Mano depositando Estrella de David en urna electoral de Israel.

Israel vota el martes: el plebiscito sobre Netanyahu

Israel vota el martes: el plebiscito sobre Netanyahu
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Israel vota el martes: el plebiscito sobre Netanyahu

El próximo 27 de octubre, Israel celebra las primeras elecciones desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y los más de dos años de guerra que siguieron en Gaza. Las encuestas, con sus matices y su margen de error, coinciden en algo poco habitual para un país acostumbrado a empates técnicos: el bloque de Netanyahu viene perdiendo terreno semana a semana.

La Knéset, el Parlamento israelí, tiene 120 bancas, y para formar gobierno se necesita una mayoría de 61. Por el sistema proporcional y la extrema fragmentación partidaria de Israel, la pregunta relevante nunca es «quién gana», sino qué bloque de partidos logra sumar esa mayoría. Esta elección, además, tiene un peso simbólico que pocas tuvieron antes: es el primer veredicto electoral directo sobre cómo Benjamín Netanyahu manejó la guerra desde el ataque de Hamás, con él mismo todavía bajo juicio por corrupción y con una orden de arresto de la Corte Penal Internacional pesando sobre su figura.

Lo que dicen las dos encuestas más recientes

Una encuesta de Canal 12 —la cadena más vista del país, sin alineamiento con el gobierno actual— ubica a la formación centroderechista liderada por Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor israelí, como primera fuerza con 23 escaños, por delante del Likud de Netanyahu, en 19. Una segunda medición de Maariv/Lazar Research, publicada el 23 de octubre, confirma la misma tendencia con números algo distintos: el partido de Eisenkot (Yashar) obtiene 21 bancas sin cambios respecto a la semana anterior, mientras que el bloque de coalición de Netanyahu se redujo a 48 escaños —tres menos que la semana previa— frente a 54 de la oposición.

El reparto de bancas, según Maariv (23 de octubre)
  • Likud (Netanyahu): 19
  • Yashar (Eisenkot): 21
  • B’Yachad (Naftali Bennett): 15
  • Los Demócratas (izquierda): 10
  • Yisrael Beitenu (Avigdor Liberman): 8
  • Shas y Sionismo Religioso: 8 y 7
  • Judaísmo Unido de la Torá y Poder Judío/Otzma Yehudit: 7 cada uno
  • Reservistas/Nuevo Partido Económico: 4, al filo del umbral
  • Partidos árabes (Lista Conjunta + Ra’am): en torno a 14

El umbral que puede cambiarlo todo

Israel exige superar el 3,25% de los votos para entrar a la Knéset, y en esta elección hay varios partidos bailando justo alrededor de esa línea. El Pueblo de Israel, de Ofer Winter, ya quedó afuera en la encuesta de Maariv con un 3% exacto. El Partido Reservistas-Económico está apenas por encima del umbral, y si no llega a cruzarlo el día de la votación real, la proyección completa se reacomoda: la coalición de Netanyahu subiría a 50 bancas, la oposición sionista a 56, y los partidos árabes quedarían con 14. En un sistema donde unos pocos miles de votos deciden si un partido entra o no al Parlamento, ese tipo de umbral puede terminar siendo, en los hechos, más determinante que cualquier diferencia ideológica entre los bloques grandes.

Netanyahu pierde en cualquier escenario de cara a cara

Más allá del reparto de bancas por partido, la encuesta de Maariv midió también enfrentamientos directos por la jefatura de gobierno, y ahí el panorama para Netanyahu es todavía más duro: Eisenkot lo supera 49% a 41%, y Bennett —que en la medición anterior estaba empatado con él en 43%— ahora lo supera 45% a 43%. Frente a Avigdor Liberman, Netanyahu sigue arriba, aunque la diferencia se redujo a 44% contra 39%. Es el primer ministro más longevo de la historia de Israel, y en este momento pierde contra prácticamente cualquier rival directo que las encuestas le pongan enfrente.

61
bancas necesarias para formar gobierno, de 120 totales
48 vs 54
coalición de Netanyahu vs. oposición, según Maariv
81%
de israelíes seguros de que van a votar el martes
60%
prefiere un gobierno de unidad antes que otra elección si hay empate

El voto árabe, una variable que puede sorprender

Uno de los datos más interesantes de la encuesta de Maariv es el salto en la intención de voto firme entre los votantes árabes israelíes: del 74% al 81% en apenas dos semanas, prácticamente igualando ya el promedio nacional. Si esa intención se traduce en votos reales el martes, la Lista Conjunta y Ra’am podrían terminar con una bancada más grande que la que tienen hoy —y, con ella, una llave potencialmente decisiva para cualquier mayoría alternativa a Netanyahu—. El problema para el «bloque de cambio» es que parte de sus propios aliados potenciales se niegan, por ahora, a formar gobierno apoyándose en partidos árabes, lo que podría dejar sobre la mesa una mayoría matemática que nadie esté dispuesto a usar.

Lo que la mayoría de los israelíes realmente quiere

El 60% de los israelíes preferiría que se forme un gobierno de unidad si las elecciones no producen un resultado claro, frente a solo un 23% que preferiría ir a otra elección. — Encuesta Maariv/Lazar Research, 19-22 de octubre de 2026

Ese dato dice algo importante sobre el humor social israelí después de dos años de guerra: el cansancio con la inestabilidad política parece pesar más, para la mayoría, que la pureza ideológica de un bloque puro. Del lado de la coalición de Netanyahu, la proporción que preferiría otra elección antes que un gobierno de unidad bajó de 32% a 25% en pocos días —una señal de que incluso parte de su propio electorado empieza a priorizar la estabilidad por encima de la lealtad al líder—.

Una nota de cautela necesaria

Las dos encuestas citadas —Canal 12 y Maariv— tienen un margen de error de entre 3% y algo más, con muestras de alrededor de mil personas cada una, y Maariv, además, documenta en su propia metodología tasas de respuesta bajas (30-45%) típicas de las encuestas online y telefónicas actuales. Israel tiene, históricamente, una larga lista de elecciones donde las encuestas finales no acertaron el resultado exacto, sobre todo en los márgenes estrechos entre bloques. Estos números son una fotografía de la semana previa a la votación, no una predicción garantizada del resultado del martes.

Más allá de qué bloque termine formando gobierno, esta elección ya cumplió una función que las anteriores no tuvieron: convertirse, de hecho, en el primer juicio electoral directo de los israelíes sobre la gestión de la guerra más larga y más costosa que el país atravesó en décadas. Las encuestas pueden estar equivocadas en el número exacto de bancas. Lo que parecen estar captando con bastante consistencia, encuesta tras encuesta, es un humor social que ya no es el mismo que eligió a Netanyahu antes del 7 de octubre.


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Fuentes: Encuesta de Canal 12 (Israel), octubre de 2026. Encuesta de Maariv/Lazar Research, realizada entre el 19 y el 22 de octubre de 2026 sobre una muestra de 1.048 personas, margen de error del 3%. Cobertura de Al-Monitor y Al Jazeera sobre la disolución de la Knéset y el camino hacia las elecciones de octubre de 2026.

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