El día que el presidente
estafó con un tuit
El 14 de febrero de 2025, el presidente de Argentina publicó un mensaje en sus redes sociales promocionando una criptomoneda. Cinco horas después lo borró. Para entonces, decenas de miles de personas habían perdido sus ahorros. Esta es la historia de cómo ocurrió, quién lo sabía y por qué nadie lo impidió.
El 14 de febrero de 2025, mientras el mundo celebraba San Valentín, 74.698 personas estaban a punto de perder todo su dinero. No por amor. Por un tuit. Un solo mensaje de tres minutos cambiaría la vida de miles de inversores para siempre. Y la persona que lo escribió no era cualquier influencer de criptomonedas. Era el presidente de una nación.
Esta no es la historia de una estafa común. Es la historia de cómo el poder más alto de un Estado puede convertirse en el instrumento de un fraude financiero. De cómo se construyeron meses de reuniones secretas, visitas no registradas y pagos que nadie puede explicar para que un hombre llegara a publicar, desde su cuenta oficial verificada, el código de contrato de una criptomoneda que estaba a punto de colapsar.
Y es también la historia de las advertencias que nadie quiso escuchar. Porque las hubo. Con nombre, apellido y documentación.
Alguien sabía.
Nadie hizo nada.
Una semana antes del 14 de febrero, Diógenes Casares, experto en finanzas descentralizadas y cofundador de Stream Finance, circulaba entre sus contactos un informe inquietante. Había escuchado rumores sobre una criptomoneda vinculada a Milei que estaba a punto de lanzarse. Los desestimó internamente. Le parecía imposible que un presidente hiciera algo así.
El analista estadounidense Nick O’Neill fue más explícito. Afirmó con lo que él llamó «100% de certidumbre» que el equipo de Milei había trabajado durante semanas en el lanzamiento de un token. Que había pagos involucrados. Sus advertencias circularon en los espacios especializados del mundo cripto.
Santiago Siri, uno de los referentes más reconocidos del ecosistema blockchain argentino, vio el 30 de enero la foto que Milei publicó con un desconocido estadounidense llamado Hayden Davis y escribió en X una pregunta que hoy suena profética: «¿Será este un ñato que será usado para armar una Milei coin? Esperemos no sea otro CoinX».
CoinX fue una plataforma de inversión digital que Milei promocionó en 2022, cuando era diputado. Prometía rendimientos de hasta 8% mensual en dólares. La Comisión Nacional de Valores la comparó con un esquema Ponzi. Miles de inversores resultaron afectados. Milei dijo que no sabía. Nadie verificó. Nadie aprendió nada.
Pero la advertencia más documentada, la más concreta, la que llegó con pruebas en la mano al corazón mismo del gobierno, fue la que hizo Maximiliano Firtman. Programador, periodista especializado en tecnología y uno de los expertos más respetados del ecosistema cripto argentino.
En octubre de 2024, cuando se anunció el Tech Forum que reuniría a Milei con los organizadores del esquema, Firtman publicó en X sus hallazgos sobre los antecedentes fraudulentos de los organizadores del evento. Al día siguiente recibió una llamada. Era Demián Reidel, jefe del Consejo de Asesores del presidente.
«El 18 de octubre recibo un llamado de Demián Reidel, donde en buenos términos me dijo que el tuit había llegado al presidente. Me preguntó si tenía más información. Le hice una especie de informe. Le mandé un informe por WhatsApp con links sobre el historial de actividades de Terrones Godoy y Novelli.»
Reidel recibió el informe. Agradeció la información con una frase que Firtman no olvidaría: «No te debo un café, te debo un trago.» Y al día siguiente, el presidente asistió al Tech Forum exactamente como estaba previsto. Hayden Davis y su familia lo aplaudían desde la primera fila.
Meses de reuniones.
Solo cuatro declaradas.
Lo que el público vio el 14 de febrero fue el resultado de meses de trabajo en las sombras. La Comisión Investigadora del Congreso documentó 16 reuniones entre los promotores de $LIBRA y el entorno presidencial. Solo cuatro de esas reuniones fueron registradas en el Registro Público de Audiencias de Gestión de Intereses, como exige la ley.
Las doce reuniones restantes ocurrieron. Hay registros de ingreso a Casa Rosada y la Quinta de Olivos que lo prueban. Simplemente no se declararon. Alguien decidió que no era necesario que el público supiera quiénes entraban a negociar con el presidente y su entorno.
