Atenas / Washington — Investigación
«Podemos hacerlo acá también»: el escándalo de Guilfoyle
Pidió 100.000 dólares a un donante sin dejar rastro, se jactó de que Estados Unidos puede derribar gobiernos, favoreció a una empresa privada en reuniones diplomáticas, y ahora el propio Departamento de Estado investiga su «reinado tiránico» sobre el personal de la embajada. El mapa completo de un escándalo con demasiadas capas.
- Quién es Kimberly Guilfoyle
- El pedido de 100.000 dólares, sin dejar rastro
- «Seré tu Trump ride or die»
- Lo que Deters quería a cambio
- «Nunca cumplió con nada»
- La frase sobre Rumania, y la amenaza velada a Grecia
- El lobista en reuniones diplomáticas privadas
- Rubio, parado al lado de ella, sin responder
- Las dos demócratas que piden investigación
- El reinado «tiránico», según su propio personal
- El hielo a las 4 de la mañana
- La gerente de ética despedida
- La cancha de básquet de 58.000 dólares
- La investigación formal del Inspector General
- El donante que terminó destapando todo el entorno de Trump
- Los pagos a los hijos de Trump, y el dato sobre Kushner
- El antecedente: el 6 de enero
- La defensa de Guilfoyle
Quién es Kimberly Guilfoyle
Kimberly Guilfoyle, de 57 años, es exconductora de Fox News, exfiscal de San Francisco, y estuvo comprometida durante años con Donald Trump Jr., el hijo mayor del presidente. Trump la nombró embajadora de Estados Unidos en Grecia, cargo que asumió hace apenas 11 meses.
El pedido de 100.000 dólares, sin dejar rastro
Según una investigación del Wall Street Journal basada en mensajes de la aplicación Signal, seis días antes de su audiencia de confirmación en el Senado, en julio de 2025, Guilfoyle le escribió al donante republicano Eric Deters pidiéndole que le pagara una deuda de 100.000 dólares de su tarjeta American Express.
Le explicó además cómo transferir el dinero directamente a American Express, aclarando: «No va a aparecer en ningún lado» —un método explícito para evitar dejar rastro documental de la transacción—.
«Seré tu Trump ride or die»
A cambio del pago, Deters sostiene que Guilfoyle le prometió: «Seré tu Trump ride or die, por siempre y para siempre» —es decir, una alianza de lealtad e influencia dentro de la administración—.
Lo que Deters quería a cambio
Una investigación del IRS, y contactos con Patel y Bondi
Deters buscaba la ayuda de Guilfoyle para una investigación del Servicio de Impuestos Internos (IRS) sobre una deducción fiscal vinculada a la venta de su participación en el negocio familiar, y pedía ser puesto en contacto con funcionarios de alto rango, incluido el entonces comisionado del IRS, el director del FBI Kash Patel, y la entonces fiscal general Pam Bondi. Según el Journal, Guilfoyle sí llegó a contactar al comisionado del IRS en su nombre.
«Nunca cumplió con nada»
«Es una estafadora»
Deters finalmente no envió el dinero. Dijo que hacerlo habría significado el fin de su matrimonio, y que se negó pese a la insistencia de Guilfoyle. Después se quejó ante el Journal: «Nunca cumplió con nada». En una entrevista televisiva posterior, fue mucho más lejos: «No soporto a Kimberly Guilfoyle. Es una persona malvada y perversa. Pensó que yo iba a ser un tonto, y no lo soy». La calificó también de «estafadora» (grifter).
La frase sobre Rumania, y la amenaza velada a Grecia
Días antes de conocerse el escándalo del dinero, el mismo Wall Street Journal había revelado otro episodio, ocurrido en marzo de 2026: durante una cena en Atenas con funcionarios griegos y estadounidenses, mientras se discutía la reciente renuncia del primer ministro rumano Ilie Bolojan, Guilfoyle habría comentado sobre la capacidad de Washington de influir en cambios de gobierno.
«Acá» significaba Grecia, el propio país donde ella ejerce como embajadora. El abogado de Guilfoyle disputó esta versión de la conversación, y partidos políticos rumanos negaron que ella hubiera tenido participación real en la caída del gobierno de Bolojan. No existe evidencia independiente que confirme una intervención estadounidense directa en ese cambio de gobierno.
El lobista en reuniones diplomáticas privadas
Favoritismo hacia una empresa griega de energía
El mismo reportaje del Journal detalla que, en otra recepción, Guilfoyle les dijo a los invitados que Estados Unidos podría desestabilizar al gobierno griego si así lo decidiera. Además, promovió activamente los intereses comerciales de una empresa griega de construcción y energía en particular —el grupo Aktor—, y permitió que el propio lobista de esa compañía participara de reuniones diplomáticas privadas que deberían haber sido confidenciales.
Rubio, parado al lado de ella, sin responder
Rubio se negó rotundamente a comentar las acusaciones mientras abandonaba Grecia, después de haber dado un discurso en el que pedía a los países europeos «volver a sus raíces civilizacionales». Guilfoyle estaba presente, despidiéndolo, mientras él esquivaba las preguntas.
