Israel — 8 de octubre de 2026, a 19 días de las elecciones
«Podríamos haberlo hecho»: acusan a Netanyahu por rehenes
En una entrevista de casi una hora con Canal 12, Avi Gil —el hombre que despertó a Netanyahu la mañana del 7 de octubre— lo acusó de haber dejado morir en cautiverio a rehenes que podían salvarse, y de que su propio jefe de gabinete intentó manipular el registro horario de esa misma mañana. Netanyahu respondió acusándolo a él.
- Quién es Avi Gil
- La acusación central: rehenes sacrificados por cálculo político
- «Podríamos haberlo hecho»
- El ministro que se jactó de frustrar los acuerdos
- El documento que desapareció, según el NYT
- El intento de alterar el registro horario
- Cómo se destapó la manipulación
- La recomendación de Gil para la futura investigación
- Las advertencias previas, según Gil
- La llamada de julio de 2023, en el hospital
- Lo que Gil no confirmó: Egipto y los Emiratos
- La madrugada del 7 de octubre, minuto a minuto
- Lo que pasó después de despertarlo
- Los asesores sin autorización de seguridad
- «Muchas brechas»: el documento de 55 páginas
- La respuesta de Netanyahu
- La reacción de Eisenkot y Liberman
- Lo que Gil les dice a las familias de los rehenes
Quién es Avi Gil
Avi Gil fue secretario militar de Benjamin Netanyahu entre diciembre de 2022 y mayo de 2024 —el cargo que, en la estructura israelí, funciona como enlace directo entre el primer ministro y toda la cúpula de seguridad—. Estaba en ese puesto la mañana del 7 de octubre de 2023, y permaneció en él durante el primer año completo de la guerra. El jueves 8 de octubre de 2026, a 19 días de las elecciones israelíes, rompió el silencio en una extensa entrevista con Canal 12.
La acusación central: rehenes sacrificados por cálculo político
Gil declaró que hubo ocasiones, durante las reuniones del gabinete de guerra, en las que Netanyahu optó por preservar su propio gobierno en lugar de aceptar un acuerdo que habría traído de vuelta a rehenes con vida —algunos de los cuales murieron después en cautiverio—, porque ese acuerdo podía derribar su coalición.
Al preguntarle directamente si estuvo presente en una reunión donde Netanyahu decidió a favor de «su propia supervivencia política personal» por sobre la vida de los rehenes, Gil respondió: «En realidad, eso es exactamente lo que ocurrió».
«Podríamos haberlo hecho»
46 de 251 rehenes murieron en cautiverio
De los 251 rehenes capturados el 7 de octubre, 46 fueron secuestrados con vida y murieron después en cautiverio. Consultado sobre si algunos podrían haber sido devueltos vivos, y si otros que sobrevivieron podrían haber vuelto antes, Gil respondió simplemente: «Podríamos haberlo hecho». Y agregó, al ser presionado sobre si por razones políticas se dejó que rehenes murieran o permanecieran cautivos cuando era posible traerlos antes: «Eso es cierto. Podrían haber vuelto antes».
El ministro que se jactó de frustrar los acuerdos
Según Gil, Netanyahu cedió repetidamente ante la presión de los ministros de extrema derecha de su coalición, que querían intensificar la ofensiva contra Hamás y se oponían a los acuerdos de rehenes y los altos el fuego. Uno de ellos, el ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir, se había jactado públicamente de haber frustrado acuerdos de rehenes durante la guerra. Consultado sobre si hubo ocasiones en que Netanyahu ya había decidido algo y esos ministros le dijeron «no hay acuerdo», forzándolo a dar marcha atrás, Gil respondió con un simple «sí».
El documento que desapareció, según el NYT
Cuando le preguntaron si se le impidió llevar un determinado documento a una reunión de gabinete, lo que habría provocado el fracaso de un acuerdo de rehenes, Gil no respondió nada. La pregunta aludía a una denuncia publicada el año pasado por The New York Times: un documento con los puntos clave de un acuerdo de rehenes habría sido presentado en una reunión del gabinete israelí, pero quedó sin efecto cuando el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, amenazó con derrocar al gobierno si avanzaba.