Mauricio Novelli entra por primera vez a Casa Rosada. Lo autoriza la Secretaría General de la Presidencia. Se queda cuatro horas y media. Volvería nueve veces más.
Novelli entra a Casa Rosada junto a Hayden Davis por primera vez. También lo autoriza la Secretaría General de la Presidencia. La reunión no se registra en el sistema público.
Tech Forum en el Hotel Libertador. Milei se reúne con Davis y Julian Peh de KIP Protocol. Reidel, que había recibido el informe de Firtman un día antes, no sube al escenario. Milei sí.
Novelli y Davis vuelven a Casa Rosada. Según fuentes consultadas por La Nación, ese día se discutió el borrador de un acuerdo que convertiría a Davis en «representante exclusivo del Estado argentino» para todo lo relacionado con blockchain e inteligencia artificial.
La foto. Milei publica una selfie con Davis en Casa Rosada, presentándolo como asesor en blockchain. Ese mismo día se registran transferencias millonarias entre los involucrados. Catorce días después, $LIBRA.
19:01 horas.
El tuit que destruyó 286 millones.
El 14 de febrero de 2025, a las 18:58, Hayden Davis creó el token $LIBRA en la blockchain de Solana. En silencio. Sin anuncios. Sin publicidad. Solo el contrato desplegado, esperando.
Tres minutos después, a las 19:01, el presidente Javier Milei publicó simultáneamente en X, Instagram y Facebook un mensaje promocionando $LIBRA como «un proyecto privado para fondear pequeñas empresas y emprendimientos argentinos». El mensaje incluía algo que solo podía conocer alguien del círculo más íntimo del proyecto: el código del contrato. 43 caracteres alfanuméricos que identifican el token en la blockchain.
«Quiero presentarles $LIBRA, una criptomoneda dedicada a incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando a pequeñas empresas y trabajos argentinos. El mundo quiere a Argentina. [código de contrato]. Viva la libertad, carajo!»
Lo que ocurrió a continuación fue documentado segundo a segundo por los analistas de blockchain. Y lo que documentaron destruye cualquier relato de inocencia.
22 segundos antes de que Milei publicara su tuit, ya se habían ejecutado 87 transacciones por un total de 13,5 millones de dólares. Alguien conocía el código de contrato antes de que el presidente lo publicara. Alguien apostó antes de que el resto del mundo pudiera siquiera ver el mensaje.
Ese dato es crucial. El código de contrato no era información pública. Era la información más sensible del lanzamiento. Y había personas que la tenían 22 segundos antes de que el presidente la publicara en sus redes oficiales.
El efecto fue inmediato y brutal. El valor de $LIBRA pasó de 0,000001 dólares a 5,20 dólares. Un aumento del 1.200% en 40 minutos. El FOMO —el miedo a quedarse afuera— hizo el resto. Miles de personas, viendo que el presidente de Argentina respaldaba una criptomoneda, corrieron a comprar. A las 19:40, la capitalización de mercado alcanzó los 4.400 millones de dólares.
Y entonces llegó el tirón de alfombra.
Las nueve cuentas fundadoras, que poseían el 70% del circulante, comenzaron a vender masivamente. En cuestión de horas retiraron entre 87 y 90 millones de dólares. El valor de $LIBRA se desplomó un 85%. Luego un 95%. El medio especializado CoinDesk lo describió con precisión brutal: «La mayor y más rápida destrucción de riqueza en la historia del comercio de criptomonedas.»
A la medianoche, siete horas después de su tuit, Milei lo borró. Y publicó un nuevo mensaje:
«No estaba interiorizado de los pormenores del proyecto. Al enterarme de los problemas que estaban teniendo, decidí eliminar el posteo.»
¿El presidente de una nación no estaba «interiorizado» de una criptomoneda que promocionó desde sus cuentas oficiales verificadas, incluyendo el código de contrato que solo podían conocer los insiders del proyecto? La pregunta quedó flotando. Sin respuesta oficial que la sostuviera.
74.698 personas.
286 millones de dólares evaporados.
Detrás de cada número hay historias que los porcentajes no pueden transmitir. La mayor pérdida individual registrada fue de 5.253.438 dólares: más de cinco millones perdidos por una sola persona que confió en el respaldo presidencial. 36 billeteras tuvieron pérdidas superiores al millón de dólares. 498 personas perdieron entre 100.000 y un millón. 3.144 perdieron entre 10.000 y 100.000.
