1888-2025
Cronología completa de la historia del cine
Del kinetoscopio de Edison a la inteligencia artificial generativa: 137 años de un arte que nunca dejó de reinventar su propio lenguaje.
El cine es, entre todas las artes, la más joven y la que más rápido mutó su propio lenguaje: en poco más de un siglo pasó de ser una curiosidad de feria a convertirse en la industria cultural más grande del planeta, atravesando guerras mundiales, revoluciones tecnológicas y, en los últimos años, la disrupción del streaming y la inteligencia artificial. Esta es la cronología completa de esas transformaciones.
Louis Le Prince filma Roundhay Garden Scene en el jardín de la casa de sus suegros, en Leeds, Inglaterra —apenas 1,66 segundos de metraje, considerados la película más antigua que se conserva—. Un dato ayudó a fechar la escena con precisión: diez días después del rodaje, murió Sarah Whitley, su suegra, una de las protagonistas de la filmación. Le Prince había buscado antes financiamiento de Thomas Edison para su proyecto, pero fue advertido sobre la tendencia de Edison a apropiarse de ideas ajenas, y la colaboración nunca se concretó. En 1890, dos años después de filmar esta escena, Le Prince desapareció sin dejar rastro al subir a un tren en Francia —un misterio nunca resuelto—, dejando a Edison como el nombre que la historia terminaría asociando con el nacimiento del cine.
Thomas Edison y William Dickson desarrollan el kinetoscopio, un visor individual que permitía ver imágenes en movimiento, sin proyección ni pantalla compartida.
Los hermanos Auguste y Louis Lumière realizan en París la primera proyección pública y cobrada de la historia, con el cinematógrafo —el nacimiento simbólico del cine como lo conocemos—.
Georges Méliès dirige Viaje a la Luna, pionera en efectos especiales y en narrativa de ciencia ficción, con su icónica imagen del cohete incrustado en el ojo de la Luna.
Edwin S. Porter dirige Asalto y robo de un tren, una de las primeras películas en usar montaje narrativo continuo para contar una historia con giros argumentales.
Los empresarios Harry Davis y John P. Harris abren en la calle Smithfield de Pittsburgh el primer nickelodeon de éxito masivo —un local con apenas 96 butacas donde se cobraban cinco centavos («a nickel») por función, de ahí el nombre—. El primer día asistieron 450 personas; al segundo, más de 1.500 hicieron fila. Entre las películas que proyectaba estaba, precisamente, Asalto y robo de un tren. El modelo se multiplicó de forma explosiva: solo en Pittsburgh abrieron más de cien locales similares en los años siguientes, y miles en todo Estados Unidos hacia 1910, transformando al cine en el primer entretenimiento verdaderamente masivo y popular de la historia.
Winsor McCay estrena Gertie el Dinosaurio, uno de los primeros hitos de la animación con personaje propio.
D.W. Griffith estrena El nacimiento de una nación, técnicamente innovadora en el montaje narrativo pero profundamente controvertida por su contenido racista —generó protestas en su estreno y sigue siendo objeto de debate crítico—.
Griffith estrena Intolerancia, en parte como respuesta a las críticas recibidas por su film anterior —una superproducción con cuatro historias entrelazadas de distintas épocas históricas—.
Se estrena El gabinete del Dr. Caligari, punto de partida del expresionismo alemán, con su estética distorsionada y pesadillesca.
Charles Chaplin, Buster Keaton y Harold Lloyd consolidan la comedia física muda como género de masas —Chaplin estrena El chico (1921) y Keaton, El maquinista de la General (1926)—.
Nosferatu (F.W. Murnau) y El acorazado Potemkin (Serguéi Eisenstein) consolidan, respectivamente, el expresionismo alemán y el montaje soviético como escuelas de vanguardia influyentes.
El cantor de jazz se convierte en la primera película con sonido sincronizado de éxito comercial masivo, marcando el fin de la era del cine mudo.
Se entrega la primera ceremonia de los Premios de la Academia (los Oscar). En paralelo, Hollywood termina de consolidar el sistema de estudios que dominaría la industria durante las siguientes dos décadas.
