El secretario de Comercio diseñó los aranceles de Trump. Su hijo apostó, a través de su antigua firma de Wall Street, a que la Justicia los anularía — y ganó. Y su familia le debe dinero a la empresa que hoy domina el sistema de pagos digitales de América Latina.
- El arquitecto de los aranceles
- La apuesta que ganó la familia Lutnick
- El déficit que dejaron las devoluciones
- Dynasty Trust A: la deuda que llaman blindaje ético
- La puerta giratoria familiar
- El GENIUS Act: una ley a medida
- Doral: por qué el secretario de Comercio estaba en una cumbre de seguridad
- El mapa más amplio
1. El arquitecto de los aranceles
Howard Lutnick, de 63 años, llegó al gabinete de Donald Trump en enero de 2025 con un currículum construido enteramente en Wall Street: más de tres décadas al frente de Cantor Fitzgerald, la firma financiera neoyorquina que entró a dirigir apenas graduado, en 1983, y que ya lideraba a los treinta años. Fue uno de los mayores donantes de la campaña de Trump y ocupó un cargo clave en el equipo de transición presidencial.
Como secretario de Comercio —cargo que además supervisa la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR)—, Lutnick pasó a ser el responsable directo de ejecutar una de las promesas centrales de campaña de Trump: una escalada arancelaria agresiva, con gravámenes de hasta 20% a todas las importaciones y hasta 60% a los productos chinos, además de amenazas puntuales de hasta 200% contra vehículos fabricados en México.
Ese es el relato oficial. El que sostiene la investigación que sigue es otro: el de un operador financiero que, según describe una fuente cercana al caso, «siempre encontraba la posición con asimetría a su favor» en cada tendencia especulativa de Wall Street, desde las SPAC hasta las criptomonedas — y que llevó exactamente esa misma lógica al Departamento de Comercio.
2. La apuesta que ganó la familia Lutnick
En febrero de 2026, la Corte Suprema de Estados Unidos falló 6-3 contra la mayoría de los aranceles impuestos por Trump mediante poderes de emergencia, obligando al Ejecutivo a devolver lo cobrado indebidamente. Meses antes de ese fallo, Cantor Fitzgerald —ya bajo la dirección de Brandon Lutnick, hijo del secretario de Comercio— había ofrecido a empresas importadoras la posibilidad de vender por adelantado su derecho a un futuro reembolso arancelario, a cambio de entre el 20% y el 30% de lo que esas empresas habían pagado en aranceles.
La apuesta funcionó exactamente como estaba diseñada: la Corte Suprema falló en contra de los aranceles, y Cantor Fitzgerald quedó en condiciones de cobrar el reembolso completo por derechos que había adquirido pagando apenas una fracción de su valor. Los senadores demócratas Elizabeth Warren y Ron Wyden enviaron una carta exigiendo a Brandon Lutnick que revelara los detalles de esas transacciones.
Cantor Fitzgerald, por su parte, sostuvo que había evaluado internamente facilitar este tipo de operaciones para fondos de cobertura, pero que descartó ejecutarlas antes de concretar transacciones — una versión que convive con reportes posteriores, incluida una nota de El Financiero, que describen que la firma efectivamente pagó una porción de los reembolsos a empresas acreedoras y que cobrará el monto total una vez completado el proceso judicial.
3. El déficit que dejaron las devoluciones
Más allá de quién ganó con la anulación judicial, el impacto en las cuentas públicas estadounidenses fue inmediato y severo. Según el informe de cuentas públicas divulgado el 13 de julio de 2026, el gobierno de Estados Unidos ya había reembolsado decenas de miles de millones de dólares a importadores por los aranceles cobrados antes del fallo de febrero.
El Departamento del Tesoro informó que el déficit presupuestario de junio alcanzó los 120.000 millones de dólares, frente a un superávit de 27.000 millones en el mismo mes de 2025 — una reversión completa atribuible, según un funcionario del Tesoro, «casi por completo» a la decisión judicial, concentrada principalmente entre mayo y junio. Desde el inicio del año fiscal en octubre de 2025, los reembolsos acumulados por derechos de aduana llegaron a 81.000 millones de dólares, frente a apenas 5.000 millones en el mismo período del ejercicio anterior.
