Octubre de 2026 — Lima, Perú
Keiko Fujimori topa con los límites de su poder en Perú
Pidió facultades legislativas en ocho áreas. Le aprobaron dos. De 120 días pedidos, le dieron 90. Y aun así, la presidenta salió a decir que «jamás ha retrocedido».
En este artículo
- Lo que pidió el gobierno: 66 medidas, ocho áreas
- Lo que le aprobaron: de ocho áreas a dos
- La votación: doce horas de debate, dos rechazos previos
- El discurso de Angamos: «la bandera blanca de la paz»
- «No les tengo miedo»: la respuesta dura
- Qué sigue: el Senado
A poco más de dos meses de haber asumido la presidencia de Perú, Keiko Fujimori se topó con un límite que no esperaba: el de su propio Congreso. Su gobierno había pedido, a fines de agosto, facultades legislativas extraordinarias en ocho áreas distintas. La Cámara de Diputados, tras semanas de negociación y dos intentos fallidos, le aprobó apenas dos.
Lo que pidió el gobierno: 66 medidas, ocho áreas
La solicitud original del Ejecutivo contemplaba 66 medidas repartidas en ocho frentes: seguridad ciudadana, simplificación administrativa, reforma del Estado, empleo, vivienda, y la atención al fenómeno de El Niño, entre otros. El plazo pedido era de 120 días para legislar por decreto sin pasar por el debate parlamentario habitual.
Lo que le aprobaron: de ocho áreas a dos
El 1 de octubre, la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados aprobó un texto sustitutorio que redujo drásticamente el pedido: solo dos áreas —seguridad ciudadana y fenómeno de El Niño— y un plazo de 90 días, no 120. La votación en comisión fue de 15 a favor, 5 en contra y 2 abstenciones.
El recorte no fue cosmético. Del paquete de seguridad, los diputados sacaron la clasificación de las organizaciones criminales como terrorismo y la ampliación de la cobertura de legítima defensa —dos de los puntos más sensibles del pedido original—. Lo que sí quedó: cambios en control migratorio y naturalización, geolocalización de líneas telefónicas, bloqueo de líneas usadas para fines ilícitos, reforma penitenciaria —incluyendo la posibilidad de usar cuarteles militares como cárceles— y modificaciones a la responsabilidad penal de adolescentes.
| Pedido del Ejecutivo | Resultado en Diputados |
|---|---|
| 8 áreas (seguridad, reforma del Estado, empleo, vivienda, El Niño, etc.) | 2 áreas: seguridad ciudadana y El Niño |
| 120 días de vigencia | 90 días |
| Crimen organizado como terrorismo | Eliminado del texto |
| Ampliación de legítima defensa | Eliminado del texto |
| Reforma penitenciaria, migración, telefonía | Mantenido |
La votación: doce horas de debate, dos rechazos previos
El 7 de octubre, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó finalmente el texto recortado —20 medidas en total, limitadas a seguridad y El Niño— después de más de doce horas de debate y de que la misma propuesta hubiera sido rechazada en dos ocasiones anteriores. El resultado: 66 votos a favor, 34 en contra y 24 abstenciones.
Dentro de la propia bancada oficialista de Fuerza Popular hubo fisuras: dos legisladores, Jaime Abensur y Arturo Alegría, se abstuvieron en la votación de comisión. Los legisladores del partido de la presidenta discreparon con el recorte, pero igual agradecieron a la oposición por lo que calificaron de «un primer paso». El texto ahora pasa al Senado, que deberá debatirlo en comisiones y en el pleno antes de cualquier ratificación.
El 7 de octubre, un día antes de su discurso en Angamos, Fujimori había presentado además un comando unificado que integra a la Policía Nacional y a las Fuerzas Armadas para liderar operaciones contra el crimen organizado: 1.350 efectivos en total —500 del Ejército, 250 de la Fuerza Aérea, 200 de la Marina, 80 de las Fuerzas Especiales Conjuntas y 320 policías especializados—. Dijo que el gobierno ya no esperaría más y que enfrentaría al crimen «con toda la fuerza legítima del Estado».
El discurso de Angamos: «la bandera blanca de la paz»
El 8 de octubre, en el acto por el 205° aniversario de la Marina de Guerra del Perú y el 147° aniversario del Combate de Angamos, en el Callao, Fujimori usó la figura del almirante Miguel Grau para dirigirse, en los hechos, al Congreso que acababa de recortarle su pedido.
Pidió que el compromiso de Grau con el Perú despertara «una reflexión real y profunda» entre quienes debían resolver la entrega de las facultades, y contrastó la guerra externa que combatió el almirante con otra, interna: «hay otra guerra que está matando a los peruanos», dijo, en referencia a la inseguridad ciudadana. Cerró con la esperanza de que el ejemplo de Grau prevaleciera sobre «la confrontación y el resentimiento» dentro del Parlamento.
«No les tengo miedo»: la respuesta dura
La reacción de Fujimori tras el recorte no fue conciliadora. En un video publicado bajo el título «¡No cederá!», respondió a los legisladores con un tono directo, diciendo que se habían puesto «nerviosos» ante sus palabras, y afirmó haber recibido amenazas la semana anterior.
Dijo haber hecho política «en la adversidad» y haber enfrentado antes ataques y persecución. Sobre las autoridades regionales y municipales recién electas, aseguró que trabajará con todas «sin mirar colores políticos»: «vamos a trabajar de la mano, no voy a mirar colores políticos porque tenemos que trabajar como un equipo». También pidió prudencia mientras continúa el conteo de votos de esas elecciones regionales y municipales, instando a esperar los resultados oficiales del Jurado Nacional de Elecciones.
Días antes de la votación final, Fujimori ya había dicho que la demora de la Cámara estaba poniendo a prueba su paciencia —una frase que algunos sectores interpretaron como una posible amenaza al sistema democrático, dado el contexto de tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo.
Qué sigue: el Senado
El episodio deja planteada una pregunta de fondo para lo que viene del gobierno de Fujimori: con un Congreso bicameral donde ni siquiera su propia bancada vota en bloque, cada pedido de facultades extraordinarias parece destinado a llegar recortado —y cada recorte, a ser respondido con el mismo tono desafiante que ya mostró esta semana.
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