El presidente estadounidense publicó un respaldo exaltado en Truth Social, rompiendo con la tradición de no intervenir en elecciones extranjeras. Fuentes políticas dicen que esperó a tener datos de encuestas antes de mojarse.
El presidente Donald Trump respaldó públicamente al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu el 18 de octubre, dándole un impulso al acosado líder nueve días antes de unas reñidas elecciones parlamentarias. Pero según fuentes políticas consultadas por el medio israelí Maariv, Trump se abstuvo de hacerlo hasta que los datos de encuestas internas indicaron que Netanyahu tenía una posibilidad real de ganar.
La carta en Truth Social
En una extensa publicación dirigida «Al Gran Pueblo de Israel», Trump sostuvo que cualquier líder que no fuera Netanyahu sería el «líder equivocado», y lo describió como «una Gran Primer Ministro Guerrero y un Socio por la Paz» frente a Irán.
Al Gran Pueblo de Israel:
Bibi Netanyahu ha sido una Gran Primer Ministro Guerrero y un Socio por la Paz aún mayor en la lucha contra la República Islámica de Irán, con su cántico de 51 años: «¡Muerte a Israel, muerte a América! Destruiremos al Pequeño Satanás y al Gran Satán.» ¿Qué país puede sobrevivir cuando se permiten decir cosas así porque, al final, siempre acaban siendo verdad? Habría sido solo cuestión de tiempo que Irán pusiera en práctica esa ominosa frase, pero han sido destruidos sistemáticamente, tanto militar como financieramente, y a menos que cambien sus hábitos rápidamente, pronto terminaremos el trabajo.
Si Israel tiene al líder equivocado, que sería cualquiera que no sea Bibi, Estados Unidos tendrá que hacer este trabajo nosotros mismos, y yo no estoy dispuesto a hacerlo. Bibi Netanyahu ha sido fuerte, valiente y brillante frente a una enorme oposición, incluida la que viene incluso de Israel. A pesar de todo eso, ha resistido y, de hecho, ¡ha prosperado!
He visto a Bibi en los momentos más difíciles. Hombres o mujeres normales en esas situaciones se habrían marchitado bajo la presión — Pero Bibi no se marchitó, de hecho se hizo más fuerte, y mantiene esa misma Fuerza hoy en día. Este es el tipo de socio que Estados Unidos de América exige a Israel, un país por el que ha hecho tanto.
Por favor, que esta carta sirva para representar mi Respaldo Completo y Total a Bibi Netanyahu en su próxima carrera de reelección como Primer Ministro de Israel. ¡BIBI NETANYAHU NUNCA TE FALLARÁ! Gracias por su atención a este asunto.
Netanyahu, el primer ministro israelí con más años en el cargo, agradeció públicamente: «Juntos, terminaremos el trabajo», escribió en redes sociales.
El respaldo está en línea con la tendencia de Trump a intervenir en elecciones extranjeras para reforzar a sus aliados, pero supone una ruptura radical con las normas de política exterior estadounidenses de larga data: los presidentes de EE.UU. generalmente evitaron respaldar explícitamente a líderes extranjeros en elecciones.
El dato que cambia la lectura: Trump esperó a ver las encuestas
Según fuentes políticas familiarizadas con los contactos entre ambos equipos, Trump dudó antes de respaldar públicamente a Netanyahu. Una de las razones habría sido su experiencia en las elecciones húngaras, donde apoyó a Viktor Orban, quien después perdió: las fuentes dijeron que Trump no quería volver a apostar por un candidato que pudiera perder.
Funcionarios del Likud, el partido de Netanyahu, dijeron en cambio que nunca hubo duda de que Trump lo respaldaría, y que la única pregunta era cuándo. «El simple hecho de que Trump se hubiera abstenido hasta ahora de expresar explícitamente su apoyo aumentó el impacto mediático del anuncio», sostuvieron. Otro funcionario del partido fue más lejos: «Quienes concluyeron del silencio de Trump que no tenía intención de apoyar a Netanyahu crearon expectativas que resultaron infundadas, convirtiendo un respaldo esperado en un gran acontecimiento informativo.»
