Mientras toda la atención mediática se concentra en el Congreso, Estados Unidos renueva simultáneamente 36 gobernaciones estatales y tres territoriales. Es la elección de poder ejecutivo más grande que tiene el país fuera de una presidencial — y buena parte de la carrera hacia 2028 ya se está jugando, en silencio, dentro de ella.
El 3 de noviembre de 2026, además de decidirse quién controla la Cámara de Representantes y el Senado, Estados Unidos va a renovar 39 gobernaciones: 36 en estados y tres en territorios (Guam, las Islas Marianas del Norte y las Islas Vírgenes). Es, de lejos, la elección de gobernadores más grande de todo el ciclo electoral de cuatro años del país, y suele quedar eclipsada por la batalla por el Congreso —injustamente, porque el poder real que concentra un gobernador sobre la vida cotidiana de la gente es, en muchos sentidos, más directo e inmediato que el de cualquier legislador federal—.
Por qué un gobernador pesa tanto como parece poco
Un gobernador estadounidense no es una figura decorativa ni un intermediario entre la gente y Washington: es el jefe ejecutivo completo de su estado, con poder de veto sobre leyes, control del presupuesto estatal, manejo de la Guardia Nacional, designación de jueces en muchos estados y autoridad directa sobre áreas que afectan la vida diaria de forma mucho más palpable que una votación en el Congreso federal —salud pública, educación, policía, infraestructura, impuestos estatales—. Y hay un poder adicional, menos visible pero enorme: en la mayoría de los estados, el gobernador tiene voz decisiva sobre el redibujado de los distritos electorales («redistricting») tras cada censo, lo cual determina, durante la década siguiente, qué tan competitivo o seguro es cada distrito legislativo. Controlar una gobernación, en otras palabras, no es solo ganar un cargo: es asegurar influencia sobre el mapa político completo del estado durante años.
El factor que vuelve especial a esta elección: la ola de salidas obligadas
Lo que hace particularmente significativo este ciclo es la cantidad de gobernadores que llegan al límite legal de mandatos y no pueden volver a presentarse, lo que garantiza una renovación completa de liderazgo en varios de los estados más poblados e influyentes del país. Entre los que dejan el cargo por límite de mandato figuran Gavin Newsom en California, Ron DeSantis en Florida, Gretchen Whitmer en Michigan, Brian Kemp en Georgia, Mike DeWine en Ohio y Jared Polis en Colorado, además de otros nueve estados y dos territorios. A eso se suman retiros voluntarios, como los de Kim Reynolds en Iowa, Tim Walz en Minnesota y Tony Evers en Wisconsin, lo que deja un número inusualmente alto de sillas completamente abiertas, sin ventaja de titularidad para ningún candidato.
Varios de estos gobernadores salientes no se están retirando de la política nacional, sino preparando el terreno para una futura candidatura presidencial. Gavin Newsom confirmó públicamente que evaluará un salto a la carrera presidencial una vez terminen las elecciones de mitad de mandato de 2026. Gretchen Whitmer y JB Pritzker —este último buscando la reelección en Illinois— vienen siendo mencionados de forma constante como posibles candidatos demócratas para 2028. Para estas figuras, el resultado de 2026 no es solo sobre su propio estado: es la última gran vidriera nacional antes de que arranque, de hecho, la carrera presidencial siguiente.
Noreste: nueve estados, el bastión demócrata más consolidado
Connecticut, Maine, Maryland, Massachusetts, New Hampshire, Nueva York, Pensilvania, Rhode Island y Vermont renuevan su gobernación en esta región, la de mayor densidad demócrata del país. La mayoría de sus titulares busca la reelección —Ned Lamont en Connecticut, Wes Moore en Maryland, Maura Healey en Massachusetts, Kathy Hochul en Nueva York, Josh Shapiro en Pensilvania, Phil Scott en Vermont—, lo que convierte a esta región en la más estable del mapa. La excepción es Maine, donde Janet Mills llega al límite de mandato y deja una silla abierta en un estado que, como ya se vio en la disputa paralela por el Senado, viene de atravesar una interna demócrata turbulenta. En Rhode Island, el actual gobernador Dan McKee perdió directamente la renominación de su propio partido, un dato inusual que anticipa una contienda más abierta de lo habitual para la región.
