9 de octubre de 2026 — Rishon Lezion, Israel
Golan: “Matar a Jamenei fue un error” y culpa a Netanyahu
El líder de la izquierda israelí dice que eliminar al líder supremo iraní en febrero dejó a Teherán en manos de «individuos más extremos» y acusa a Netanyahu de haber desperdiciado, por «arrogancia» y cálculo político, la mejor oportunidad estratégica de Israel frente a Irán.
En este artículo
- Lo que dijo Golan sobre Jamenei
- Quién es Mojtaba Jamenei, el sucesor
- La acusación central contra Netanyahu
- De «León Ascendente» a «León Rugiente»: el quiebre, según Golan
- El otro frente: el alistamiento ultraortodoxo
- El contexto electoral
El líder del Partido Demócrata israelí, Yair Golan, afirmó el viernes 9 de octubre que el asesinato del líder supremo iraní Ali Jamenei, ejecutado al inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero, fue un error estratégico. Lo dijo durante una entrevista en un acto en Rishon Lezion, y después amplió la crítica en una serie de publicaciones en X.
Lo que dijo Golan sobre Jamenei
Golan fue explícito en aclarar que su objeción no era moral sino estratégica: «No porque no mereciera morir, sino porque no sirve a los intereses del Estado de Israel», dijo. Y agregó un argumento poco habitual en el discurso político israelí sobre el liderazgo enemigo: «Siempre que hay un líder anciano y de larga trayectoria, eso tiene cierta ventaja —y ya tenía 86 años—». Según el exsubjefe de las FDI, tras la muerte de Jamenei «nos quedamos con individuos más extremos y violentos».
Quién es Mojtaba Jamenei, el sucesor
El sucesor es su propio hijo, Mojtaba Jamenei, quien resultó gravemente herido en el mismo ataque que mató a su padre y no ha vuelto a aparecer en público desde entonces. Golan sostuvo que el nuevo líder supremo «está controlado por la élite estratégica iraní, que es ultraextremista».
La acusación central contra Netanyahu
El núcleo del planteo de Golan no es sobre Jamenei sino sobre Benjamin Netanyahu. El líder opositor sostuvo que Israel está, en términos generales, en una situación peor tras la guerra, porque el primer ministro «se fijó un objetivo poco realista que fracasó y nunca se alcanzó: derrocar al régimen iraní».
Golan fue más allá y responsabilizó directamente al primer ministro por el resultado de la campaña militar: «La responsabilidad de fijar los objetivos, gestionar la campaña y sus resultados recae en Netanyahu». Y precisó cuál cree que fue el error de fondo, no la operación en sí sino la falta de un plan posterior: «En lugar de liderar un movimiento diplomático regional que garantizara la seguridad de Israel, vendió ilusiones a los estadounidenses sobre derrocar al régimen iraní, sin una estrategia diplomática para asegurar el día siguiente».
De «León Ascendente» a «León Rugiente»: el quiebre, según Golan
Golan ubicó el punto de inflexión en un momento preciso: el final de la Operación León Ascendente, en junio de 2025, que —según su lectura— marcó el pico de los logros de Israel frente a Irán. Todo lo que vino después, con la Operación León Rugiente de febrero de 2026, representó para él un deterioro, no un avance.
Es una crítica que no cuestiona la capacidad militar israelí de ejecutar la operación, sino la decisión política de plantearla como un cambio de régimen sin tener, según Golan, ninguna estrategia diplomática preparada para gestionar lo que viniera después de un eventual éxito o, como terminó ocurriendo, de un resultado a medias.
El otro frente: el alistamiento ultraortodoxo
En la misma entrevista, Golan abordó otro de los temas más sensibles de la política interna israelí: el servicio militar obligatorio para la comunidad jaredí (ultraortodoxa), tradicionalmente exenta. Su posición, dijo, es clara: que cada joven de 18 años «sirviera al Estado» durante al menos un año, «para construir una sociedad más integrada».
A diferencia del tono combativo que usó contra Netanyahu, aquí Golan se presentó como conciliador. Dijo que el camino para lograrlo era «sentarse y hablar» sobre el tema, y se definió a sí mismo como una «persona realista»: «Tenemos la paciencia, la madurez y la responsabilidad profesional para construir un proceso real y no uno falso».
El contexto electoral
Las declaraciones de Golan llegan a pocas semanas de las elecciones israelíes, previstas para fines de octubre. Según las encuestas citadas, el Partido Demócrata que lidera ganaría entre ocho y nueve escaños en la Knesset —una cifra que lo consolidaría como una de las voces de peso de la oposición a Netanyahu, aunque lejos todavía de una posición de poder real para torcer el resultado de las políticas que hoy cuestiona desde afuera.
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