El intento de alterar el registro horario
De las 6:40 a las 6:29
Gil acusó directamente al jefe de gabinete de Netanyahu, Tzachi Braverman, de haber intentado manipular los registros telefónicos de la mañana del 7 de octubre, en lo que describió como un aparente esfuerzo por rehabilitar la imagen del primer ministro. Según su relato, una taquígrafa de la Oficina del Primer Ministro le contó en persona, en enero de 2024, que Braverman le había pedido cambiar la hora documentada de la primera llamada segura entre Gil y Netanyahu esa mañana —de las 6:40, hora real, a las 6:29—.
La taquígrafa se negó a hacer el cambio. Gil recordó la escena con precisión: «Entró en mi despacho, cerró la puerta y me contó todo». Según él, ella entendió de inmediato que ese pedido iba en contra de la normativa vigente, porque dos meses antes se había enviado un documento oficial explicando qué cambios estaban permitidos y cuáles no. Gil aseguró que la llamada en cuestión quedó grabada y marcada entre las 6:40 y las 6:44.
Cómo se destapó la manipulación
Gil dijo que, dos o tres semanas después de iniciada la guerra, comenzó la recopilación de actas de las reuniones de la mañana del 7 de octubre, y que hacia fines de ese mes varias personas se le acercaron para contarle sobre un esfuerzo «inusual» de recopilación. Se dirigió entonces a la fiscal general para pedirle que aclarara oficialmente las normas y detuviera esa práctica, algo que ella hizo. Al enterarse del intento de manipulación horaria, en enero de 2024, escribió de inmediato una nota manuscrita dirigida a la fiscal general para dejar constancia: «Era importante para mí escribir esto. Esto es falsificación».
La recomendación de Gil para la futura investigación
«No os fiéis de las transcripciones escritas»
Consultado sobre si podría haber habido otras manipulaciones similares, Gil respondió que no lo sabía con certeza, pero que «he visto un cambio en un protocolo». Su recomendación para quien finalmente investigue el 7 de octubre fue directa: «No os fiéis únicamente de las transcripciones escritas de las cosas. Exigid las grabaciones originales… Escuchad lo que se dijo». Sobre quién podría haber ordenado el cambio, dijo: «Si no recuerdo mal, lo llevó a cabo el jefe del estado mayor. Esos son los hechos. No se pueden disputar».
Las advertencias previas, según Gil
Gil confirmó que hubo advertencias repetidas de altos funcionarios de seguridad sobre una guerra inminente en las semanas y meses previos al ataque, aunque ninguna sobre el escenario específico que terminó ocurriendo el 7 de octubre. «¿Hubo alguna advertencia específica y enfocada sobre un escenario como un ataque como este desde Gaza? La respuesta es inequívocamente no», dijo. Pero agregó: «¿Empezamos a reconocer en el sistema de seguridad el daño a nuestra disuasión, que nuestros enemigos miraban a Israel de forma diferente? La respuesta es inequívocamente sí. Y se presentó en todos los niveles».
La llamada de julio de 2023, en el hospital
Una advertencia formal del Shin Bet, meses antes
Gil reveló que facilitó personalmente una llamada entre Netanyahu y el entonces director del Shin Bet, Ronen Bar, en julio de 2023, en la que Bar «transmitió formalmente una advertencia de guerra» —justo mientras la coalición impulsaba la primera gran legislación de la reforma judicial—. Gil contó que fue a ver a Netanyahu durante un fin de semana en que estaba internado en el hospital por una supuesta deshidratación, para entregarle tres cosas: el informe de inteligencia del fin de semana, una carta personal del jefe de Estado Mayor de las FDI pidiendo ser recibido antes de la votación de la ley, y la llamada clasificada con Bar que él mismo había organizado. Se negó a revelar el contenido de la carta o de la llamada, pero confirmó: «El exdirector del Shin Bet habló con precisión» —validando así la versión que Bar dio después públicamente—.
