Washington / Atenas · Crisis diplomática
Trump y Rubio evalúan despedir a Guilfoyle
Amenazas a un funcionario griego, regalos y vuelos privados, y el pedido de 100.000 dólares a un donante para pagar su propia tarjeta de crédito a cambio de acceso a la administración. La ex pareja de Donald Trump Jr. enfrenta ahora una posible investigación del inspector general del Departamento de Estado.
En este artículo
- Trump y Rubio, «extremadamente enojados»
- El abrazo en Atenas, antes de la tormenta
- Las acusaciones del Wall Street Journal
- Los 100.000 dólares de la tarjeta de crédito
- La defensa de Guilfoyle
- Rubio pierde la paciencia con la prensa
- Demócratas piden una investigación
- Quién es Kimberly Guilfoyle
El presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio están considerando despedir a la embajadora de Estados Unidos en Grecia, Kimberly Guilfoyle, tras una serie de informes periodísticos que la acusan de haber incurrido en conductas inapropiadas y posiblemente ilegales antes y durante su mandato en Atenas.
Trump y Rubio, «extremadamente enojados»
Un alto funcionario estadounidense dijo el domingo 11 de octubre que Trump y Rubio están «extremadamente enojados» por la conducta reportada de Guilfoyle, y que probablemente decidan qué acción tomar esta semana, tras el feriado del Día de Colón. El funcionario, que habló bajo condición de anonimato para discutir deliberaciones internas, señaló que Rubio estaba especialmente enfadado —no solo por el contenido de las acusaciones, sino porque él mismo había estado en Atenas la semana anterior, con Guilfoyle presente en la mayoría, si no todos, sus eventos.
El abrazo en Atenas, antes de la tormenta
La visita de Rubio a Atenas no fue un trámite protocolar menor: Grecia es miembro de la OTAN, y el secretario de Estado viajó para un diálogo estratégico sobre seguridad regional y energética, en un momento de tensión en el Mediterráneo oriental. Washington busca estrechar los vínculos de defensa, energía y navegación con Atenas. Guilfoyle recibió a Rubio con un abrazo a su llegada, mientras las acusaciones en su contra ya se multiplicaban en la prensa estadounidense.
Las acusaciones del Wall Street Journal
Desde fines de septiembre, The Wall Street Journal publicó una serie de reportajes con conductas cuestionables atribuidas a Guilfoyle: una supuesta amenaza a un funcionario del gobierno griego, la aceptación de regalos y servicios inapropiados, y el ofrecimiento de usar su influencia dentro de la administración a cambio de que le pagaran una deuda personal de tarjeta de crédito.
El primer informe del Journal señaló que Guilfoyle les había dicho a invitados en una recepción que Estados Unidos podría «socavar» al gobierno griego si así lo deseaba, que promovió los intereses comerciales de una empresa griega de construcción y energía en particular, y que permitió que su propio cabildero participara en reuniones diplomáticas privadas. Un reporte posterior, del tabloide británico The Daily Mail, sostuvo que había alienado al personal de la embajada estadounidense en Atenas y había llevado al límite el comportamiento esperable de la principal representante del gobierno de EEUU en el país.
Los 100.000 dólares de la tarjeta de crédito
El reporte más comprometedor llegó mientras Rubio estaba en Atenas: según mensajes de texto citados por el Journal, Guilfoyle le había pedido a un donante y simpatizante de Trump que pagara una deuda de tarjeta de crédito de 100.000 dólares justo antes de su audiencia de confirmación en el Senado, prometiéndole a cambio acceso a funcionarios de la administración. Otro informe sumó que se había enfadado por no haber sido invitada a un evento de temática griega en el Foro Económico Mundial de Davos a comienzos de este año, y que exigió asistir mientras presumía de viajar de lujo a Francia junto a ejecutivos de empresas energéticas.
La defensa de Guilfoyle
Guilfoyle no respondió directamente a los informes, pero en un comunicado difundido en la noche del 11 de octubre, sus abogados, David Schwartz y Jesse Binnall, negaron que hubiera cometido alguna irregularidad. Sostuvieron que el dinero que le pidió al donante de Trump era, en realidad, el pago de servicios previos —apariciones públicas y conferencias anteriores a su nominación como embajadora— que nunca se habían cobrado. También rechazaron las acusaciones sobre sus viajes en aviones privados, afirmando que antes de cada viaje de ese tipo ella «buscaba, obtenía y seguía las directrices del Departamento de Estado» y cumplía con las regulaciones de viaje vigentes.
Rubio pierde la paciencia con la prensa
Rubio defendió a Guilfoyle tras el primer informe, pero fue reduciendo sus comentarios públicos a medida que las acusaciones se multiplicaban. El 7 de octubre todavía dijo: «Baste decir que nuestra embajada aquí está haciendo un gran trabajo. Nuestra embajadora ha sido una buena embajadora aquí». Horas después, tras la aparición de un nuevo informe ese mismo día, cambió de tono: al pie de su avión, con Guilfoyle presente para verlo partir, reprendió a los periodistas por preguntarle sobre las acusaciones.
Según el funcionario que habló con los periodistas, Rubio se fue frustrando cada vez más a medida que se acumulaban los reportes.
Demócratas piden una investigación
Un segundo funcionario estadounidense confirmó que el inspector general del Departamento de Estado está revisando las acusaciones, aunque no pudo precisar si ya se abrió una investigación formal —los inspectores generales suelen hacer primero revisiones informales de las quejas contra empleados, que no siempre derivan en una investigación completa ni en sanciones disciplinarias, incluido el despido—. El Departamento de Estado declinó hacer comentarios sobre una posible investigación del IG.
Quién es Kimberly Guilfoyle
Guilfoyle, exfiscal en California y ex comentarista de Fox News, presidió las finanzas de la campaña de Trump en 2020. Fue pareja de Donald Trump Jr. desde 2018 y estuvo comprometida con él desde 2020; la ruptura de la relación se conoció casi al mismo tiempo que su nominación como embajadora. Trump anunció esa nominación en diciembre de 2024, calificándola de «amiga y aliada cercana». El Senado la confirmó el 18 de septiembre de 2025, en una votación de 51 a 47 que agrupó a 48 nominaciones en bloque —una modificación de las reglas impulsada por los republicanos para agilizar este tipo de designaciones—. Se convirtió así en la primera mujer al frente de la embajada estadounidense en Atenas.
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