Edad dorada de los grandes géneros clásicos: el western, el musical y el cine negro (film noir), consolidados por el propio sistema de estudios.
King Kong populariza masivamente la técnica de animación stop-motion en los efectos especiales.
Se estrenan, el mismo año, Lo que el viento se llevó y El mago de Oz —dos de las producciones más emblemáticas de toda la era dorada—.
Orson Welles estrena Ciudadano Kane, que redefine el lenguaje visual del cine con su uso de la profundidad de campo, los flashbacks y el montaje no lineal.
Casablanca consolida el romance dramático de guerra como género de enorme popularidad.
La Corte Suprema de EE.UU. falla contra los grandes estudios en el caso United States v. Paramount Pictures, obligándolos a desprenderse de sus cadenas de cines propias y poniendo fin al monopolio vertical del sistema de estudios clásico.
Roberto Rossellini estrena Roma, ciudad abierta, punto de partida del neorrealismo italiano —cine rodado en locaciones reales, con actores no profesionales, retratando la posguerra—. Vittorio De Sica continuaría la escuela con Ladrón de bicicletas (1948).
Akira Kurosawa estrena Rashomon, que gana el León de Oro en Venecia y abre por primera vez las puertas de Occidente al cine japonés —Yasujirō Ozu consolidaría esa internacionalización con Cuentos de Tokio (1953)—.
François Truffaut (Los 400 golpes) y Jean-Luc Godard (Sin aliento) inauguran la Nouvelle Vague francesa, con montaje discontinuo, rodajes en exteriores y una ruptura deliberada con las convenciones narrativas clásicas.
Bonnie y Clyde, de Arthur Penn, suele marcarse como el punto de arranque del «Nuevo Hollywood»: una generación de directores jóvenes —Coppola, Scorsese, Spielberg, entre otros— que fusiona la sensibilidad autoral europea con el entretenimiento de estudio.
Francis Ford Coppola estrena El Padrino, uno de los grandes hitos artísticos y comerciales de esta camada de directores.
Tiburón, de Steven Spielberg, suele considerarse el primer gran «blockbuster» de verano de la historia moderna del cine.
Star Wars, de George Lucas, termina de inaugurar la era del blockbuster y del merchandising cinematográfico a gran escala.
La masificación del videoclub y el formato VHS transforma por completo la forma de consumir cine, permitiendo por primera vez ver películas en el hogar fuera de la sala —y dando lugar, en paralelo, a un fuerte auge del cine independiente estadounidense, impulsado por distribuidoras como Miramax—.
Expansión y consolidación de los grandes festivales internacionales (Cannes, Sundance, Venecia) como plataformas clave de descubrimiento de nuevas voces.
Jurassic Park, de Steven Spielberg, introduce los efectos de CGI fotorrealista a gran escala, cambiando para siempre la industria de efectos visuales.
Toy Story, de Pixar, se convierte en el primer largometraje de animación generado íntegramente por computadora.
Titanic, de James Cameron, se convierte en la película más taquillera de la historia hasta ese momento.
Se estrena la primera película de Harry Potter, iniciando una de las franquicias más taquilleras de la década.
Iron Man da inicio formal al Universo Cinematográfico de Marvel (MCU), el modelo de «franquicia interconectada» que redefiniría la producción de blockbusters durante más de una década.
Se consolida el cine con producciones transnacionales y coproducciones globales, en paralelo al crecimiento explosivo de la taquilla en mercados como China e India.
Netflix estrena House of Cards, su primera producción original propia, iniciando la transformación del servicio de un simple catálogo de streaming a un estudio productor por derecho propio.
Se intensifica la «guerra del streaming», con el lanzamiento de Disney+, HBO Max y otras plataformas compitiendo directamente con Netflix y Amazon por contenido original y derechos de catálogo.
La pandemia de COVID-19 cierra las salas de cine a nivel global durante meses, acelerando drásticamente el estreno directo en plataformas y el declive definitivo del videoclub físico.
La inteligencia artificial generativa empieza a impactar de forma concreta en guiones, efectos visuales y producción —un tema que además detonó, en 2023, una huelga histórica de guionistas y actores en Hollywood (WGA y SAG-AFTRA), en gran parte centrada en regular su uso—.
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