Agente Naranja: el veneno que sigue naciendo en Vietnam

1961-1971 — Vietnam, Laos y Camboya

Agente Naranja: el veneno que sigue naciendo en Vietnam

Estados Unidos roció 11 millones de galones de un herbicida contaminado con la dioxina más tóxica jamás creada. Cincuenta años después, sus efectos genéticos ya llegaron a la cuarta generación.

Entre 1961 y 1971, el ejército de Estados Unidos desplegó sobre Vietnam una de las campañas químicas más devastadoras de la historia moderna: millones de litros de herbicida rociados sobre bosques y zonas habitadas, con el objetivo declarado de reducir la vegetación que ocultaba al enemigo y destruir los cultivos que lo alimentaban. El más conocido de esos químicos fue el Agente Naranja —una mezcla de herbicidas contaminada, en mayor o menor medida, con una de las sustancias más tóxicas y persistentes jamás fabricadas por el ser humano—.

Un arcoíris de venenos

El Agente Naranja fue solo una pieza de una familia más amplia conocida como los «Herbicidas Arcoíris», nombrados así por la banda de color pintada en los tambores que los contenían: Naranja, Verde, Rosa, Azul, Púrpura y Blanco, además de tres variantes distintas del propio Naranja. Cada uno tenía una composición y un propósito diferente. El Agente Azul, por ejemplo, no tenía ninguna relación química con el Naranja —estaba compuesto por arsénico, letal para los humanos y capaz de persistir de forma prácticamente indefinida en el suelo y el agua— y se usó especialmente para destruir cultivos de arroz que alimentaban a las guerrillas del Viet Cong en el valle de A Shau. Se llegaron a pulverizar cuatro millones de galones de Agente Azul entre 1961 y 1971.

Los agentes Rosa, Púrpura y Verde, por su parte, fueron retirados en 1964 por estar contaminados con hasta tres veces más dioxina que el propio Agente Naranja.

Qué es, exactamente, lo que lo hizo tan tóxico

El Agente Naranja combinaba dos herbicidas hormonales: el ácido 2,4-diclorofenoxiacético (2,4-D) y el ácido 2,4,5-triclorofenoxiacético (2,4,5-T). El primero se sigue usando hoy en la agricultura convencional sin mayores objeciones. El problema estuvo en el segundo: su proceso de fabricación, cuando ocurría a altas temperaturas, generaba como subproducto la 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina, conocida por sus siglas como TCDD —el compuesto más peligroso de toda la familia de las dioxinas policloradas, y catalogado como carcinógeno humano—.

En el Agente Naranja, la concentración de TCDD rondaba entre 1 y 15 partes por millón. Los agentes Rosa, Púrpura y Verde, contaminados con hasta 65 ppm, eran todavía peores —lo que explica por qué fueron los primeros en descontinuarse—.

La empresa Monsanto ya advertía en 1962 que el TCDD presente en el Agente Naranja podía ser tóxico. El Comité Asesor Científico del Presidente informó lo mismo al Estado Mayor Conjunto ese mismo año. Registros históricos sobre la producción del Agente Naranja

Lo notable de la dioxina TCDD es que, mientras el resto del Agente Naranja se degradaba con rapidez al exponerse al sol si no quedaba adherido al suelo o la vegetación, ella no lo hacía. Es lo que se conoce como un contaminante orgánico persistente —un «químico eterno»—, capaz de acumularse en los tejidos grasos de animales y personas, y de trasladarse hacia arriba en la cadena alimentaria: alguien que nunca estuvo expuesto directamente puede terminar contaminado igual, simplemente por consumir grasa animal contaminada décadas después de que la guerra terminara.

De defoliante agrícola a arma de guerra

El compuesto en sí no nació para la guerra: se desarrolló en 1940, antes incluso de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial, como defoliante agrícola capaz de matar ciertas plantas mientras dejaba otras intactas. Durante esa guerra, el ejército estadounidense nunca llegó a usar un defoliante químico en combate —pero cuando los primeros asesores militares llegaron a Vietnam del Sur, Estados Unidos ya contaba con un sistema de aplicación listo para usarse. El Reino Unido, además, ya había recurrido al mismo tipo de herbicida contra fuerzas rebeldes en Malasia, sentando un precedente que Washington invocaría para defender la legalidad de la táctica.

El gobierno estadounidense obligó a nueve empresas químicas —entre ellas Dow Chemical y Monsanto— a fabricar el compuesto para uso militar, apelando a la Ley de Producción de Defensa de 1950. A partir de ahí, el Agente Naranja quedó bajo control exclusivo del ejército: transporte, almacenamiento y aplicación.

La Operación Ranch Hand

Las primeras misiones de defoliación se lanzaron en 1961 cerca de la aldea de Dak To. En 1962, mientras las Fuerzas Especiales estadounidenses operaban a lo largo de la frontera con Laos, la Fuerza Aérea lanzó la Operación Ranch Hand: aviones de carga C-123, cargados con 1.000 galones de herbicida cada uno, volaban en formaciones de tres a cinco aparatos para despejar de vegetación los alrededores de carreteras, vías férreas y líneas eléctricas. Si la zona tenía actividad enemiga, aviones de caza o bombarderos abrían camino antes.

El objetivo era simple en el papel: eliminar la cobertura vegetal que usaban el Viet Cong y el Ejército de Vietnam del Norte, exponer bases ocultas y centros de comunicación, y mejorar la visibilidad para rastrear movimientos de tropas. Donde los C-123 no podían operar, se recurría a helicópteros UH-1 y H-34, ya fuera desde barcos o mediante fumigación manual.