Las dos demócratas que piden investigación
Los dos principales referentes demócratas en los comités de Asuntos Exteriores de la Cámara y del Senado pidieron formalmente una investigación sobre Guilfoyle. Rubio no confirmó si estaba dispuesto a abrirla, aunque sí defendió su gestión públicamente: «Nuestra embajadora ha sido una embajadora fuerte aquí».
El reinado «tiránico», según su propio personal
«Terminalo o estás despedido, carajo»
Según un reportaje posterior del Daily Mail, basado en fuentes internas de la embajada, el personal describe sus 11 meses de gestión como directamente «tiránicos». Guilfoyle habría amenazado repetidamente a sus empleados con frases como «termínenlo o están despedidos, carajo», y fuentes consultadas hablan de «abuso verbal» sistemático y de un «ambiente de trabajo tóxico».
El hielo a las 4 de la mañana
Uno de los episodios más llamativos: estando de fiesta en la isla de Mykonos, Guilfoyle llamó a las 4 de la mañana a su agente de seguridad —un abuelo, según la fuente consultada— pidiéndole que le llevara hielo. El hombre estaba durmiendo y no respondió. Guilfoyle lo degradó de su puesto por eso.
La gerente de ética despedida
El invierno pasado, Guilfoyle despidió directamente a su propia gerente de ética, Ann-Marie Everitt, tras una disputa sobre quién debía pagar las renovaciones de la residencia oficial de la embajadora.
La cancha de básquet de 58.000 dólares
Entre los gastos cuestionados, además de las exigencias de comidas gratis y vinos de alta gama, figura una cancha de básquet de 58.000 dólares instalada en su residencia oficial en Atenas. Según reportes previos, Guilfoyle había llegado a Grecia para su primer día de trabajo en un avión privado prestado por un multimillonario.
La investigación formal del Inspector General
Lo que están investigando, punto por punto
La Oficina del Inspector General del Departamento de Estado abrió una investigación formal sobre la conducta de Guilfoyle, a partir de quejas internas del propio personal de la embajada en Atenas. Según personas familiarizadas con el proceso, la investigación abarca un posible abuso de sustancias, el uso de aviones y helicópteros privados, su relación cercana con la empresa de energía y construcción ya mencionada, y la aceptación indebida de regalos. «Recibís suficientes quejas, y abrís una investigación: así es como funciona esto», dijo una fuente consultada por el Daily Mail.
El donante que terminó destapando todo el entorno de Trump
Más allá de su propio reclamo, Deters aprovechó su exposición mediática para criticar abiertamente a otras figuras cercanas a Trump. Dijo conocer casos similares de pedidos de dinero por parte de Corey Lewandowski y de la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Confirmó además que viene mandando mensajes directos al presidente del Comité de Supervisión de la Cámara, James Comer —compatriota suyo de Kentucky—, pidiéndole que convoque audiencias formales sobre el caso.
Los pagos a los hijos de Trump, y el dato sobre Kushner
300.000 a Trump Jr., 100.000 a Eric Trump
Deters reveló además que, a lo largo de los años, pagó 300.000 dólares a Donald Trump Jr. y 100.000 a Eric Trump por honorarios como oradores en sus propios eventos («Freedom Fest»), sumados a otros 300.000 dólares pagados a la propia Guilfoyle por el mismo concepto. No cuestiona esos pagos en sí, pero sí la forma en que, según él, toda la familia Trump se enriquece abiertamente con las criptomonedas: «Lo único que me molesta de ellos es cómo, junto con su padre, se están enriqueciendo abiertamente con las criptomonedas. Trump dijo que odiaba las criptomonedas, sus hijos se metieron en criptomonedas, y ahora él las ama». También apuntó contra Jared Kushner —la misma figura que aparece en la negociación del acuerdo petrolero de Lukoil que documentamos hace unos días—, por los cerca de 2.000 millones de dólares que el fondo de inversión privado de Kushner recibió del fondo soberano saudí poco después de que dejara el primer gobierno de Trump.
El antecedente: el 6 de enero
Guilfoyle no es nueva en el escrutinio público: ya había sido citada dos veces, incluso bajo citación judicial, por el comité que investigó el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Estuvo presente con Trump y su familia esa misma mañana, y había ayudado a recaudar fondos para el mitin en la Elipse que precedió al asalto, además de hablar ella misma en ese evento respaldando las afirmaciones de fraude electoral de Trump.
La defensa de Guilfoyle
Guilfoyle negó todas las acusaciones de conducta indebida. Su abogado, cuando se le presentaron los mensajes de Signal, dijo que cuestionaba la autenticidad de las comunicaciones, aunque «se negó a dar detalles específicos». Según su versión, se le debía dinero por haber hablado en «eventos patrióticos» antes de su nominación como embajadora —no un pedido de favor político, sino el cobro de una deuda pendiente—. Deters sostiene lo contrario: dice que no le debía nada.
Bastión se sostiene con trabajo, no con publicidad. Si esto te aportó algo, invitame un café.
☕ Invitame un café