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Discurso completo de Australia ante la ONU

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Discurso completo de Australia ante la ONU

Transcripción completa del discurso pronunciado por el primer ministro Anthony Albanese el 24 de septiembre de 2026.

Colegas, esta noche quiero hablarles de que tenemos que trabajar juntos en torno a los desafíos que tenemos por delante: cambio climático, tecnología emergente, así como también el desmoronamiento de las reglas internacionales. Hace ocho decenios, la ciudadanía y los líderes de nuestros países pronunciaron una promesa solemne para con las generaciones futuras.

Habiendo vivido el sufrimiento indecible de dos conflictos mundiales devastadores a lo largo de su vida, se comprometieron a evitar que ocurriera otro. Los pioneros que construyeron esta institución desde los escombros de la guerra, entre los cuales había australianos, también tenían que hacer frente a dos verdades: los horrores del Holocausto y el horror sin precedentes de las armas nucleares. Un nivel de maldad y una escala de destrucción que eran inimaginables un decenio antes. Y en lugar de hacer la vista gorda ante la realidad, nuestros líderes se unieron para hacerle frente.

En lugar de rendirse ante el miedo de adentrarse en represalias o de dejarlo todo entre manos del destino, se aunaron para reafirmar su fe en la humanidad. Y es fundamental que se garantice la dignidad, así como también el valor de cada individuo, en la soberanía de cada nación también, y también en la capacidad y en la responsabilidad que nos cabe a todos de llevar a la práctica la Declaración de los Derechos Humanos. Participando del diálogo para crear confianza y entendernos, y que todo esto también pase del dicho al hecho. En este momento, tenemos que reforzar y modernizar los sectores del Sistema de Naciones Unidas que ayudan a construir paz y a fomentar el desarrollo económico y la sostenibilidad, la soberanía, la prosperidad y la paz.

Nunca hay que darlas por sentadas; hay que alimentarlas y protegerlas. Hay que apoyar los puestos de trabajo, los hogares, las escuelas, los servicios de atención médica, que son la expresión por excelencia del compromiso de las Naciones Unidas para con el avance económico y social de todos los pueblos. Sabemos perfectamente que la forma de minimizar un conflicto es crear prosperidad, oportunidades y justicia económica de las que depende la paz duradera. Esto pasa por cooperar en torno a los desafíos más apremiantes que encaran los países soberanos y crear soluciones que funcionan para la ciudadanía.

Esto fue el principio fundacional de las Naciones Unidas. Y para los líderes que se reúnen esta semana aquí, es la prueba que tenemos que pasar. Ya sea que hablemos de cambio climático o de inteligencia artificial, siempre es tentador decir que nuestra generación hace frente a desafíos que nuestros predecesores no podrían ni haberse imaginado, al tiempo que hacemos frente a un mundo que no reconocemos. Sin embargo, las transformaciones que se operaron en los últimos ocho decenios no han cambiado las cuestiones de fondo.

Al igual que nuestros valores, nuestros ideales y nuestro compromiso con el diálogo y nuestra cooperación, que estuvo a la altura de los desafíos de entonces, puede estarlo ahora. Reafirmamos nuestra soberanía nacional, así como también nuestra humanidad compartida. Podemos aprovechar las oportunidades que nos brinda este momento para redundar en interés de la ciudadanía. Ahora, esto solo podemos hacerlo si trabajamos juntos.

Desde los primeros días en que se estableció este foro, Australia lo ha tenido muy claro. Entendemos que la misión de las Naciones Unidas no se puede dejar entre manos de los principales poderíos o los países más grandes o los que hablan más alto. Tampoco se puede terciarizar a las empresas de mayor riqueza del mundo, ni tampoco quedar supeditado al ritmo de la tecnología. Antes, ahora y a futuro, tenemos que delinear un mundo pacífico, próspero y seguro para todos.

