Agosto de 2026 — Ottawa / Jerusalén
Canadá le niega la visa al que pidió enterrar palestinos
Arieh King, viceintendente de Jerusalén, dice que lo persiguen por antisemita. Su propio historial de declaraciones cuenta otra historia.
El gobierno de Canadá canceló, el 21 de agosto de 2026, la autorización electrónica de viaje (eTA) de Arieh King, viceintendente de Jerusalén (la parte occidental de la ciudad) y fundador del Israel Land Fund. King tenía previsto hablar en un evento de recaudación de fondos en Toronto el 25 de agosto, organizado por el grupo activista Israel Now. Las autoridades canadienses no dieron explicación pública —»por leyes de privacidad no podemos hablar de casos individuales», respondió Inmigración, Refugiados y Ciudadanía Canadá (IRCC) ante la consulta del Jerusalem Post—, pero la cancelación llegó apenas días después de una campaña de organizaciones de derechos humanos que pedían exactamente eso.
Quién pidió la revocación, y por qué
La Legal Centre for Palestine (LCP) y la International Centre of Justice for Palestinians (ICJP) presentaron ante los ministros de Seguridad Pública e Inmigración de Canadá una solicitud formal para declarar a King inadmisible. La Hind Rajab Foundation, por su parte, radicó una denuncia penal ante la Policía Montada (RCMP) por presuntos crímenes de guerra, y después una solicitud de procesamiento ante el propio Departamento de Justicia de Estados Unidos, antes de un viaje de King previsto para el 31 de agosto.
Canadá ya tiene, según reportes de las propias organizaciones que impulsaron el reclamo, una política formal de sanciones y prohibiciones de entrada contra más de 30 figuras de colonos extremistas israelíes por motivos similares. King no es, en ese sentido, un caso aislado ni una novedad en la política canadiense: es uno más dentro de un mecanismo ya existente.
Quién es Arieh King
King, ciudadano británico-israelí, vive en el asentamiento de Ma’ale HaZeitim, dentro del barrio palestino de Ras al-Amud, en Jerusalén Este ocupada. Es una de las figuras más identificadas con el movimiento colono en esa zona, y fundador del Israel Land Fund, una organización dedicada a adquirir propiedades palestinas para asentar población judía en Jerusalén Este —la misma lógica de «ocupar, poblar» que ya documentamos en otras notas de esta serie sobre el patrón de expansión israelí—.
Las declaraciones que Canadá tuvo en cuenta
El reclamo de «persecución antisemita» que King y sus aliados vienen sosteniendo choca de frente con su propio historial público de declaraciones, documentado por múltiples medios internacionales.
En diciembre de 2023, según reportó Middle East Eye, King publicó en X que el ejército israelí debía «enterrar vivos» a cientos de civiles palestinos capturados en Gaza, describiéndolos como «nazis musulmanes» y sugiriendo que había que «acelerar el ritmo» del proceso.
La referencia a Amalek no es un detalle menor ni aislado: es el mismo pasaje —que ordena exterminar «a hombre y mujer, niño y lactante, buey y oveja»— que también invocó públicamente el propio primer ministro Benjamín Netanyahu al describir a sus enemigos actuales. Que ambos usen el mismo código bíblico de aniquilación total no es coincidencia de vocabulario: es un marco de referencia compartido en la cúpula de este espacio político.
Otras declaraciones documentadas de King:
— Que el objetivo debe ser que «el máximo de judíos posea el máximo de tierra».
— Calificó a los palestinos de «estafadores natos» («natural swindlers»).
— Fue investigado por la policía y condenado por la Unión Europea por incitar violencia y terror contra la UNRWA, la agencia de la ONU para refugiados palestinos.
— En 2022, asistió a un acto en conmemoración de Meir Kahane, el rabino extremista fundador del partido Kach —designado entidad terrorista en Canadá— y que promovía la segregación racial y la deportación de árabes.
El organizador del evento: otro nombre con historial
El evento de Toronto donde King iba a hablar estaba organizado por Meir Weinstein, director de Israel Now, quien se describe a sí mismo como «discípulo leal» de Kahane y cofundó la sección canadiense de la Jewish Defence League (JDL) —organización que el FBI describió como «grupo terrorista de extrema derecha» en Estados Unidos—.
Precisión necesaria
Señalar y rechazar estas declaraciones específicas de King —y su historial de vínculos con figuras y organizaciones designadas como extremistas o terroristas en distintos países— no equivale a rechazar al pueblo israelí, a la religión judía, ni a la existencia del Estado de Israel. Son categorías completamente distintas. La confusión deliberada entre ambas —presentar la consecuencia de declaraciones documentadas como si fuera persecución identitaria— es, en sí misma, una estrategia para blindar de crítica a funcionarios específicos por lo que dicen y hacen, no una defensa legítima de ninguna comunidad.
Un patrón, no un caso aislado
King se suma a una lista ya larga de figuras israelíes de extrema derecha con declaraciones de deshumanización explícita hacia la población palestina, documentadas con nombre y fecha en los últimos tres años: el ministro Itamar Ben-Gvir proponiendo en agosto de 2026 «matar a 30 o 40 palestinos cada noche» porque «no son personas»; el entonces ministro Amichai Eliyahu planteando en noviembre de 2023 el lanzamiento de una bomba nuclear sobre Gaza como «una opción», pese a que la propia geografía de la región —Gaza está a menos de un kilómetro de la ciudad israelí de Sderot— haría que la nube radiactiva resultante afectara directamente al propio territorio israelí. En los tres casos, la sanción interna fue mínima o inexistente: Ben-Gvir sigue siendo ministro en funciones; Eliyahu fue suspendido temporalmente de las reuniones de gabinete, sin perder su cargo; King, hasta la revocación de su visa canadiense, no había enfrentado ninguna consecuencia por parte de su propio gobierno.
Es el mismo patrón de impunidad que esta serie viene documentando desde hace semanas: la condena, cuando llega, se queda en el plano simbólico —una suspensión, un comunicado, en el mejor de los casos una prohibición de entrada a un puñado de países—, mientras quienes pronuncian estas declaraciones continúan en sus cargos, con poder real de decisión sobre millones de vidas.
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