19M galTotal de herbicidas arcoíris rociados
11M galCorrespondientes al Agente Naranja
80%Del rocío que quedaba en el dosel de la selva

Para 1965, el ejército estadounidense ya ni siquiera necesitaba autorización presidencial para rociar Agente Naranja, y su uso se intensificó especialmente sobre la Ruta Ho Chi Minh en Laos y la llamada «Zona del Cuello de Cuero», entre la zona desmilitarizada y el río Cam Lo. Bases aéreas como Da Nang, Bien Hoa, Nha Trang, Tan Son Nhut, Phan Rang, Tuy Hoa y Phu Cat sirvieron de base para estas misiones —y siguen contaminadas con el químico hasta el día de hoy—.

Las primeras señales de alarma, ignoradas

La evidencia científica sobre el peligro del compuesto no llegó después: existía desde el principio. Estudios sobre la toxicidad de ambos herbicidas se remontan a 1954. En 1969, la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia instó formalmente al Departamento de Defensa a discontinuar el uso de herbicidas con 2,4,5-T —es decir, del propio Agente Naranja—, algo que finalmente se logró. El ejército pasó entonces al Agente White, un herbicida de Dow sin el contaminante de dioxina, pero con un problema práctico serio: mientras el Naranja defoliaba en cuestión de horas, el White tardaba hasta cuatro meses en lograr el mismo efecto.

Mayo de 1970

La Fuerza Aérea realiza su última misión de defoliación con herbicidas arcoíris.

Febrero de 1971

El Departamento de Defensa anuncia el cese de todas las misiones de destrucción de cultivos. Los agentes Azul y Blanco quedan restringidos a los perímetros de bases militares.

Después de 1971

Los 2,22 millones de galones de Agente Naranja que quedaban sin usar son trasladados por la Fuerza Aérea al atolón de la isla Johnston, en el Pacífico Sur, donde finalmente son incinerados.

El costo humano en Vietnam

Se estima que entre 4 y 5 millones de vietnamitas estuvieron expuestos al Agente Naranja, y más de 3 millones se convirtieron en víctimas directas. La razón por la que sus efectos perduran tanto tiempo tiene que ver con su carácter lipofílico: el compuesto tiene una fuerte afinidad con el tejido graso del cuerpo humano, lo que le permite persistir durante años —con una vida media estimada de hasta 11 años—, siendo detectable en el organismo incluso dos décadas después de la exposición.

La lista de enfermedades asociadas a la exposición es extensa: distintos tipos de cáncer —en especial de piel—, enfermedades hepáticas y tiroideas, diabetes, y trastornos de los sistemas respiratorio, circulatorio, digestivo, endocrino y nervioso. Pero el efecto más devastador de todos es genético: la dioxina actúa como agente mutagénico indirecto, alterando la regulación genética y el desarrollo embrionario a través de un receptor celular (el receptor de hidrocarburos de arilo, AHR), lo que deriva en malformaciones congénitas graves entre los descendientes de las víctimas —parálisis parcial o total, ceguera, sordera, discapacidad intelectual, enfermedades mentales, cáncer y deformidades físicas—.

Víctimas por generación en Vietnam (estimaciones incompletas):

— Más de 150.000 víctimas de segunda generación.

— Alrededor de 35.000 víctimas de tercera generación.

— Cerca de 2.000 víctimas de cuarta generación.

Es uno de los pocos casos documentados en la historia donde un arma química sigue produciendo víctimas nuevas, por vía genética, décadas después de que la guerra terminara.

Los soldados que también quedaron expuestos

El daño no se detuvo en la población vietnamita. Entre 1968 y 1970, al menos 2,6 millones de soldados estadounidenses estuvieron expuestos al Agente Naranja —el Departamento de Asuntos de Veteranos (VA) llegó a estimar que la cifra total podría alcanzar los 2,8 millones sobre el total de 3,8 millones de soldados que pasaron por Vietnam en el período, aunque todavía no se sabe con precisión cuántos tuvieron contacto real con los herbicidas arcoíris—. Tropas aliadas de Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda también resultaron afectadas. De los 300.000 soldados surcoreanos que participaron en el conflicto, se estima que unos 100.000 fueron víctimas de la exposición, y cerca de 20.000 murieron por sus efectos.

Décadas de demandas y compensaciones parciales

A partir de 1979, más de 2,5 millones de veteranos estadounidenses y sus familias iniciaron demandas contra las empresas químicas fabricantes del herbicida. En 1984, un tribunal federal de Nueva York homologó un acuerdo extrajudicial por el cual compañías como Dow Chemical y Monsanto aportaron 197 millones de dólares a un fondo de compensación. En 1996, el gobierno estadounidense reconoció oficialmente los riesgos del compuesto y estableció programas de compensación para sus propios excombatientes. La Administración de Veteranos reconoce hoy 19 condiciones presuntivamente vinculadas a la exposición al Agente Naranja, entre ellas la enfermedad de Hodgkin, distintos linfomas, y cánceres de vejiga, próstata y del sistema respiratorio.

Corea del Sur logró, en 2006, un fallo judicial que obligó a las empresas fabricantes a pagar 62 millones de dólares en gastos médicos para miles de veteranos afectados. Australia y Nueva Zelanda, por su parte, emitieron disculpas públicas y crearon sus propios programas de apoyo. Vietnam, el país que absorbió la mayor parte del daño, siguió documentando durante décadas los casos de segunda, tercera y ya cuarta generación de víctimas —un costo humano que ningún acuerdo económico, hasta hoy, ha logrado compensar del todo.

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