Y todo esto debe regirse por los valores y aspiraciones que nos animan a todos. Todos tenemos un papel que desempeñar. Y por eso Australia busca obtener un escaño no permanente en el Consejo de Seguridad para el bienio 2029-2030. El mundo está ante una era difícil.

Y Australia quiere responder, quiere buscar alianzas para operar cambios. Si nuestra candidatura nos permite ser parte del Consejo de Seguridad, vamos a regirnos de la misma forma que lo hemos hecho siempre en las Naciones Unidas. Vamos a escuchar de forma respetuosa, vamos a trabajar con todos los demás en pie de igualdad y vamos a proteger lo que más nos importa. Señor Presidente, un mundo más seguro es aquel que se rige por reglas y no por potencia y por la fuerza.

Es un mundo en el que todos los países pueden decidir libremente de su destino y en el que se toman nota de las decisiones de los países. Como miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Australia va a salvaguardar las reglas que nos protegen a todos al respetar el derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas y la soberanía de todos los Estados. Vamos a hacer de caja de resonancia de las voces de los Estados más pequeños o las potencias medianas para garantizar que se escuchen diferentes perspectivas a la hora de tomar decisiones en el Consejo. Vamos a trabajar para evitar crisis, resolver conflictos y proteger a los civiles a través de la diplomacia, la consolidación de la paz y las medidas prácticas.

Nuestro objetivo será que las Naciones Unidas sean más efectivas, representativas y que respondan a las necesidades. Con el fin de hacer frente a los retos del hoy. Escucharemos, trabaremos alianzas y protegeremos.

Colegas, el mundo cambia de forma acelerada. Hay nuevas cuestiones que surgen en el ámbito internacional que exigen nuestra atención: el cambio climático, así como también los avances científicos, los fenómenos climáticos extremos. Están las tecnologías emergentes, incluida la inteligencia artificial, que avanza a un paso desaforado. Pero también está la desconfianza, la falta de civismo y de cohesión social, que a su vez alimentan conflictos en y entre los países.

Está claro que el sistema multilateral que conocemos está bajo una presión inmensa. Para proteger la paz, para crear un mundo de dignidad humana y para hacerle justicia al cometido de las Naciones Unidas, tenemos que recibir el cambio de brazos abiertos, así como también la reforma. Australia está a favor de reglas e instituciones que favorezcan el comercio y la conectividad abiertas. Este orden parte de reglas acordadas e instituciones y, sin embargo, está ante una prueba importante.

Esto no significa que tengamos que soslayar al multilateralismo, sino que tenemos que reformarlo para que esté a la altura de los desafíos por venir. Y tenemos que ir más allá del multilateralismo, creando alianzas y coaliciones que permitan resolver problemas complejos. Como potencia mediana que somos, Australia está trabajando con otros para poder proponer ideas nuevas que permitan hacer frente a los desafíos más importantes en el mundo. Nuestra región, la del Indo-Pacífico, ha llevado todo esto a un nivel de capacidad soberana y que le permite a los países tomar sus propias decisiones.

Cuando nuestros socios pueden hacer frente a los desafíos que encaran, cuando hay seguridad económica, hay desarrollo humano, hay seguridad energética, se lucha contra la delincuencia transnacional, tenemos capacidades soberanas, comercio, inversión, ciencia y tecnología, así podemos lograrlo. Y justamente esto pasa, por ejemplo, por nuestra familia del Pacífico, pero también nuestras alianzas con el Sudeste Asiático, también los vínculos trabajados con Japón, India, la República de Corea, los vínculos estrechados con los socios en Europa, en Canadá. Este es nuestro enfoque.

Queremos hacer oír las voces de los Estados pequeños y medianos para garantizar que las decisiones del Consejo tengan en cuenta todas las perspectivas. Vamos a trabajar juntos en torno a las cuestiones que nos importan, que les importan a ellos y al mundo. Vamos a escuchar, trabar alianzas y proteger.