Según Gil, Bar esperaba ser convocado rápidamente por Netanyahu para profundizar en esa advertencia, pero eso nunca ocurrió. También confirmó que el jefe de las FDI y el ministro de Defensa enviaron a dos oficiales de muy alto rango a hablar con legisladores sobre las señales de alarma, y que no se les concedió audiencia: «Al menos hazles caso. No tienes que aceptar sus posturas». Confirmó además que Bar había instado a llevar adelante operaciones selectivas contra líderes de Hamás en Gaza durante ese período, y que esas recomendaciones no fueron aprobadas —incluyendo, según le preguntaron explícitamente, posibles operaciones contra Yahya Sinwar—.
Lo que Gil no confirmó: Egipto y los Emiratos
Gil no confirmó los reportes —que ya documentamos en este archivo hace unas semanas— sobre advertencias que Netanyahu habría recibido de Egipto y de los Emiratos Árabes Unidos antes del ataque. Dijo que no estaba presente cuando el presidente emiratí, Mohammed bin Zayed, habría advertido personalmente a Netanyahu sobre un ataque de Hamás, y que «no todo lo que ocurre en la Oficina del Primer Ministro aparece en el calendario oficial». Sobre la advertencia atribuida al jefe de inteligencia egipcio Abbas Kamel, dijo no conocerla, pero evaluó —a partir de información pública sobre un avión privado que aterrizó en el aeropuerto Ben Gurion durante una hora, unos 11 días antes del ataque— que «alguien, al parecer, se encontró con alguien que llegó desde Egipto». Agregó: «Imagino que no era para dar un regalo navideño», e instó a esa persona, quienquiera que sea, a dar un paso adelante.
La madrugada del 7 de octubre, minuto a minuto
Un oficial de inteligencia de la secretaría militar recibe el primer mensaje sobre actividad sospechosa en Gaza, catalogado como «rutinario» y «no inusual».
El jefe de gabinete del director del Shin Bet llama a Gil para coordinar una conversación segura sobre «el sur».
Esa llamada confirma señales sospechosas desde Gaza —líderes de Hamás ocultándose, activación de tarjetas SIM israelíes—, pero sin indicación de urgencia inmediata.
Gil llama al jefe de Estado Mayor de las FDI, Herzi Halevi, antes de despertar al primer ministro, siguiendo el protocolo de consultar primero con las FDI por tratarse de Gaza.
Mientras hablaba con Halevi, el teléfono de Gil empieza a vibrar con múltiples alertas de disparos de cohetes en el sur.
Gil despierta a Netanyahu por WhatsApp: «Primer ministro, Hamás ha comenzado un lanzamiento de cohetes muy significativo».
Conversación por línea segura entre Gil y Netanyahu, donde Gil le dice: «Estamos en guerra».
Gil explicó que miles de documentos de inteligencia llegan a las oficinas de seguridad cada día, incluso de noche, y que la decisión de no despertarlo antes de las 6:12 fue una «decisión profesional y meditada» de su propio oficial de inteligencia, basada en que el material disponible hasta entonces no se consideraba urgente. Dijo que hubo «ciertamente» otras ocasiones, en general, en que él mismo no fue despertado por el mismo criterio.
Lo que pasó después de despertarlo
Dos horas sin hablar con la cúpula de seguridad
Netanyahu llegó al cuartel general de defensa de Kirya, en Tel Aviv, recién entre las 8:30 y las 8:45 de la mañana —dos horas después de que Gil lo despertara—. Según Gil, en esas dos horas, el primer ministro no le pidió ni una sola vez que lo pusiera en línea con algún responsable de seguridad.
Cuando le preguntaron sobre las acusaciones de Netanyahu de que sus propios jefes de seguridad, incluido el jefe del Shin Bet, eligieron deliberadamente no despertarlo a tiempo —insinuando una traición—, Gil fue tajante: esas afirmaciones son falsas. «Hablemos de hechos», dijo. Hubo «un fracaso», y la interpretación de lo que ocurría en Gaza fue «absolutamente» errónea, pero la idea de que alguien ocultó información deliberadamente «es mentira».
