Ucrania-Rusia · La tregua energética que duró horas
Rusia y Ucrania rompen la tregua energética en horas
Rusia dice no haber confirmado nunca el acuerdo que Trump anunció. Ucrania asegura haber dejado de atacar refinerías, pero no deja de bombardear los centros de datos y la logística comercial rusa. Y detrás de los misiles hay otra guerra, más silenciosa, contra la economía digital del Kremlin.
En este artículo
- Un acuerdo que Rusia nunca confirmó
- «No recibimos ninguna advertencia»: el reclamo de Zelensky
- Lo que pasó en 48 horas: Kharkiv, Kiev y 19 regiones atacadas
- La otra cara: 604 drones ucranianos sobre Rusia en una noche
- La guerra que no se ve: Yandex, Wildberries y la «hipoteca» tecnológica
- El impacto económico en Rusia
- El diésel ruso que Trump decidió importar
- Alemania juzga el sabotaje al Nord Stream
El domingo 11 de octubre, Donald Trump anunció que Rusia y Ucrania habían acordado un «alto el fuego energético»: ambas partes se abstendrían de atacar la infraestructura energética del otro país. Dos días después, el acuerdo ya estaba en entredicho. Rusia nunca lo confirmó formalmente —el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, se limitó a decir el 12 de octubre que «los contactos sobre este asunto continúan»— y, según Kiev, las fuerzas rusas atacaron de todos modos instalaciones energéticas ucranianas apenas anunciada la tregua.
Un acuerdo que Rusia nunca confirmó
El propio Zelensky se encargó de marcar la contradicción en un foro de seguridad en Varsovia: «Anoche, las refinerías de petróleo rusas no estaban en llamas. Pero a medianoche, un ‘shahed’ ruso propulsado por motor a reacción atacó una instalación de producción de gas en Ucrania. También se produjo un ataque ruso contra una gasolinera normal, en el que participaron varios drones». Esos ataques se extendieron durante toda la mañana del 12 de octubre.
«No recibimos ninguna advertencia»: el reclamo de Zelensky
En paralelo al debate sobre quién rompió la tregua energética, Zelensky planteó otro reclamo, distinto pero relacionado: Ucrania no recibió ninguna advertencia temprana de sus socios sobre un ataque con misiles balísticos rusos contra Kiev, en el que cinco misiles impactaron infraestructuras civiles. Lo escribió en una publicación en X, calificando el bombardeo de «particularmente vil».
Zelensky no repartió la culpa por la falta de aviso —no acusó directamente a ningún país aliado en particular—, pero el reclamo deja planteada una pregunta incómoda sobre qué tan rápido y con quién comparten los socios de Ucrania la inteligencia sobre lanzamientos de misiles rusos, en una guerra donde esos minutos de diferencia definen cuántas personas llegan a un refugio.
Lo que pasó en 48 horas: Kharkiv, Kiev y 19 regiones atacadas
Según Zelensky, Rusia atacó a Ucrania con más de 100 armas desde la tarde del lunes 12 de octubre. Entre los daños, un edificio residencial en Kharkiv quedó destruido: cuatro personas murieron a pesar de una operación de rescate que se extendió toda la noche, y 41 resultaron heridas solo en esa ciudad.
Los ataques continuaron la madrugada del martes: una mujer resultó herida en el distrito de Darnytskyi, en Kiev; un dron impactó un edificio residencial en Murovane, cerca de Leópolis; una persona murió y al menos otras dos resultaron heridas en el distrito de Fastiv, en la región de Kiev; y 14 personas resultaron heridas cuando un dron impactó una institución educativa en Rivne. «Durante este tiempo, los rusos han atacado tanto nuestras instalaciones energéticas como nuestra infraestructura crítica, enviando señales absolutamente claras de que no tienen intención de abstenerse de ataques sobre Ucrania», dijo Zelensky.
La otra cara: 604 drones ucranianos sobre Rusia en una noche
El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, reportó que sus fuerzas lanzaron durante la misma noche «ataques coordinados […] contra instalaciones militar-industriales ucranianas, centros logísticos, infraestructuras ferroviarias y portuarias, así como buques implicados en la entrega de carga militar a Ucrania», incluido un granelero alcanzado en el estuario del río Bug, cerca del puerto de Mykolaiv.
Rusia también informó haber derribado 604 drones ucranianos de largo alcance sobre 15 regiones rusas y el mar de Azov en esa misma noche. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobyanin, dijo que 417 de esos drones apuntaron a la región de Moscú —65 fueron interceptados cerca de la capital rusa—, mientras que en la región de Kaluga una escuela, dos casas particulares y un auto resultaron dañados.