Y estas nuevas alianzas se dan cuando seguimos trabajando con nuestro principal aliado, los Estados Unidos de América, y también nuestro principal socio comercial, China. Australia está a favor de un mundo más seguro, en el que ningún país domina, en el que ningún Estado es dominado, donde se evitan las crisis, donde se solucionan las controversias a través de reglas y de diálogo, y donde las instituciones cumplen con sus cometidos. Hay diferentes cuestiones que tenemos que tratar de forma cooperativa y de forma imperiosa.

El año pasado, en esta misma Asamblea, Australia cooperó. Mejor dicho, los padres australianos hablaron con los líderes del mundo sobre la campaña que llevaban adelante para prohibir las redes sociales a los menores de 16. Estos padres y madres presentaron y compartieron su sufrimiento personal en un llamamiento a la acción muy poderoso. Y el mundo respondió presente.

Más de 20 países están imponiendo restricciones etarias al uso de las redes sociales. Y la Comunidad Europea ha tomado medidas también. Hay muchas más por venir. Más recientemente, nuestro Gobierno anunció un deber de cuidado digital.

Justamente ahora se le devuelve el control al pueblo para determinar lo que aparece o no en las redes. Los desarrollos tecnológicos también ahora deben ser objeto de debate público. La inteligencia artificial, la IA, puede mejorar nuestras vidas, mejorar el crecimiento, la productividad y llevar a logros revolucionarios en el ámbito de la atención médica. Pero los líderes de las empresas de la IA han lanzado una advertencia sobre los riesgos potenciales de permitirle a la IA avanzar sin controles.

Recientemente, un agente de inteligencia artificial se infiltró en una página web del Gobierno australiano. Esto es inaceptable. Las normas para garantizar que la IA pueda cumplir con lo que necesitan las personas es lo que debemos tener, y no lo contrario. No podemos hacer caso omiso de la IA o evitar que avance.

Pero sí tenemos que actuar para delinearla en lugar de dejar que se nos imponga. Australia es una nación anclada en la equidad y la oportunidad, que fomenta la igualdad y el respeto de su pueblo. Nos oponemos a toda forma de odio, incluido el antisemitismo y el racismo en todas sus formas. Trabajamos para evitar los conflictos, proteger a los civiles y defender las reglas que nos protegen.

Respetamos el derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas. Y estamos a favor de una reforma práctica. Estamos a favor de la libertad de navegación y de sobrevuelo para todos los países. También trabajamos para evitar la proliferación nuclear.

Nos oponemos a la invasión ilegal, no provocada e inmoral continua de Rusia en contra de Ucrania. Y reiteramos nuestro llamamiento para que se retire de forma inmediata, completa y sin condiciones, y que ponga fin a los ataques en contra de los civiles y la infraestructura civil. Esta semana, Australia refrendó una declaración conjunta sobre una plataforma internacional de Crimea, reafirmando nuestro compromiso para con la soberanía, independencia, unidad territorial de Ucrania dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente. También firmamos un nuevo acuerdo bilateral de seguridad junto con Ucrania, que se suma al apoyo humanitario y militar que brindamos.

Cuando los países encaran una catástrofe o un conflicto, nos piden ayuda. Australia siempre responde de forma generosa, brindando asistencia humanitaria. Tenemos un deber de proteger a todos aquellos que realizan estas tareas. El año pasado, tras el asesinato de la trabajadora humanitaria australiana Somi Francom y las muertes de más de 1.000 trabajadores humanitarios que se registraron en los últimos tres años, Australia y otros ocho países socios llevaron adelante la elaboración de una declaración de protección del personal humanitario, que ahora ha sido refrendada por 130 países.

Esta declaración dispone de diferentes medidas que se pueden tomar para que haya más rendición de cuentas, acceso más seguro, así como también protección para los trabajadores humanitarios que están en zonas de conflicto. Una vez más, escuchamos, trabamos alianzas y protegimos. Australia valora el trabajo en la práctica.