El efecto se sintió en el balance general: tras una leve reducción del déficit el año pasado gracias al aumento transitorio de la recaudación arancelaria, el saldo negativo volvió a dispararse. En los primeros nueve meses del año fiscal, el déficit acumulado llegó a 1,367 billones de dólares, un 2% más que un año antes — con el agravante de que Estados Unidos destinó más de un billón de dólares solo al pago de intereses de su propia deuda (un alza del 14%), mientras el gasto militar creció un 5% en medio de las tensiones en Medio Oriente.
4. Dynasty Trust A: la deuda que llaman blindaje ético
Cuando Lutnick fue nominado secretario de Comercio, transfirió formalmente su participación en Cantor Fitzgerald a un fideicomiso familiar —la «Dynasty Trust A»— en beneficio de sus cuatro hijos, cumpliendo así con las normas éticas federales que rigen los conflictos de interés de los funcionarios. Formularios completos, protocolo cumplido.
Pero el 18 de marzo de 2026, Bloomberg reveló un dato que había permanecido oculto: ese mismo fideicomiso familiar tomó un préstamo de Tether —la empresa emisora de la stablecoin USDT— para poder financiar esa misma adquisición de participación. El préstamo está garantizado con todos los activos del fideicomiso, incluido el bono convertible que le otorga a Cantor el derecho a adquirir el 5% de Tether.
No es un matiz técnico menor: la familia Lutnick no solo posee una participación en la empresa que emite la stablecoin más usada del mundo. Le debe dinero a esa misma empresa para haber podido comprarla — una deuda financiera directa con un actor privado cuyo futuro regulatorio depende, en parte, de decisiones que hoy pasan por el escritorio del propio secretario de Comercio.
5. La puerta giratoria familiar
Mientras Howard Lutnick asumía en el gabinete, su hijo mayor, Brandon, de 28 años, se convertía en el nuevo presidente y CEO de Cantor Fitzgerald. Antes de ese nombramiento, Brandon había trabajado con la división suiza de Tether, con sede en Lugano, y llegó a describir públicamente su «amistad en crecimiento» con Paolo Ardoino, CEO de la compañía.
La secuencia completa queda así: el padre entra al gabinete que regula las stablecoins. El hijo, que pasó por la propia Tether, termina al frente de la firma que custodia sus reservas y posee una porción de su capital. Los activos del fideicomiso familiar —que ahora incluyen una deuda con Tether— quedan formalmente fuera de la esfera de decisión del padre, pero permanecen dentro de la órbita directa del hijo.
6. El GENIUS Act: una ley a medida
En julio de 2025, Trump firmó el GENIUS Act, la primera legislación significativa sobre stablecoins en la historia de Estados Unidos. Dos disposiciones concretas de esa ley resultan centrales para entender el resto de esta historia.
La primera: el GENIUS Act le otorga a Tether —empresa radicada formalmente en El Salvador— un período de gracia de tres años antes de tener que cumplir con los requisitos regulatorios estadounidenses que la misma ley impone a todos los demás emisores de stablecoins. Ese margen llega en medio de una investigación activa del Departamento de Justicia y el Departamento del Tesoro sobre posibles violaciones antilavado, con evidencia presentada por la senadora Warren señalando que la firma habría sido usada para evadir sanciones por parte de actores vinculados a Rusia, Corea del Norte e Irán — denuncias que Tether niega.
La segunda: la ley establece formalmente que el secretario de Comercio integra el grupo de trabajo presidencial de activos digitales, junto al secretario del Tesoro y el procurador general — es decir, Lutnick tiene asiento directo en la mesa donde se define, hacia adelante, la regulación de las stablecoins.
La gracia regulatoria de tres años está en el texto de la ley. La silla de Lutnick en el grupo de trabajo también está en el texto. La conexión entre ambos elementos no figura escrita en ningún lado — pero, como señala la propia investigación que reconstruye este caso, tampoco hace falta que lo esté.