Una relación que pasó de la tensión al elogio sin fisuras
El respaldo llega después de meses de roce entre ambos líderes, sobre todo por la guerra conjunta contra Irán. Trump había mostrado cada vez menos paciencia con el conflicto, avanzando hacia altos el fuego con Irán y Hezbolá en Líbano a pesar de las objeciones israelíes, y llegó a admitir después que había llamado en privado a Netanyahu «loco» por las acciones de Israel en Líbano. En su carta de respaldo, sin embargo, Trump solo tuvo elogios para el primer ministro, calificándolo de «Socio por la Paz en la lucha contra la República Islámica de Irán».
Netanyahu marca distancia: «No dependemos de la aprobación estadounidense»
El mismo 18 de octubre, Netanyahu volvió a dar una rueda de prensa con periodistas después de más de un año sin hacerlo, apenas nueve días antes de las elecciones, en un esfuerzo por asegurar los 61 escaños que necesita su bloque en la Knéset. Durante más de una hora expuso su visión de seguridad y diplomacia, pero uno de los pasajes más comentados fue cuando marcó los límites de su relación con Washington.
«Los objetivos que me propongo no dependen de la aprobación estadounidense. Nuestra necesidad de eliminar la amenaza nuclear y la amenaza general de Irán se sostiene por sí sola. Y en la medida necesaria, actuaremos de forma independiente también. Ya lo hemos hecho, y si es necesario, lo haremos de nuevo.»
Benjamin Netanyahu, en conferencia de prensaNetanyahu dijo que en el pasado no le había pedido permiso a Trump para actuar contra Irán, sino que le había informado de los planes israelíes y le había ofrecido la oportunidad de unirse. También vinculó la continuidad de la campaña contra Irán a la ventana de oportunidad que ofrece la presidencia de Trump, advirtiendo que después podría llegar a Washington un presidente más hostil hacia Israel —razón por la cual, dijo, Israel busca ampliar su red de alianzas con más países.
La crítica desde dentro: «Bibi, el títere»
No todos en Israel recibieron el respaldo con gratitud. El diputado Avigdor Liberman, líder de Yisrael Beytenu, acusó a Trump de intentar gobernar Israel a través de «Bibi, el títere».
«Estamos viendo cosas aquí que nunca habíamos visto antes. Trump dice: ‘No atacará en Beirut porque yo le dije que no lo hiciera’, y dice: ‘Bibi hará todo lo que yo le diga’.»
Avigdor Liberman, diputado de Yisrael BeytenuLiberman aclaró que valora lo que Trump hizo por Israel, pero insistió en la soberanía del proceso electoral: «La decisión es una decisión de los ciudadanos de Israel… somos un país independiente y soberano, y debemos comportarnos como un país independiente y soberano.»
Lo que está en juego el 27 de octubre
Las elecciones del 27 de octubre son vistas ampliamente como un referéndum sobre el liderazgo de Netanyahu. Buena parte de la sociedad israelí le atribuye responsabilidad por no haber evitado los ataques liderados por Hamás el 7 de octubre de 2023 y por el aislamiento diplomático casi sin precedentes que sufrió Israel durante la guerra en Gaza que siguió. Pese a eso, Netanyahu y sus aliados aparecen codo a codo con sus opositores en las encuestas.
Muchos israelíes todavía elogian a Trump por haber ayudado a negociar el frágil alto el fuego con Hamás que permitió la liberación de los rehenes el año pasado. Pero otros lo ven hoy como un líder impredecible que, a su juicio, flaqueó en medio de la guerra con Irán que Israel esperaba seguir sosteniendo —el mismo conflicto que la opinión pública estadounidense también observa con cada vez más distancia: una encuesta de The New York Times y la Universidad de Siena encontró el año pasado, por primera vez desde 1998, que una proporción algo mayor de votantes estadounidenses simpatiza con los palestinos que con los israelíes.
El respaldo «Completo y Total» de Trump llega envuelto en elogios sin matices, pero el dato que circula entre fuentes políticas —que esperó a ver las encuestas antes de pronunciarse— cuenta una historia distinta a la de la lealtad incondicional que ambos líderes se atribuyen públicamente. Netanyahu, mientras tanto, se asegura de remarcar en la misma semana que actuará sin pedir permiso a nadie, ni siquiera al hombre que acaba de llamarlo insustituible.
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