Colegas, el año pasado Australia ponderó la decisión de sumarse a otros socios para reconocer al Estado de Palestina, una decisión motivada por el intento de poner fin al ciclo de violencia que ya se ha cobrado demasiadas vidas inocentes. Sabemos que la única senda viable a la paz y la seguridad en Palestina, Israel y el Oriente Medio en general es gracias a la solución de los dos Estados. Cuando el pueblo de Israel y el pueblo de Palestina puedan criar a sus hijos de manera libre y segura, seguiremos pronunciándonos en contra de los actos que dañen esa perspectiva de paz, incluyendo los asentamientos ilegales en Cisjordania, igual que nos seguimos oponiendo a cualquier papel para los terroristas de Hamás en el futuro de Palestina. El conflicto en Irán se ha cobrado un alto precio para Oriente Medio y ha tenido un impacto devastador para la economía mundial.

Australia, una y otra vez, ha pedido el alto el fuego y la reapertura del estrecho de Ormuz para que se restablezca la libertad de navegación y comercio. Seguimos pidiendo que Irán ponga fin a sus ataques indiscriminados en la región y que abandone cualquier programa encaminado a obtener armas nucleares. Colegas, el enfoque de Australia hacia la diplomacia es tanto local como global. Nuestra geografía nos da una perspectiva singular.

Como nación del Pacífico, que vive en un continente entero y está conectada al sureste de Asia, el Océano Índico y la Antártida, nos sentimos unidos no solo por la geografía de nuestra región, sino también por nuestras conexiones humanas cercanas, incluyendo la familia. Somos una de las democracias multiculturales más exitosas. Nos enorgullecemos de ser la cuna de la civilización continua más antigua de la Tierra, nuestras primeras naciones aborígenes y los pueblos isleños del estrecho Torres. También tenemos más de 300 ancestros diferentes y más de la mitad de nuestra población nació en el extranjero o tiene al menos uno de sus padres que ha nacido en el extranjero.

Estamos invirtiendo en un sistema multilateral para que se eleven las voces del Pacífico a la hora de forjar las decisiones del mundo. Estamos trabajando para desarrollar sus necesidades y hacer frente al crimen transnacional que se propaga por el hermoso Pacífico que compartimos. También hay que hacer frente al cambio climático, que amenaza nuestra existencia debido al aumento del nivel del mar y el aumento de la salinidad. Hay que aceptar la ciencia de que el cambio climático existe y tenemos que actuar.

Y el punto de entrada para estas vitales naciones es el Pacífico, como nosotros llamamos el continente azul. Por eso estamos asociados con la COP 31 y su presidencia, Türkiye, y las naciones del Pacífico van a patrocinar la pre-COP del Pacífico en Fiyi y Tuvalu. Los países del Pacífico siempre han sido líderes en cuanto a la acción climática. Sus voces son centrales para dar forma a la respuesta mundial y nos enorgullece trabajar con ellos.

El propósito de Australia y sus relaciones con las Naciones Unidas está claro y su enfoque se basa en los principios. Escuchamos con respeto, participamos por igual y protegemos lo que más importa. Entablamos contactos en todas las regiones, escuchamos a las distintas perspectivas, forjamos la confianza, defendemos los derechos y la soberanía de todos, en particular de las naciones pequeñas y medianas. Somos un asociado fiable, práctico, transparente y desempeñamos nuestro papel para proteger a los pueblos del mundo, asumiendo los retos difíciles que dan forma a sus vidas y la salud de su planeta, con ideas y enfoques innovadores.

Australia ha ayudado a crear las Naciones Unidas para poner fin a una era de conflicto destructivo y forjar algo mejor para todos nosotros, un mundo en el que la prosperidad se vea impulsada por las oportunidades compartidas, donde la paz se garantice gracias a la responsabilidad colectiva. Australia está dispuesta a desempeñar su papel. Gracias.


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