7. Doral: por qué el secretario de Comercio estaba en una cumbre de seguridad
El 7 de marzo de 2026, en el Trump National Doral de Miami, doce gobiernos del hemisferio firmaron la llamada Carta de Doral. El evento tenía toda la estética de una cumbre de seguridad: uniformes militares, secretarios de Defensa, discurso centrado en cárteles y narcotráfico. Pero entre los funcionarios estadounidenses presentes había un nombre que no encajaba a primera vista en ese marco — Howard Lutnick, secretario de Comercio, no de Defensa.
Brasil procesó 89.000 millones de dólares en stablecoins ese mismo año. En Argentina, con una de las tasas de inflación más altas del mundo de forma histórica, más del 40% de la población adulta ya usa stablecoins como resguardo cotidiano de valor — no como especulación, sino como infraestructura financiera diaria para gente que no confía en su moneda local.
Tether invierte activamente en esa expansión regional: en 2025 puso capital en Parfin, una plataforma de activos digitales con sede en Río de Janeiro, para ampliar el uso institucional de USDT. Desde que Javier Milei ganó las elecciones en Argentina en 2023 con su promesa de dolarizar la economía y cerrar el Banco Central, Tether viene comunicando públicamente que el «dólar cripto» podría impulsar ese proceso — al punto de que en 2026 el debate sobre si Argentina debería directamente «tetherizar» su economía, en lugar de dolarizarla en el sentido clásico, llegó al propio Congreso argentino.
Los países que firmaron la Carta de Doral comparten, más allá de su alineamiento ideológico con Trump, un mismo perfil: economías que ya abrieron o están abriendo activamente sus mercados a los activos digitales, con alta demanda de stablecoins — Argentina por su historia inflacionaria, Ecuador ya dolarizado, El Salvador como primer país en adoptar Bitcoin como moneda legal, Paraguay con su industria minera de criptomonedas. Los ausentes de la lista —Brasil, Colombia, México— son, no casualmente, los que tienen marcos regulatorios propios más sólidos o mantienen mayor distancia de Washington en este momento.
El relato oficial de este bloque de acuerdos hemisféricos —conocido como «el Escudo»— habla de narcotráfico y migración, y esa dimensión es real. Pero la dimensión ausente de los comunicados de prensa es otra: el Departamento de Comercio, que administra el acceso a mercados, la inversión extranjera y los acuerdos tecnológicos, estaba sentado en esa mesa en la persona de un funcionario cuya familia le debe dinero a la empresa que domina el sistema de pagos digitales de la región — y cuyo hijo dirige, precisamente, la firma que custodia las reservas de esa misma empresa.
8. El mapa más amplio
China lleva más de una década construyendo infraestructura financiera en América Latina: puertos, bancos de desarrollo, inversión en energía y minería, con el megapuerto de Chancay en Perú —inaugurado en 2024 y operado por una empresa estatal china— como su símbolo más visible. El yuan digital, además, ya se explora en varios países de la región como alternativa al sistema SWIFT.
Lo que Washington construye en paralelo —en parte a través del Escudo de las Américas, en parte a través de la arquitectura financiera que rodea a Tether y al GENIUS Act— funciona como una respuesta a esa expansión china, pero de un tipo particular: no busca reemplazar al yuan digital con dólares físicos, sino con dólares digitales — stablecoins, USDT. Una forma de hegemonía monetaria que no requiere bancos centrales cooperativos ni acuerdos intergubernamentales formales. Solo necesita que la gente común de Buenos Aires, Asunción o San José siga guardando sus ahorros en USDT porque no confía en su propia moneda.
La historia pública de Howard Lutnick empieza, según el relato que repite Trump, en las torres del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001. Pero el patrón de fondo que atraviesa cada uno de los episodios documentados aquí —los aranceles, el fideicomiso, Tether, Doral— es mucho más antiguo que eso, y mucho más simple: un operador financiero que, en cada posición que toma, se asegura de quedarse con la certeza para sí mismo, mientras deja la incertidumbre —y ahora también el costo fiscal— del lado de todos los demás.
También en Bastión
→ Tether, tungsteno y Trump: el gobierno como negocio familiar
Bastión se sostiene con trabajo, no con publicidad. Si esto te aportó algo, invitame un café.
☕ Invitame un café