bandung, en Indonesia, reunió en 1955 a representantes de 29 países asiáticos y africanos en la primera gran cumbre internacional de posguerra dedicada exclusivamente al Sur Global. El propio Zhou Enlai encabezó la delegación china. La cooperación económica fue el primer punto del orden del día, y tras el encuentro, el comercio de China con numerosos países de la región creció de forma notable: para 1956, Beijing ya tenía acuerdos comerciales intergubernamentales con nueve naciones, entre ellas India, Indonesia, Egipto y Siria.
Europa Occidental y Japón, el frente más lento
En Occidente, las grietas tardaron más en abrirse, pero aparecieron. En 1952, en la Conferencia Económica Internacional de Moscú, China cerró acuerdos comerciales por más de 200 millones de dólares con países como el Reino Unido, Francia, Suiza e Italia —acuerdos que no siempre se cumplieron al pie de la letra, pero que tuvieron peso político—. El fin de la guerra de Corea, en julio de 1953, aceleró ese proceso.
La frase de Churchill
El 25 de febrero de 1954, bajo presión de más de 200.000 sindicalistas británicos que exigían ampliar el comercio, el primer ministro Winston Churchill declaró ante la Cámara de los Comunes que había que «relajar sustancialmente» las restricciones sobre productos manufacturados, materias primas y transporte marítimo. El 30 de enero de 1956, su sucesor, Anthony Eden, fue más allá: dijo que no tenía sentido seguir prohibiendo las exportaciones a China tres años después del armisticio de Corea, mientras se permitían hacia la Unión Soviética y Europa del Este.
El 30 de mayo de 1957, el Reino Unido relajó formalmente sus controles comerciales, y en cuestión de un mes la mayoría de los países del COCOM siguieron el mismo camino. Alemania Occidental eliminó 20 artículos de su lista de 400, incluidos automóviles y neumáticos, y para 1956 ya era el principal socio comercial europeo de China. Hacia fines de 1957, el volumen comercial chino con los países capitalistas occidentales se había multiplicado por seis respecto a 1952.
El golpe final: Nixon en Beijing
En 1971, China recuperó su asiento en las Naciones Unidas. Un año después, la visita del presidente Richard Nixon y la firma del Comunicado de Shanghái pusieron fin a dos décadas de estancamiento político y comercial entre ambos países. Entre 1972 y 1977, China firmó más de 220 contratos de importación de tecnología y equipos con países occidentales. Para entonces, el embargo que Washington había impuesto en 1950 ya era, en los hechos, letra muerta.
Lo que queda de todo esto
La historia del embargo contra China de los años 50 suele citarse hoy, desde Beijing, como precedente de la actual disputa comercial y tecnológica con Estados Unidos. Los registros históricos de ambos lados confirman es que el bloqueo, pese a su escala sin precedentes para la época, no logró su objetivo declarado de asfixiar económicamente al nuevo régimen chino: encontró resistencia activa desde Beijing, fricciones crecientes entre los propios aliados de Washington, y terminó cediendo, país por país, a lo largo de casi dos décadas.
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