La guerra que no se ve: Yandex, Wildberries y la «hipoteca» tecnológica
Detrás de los misiles y los drones sobre ciudades hay otra campaña, menos visible, que Ucrania lleva meses desarrollando contra la economía digital rusa. Entre el 8 y el 9 de octubre, drones ucranianos impactaron dos centros de datos de Yandex —el «Google ruso»—, primero en Sásovo (región de Riazán) y un día después en Kaluga. Fue, en parte, una respuesta a los bombardeos rusos que a fines de septiembre habían alcanzado al menos ocho centros de datos en territorio ucraniano.
Ese ataque no fue aislado. Desde el 18 de julio de 2026, Ucrania viene golpeando de forma sistemática los almacenes y la red logística de Wildberries, la plataforma de comercio electrónico conocida como el «Amazon ruso». The Guardian y Reuters calculan que esos ataques dejaron inutilizado o destruido alrededor del 20% de su capacidad de almacenamiento. La conexión con Yandex no es casual: su nube, correo y almacenamiento sostienen buena parte del funcionamiento de Wildberries, Ozon, T-Bank, los Ferrocarriles Rusos y el portal inmobiliario Cian, de modo que un golpe a los centros de datos repercute en cadena sobre todo ese ecosistema.
Las sanciones occidentales que debían frenar el acceso ruso a chips de inteligencia artificial tuvieron, al menos en parte, una salida lateral: según el medio ruso IXBT, Yandex siguió sumando equipos mediante «importación paralela» a través de terceros países. Bloomberg documentó un caso puntual: la farmacéutica india Shreya Life Sciences vendió a Rusia 1.111 servidores Dell con chips Nvidia de IA, por unos 300 millones de dólares, entre abril y agosto de 2024, con la carga saliendo de Malasia y pasando por India antes de llegar a territorio ruso.
El impacto económico en Rusia
El Ministerio de Defensa ucraniano defiende esta estrategia con un argumento de desgaste: estos golpes obligan al Kremlin a destinar dinero, recursos técnicos y defensa antiaérea a proteger y reparar su retaguardia digital y logística, en lugar de volcarlos al frente de batalla. Los números, al menos hasta ahora, acompañan esa lógica.
| Efecto | Dato |
|---|---|
| Déficit del presupuesto federal ruso (primer semestre de 2026) | ~US$67.000 millones |
| Pérdidas estimadas de Wildberries y sus vendedores | Hasta US$1.180 millones (solo daños directos) |
| Capacidad de almacenamiento de Wildberries perdida o inutilizada | ~20% |
| Negocios que pidieron refinanciar deuda tras los ataques | ~300, según Sberbank |
VTB y Sberbank, los principales acreedores de Wildberries y de los Ferrocarriles Rusos, ya sienten el golpe en sus carteras: a fines de julio, Sberbank advirtió que podría necesitar aumentar sus reservas para préstamos incobrables. Una fuente cercana al Kremlin le dijo a Reuters que se viene «una ola de quiebras» y que no hay fondos disponibles para rescatar a los vendedores afectados, con una factura potencial de cientos de miles de millones de dólares. El comercio electrónico —una de las pocas áreas que todavía sostenía a una economía rusa estancada tras cuatro años y medio de guerra— está hoy en recesión.
El diésel ruso que Trump decidió importar
La campaña ucraniana contra las refinerías rusas tuvo, además, una derivación inesperada en la política interna estadounidense. Trump responsabilizó a esos ataques —y no a la guerra liderada por Estados Unidos en Irán— por los precios récord del diésel en su país, y el viernes previo al anuncio de la tregua llegó a un acuerdo con el presidente ruso Vladimir Putin para importar diésel ruso, en un intento de bajar los precios del combustible antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos.
Alemania juzga el sabotaje al Nord Stream
A la par de esta nueva escalada, la justicia alemana retomó este miércoles 14 de octubre un capítulo pendiente de la guerra: el juicio contra el exmilitar ucraniano Serguí Kuznetsov, acusado de liderar el sabotaje al gasoducto ruso Nord Stream en 2022. El Tribunal Superior Hanseático de Hamburgo lo acusa de haber integrado, junto a otras seis personas, un grupo que alquiló un velero con documentos falsos y colocó explosivos en el gasoducto, cerca de la isla danesa de Bornholm, en el mar Báltico. Se le imputa un crimen de guerra por el uso de métodos de combate prohibidos contra objetivos civiles —penado con un mínimo de tres años de cárcel según el código penal alemán— y la provocación de una explosión. Kuznetsov fue detenido en agosto de 2025 durante unas vacaciones en Italia.
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