Medio Oeste: el epicentro de las sillas vacías
Illinois, Iowa, Michigan, Minnesota, Nebraska, Ohio y Wisconsin completan esta región, y es aquí donde se concentra la mayor cantidad de gobernaciones sin titular defendiéndolas. Michigan y Ohio pierden a sus gobernadores por límite de mandato —Whitmer y DeWine, respectivamente—, mientras que Iowa, Minnesota y Wisconsin quedan abiertas por retiro voluntario de Kim Reynolds, Tim Walz y Tony Evers. Solo Illinois, con JB Pritzker buscando la reelección, y Nebraska, con Jim Pillen, mantienen a sus titulares en carrera. Es, en términos de renovación de liderazgo, la región con el cambio más profundo de todo el país: cinco de sus siete estados eligen un gobernador completamente nuevo.
Sur: el bastión republicano que también se renueva
Alabama, Arkansas, Florida, Georgia, Oklahoma, Carolina del Sur, Dakota del Sur, Tennessee y Texas conforman esta región, históricamente la de mayor dominio republicano del país. Varios gobernadores de peso llegan al límite de mandato: Kay Ivey en Alabama, Ron DeSantis en Florida, Brian Kemp en Georgia, Kevin Stitt en Oklahoma, Henry McMaster en Carolina del Sur y Bill Lee en Tennessee, lo que deja seis sillas abiertas en una sola región. La salida de DeSantis es particularmente simbólica: cierra el ciclo de un gobernador que construyó una plataforma nacional propia y compitió en las primarias presidenciales republicanas de 2024. Entre quienes sí buscan la reelección figuran Sarah Huckabee Sanders en Arkansas, Larry Rhoden en Dakota del Sur y Greg Abbott en Texas, donde la gobernación convive este año con la ya mencionada disputa por el Senado entre Ken Paxton y James Talarico.
Oeste: la región más numerosa, con California como la joya mayor
Alaska, Arizona, California, Colorado, Hawái, Idaho, Kansas, Nevada, Nuevo México, Oregón y Wyoming forman la región con más gobernaciones en juego de todo el país: once en total. El dato más resonante es California, donde Gavin Newsom deja el cargo por límite de mandato tras ocho años al frente del estado más poblado de la unión —y, como ya se mencionó, con la vista puesta en una posible candidatura presidencial—. También dejan el cargo por límite de mandato Mike Dunleavy en Alaska, Jared Polis en Colorado, Laura Kelly en Kansas —vigente en paralelo a la disputa senatorial del estado—, Michelle Lujan Grisham en Nuevo México y Mark Gordon en Wyoming. Entre quienes buscan la reelección aparecen Katie Hobbs en Arizona, Josh Green en Hawái, Brad Little en Idaho, Joe Lombardo en Nevada y Tina Kotek en Oregón.
Los tres territorios, la parte menos cubierta del mapa
Guam, las Islas Marianas del Norte y las Islas Vírgenes de Estados Unidos completan las 39 gubernaturas en disputa, aunque sus habitantes no tienen representación con voto pleno en el Congreso federal ni participan en la elección presidencial. En Guam y en las Islas Vírgenes, sus gobernadoras y gobernador actuales —Lou Leon Guerrero y Albert Bryan Jr., respectivamente— llegan también al límite de mandato, mientras que en las Islas Marianas del Norte David Apatang no busca la reelección. Son elecciones que reciben una fracción mínima de la cobertura mediática nacional, pese a decidir el liderazgo ejecutivo completo de comunidades de cientos de miles de personas.
Noreste (9): Connecticut, Maine, Maryland, Massachusetts, New Hampshire, Nueva York, Pensilvania, Rhode Island, Vermont.
Medio Oeste (7): Illinois, Iowa, Michigan, Minnesota, Nebraska, Ohio, Wisconsin.
Sur (9): Alabama, Arkansas, Florida, Georgia, Oklahoma, Carolina del Sur, Dakota del Sur, Tennessee, Texas.
Oeste (11): Alaska, Arizona, California, Colorado, Hawái, Idaho, Kansas, Nevada, Nuevo México, Oregón, Wyoming.
Territorios (3): Guam, Islas Marianas del Norte, Islas Vírgenes de EE.UU.
El Congreso decide si Trump gobierna con margen o con freno durante los próximos dos años. Pero los gobernadores deciden algo que dura mucho más: quién diseña los mapas electorales de la próxima década, quién administra la vida cotidiana de cientos de millones de personas, y quién llega a 2028 con el perfil nacional suficiente para dar el salto más grande de todos. El 3 de noviembre no se vota solo un Congreso. Se vota, en silencio, buena parte del futuro político del país.
También en Bastión
Bastión se sostiene con trabajo, no con publicidad. Si esto te aportó algo, invitame un café.
☕ Invitame un café