Bombas verdes:
el rearme que pagan los ahorristas
Si tenés un fondo de pensión o un seguro de vida en Europa, es posible que estés financiando misiles. Sin saberlo. A través de fondos catalogados como «sostenibles», «éticos» y de «transición climática». El rearme europeo tiene un modelo de negocio — y vos sos parte de él.
Thibault trabaja como técnico en MBDA, el mayor fabricante europeo de misiles. En un video promocional de la empresa, dice con orgullo: «Ver que un misil sale de nuestras fábricas para luego ser entregado a las fuerzas armadas hace que mi trabajo sea sumamente concreto — tengo una parte de la responsabilidad». Lo que Thibault probablemente no sabe es que los productos de su empleador han fulminado escuelas, mezquitas y campos de refugiados en Gaza, dejando más de 500 muertos, entre ellos unos 100 niños.
MBDA, con una lista de pedidos de 44.000 millones de euros, no habla de eso en sus materiales de comunicación. Habla de su código ético, de campañas de sensibilización sobre identidad de género y neurodiversidad, de proyectos de reforestación y preservación de napas freáticas. Y de sus «prácticas de ecodiseño» del material bélico para «reducir el impacto ambiental en el origen».
Misiles ecológicos. Bombas verdes. El rearme europeo tiene un problema de imagen — y la solución que encontró es tan obscena como ingeniosa.
Cómo las armas se convirtieron en inversión «ética»
Los criterios ESG — Ambientales, Sociales y de Gobernanza — nacieron para orientar el capital hacia inversiones responsables. Fondos de pensión, seguros de vida, planes de ahorro: todo el dinero de los pequeños ahorristas europeos debía fluir hacia empresas que respetaran el medio ambiente, los derechos humanos y la buena gobernanza.
Hasta que la guerra de Ucrania cambió las prioridades.
Desde febrero de 2022, el número de fondos ESG vinculados con la industria del armamento nuclear aumentó más del 50%. La Comisión Europea tomó una decisión de consecuencias enormes: declaró que «las finanzas sostenibles en la Unión Europea eran compatibles con la inversión en el sector de defensa». Ciertas armas nucleares, armas incendiarias y municiones de uranio empobrecido pasaron a considerarse inversiones «éticas».
Los tanques, los cañones, los aviones de combate, los proyectiles y otros programas de vigilancia son ahora inversiones sostenibles. Solo las armas prohibidas siguen siendo tabú.
— Decisión de la Comisión Europea, 2024
El resultado es que un pequeño ahorrista francés que invirtió en un fondo de «transición climática» o de «desarrollo sostenible» puede estar — sin saberlo — financiando a Elbit Systems, el mayor fabricante de armas de Israel, implicado en la destrucción de tierras agrícolas en Gaza.
Un consorcio de periodistas reveló que entre 2021 y 2025 se invirtieron 120.000 millones de euros procedentes de fondos «verdes» de bancos como Crédit Agricole, Crédit Mutuel, Banque Populaire y Caisse d’Épargne en la industria de las armas — entre ellas, las armas involucradas en Gaza. La Comisión Europea justificó estas inversiones alegando su contribución a la «sostenibilidad social». Los ahorristas no fueron consultados.
800.000 millones de euros públicos y privados para el rearme
El rearme europeo no es solo política de defensa. Es un modelo de negocio cuidadosamente arquitectado para canalizar dinero público y privado hacia la industria armamentística — con el contribuyente europeo como financista involuntario y el pequeño ahorrista como combustible adicional.
El plan ReArm Europe prevé 800.000 millones de euros de inversión pública. Francia sola acumula 708.000 millones a través de sus dos últimas leyes de programación militar. Dinero del contribuyente que va directamente a fabricantes de armas.
Bpifrance — el banco público de inversión francés — lanzó en octubre de 2025 una campaña para que los ciudadanos inviertan en armamento a través de sus planes de jubilación y seguros de vida. Inversiones particularmente arriesgadas y sin garantías de rentabilidad.
En 2025, las empresas de tecnología de defensa vieron un aumento del 132% en inversiones de capital de riesgo en Europa — el mayor crecimiento de todos los sectores. Una startup de drones fundada en 2024 ya vale más de 1.000 millones de euros.
120.000 millones de euros de fondos «verdes» de bancos populares franceses invertidos en armamento entre 2021 y 2025. Los ahorristas no sabían que sus fondos de pensión compraban acciones de fabricantes de misiles.
Para completar el esquema, tres mecanismos adicionales coronan el sistema: un «fondo de innovación en defensa» de 400 millones de euros para adquirir participaciones en startups prometedoras; un «acelerador de defensa» para orientar sus decisiones estratégicas; y un «préstamo DEF’FI» para cubrir sus necesidades de liquidez. El banco público se jacta de una «operación puerta a puerta» dirigida a cientos de empresas para comunicarles este «maná financiero».
Pocos sectores industriales se benefician de tasas de crecimiento de la facturación comparables con las de la industria armamentística.