Las víctimas estaban en al menos seis países. En Argentina, la plataforma Ripio reportó 1.329 ciudadanos afectados. En Estados Unidos, que resultó ser el país más afectado, ya se tramitaba una demanda colectiva ante la jueza Jennifer Rochon en el Distrito Sur de Nueva York.
Solo nueve billeteras ganaron dinero. Las de los fundadores. Las mismas personas que tenían el código de contrato 22 segundos antes de que el presidente lo publicara.
El movimiento total de dinero fue de más de 1.500 millones de dólares en transacciones. Se pagaron más de 20 millones solo en comisiones a los sistemas de intercambio. Una operación de esta escala no se improvisa en horas. Se planifica durante meses.
La «auto-investigación»
diseñada para no encontrar nada.
Al día siguiente del colapso, Hayden Davis apareció públicamente. Lejos de disculparse, culpó al gobierno argentino por «retirar su apoyo pese a los compromisos previos». La frase era una bomba: el creador de la criptomoneda admitía públicamente que el gobierno había comprometido su apoyo y que había habido compromisos previos. Eso no describe a un presidente «no interiorizado».
El gobierno anunció que investigaría. Creó una Unidad de Tareas de Investigación por decreto y puso a trabajar a la Oficina Anticorrupción. El resultado fue catalogado posteriormente, con una sola palabra, por un ex funcionario que participó del proceso.
«La OA no tomó una sola declaración testimonial. Ni una. No realizó una sola medida respecto a los movimientos entre billeteras virtuales. No hubo peritajes informáticos. No se investigó cómo llegó el número de contrato al presidente.»
La Unidad de Tareas de Investigación fue disuelta en apenas tres meses. Sin informe final. Sin resultados públicos. Sin rendición de cuentas. La Comisión Investigadora del Congreso llegó a una conclusión tan breve como demoledora: «La UTI y la OA operaron como barreras institucionales destinadas a neutralizar el control.»
El gobierno no investigó el escándalo. Montó una estructura que simulara investigarlo mientras lo protegía.
¿Negligencia o
la estafa perfecta?
Diana Mondino fue canciller de Argentina durante el primer año del gobierno de Milei. Alguien, en otras palabras, con conocimiento directo del funcionamiento interno del poder. En agosto de 2025, en una entrevista con Al Jazeera, dijo lo que muchos pensaban pero pocos se atrevían a decir en voz alta:
«El presidente no debería haber publicado ese enlace. O no es muy inteligente… o era una especie de corrupto.»
Viniendo de alguien que fue parte de su propio gobierno, esas palabras pesan toneladas. Y plantean con una claridad brutal las dos únicas opciones posibles.
Opción 1: El presidente de Argentina fue tan negligente, tan descuidado, tan irresponsable, que promocionó una criptomoneda sin investigarla, incluyendo información privilegiada como el código del contrato, todo desde sus cuentas oficiales verificadas, después de meses de reuniones con sus promotores, sin saber lo que hacía.
Opción 2: Sabía exactamente lo que hacía.
En cualquiera de los dos casos, el resultado es el mismo:
74.698 personas perdieron sus ahorros.
Y nadie en el gobierno respondió por ello.
El fiscal federal Eduardo Taiano imputó formalmente a Milei el 22 de febrero por estafa, tráfico de influencias y negociaciones incompatibles con la función pública. En noviembre de 2025, la Comisión Investigadora del Congreso presentó un informe de 205 páginas que recomendó evaluar si el presidente incurrió en «mal desempeño en el ejercicio de sus funciones» — la causal constitucional para un juicio político.
Pero la historia de $LIBRA no empieza el 14 de febrero. Empieza meses antes, con un texano de 35 años sin huella digital, una red de intermediarios argentinos con acceso directo a Casa Rosada, y una hermana que autorizó reuniones que nadie debería haber autorizado.
Esa historia la contamos en el capítulo siguiente.
También en Bastión
→ Hayden Davis: el hombre que dijo controlar a Milei
Este artículo se basa en el informe final de la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados de Argentina (noviembre de 2025), declaraciones judiciales ante el fiscal Eduardo Taiano, registros de ingreso a Casa Rosada y la Quinta de Olivos, análisis de blockchain publicados por especialistas independientes, y artículos de investigación de La Nación, CoinDesk, The New York Times y otros medios. Las imputaciones mencionadas son de carácter judicial y no implican condena. La causa sigue abierta.