Los asesores sin autorización de seguridad
Gil relató que, en los primeros días de la guerra, Netanyahu se reunió en Kirya con dos de sus asesores de mayor confianza, Jonathan Urich y Eli Feldstein —hoy acusados de haber recibido dinero de Catar—, pese a que ninguno de los dos tenía autorización de seguridad. Gil dijo que se aseguró personalmente de que no tuvieran acceso a reuniones clasificadas. También mencionó un interés «inexplicado» por parte del entorno de Netanyahu en supuestas violaciones egipcias del tratado de paz —el ingreso de fuerzas no autorizadas a la península del Sinaí—, aunque dijo no saber si eso formaba parte de una campaña de influencia catarí, como algunos sostienen.
«Muchas brechas»: el documento de 55 páginas
«Ni siquiera refleja la mitad de la imagen»
Gil sostuvo que existe, sin ninguna duda, una brecha entre lo que ocurrió antes del 7 de octubre y lo que se le cuenta hoy al público: «Hay muchas lagunas». En los últimos tres años, dijo, «se ha abierto una brecha entre los hechos, la verdad, entre lo que ocurrió, entre lo que se dijo y lo que se presenta al público hoy». Sobre el documento de 55 páginas que Netanyahu entregó al contralor estatal en febrero, y que después hizo público, Gil fue contundente: «No refleja lo que vi, lo que escuché ni las deliberaciones en las que participé… No refleja fielmente todo lo que se dice en las discusiones. Ni siquiera refleja la mitad de la imagen». Dijo haber llenado, durante su gestión, 16 cuadernos con notas manuscritas sobre todo lo que vio y escuchó.
La respuesta de Netanyahu
Netanyahu calificó las declaraciones de Gil como «un intento de ocultar la simple y dolorosa verdad sobre su fracaso». El propio primer ministro compartió después en X un segmento de dos minutos del canal progubernamental Canal 14, que reciclaba reportes previos sobre la información que Gil había recibido antes de despertarlo —incluidas las señales de las tarjetas SIM y los combatientes de Hamás ocultos bajo tierra—.
La reacción de Eisenkot y Liberman
Eisenkot —el candidato que lidera las encuestas de cara a la elección del 27 de octubre, según perfilamos días atrás en este mismo archivo— pidió una investigación penal sobre las presuntas mentiras de Netanyahu, y su partido apeló directamente a la fiscal general, Gali Baharav-Miara, para que investigue si Netanyahu le mintió al contralor estatal. Avigdor Liberman fue más allá: acusó a Netanyahu de traición, y pidió «la apertura inmediata de una investigación contra el primer ministro y su gente por cargos de traición y conspiración». Liberman también instó al jefe del Estado Mayor de las FDI, Eyal Zamir, a evitar cualquier uso político de las fuerzas armadas en las semanas previas a la votación.
Lo que Gil les dice a las familias de los rehenes
Gil contó que se sienta con «gente que volvió de ese infierno», y que sabe que algunos podrían haber vuelto antes. Sobre su propia responsabilidad, fue directo: tras 35 años como militar uniformado —»toda mi vida adulta»—, incluyendo el mando de la unidad de élite Duvdevan, dijo que no concibe separar el liderazgo de la responsabilidad. Preguntado si Netanyahu es responsable de los fracasos del 7 de octubre, respondió que sí, y agregó: «No entiendo en qué mundo se puede desconectar el concepto de liderazgo del concepto de responsabilidad». Sobre cómo lo juzgará a él la historia, dijo no saberlo, aunque espera que sea «basándose en hechos verdaderos». Y cuando le preguntaron si se cuestiona a sí mismo cómo le pasó esto a las FDI, respondió, amargamente: «¿A veces? Cada día».
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→ El manual secreto de Netanyahu: la asesora que lo construyó
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