— Claude Serfati, economista especialista en industria del armamento
Cómo se convence a la sociedad de que la guerra es progreso
La canalización del dinero no ocurre en el vacío. Requiere un trabajo previo de normalización cultural y mediática que prepare al ciudadano para aceptar que financiar armas es algo razonable — incluso deseable.
Los lectores de L’Express, Le Point y Le Parisien hojean catálogos promocionales de máquinas militares. Los oyentes de France Culture aprenden «cómo preparar a los hombres para la guerra». Los suscriptores de Le Monde leen series de cinco entregas tituladas «Los gastos militares, palanca del crecimiento». La Revisión Estratégica Nacional 2025 francesa clama por «una economía que se prepare para la guerra».
El exministro de Defensa Sébastien Lecornu, preocupado por «eliminar los últimos cerrojos culturales y reglamentarios», declaró ante inversores en el Ministerio de Economía que la inversión militar no era «sucia». La Secretaría General de Defensa recomienda que el Estado se asegure de que las normas ESG no disuadan a los inversores de financiar empresas de armamento.
Una de cada dos empresas no vinculadas con el sector militar desearía desarrollarse dentro de él. Renault lanzó un proyecto de drones militares. Mistral IA se asoció con el Ministerio de las Fuerzas Armadas.
La mecánica es clara: primero se normalizan las armas como inversión ética. Luego se movilizan los ahorros de los ciudadanos. Luego las startups de defensa reciben financiación y son absorbidas por los grandes grupos militares. Y el ciclo se cierra con contratos estatales plurianuales garantizados — porque «pocos sectores se benefician de tasas de crecimiento comparables».
Lo que no aparece en los prospectos de inversión
Lo que los prospectos de inversión no mencionan es el costo real del rearme — no en euros, sino en vidas, en medio ambiente y en oportunidades perdidas.
El complejo militar-industrial por sí solo representa el 5,5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Alcanzar el umbral del 3,5% del PIB para el gasto militar que establece la OTAN equivaldría a emitir 2.330 millones de toneladas de CO2 equivalente para 2030 — un consumo anual cercano al de Brasil y Japón juntos. Los mismos fondos que se llaman «de transición climática».
Los gastos públicos en educación, transporte y comunicaciones generan retornos económicos y sociales mucho mayores que el armamento. Las empresas no usan cazas Rafale para producir otra cosa. Los hogares no consumen misiles. Financiar la salud o la vivienda genera tres veces más empleos que los sectores de producción militar, gracias a sus vínculos con otras ramas de la economía.
Los que dicen que no
No todo el mundo acepta en silencio. En el Salón Aeronáutico de Bourget, 4.000 personas se congregaron para oponerse a los «mercaderes de la muerte». Estibadores en Génova — con un cortejo de 50.000 personas en las calles — bloquearon envíos de material militar destinado a Israel. Sus compañeros en Marsella, Tánger, Suecia y Bélgica hicieron lo mismo.
El Observatorio Francés de Armamento creó una red de vigilancia ciudadana y formó a personas para investigar las actividades de las empresas militares. La coalición «Guerra contra la Guerra», fundada en 2025, intenta movilizar a la sociedad civil. La perspectiva de que Renault fabrique drones militares está generando movimientos entre sus trabajadores.
Tony Fortin, responsable del Observatorio, aboga por transparencia obligatoria en las exportaciones militares. «Países Bajos hace públicas las licencias de exportación en dos semanas. Alemania tiene supervisión parlamentaria para todas las licitaciones que superen 25 millones de euros.» En Francia, la comisión parlamentaria creada en 2023 para controlar las exportaciones es, en su opinión, «una cáscara vacía».
Para cerrar
El «gran rearme» que la Unión Europea presenta como necesidad de seguridad es también — y principalmente — un modelo de negocio. Un sector fuertemente subvencionado por el Estado, con contratos plurianuales garantizados, creciendo a tasas que ninguna otra industria iguala, financiado con dinero público y con los ahorros de jubilación de millones de europeos que no saben que sus fondos «sostenibles» compran acciones de fabricantes de misiles.
La obscenidad no está solo en que se fabriquen armas — las armas siempre existieron. La obscenidad está en el lenguaje. En llamar «ético» a un fondo que compra Elbit Systems. En hablar de «ecodiseño» de misiles. En que un técnico diga orgulloso que tiene «parte de la responsabilidad» sin saber que sus productos mataron 100 niños en Gaza.
Como recuerda el economista Claude Serfati, las ganancias de la industria armamentística están amenazadas por la paz. Eso lo dice todo sobre los incentivos del sistema.
Y vos, que leés esto con tu fondo de pensión en algún banco europeo — quizás ya sabés la respuesta a la pregunta que nadie te hizo: ¿en qué querés que inviertan tus ahorros?
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☕ Invitame un caféFuentes principales: Le Monde Diplomatique — investigación sobre fondos ESG y armamento (2026). Bloomberg, análisis de fondos ESG vinculados a armamento nuclear (agosto 2025). Bpifrance, informe «¿A las armas, dirigentes?» (octubre 2025). Declaraciones de Claude Serfati y Tony Fortin. Revisión Estratégica Nacional Francia 2025.
Este artículo tiene propósito periodístico e informativo.
